Por Juan Pablo Pérez B. · 13 de Junio de 2017

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Este fin de semana los grupos que montan tabla en Puente Aranda y Suba estuvieron en el centro de las discusiones políticas de las dos localidades, lo que muestra que esta subcultura ha crecido en la ciudad y se está convirtiendo en un actor en lo local.

Ese crecimiento de los llamados skaters, que empezaron a aparecer en Bogotá hace más de 20 años, lo reconoció el Plan de Desarrollo de Gustavo Petro cuando planeó la construcción de 13 parques, varios de ellos adecuados para este deporte urbano y  conocidos como skate parks, en donde los skaters y los aficionados a las bicicletas BMX pudieran montar.

Esa preocupación se ha mantenido en la administración de Enrique Peñalosa, pues el Idrd tiene programado construir cuatro de estos parques y a finales de febrero inauguró el de Fontanar del Río en Suba, el más grande que existe actualmente en Bogotá.

A pesar de esos avances en el apoyo a este deporte, falta mucho por hacer para evitar que estos espacios se conviertan en focos de otros problemas, como muestran los dos roces del fin de semana.

Los skaters que crearon un parque

Ayer lunes la JAL de Puente Aranda debatió las acusaciones de un grupo de skaters locales al constructor de un parque local, lo que muestra que peleas que podrían parecer menores han ganado peso político.

El debate empezó porque, apenas cuatro meses después de inaugurado, los bordes del pool (una de las rampas) del skate park del barrio La Francia, están corroídos. Por eso, los skaters que ayudaron a construirlo presionaron a la constructora para que las reparara.

Los miembros de ese grupo, el colectivo La Francia Skateboarding, creen que si quieren lograr algo deben hacerlo por sí mismos y no esperar colaboración institucional alguna. A esta actitud la denominan DIY (Do It Yourself; en español: ‘Hazlo tú mismo’).

Por eso en 2012 empezaron a crear, por sí mismos, espacios para que los jóvenes de la localidad pudieran montar tabla.

Y el 18 de septiembre de 2015 lograron que el entonces Alcalde Local, César Moreno, abriera la licitación para construir el parque por 540 millones de pesos.

Finalmente, se lo ganó el Consorcio VM, que lo empezó a construir el 4 de enero de 2016.

Tras una suspensión por siete meses por problemas de diseño, en enero de este año se reactivaron las obras, ahora con los miembros del colectivo La Francia. Aunque la constructora principal del consorcio había hecho dos skate parks (el de El Guavio y el de Arabia), la Alcaldía Local quería que los miembros del colectivo participaran en la construcción, pues habían ido a capacitarse con la organización internacional Make Life Skate Life en la construcción de skate parks de concreto.

Por el afán para dejar listo el parque a fines de enero, los últimos moldes del borde que rodea la piscina para montar no tuvieron el tratamiento adecuado, lo que explica la corrosión. Así lo aceptó ayer el contratista, que se comprometió a arreglarlos en la JAL.

Que la discusión haya terminado gracias a la intervención de los ediles muestra que los skaters son un actor organizado y con incidencia en Puente Aranda, especialmente gracias a su cercanía con el edil del Polo, Mauricio Avellaneda.

Pero mientras allí han logrado tener esa capacidad sin problemas, en Suba han sido causa de disturbios.

No todo es color de rosa

El sábado pasado, en el recién creado skate park del parque Fontanar del Río hubo una pelea entre miembros de la Policía y skaters de la zona donde resultaron heridos, más que todo en la cabeza, 5 jóvenes.

Aunque las razones de esta pelea son confusas, según nos contaron de la oficina del Concejal de Centro Democrático Diego Devia quien ha estudiado el tema a profundidad, las riñas en este parque no son inusuales, pues hay rivalidad entre los skaters y los bikers (practicantes de BMX). Tanto así que la Alcaldía Local tuvo que crear un pico y placa en el que los skaters montan en los días pares y los bikers los impares.

Además de estos problemas de convivencia, según Devia, en el parque se concentran bandas de microtráfico y éste no es un problema exclusivo de Fontanar del Río.

En el de Puente Aranda, que está ubicado al frente del centro de habitante de calle el Oasis del Idipron, ha habido enfrentamientos entre los skaters y los habitantes de calle que usan las rampas para armar ahí sus cambuches.

Además, como en Suba, en los alrededores del parque los vecinos denuncian que se vende y consume droga.

Para Mauricio Avellaneda, el problema no son los parques en sí, sino la falta de acompañamiento. Dice que éstos “deben ir acompañados de programas sociales. Debe haber una intervención institucional de parte del Estado para evitar que estos parques, en donde los jóvenes van a hacer deporte, se conviertan en un foco de criminalidad”.

"Es necesario reforzar institucionalmente estos nuevos espacios porque, actualmente, hay muchos jóvenes que esperan vivir de eso. Por eso es que incidentes como el del sábado en Suba son preocupantes. Eso tiende a que los padres no les compren la primera tabla a sus hijos, pero si esos hechos se eliminan, se puede aprovechar el potencial", nos dijeron, también, en la oficina del concejal Devia.

Más allá de las diferentes circunstancias por las que los skaters fueron noticia este fin de semana, lo cierto es que esta subcultura cobra cada día más fuerza en algunas localidades de la ciudad. Su influencia ahora es tan fuerte que son capaces de convocar a reuniones en las JAL y a que un concejal de uno de los partidos más votados dedique su comunicado del lunes a hablar exclusivamente de ellos.

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