Por LaSillaVacia.com · 08 de Abril de 2017

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Aunque hasta ahora está despegando en todo el país el plan que se implementará para que las zonas de reserva campesina dejen de ser una figura de papel y se conviertan en el eje de desarrollo de las comunidades campesinas que las reclaman, en el Sur de Bolívar ya hay una disputa por el control de la única que se ha constituido allí y que comparten Arenal y Morales. La gasolina es la expectativa de inversión con el aterrizaje de los acuerdos con las Farc.

La renovación con tufillo político

Como lo contó La Silla, los acuerdos de La Habana oxigenaron las zonas de reserva campesina en el país y le dieron un espaldarazo a las organizaciones que han luchado para que el Gobierno las reconozca.

La principal razón está en que uno de los puntos del acuerdo, el Estado se comprometió a ayudar en la formulación de los planes de desarrollo de esas zonas para que se garantice la protección y el desarrollo de la economía campesina, y además a asignarle plata para que aterricen con inversión.

Esa última idea volvió muy atractivas a estas zonas porque al estar en regiones apartadas, donde normalmente no hay presencia del Estado, se perfilan como un potencial fortín político que puede ser capitalizado por quienes ejerzan el control en esos territorios.

En el Sur de Bolívar le madrugaron a esa puja y desde hace cinco meses en Morales y Arenal (los dos municipios que la integran) se está viviendo un revolcón entre las organizaciones que han ejercido el control de la zona de reserva campesina, que se ha atizado por la entrada (por el ladito) de políticos tradicionales de la región a la pelea.

La disputa inició a finales de noviembre cuando la Agencia Nacional de Tierras (ANT) convocó a una mesa interinstitucional en los dos municipios que tenía como fin arrancar con la reactivación de la zona de reserva de esa subregión del país, que además de tener vocación agrícola, también es de tradición minera, ha vivido en medio del control territorial de guerrillas como las Farc, el ERP y sobre todo y aún el ELN, y como lo ha contado La Silla, está impregnada de terror por las bandas criminales.

Esa estrategia, que la ANT está replicando en las seis zonas de reserva existentes, según le dijo a La Silla Javier Flórez, el director de la Oficina de Acceso a Tierras de esa entidad, tiene como fin que las organizaciones campesinas interlocuten con las autoridades locales y nacionales, para acordar la inversión y los programas que se priorizarán. En otras palabras, echar a andar el plan de desarrollo.

Sin embargo, ese día en el Sur de Bolívar la discusión fue más allá y en medio de la mesa se planteó la posibilidad de crear una única asociación que reemplazara las dos organizaciones que venían representando la zona de reserva campesina: Asohondas por el municipio de Morales y Comuarenal por Arenal.

En 1999 el extinto Incora constituyó formalmente la tercera zona de reserva campesina del país entre los municipios de Morales y Arenal en el Sur de Bolivar.

Está compuesta por 29 mil hectáreas extraídas de una zona de reserva forestal en donde tradicionalmente se han aceptado familias campesinas que viven de cultivar maíz, plátano, arroz y yuca, así como de la pesca y en menor medida del ganado.

Inicialmente la organización campesina Asorreserva fue la que lideró el proceso representando otras 40 organizaciones entre cooperativas, asociaciones, fundaciones y juntas de acción comunal.

Sin embargo desde 2010, tras el limbo en el que quedaron las zonas de reserva campesina, dos organizaciones fueron las que retomaron el proceso.

Por el municipio de Morales fue la Asociación de Usuarios del Acueducto Quebrada Honda de la Vereda Yerbabuena, Asohonda, liderada por Melina del Real Ríos, y por el municipio de Arenal fue la Cooperativa Multiactiva de Arenal, Comuarenal, en cabeza de Milena Quiroz Jiménez, quien hoy tiene detención domiciliaria en Bogotá, luego de que la arrestaran el 21 de marzo pasado, por presuntamente ser colaboradora de la guerrilla.

