Por Natalia Arenas · 12 de Julio de 2017

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Después de haber perdido la Alcaldía, el ex representante a la Cámara destituído e inhabilitado Neftalí Correa, otrora barón electoral de Tumaco, desató una batalla para aferrarse a su último fortín burocrático en el puerto: el Hospital municipal Divino Niño, uno de los más grandes de primer nivel en todo Nariño. En el camino su grupo político y el del actual alcalde, Julio Rivera, se están sacando los trapitos al sol, mostrando pruebas que demostrarían posibles hechos de corrupción.

La pelea por el Hospital

A finales de abril y justo después de que el ingeniero Julio Rivera ganó las elecciones atípicas y derrotó a la candidata del grupo de Neftalí, el recién posesionado Alcalde visitó a la gerente del Hospital Divino Niño, Carolina Farinango.

– Esta es una visita más personal que oficial–, le dijo sin saber que ella lo estaba grabando. –Yo vengo a que usted me facilite eso a mi (...). El tema de coherencia política es saber que hay un alcalde que tiene que colocar sus propias fichas para poder lograr su gobierno–.

– Pues, Ingeniero. Yo aquí soy la gerente. Yo aquí voy a seguir en el cargo–, respondió Farinango.

–¿Su posición es quedarse aquí en el cargo?–

–¡Claro! Yo no voy a renunciar como usted me lo está pidiendo. No. Y voy a dar hasta lo último. Hasta lo último–

Farinango había sido nombrada por la entonces alcaldesa Emilsen Angulo, ahijada política de Neftalí, en septiembre de 2016, luego de haber declarado desierto un concurso de méritos con el que se pretendía suplir ese cargo. El argumento de la Alcaldía fue que como solo uno de los participantes de esa convocatoria sacó un puntaje mayor o igual a 70 puntos, no se podía elaborar una terna.

 

Por eso, aprovechando la ley que entró en vigencia en julio de 2016 y permite a los alcaldes nombrar a dedo a los gerentes de los hospitales, Angulo nombró a Farinango. Ella era gerente encargada desde enero y había sido subgerente de servicios de salud del Hospital durante la alcaldía de Víctor Gallo (2012-2015).

Con su llegada se consolidó el poder de Neftalí en el Hospital que, según tres fuentes consultadas por La Silla, incluyendo una de su grupo político, estuvo bajo su órbita desde que él fue elegido Alcalde en 2007.  Y es que incluso cuando el ex alcalde Víctor Gallo se separó políticamente de él en 2014 (hoy es del grupo de Rivera), mantuvo como gerente a Ana Cecilia Cabrera, que llegó al Divino Niño durante la alcaldía de Neftalí.

Por es, el Divino Niño era considerado uno de los mayores fortines burocráticos del ex representante a la Cámara: según le dijo a La Silla Farinango tiene un presupuesto de 27 mil millones de pesos -19 mil millones para inversión- y una planta de 800 empleados. (La Silla no pudo corroborar esta información con otra fuente porque el presupuesto no está colgado en internet y la actual administración dice que hasta ahora está tomando el control del Hospital y no tiene la información).

Con ese telón de fondo llegó Rivera a donde la Gerente para pedirle el cargo.

Como Farinango se negó a irse, el pasado 4 de julio a las 5 de la tarde, tres funcionarios de la nueva alcaldía -incluyendo al secretario General, Jhon Wilson Guevara- fueron nuevamente a su despacho a notificarle que había sido declarada insubsistente. El argumento, según le dijo a La Silla la secretaria de Salud, Mónica Rodríguez, es que “se encontró que en el proceso de nombramiento de ella había irregularidades y sumado a ello, [había] la mala administración como [prueba] el estado financiero de la empresa”.

Farinango se negó a firmar el acto administrativo, según le dijo a La Silla, porque no iba a hacerlo “sin mirar primero” qué era lo que estaba firmando.

Así las cosas, los funcionarios de Rivera firmaron el documento para demostrar que le habían notificado. Y esa misma tarde la nueva administración posesionó como interina en la gerencia a Hetty Valencia, que venía de ser la secretaria de salud de Gallo.

Después de eso se armó un caos. Durante varias horas se cerró el servicio de urgencias del Hospital mientras los trabajadores protestaban porque decían que se iban a quedar sin trabajo con la salida de Farinango.

“La manifestación estaba siendo impulsada por los que tenían mucha autoridad en el Hospital”, le dijo a La Silla la actual secretaria de Salud. “Se les predispuso para que obstaculizaran, no trabajaran y cerraran las vías. Eso fue una maldad hacia la comunidad”, agregó Valencia, quien hoy es gerente en propiedad.

Las cosas llegaron hasta tal punto que Farinango tuvo que salir del Hospital escoltada por la Policía porque, según Rodríguez, “la gente empezó hacer arengas y querían entrar a la institución para sacar documentos”.

Farinango, por su parte, le dijo a La Silla que los que se querían “robar” los documentos eran los nuevos funcionarios y que se llevaron unas carpetas.

Después de mediar con la Procuraduría y la Defensoría, la nueva gerencia y los manifestantes acordaron que así hubiera algunos que estuvieran trabajando sin contratos, no los iban a despedir. Así se restableció el servicio de urgencias. Sin embargo, la pelea no quedó ahí.

