Por Carlos Hernández Osorio · 05 de Julio de 2017

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Hace un mes, cuando en Cumaral (Meta) ganó el No a la explotación petrolera en una consulta popular, en medio del entusiasmo de los ambientalistas no trascendió que el proyecto petrolero que allí se intenta detener tiene su otra mitad en el municipio vecino de Medina, en Cundinamarca. Esa consulta estaba enredada, pero por el impulso que tuvo el proceso en Cumaral la revivió.

Ahora se suma, en este departamento, a la que ya se hizo en Cabrera, donde ganó el No a un proyecto hidroeléctrico, y a la que se hará el próximo domingo en Arbeláez contra la explotación petrolera, ambos municipios de la provincia de Sumapaz.

La de Medina tiene la particularidad de que, a diferencia de los otros casos, en los que los alcaldes se metieron de frente en la campaña contra la minería, aquí la alcaldesa estuvo al principio y luego se quitó.

El proyecto

Llanos 69 es un proyecto que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) le adjudicó a la multinacional indochina Mansarovar en 2012 por 12,5 millones de dólares, con el fin de que explore qué tanto petróleo hay entre Cumaral y Medina, y lo explote hasta 2042.

Para determinar en qué parte de esa zona puede hacer la explotación, la empresa realizó imágenes tridimensionales del suelo a través de sismos generados con camiones especializados para eso. Es una tecnología que considera inofensiva para el medio ambiente porque no gasta recursos naturales y aplica poca presión al terreno.

Lo hizo en 75 kilómetros cuadrados entre ambos municipios (una extensión equivalente a dos veces la localidad de Chapinero, en Bogotá), pero desde un comienzo en los dos pueblos, que tienen vocación agropecuaria, surgió temor por las posibles consecuencias sobre  las fuentes de agua de los pequeños temblores y de la futura explotación, aunque no es claro con qué método se haría.

 

La prevención llegó primero a Cumaral, donde la comunidad contó con el respaldo del alcalde, Miguel Antonio Caro, que lideró la solicitud de hacer la consulta ante el Concejo.

Ahí el trámite no tuvo mayores inconvenientes, y el 4 de junio pasado se realizó la votación, en la que el No a la explotación petrolera ganó con el 97 por ciento de los votos.

En Medina, la alcaldesa, Diana Marcela Rodríguez, del Centro Democrático, acompañada de políticos locales de otros partidos y de la comunidad habían comenzado un proceso paralelo.

Es un municipio de 10 mil habitantes que vive esencialmente de la agricultura y de la ganadería. Y aunque no es minero, por la redistribución de regalías se espera que entre este y el año entrante le lleguen unos 1.300 millones de pesos

La alcaldesa hizo un despliegue en medios desde al menos marzo de ese año advirtiendo los posibles perjuicios que traería la explotación petrolera y el uso de sísmica en su municipio.

Incluso, el 11 de agosto, con la asesoría del abogado Arturo Ramírez, que también asesoró la consulta en Cumaral, prohibió por decreto la circulación por las vías del municipio a los carros que usaban los empleados de Mansarovar para transportarse y para sus pruebas sísmicas.

Argumentó que la comunidad se había manifestado en contra del proyecto y había amenazado ya con bloquear esas carreteras, así que ella pretendía evitar que eso ocurriera.

Pero una semana después, la Procuraduría, entonces al mando de Alejandro Ordóñez, le envió un oficio en el que le advirtió la posible afectación económica que traería la prohibición de la actividad minera, el golpe que significaría una demanda de la empresa al ser sacada del municipio a pesar de que tiene los permisos en regla, y que ni la alcaldesa ni el Concejo eran competentes para convocar la consulta, ya que eso, a la luz de la ley, es competencia del Gobierno Nacional.

Fue una carta similar a la que la Procuraduría les envió por esos días a alcaldes de otros siete municipios en los que se estaban promoviendo consultas antiminería, incluido Cumaral (Meta).

Pero mientras en este último el alcalde Antonio Caro siguió adelante, en Medina la alcaldesa se echó para atrás.

No solo reversó el decreto, sino que decidió no llevar la propuesta de la consulta al Concejo.

El abogado Ramírez nos dijo que, según ella, se echó para atrás por temor a que la Procuraduría la sancionara. La Silla Cachaca la llamó ayer y le dejó mensajes en su celular para conocer su posición, pero hasta el cierre de esta historia no había respondido.

El caso es que “cuando ella desistió prácticamente murió todo”, agregó el abogado.

El proceso se quedó quieto por unos seis meses, hasta que en marzo de este año el Tribunal Administrativo del Meta avaló la pregunta para hacer la consulta en Cumaral y fijó la fecha para hacerla.

Eso revivió los ánimos en Medina, y, ante la falta de apoyo frontal de la Alcaldía, en abril se inscribió ante la Registraduría un comité para recoger firmas y no depender de que la mandataria llevara la propuesta al Concejo.

Ese grupo redactó la siguiente pregunta, que es la que deberán responder los habitantes en caso de que el proceso llegue a las urnas: "¿Está usted de acuerdo ciudadano medinero(a) que en la jurisdicción del Municipio de Medina-Cundinamarca, se realicen actividades de sísmica, fracking, exploración y explotación de hidrocarburos y se construyan hidroeléctricas?".

(El temor al fracking se da porque asumen que sería un posible método de explotación, aunque eso aún no lo ha definido la empresa, que también ha usado otros como la inyección de gases, geles o vapor).

En el comité hay, entre otros, un concejal de Cambio Radical (Carlos Bejarano) y un exconcejal de La U (Orlando Niño), dos partidos que en las elecciones de 2015 presentaron candidatos propios que le compitieron a la alcaldesa uribista.

También está metido en la campaña, aunque no en el Comité, Néstor López Ramírez, que fue candidato por la Alianza Verde. Pero antes que admitir que eso le pone un tinte partidista a la consulta, el vocero del comité, Pablo Daza, le dijo a La Silla que eso demuestra “unión de muchos sectores para defender un derecho”.

Con ese amplio respaldo, el 12 de junio entregaron 1.271 firmas (el doble de las que necesitaban) y esperan que a comienzos de agosto las que validen sean suficientes para que la propuesta de consulta pueda llegar al Concejo, donde es probable que aprueben la solicitud dado el amplio respaldo político que ha tenido la propuesta.

De ahí, la pregunta propuesta, que es similar a la de Cumaral, pasará a control del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, y en caso de que la apruebe, la consulta deberá ser convocada.

Hasta ahora, Mansarovar ha manejado el tema con hermetismo y ayer le respondieron a La Silla Cachaca que no se pronunciarían.

Sin embargo, el 5 de junio, un día después de la consulta en Cumaral, la empresa dijo en un comunicado que respetaba la decisión, pero dejó ver su inquietud por la “incertidumbre jurídica en la cual se encuentra el sector de hidrocarburos” por cuenta de consultas como esas (que vienen en seguidilla desde que en Piedras (Tolima), la mayoría de votantes le dijo no a la explotación minera en una consulta del 28 de julio de 2013).

Después de perder su primera batalla para salvar Llanos 69, con el proceso que arranca ahora en Medina esa incertidumbre para la petrolera será del doble.

CONTEXTO

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