Su caso ha sido muy sonado porque además de ser la dirigente de Comuarenal, Milena Quiroz dirige la emisora comunitaria de Arenal, así como una organización de comunidades negras y es una de las líderes sociales más visibles en el Sur de Bolívar.

Además, tal y como han documentado varios medios, la versión de la Fiscalía que la acusa ha sido controversial en la medida en que sostiene que Milena es peligrosa para la sociedad porque tiene la capacidad de convocar grandes movilizaciones.

De las dos asociaciones, la que ha tenido más visibilidad ha sido Comuarenal porque es parte del engranaje de Congreso de los Pueblos, organización muy fuerte en el Sur de Bolívar, y que a su vez ha tenido participación dentro de los acuerdos que el Gobierno pactó con la Cumbre Agraria, tras los paros campesinos de los últimos años (los más recientes son del año pasado).

 

Aunque entre las comunidades la propuesta fue bien recibida debido a que una debilidad de esa zona estaba en que las dos asociaciones seguían lineamientos diferentes (Asohondas lo hacía más de la mano de la administración de turno y Comuarenal más como parte del Congreso de los Pueblos y a su vez de la Cumbre Agraria) y eso restaba los esfuerzos, también le abrió la puerta a la participación de la política tradicional a ese proyecto.

En la reunión se creó un comité integrado por tres representantes de Arenal y tres de Morales con el fin de organizar una Asamblea donde se reunieran todas las comunidades que hacen parte de la zona de reserva y decidieran si creaban una única asociación.

De esos seis delegados, dos fueron las representantes de Asohondas y de Comuarenal, Melina del Real y Mónica Quiroz Jiménez. Otros dos fueron Albeiro Díaz Guerrero y Nelfi Rangel Pallares, líderes de Morales, y los dos restantes -por Arenal- fueron Víctor Manuel Campo Zambrano, representante de una asociación de agricultores, y Jayson Zayas Pacheco, presidente de una junta de acción comunal.

Sin embargo, estos dos últimos nombres fueron vistos como cuotas políticas del alcalde José Luis Pacheco porque si bien ambos han trabajado con las comunidades de Arenal, también tienen vínculos con la política del municipio.

Por un lado, Campo, quién trabajó a inicios de la década del 2000 como dinamizador de la zona de reserva campesina de la mano del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, en 2007 se vinculó a la Alcaldía como coordinador de asuntos comunitarios y se mantuvo en ese cargo hasta 2015, cuando renunció para hacerle campaña a su hermano, quien hoy es concejal.

Aunque Campo no volvió a integrarse a la Alcaldía formalmente, durante 2016 estuvo asesorando al actual Alcalde en capacitaciones para líderes comunales y la creación de once nuevas juntas de acción comunal.

Además, ha trabajado en llave con Jayson Zayas, el otro delegado de Arenal, quien fue alcalde de Morales en los noventa y secuestrado por el ELN durante su campaña, y hoy tiene a su hijo (Jayson Zayas Vanegas) como personero del municipio.

El bache

Con ese antecedente, dos semanas después de la mesa interinstitucional 56 organizaciones campesinas asistieron en Morales a la Asamblea de la zona de reserva.

La Silla habló con nueve personas que asistieron al evento entre políticos, funcionarios, líderes y representantes de organizaciones garantes, y todos coincidieron en decir que una vez se propuso la nueva asociación, la decisión de crearla fue prácticamente unánime.

Según tres de esas fuentes, la sensación entre varios sectores de las comunidades era que la división de las dos organizaciones le estaba pasando factura a la zona de reserva campesina en términos de recursos porque Comuarenal desde el año pasado estaba recibiendo ayudas del Estado a través de la Cumbre Agraria que no se veían para toda la gente de la zona.

Sobre eso, Wilman Zayas, miembro de Comuarenal, le dijo a La Silla que esos recursos fueron gestionados por la Cooperativa en el marco de los acuerdos que se habían hecho entre la Cumbre Agraria y el Gobierno y no en representación de la zona de reserva campesina, por lo que habían sido únicamente para los asociados.

