Por Antonio Canchila García · 16 de Septiembre de 2016

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El esfuerzo que hay que hacer en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina para que los electores vayan a las urnas “es grande en las regionales, ahora imagínese en el plebiscito”. Así define un diputado de ese departamento la situación de cara a las elecciones de este 2 de octubre en las que se busca refrendar los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la Farc.

En ese departamento del país se ha presentado una indiferencia al momento de votar, debido al inconformismo que históricamente han sentido los sanandresanos. Ellos se sienten marginados en temas de inversión y ese malestar se ha aumentado desde noviembre de 2012 cuando la Corte de La Haya, a través de un fallo, le dio a Nicaragua 75 kilómetros de las aguas de San Andrés. Esa apatía electoral, que es mayor en comicios nacionales, será el gran enemigo del plebiscito por la paz, según tres políticos sanandresanos.

En la segunda vuelta presidencial de 2014, por ejemplo, de 45 mil ciudadanos que estaban aptos para votar solo lo hicieron unos 10 mil. Es decir, que hubo una abstención cercana al 80 por ciento, mucho más alta que el promedio nacional que fue de casi el 52 por ciento para esos comicios. 

En cifras como esas se basan quienes creen que la jornada electoral de dentro de quince días no será la excepción. En la isla ya hay quienes se atreven a dar aproximados de lo que será la participación: “si se logran 5 mil votos sería una gran victoria”, como nos dijo el diputado Domingo Gallardo, del Movimiento de Integración Regional - MIR (que lidera su papá el representante a la Cámara Julio Gallardo).

Cuatro fuentes con las que conversó La Silla Caribe para esta historia (tres políticos activos y un periodista) coincidieron por separado en que en la poca acogida que ha tenido el plebiscito en San Andrés también pesa el hecho de que esa zona por su obvia condición geográfica no haya sido afectada directamente por acciones armadas de las Farc.

Eso se refleja en las víctimas que hay en ese departamento: allá se reportan 296 víctimas del conflicto armado de los más de 70 mil habitantes que hay, según el Registro Único de Víctimas. Esas víctimas, según la Unidad de Víctimas, son desplazados que han llegado desde de departamentos como Córdoba y Atlántico y no isleños.

En cambio los 75.167 habitantes de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina sí han sido golpeados por el fenómeno de las Bacrim. Según datos de Forensis 2015, ese es el segundo departamento del Caribe con mayor tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes: con 23,55. Y la delincuencia común se ha disparado en los últimos meses, al punto que los representantes hoteleros y del comercio se reunieron el mes pasado con las autoridades civiles y militares para exigirles un mayor control.

Allá operan Urabeños y Rastrojos que, desde hace más de cuatro años, se pelean el control de las rutas del narcotráfico de la isla hacía Centroamérica y Norteamérica dejando a su paso asesinatos por los llamados "ajustes de cuentas".

En ese sentido, al archipiélago le sirve que termine el conflicto con las Farc porque así el Estado puede hacerle frente con más fuerza a las bandas criminales.  

La indiferencia por el plebiscito se evidencia en sus calles donde poco se habla de eso ni hay avisos publicitarios. Allá el tema de conversación casi siempre es local como por ejemplo los altos precios de productos de la canasta familiar o la falta de agua que golpea a algunas zonas. A eso se suma que, aparte de un foro la semana pasada, no se han realizado eventos multitudinarios ni han llegado todavía los congresistas de la bancada del Gobierno que han visitado varias regiones del país impulsando el Sí ni los uribistas que lo hacen por el No. 

Hasta este miércoles, cuando se realizó en San Andrés el comité de seguimiento electoral de cara al plebiscito, la Registraduría no reportaba inscripción de grupos ni por el Sí ni por el No.

A pesar de ello, las fuerzas políticas que habitan en ese archipiélago de 52.5 kilómetros cuadrados sí están promoviendo el Sí como opción en el plebiscito.

Los isleños por el Sí

El movimiento por el Sí lo integran dos grupos que tradicionalmente se han peleado el poder en la Isla: los liderados por el representante liberal Jack Housni Jaller y su hermano, el gobernador Ronald Housni Jaller, y el gallardismo, bajo la batuta del representante Julio Gallardo Archbold del MIR. Por el Sí también están diputados de Opción Ciudadana, dirigentes de La U y el cuestionado alcalde de Providencia Bernardo Bent Williams. 

Como lo contó La Silla, algunos de los bienes de Bent Williams están en extinción de dominio porque ni él ni sus hermanos le han comprobado al Estado que los adquirieron con dinero lícito y el desaparecido DAS lo señaló en 2006 de ser uno de los dueños de un cargamento de cocaína. 

Ese equipo por el Sí ya ha adelantado reuniones “académicas y pedagógicas” de los acuerdos y hasta se han dividido para hacer enlaces con sectores específicos y trabajar por el Sí, como es el caso de la exgoberndora liberal Aury Guerrero. Ella es enlace con la iglesia católica y su función es coordinar actividades para convencer a los feligreses de ir a la urnas.

Para hacerle frente a la indiferencia electoral también programaron, para la próxima semana, recorridos por la zona comercial de la isla y visitas casa a casa para convencer a los ciudadanos de la importancia de votar en el plebiscito y de hacerlo positivamente.

En la orilla de enfrente están simpatizantes del no sin líder visible que nadan en el mar del inconformismo sanandresano.

El inconformismo le suma al No

Buena parte de la población de San Andrés padece por la falta de agua potable, al punto que este año se declaró calamidad pública, además de eso viven en sobrepoblación. La densidad poblacional en la isla asciende a los 2.400 habitantes por kilómetro cuadrado y no hay a la fecha un plan estructural para controlar este fenómeno.

Aunque el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se inventó el Plan San Andrés Providencia y Santa Catalina (un paquete de 100 inversiones por concepto de 1,4 billones de pesos que arrancó en 2012) para mitigar las consecuencias que trajo al sector económico y social del archipiélago la decisión del tribunal internacional, esa estrategía no ha gustado en la isla, como lo contó La Silla Caribe

Donde menos ha calado es entre la comunidad raizal que siente que esos proyectos de inversión terminan siendo minúsculos ante problemas estructurales como la sobrepoblación, la violencia y la contaminación ambiental. Calificaron el Plan como un listado de obras en el que no tuvieron injerencias.

Ese malestar es otro generador de indiferencia ante el plebiscito y en algunos sectores está apalancando el No. Porque aunque, hasta ahora, no hay un líder político que esté moviendo masas en esas dirección, sí hay gente que, sin vallas ni foros, expresa su voluntad de votar negativamente y la sustenta en ese inconformismo que tiene con el Estado, como nos explicó un exgobernador. 

Y es que Santos es sus últimas visitas a ese departamento ha recibido hasta abucheos que dan fe de que no es de los afectos de la gente. En marzo pasado, cuando los visitó para hacer soberanía después de que la Corte de La Haya se declarara competente para conocer otras demandas de Nicaragua, el Presidente casi no pudo hablar porque un grupo de manifestantes le gritó arengas en medio de la intervención.

Por ahora, y pese a no tener un rival político alentando el No, los líderes del Sí no tiene fácil la lucha contra la indiferencia electoral y el inconformismo con el Estado que le pueden pasar factura al Gobierno a través del plebiscito de este 2 de octubre.

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