Miércoles Abril 23, 2014

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El General Óscar Naranjo es hace casi 20 años el policía más importante de Colombia. Lo fue desde mucho antes de ser el Director General. Ha tenido toda la confianza de los Estados Unidos, en un época en la que eso es tanto o más importante que contar con la del Presidente. Ha participado en casi todos los grandes golpes que el Estado le ha dado a las organizaciones criminales que nos ha tocado soportar.

A pesar de todo, carga con la paradoja de que su llegada a la Dirección coincide con una sensación generalizada del deterioro de la seguridad y de la afirmación unánime de que no hay una estrategia de seguridad ciudadana. Durante la campaña presidencial y en las de autoridades locales, todos decían que era necesario hacer énfasis en la recuperación de la seguridad urbana, es decir la más importante responsabilidad de Naranjo.

Él no se dio por aludido y salvo alguna pequeña controversia con uno de los candidatos nunca contestó y ni la prensa, ni la opinión le cuestionaban, porque tiene la virtud de que las cosas negativas no lo tocan. Es dueño de lo que se conoce como el efecto halo.

Durante tres años, los indicadores de seguridad de las principales ciudades de Colombia desmejoraron: aumentaron los homicidios, creció el porcentaje de personas victimizadas, aumentó la percepción de inseguridad y el tema era la principal preocupación de la ciudadanía. Naranjo soportó el chaparrón, rediseñó la operación policial en varias ciudades. Creó policías metropolitanas, puso en marcha el plan cuadrantes y fortaleció la inteligencia policial contra las organizaciones criminales.

Los datos indican que llegó la hora de la cosecha. La encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá, que se aplica hace más de diez años, reveló unas cifras impactantes, tanto que hay que esperar a que sean ratificadas en la próxima para saber si en realidad Naranjo entró a los gozosos y pasaron los dolorosos. La victimización pasó de 49 a 20 por ciento, es decir que –según ese dato– el número de delitos en Bogotá bajó en más de un 50 por ciento en el período que se mide. El propio Alcalde Petro, que durante la campaña acusó a la Policía de corrupción y de estar comprometida en la inseguridad, dijo que los resultados se debían entre otras a la actuación policial. Los medios aplicaron el viejo principio de que la noticia no es que un perro muerda a un hombre sino que un hombre muerda a un perro. Como lo normal debería ser que haya seguridad, el registro de los resultados no mereció gran despliegue.

En los dos primeros meses del año se redujeron los homicidios en forma considerable en Medellín y Cali y eso augura una reducción significativa en el acumulado nacional a final del 2012, aunque haya algunas ciudades como Cartagena que registran un aumento en las cifras en lo que va corrido del período del gobierno local.

La Policía recibirá este año una apropiación casi un billón de pesos superior a la que le asignaron el año anterior en la repartición del impuesto al patrimonio, lo que le permitirá hacer inversiones en infraestructura y equipos de comunicación y transporte. La totalidad de los recursos del Fondo de seguridad y convivencia ciudadana van a ser para mejorar el equipamento y las instalaciones de la Policía.

El Gobierno, además, a través de la Consejería de Seguridad arrancó en Cali el primer Plan piloto de seguridad y convivencia ciudadana que, si funciona, servirá para disminuir los delitos producto de la violencia incidental.

El general Naranjo estará en la Dirección de la Policía hasta final del próximo año, completará siete años en el cargo, estará cerca de cumplir los sesenta años y no faltará, como no ha faltado, quien lo tiente a meterse en la política. Él ha rechazado todas las invitaciones, que no han sido pocas, para que postule su nombre a un cargo de elección popular. Eso por ahora.

Naranjo todavía tiene muchas tareas por delante, pero todo indica que logrará consolidar con resultados un largo proceso de fortalecimiento y depuración de la Policía. Tendrá que impulsar una nueva depuración que facilite la desvinculación de efectivos comprometidos en abuso o corrupción y tendrá que hacerlo con un marco legal limitado por decisiones judiciales que han ampliado las exigencias para las “purgas” como la que hizo el general Serrano hace 15 años. Tendrá que conseguir que disminuya la percepción. Tendrá que prever su sucesión.

El General maneja las comunicaciones como el más experto, por eso llama la atención que haya mantenido un bajo perfil cuando los resultados empiezan a ser contundentemente favorables. No quiere generar expectativas que se devuelvan, ha concentrado sus objetivos en regiones del Caribe y Antioquia. En el Pacífico tiene una tarea pendiente, pero las sumas y las restas le dan a favor.

Se abren las apuestas sobre si Naranjo terminará en la política y será un actor en la elección del 2014, o si preferirá la tranquilidad de la jubilación en la embajada que escoja.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2012-03-06 17:22

Vea Ud. la cosecha.

Lun, 2012-02-27 19:36

Cómo puede decirse que ha bajado la criminalidad en Bogotá, después de leer la información sobre la cantidad de víctimas del "Paseo Millonario"?

Lun, 2012-02-27 12:23

Por que sera que en Colombia siempre queremos tener al mejor policia del mundo sin tener la mejor policia del mundo? Lo mas importante es tener siempre en cuenta que aun lo mejor es susceptible de mejoras y que creerse ese cuento no nos hace bien,se acuerdan de Serrano?

Lun, 2012-02-27 09:40

Tampoco hay politica criminal, la fiscalía solo es un fortín burocratico y la gente no confia ni un tris en la policía.

Dom, 2012-02-26 19:33

Creo que el punto de vista de este columnista es el típico punto de vista de la mayoría de colombianos. La violencia solo se puede acabar a partir de llenar de policías el país, de militares, crear un batallón en cada rincón del país. Recuerde señor columnista que la violencia es solamente uno de los múltiples síntomas que provocan las múltiples políticas de estado creadas por los gobiernos que han pasado por la casa de Nariño en las últimas décadas, incluyendo a su bien amado partido liberal.

Cuando cambiemos la concepción de país, no necesitaremos super policías, y personas como Naranjo solamente habrán de preocuparse de las típicas riñas que se dan en una sociedad.

Dom, 2012-02-26 19:08

Tengo un familiar muy cercano que es abogado y trabaja en los juzgados de Bogota. Sus historias son abrumadoras. El crimen en Colombia es la expresión mas nauseabunda de todas las formas posibles de violencia. No hay indicadores capaces de revertir su crecimiento diario. Como siempre, sus síntomas son la confirmación de una realidad inocultable: la iniquidad. Aunque muchos se esfuercen en invisibilizarlo o maquillarlo, la calentura no esta en las sabanas.

Dom, 2012-02-26 08:32

La cosecha no ha llegado a muchos colombianos firma el referendo http://www.youtube.com/watch?v=mHZKc4apIu0 el hambre en Colombia si existe.

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