Aunque Comuarenal hizo parte del comité que se creó en noviembre, finalmente no estuvo de acuerdo con las decisiones que se tomaron en la asamblea porque, según le dijo un miembro de Comuarenal a La Silla, para ese día ya se sentía la influencia de la política tradicional en lo que sería la nueva asociación.

“Decidimos nosotros desde Comuarenal no postular a nadie (para la junta directiva de la nueva asociación) porque para qué si ellos ya tenían todo maquinado (...) yo lo considero el montaje más inmenso que se ha podido hacer en esta administración municipal” le dijo un miembro de Comuarenal a La Silla que prefirió no ser citado.

Aún así la idea de unificarse era muy atractiva y en la misma asamblea crearon la nueva organización, la bautizaron Asociaciones de la Zona de Reserva Campesina de Morales y Arenal Sur de Bolívar, Azocamsur, y eligieron su junta directiva nuevamente bajo la fórmula de tres representantes por cada municipio, solo que esta vez sin el aval de Comuarenal.

El control

Si bien en la junta de Azocamsur quedaron líderes campesinos como Melina del Real de Asohondas, quien se quedó con la vicepresidencia, los dos líderes con sombra de políticos se quedaron con dos cargos claves de la nueva asociación: Campo se convirtió en su presidente y Zayas en su secretarío.

Eso dio para que desatara la pelea que quedó en evidencia en un vaivén de comunicados con señalamientos mutuos.

El primero fue el de la Comisión de Interlocución del Sur de Bolívar y Sur del Cesar, a la que está afiliada Comuarenal. En él denunciaron que la constitución de la asociación presuntamente respondía al interés del Alcalde Pacheco de sacar a los líderes de Comuarenal, particularmente a Milena Quiroz, una de las líderes sociales más visibles del Sur de Bolívar y quien el 21 de marzo fue detenida en medio de una controvertida captura, por presuntamente ser del brazo político del ELN.

Su captura ha causado revuelo no solo porque no fue la única líder de esa subregión que arrestaron (fueron once durante dos días), sino también porque varios sectores de la región han salido en su defensa, entre esos, la red de emisoras comunitarias del Magdalena Medio y actores como el sacerdote jesuíta Francisco de la Roux.

La naciente asociación respondió diciendo que Quiroz había participado de todo su proceso de constitución, tal y como se lo confirmaron a La Silla dos fuentes independientes que siguieron de cerca el proceso, por lo que no entendía por qué un mes después la Comisión hacía público su descontento.

Además, la Federación Agrominera del Sur de Bolívar, Fedeagromisbol, una de las organizaciones con más trayectoria en el Sur de Bolívar y de las más visibles dentro de la Comisión de Interlocución, publicó su propio comunicado rechazando el de la Comisión y respaldando a Azocamsur.

“La gente de la Federación no se está viendo representada por los que están dirigiendo la Comisión y como es ese proceso el que tiene la vocería nacional, ya ven la necesidad de encontrar otro espacio” le dijo a La Silla una fuente que conoce a ambos sectores.

No obstante, la nueva asociación no solo ha dado para que salgan a la luz diferencias entre organizaciones de origen campesino y la aparición de políticos, sino también para la figuración de nuevos actores.

La Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, Anzorc, que funciona como la plataforma de las zonas de reserva del país para dialogar con el Gobierno y que es afín a Marcha Patriótica, volvió a aparecer en el escenario y en un territorio donde Congreso de los Pueblos es más fuerte.

A la asamblea de fundación de Azocamsur invitaron a la presidenta de Anzorc, Carmenza Gómez, y también acordaron reintegrar el movimiento al proceso de esa organización.

Ahora están tan marcadas las diferencias entre los líderes del Sur de Bolívar, que a finales de este mes Azocamsur -junto con otras organizaciones- convocará una reunión de líderes de todos los municipios de esa subregión para replantear el papel de la Comisión de Interlocución (terció a favor de Comuarenal) como su representante.

Habrá que ver sí en medio de esa puja por el control de la zona, los campesinos le siguen abriendo camino a los políticos tradicionales de esa región.

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