Los otros escándalos

A los pocos días, se filtró en medios locales y en las redes sociales la grabación del Alcalde pidiéndole el cargo a Farinango (que, según le dijo ella a La Silla, fue la prueba con la que denunció penalmente al Alcalde y al secretario Guevara por abuso de autoridad y constreñimiento político)

Además, aparecieron tres audios más donde el actual secretario general, Jhon Wilson Guevara, asegura que la campaña de Rivera compró votos a 30 mil pesos en la zona rural del municipio y que él mismo consiguió la plata, sino que “la gran mayoría de los entes de control en Tumaco son nuestros” por lo que “si Julio (Rivera) quiere joder tiene todas las herramientas para joder”.

También asegura que al ex alcalde Gallo, que está siendo investigado por presuntos hechos de corrupción relacionados con la construcción de unas viviendas en Candelillas, “lo salvaron” por una decisión política.

La Silla supo que las grabaciones se hicieron por los mismos días en que el Alcalde le pidió la renuncia a Farinango, pero esta vez los que hablan son Guevara y el esposo de la ex gerente José Polo, del grupo político de Neftalí.

Él es, según seis fuentes consultadas por La Silla (entre ellas la secretaria de Salud y la actual gerente) el verdadero poder detrás del trono. Antes de que Farinango llegara a la gerencia trabajó como jefe de personal del Divino Niño.

“El esposo de la gerente tenía oficina dentro del Hospital. Era el que ordenaba. Lo dicen los mismos funcionarios”, dijo Valencia.

Según una de las fuentes consultadas que tiene línea directa con Rivera y con Guevara, éste estaba borracho cuando Polo lo estaba grabando.

“Nunca compramos votos. Ellos estaban hablando al que más pusiera, como sacando pecho”, dijo esa fuente, con la condición de no ser citado. Además, aseguró que la Alcaldía sólo va a responder ante los organismos de control y no van a dar declaraciones a los medios.

Mientras tanto, una fuente del grupo político de Neftalí, que también pidió la reserva de su nombre, dice que la presión para sacar a la ex gerente es porque la Alcaldía de Rivera tiene que cumplir “con los compromisos” de los que lo apoyaron en su campaña, entre esos, según él mismo dijo, al ex senador condenado por parapolítica Juan Carlos Martínez Sinisterra, algo que contó La Silla.

Algo similar, aunque sin mencionar a Martínez, dijo Farinango en una entrevista con un medio local. Y La Silla supo que en su denuncia penal, la ex gerente asegura que a la reunión en la que el Alcalde le pidió la renuncia asistió Diego Garcés Sinisterra que, según ese documento, es hermano de Martínez. 

La fuente cercana a la Alcaldía negó esas afirmaciones y La Silla Pacífico no lo pudo corroborar con más personas. 

En todo caso, hoy la Alcaldía tiene el control del Hospital y está haciendo públicas las irregularidades que han ido encontrando y que, según la secretaria de Salud explican por qué el Divino Niño sigue en ‘riesgo financiero alto’ a pesar de que desde el 2014 se está implementando un plan de salvamento fiscal.

Por ejemplo, aunque la norma establece que los centros de salud públicos deben tener una relación de personal asistencial del 70 por ciento (es decir, médicos y en general trabajadores de salud) y 30 por ciento administrativo, hoy la relación en el Divino Niño es 57/43. Aunque la ex gerente le negó a La Silla que eso fuera así, la secretaria dice que la información fue certificada por el Instituto Departamental de Salud. (Al momento de publicar esta historia La Silla no pudo comunicarse con el Director del IDS, Omar Álvarez pero actualizaremos la nota cuando nos responda).

“La mayor parte de la gente que trabajaba en la Alcaldía de Emilsen Angulo está trabajando ahora en el Divino Niño”, dijo Rodríguez.

Ese es el caso de la ex candidata del grupo político de Neftalí a las elecciones atípicas, Sandra Estacio, que tiene un contrato por 2 millones de pesos desde el primero de junio de este año como asistente a pesar de que no es profesional.

Farinango le dijo a La Silla que la contrató porque ese cargo no necesita título profesional y que ella cumplía el perfil requerido. Después, cuando le preguntamos por las deudas que aún tiene el Hospital, nos preguntó quién nos había dado su teléfono y cuánto nos pagaron por llamarla a hacerle estas preguntas “tan capciosas”.  Y agregó, que estaba grabando la llamada.

Pero hay más. La secretaria Rodríguez dice que en una de las carpetas encontraron este documento que según ella prueba cómo estaban repartidas las cuotas políticas dentro del Hospital.

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Allí, según Rodríguez, habría fichas no sólo de Neftalí Correa (NETA) sino de sus asesores cercanos como Vicente Torres (VICE) y José Polo (POLO). Y denuncia que hay personas que están en la nómina a pesar de que no trabajan en el Hospital y ni siquiera viven en Tumaco.  

A eso se suma que actualmente hay empleados con sueldos atrasados desde el 2015 y que este año a varios trabajadores no les han pagado los últimos dos meses y medio. Eso lo reconoce Farinango que, en todo caso, se defiende diciendo que ella logró que se pagaran todos los sueldos del 2016 y algunos que estaban atrasados de años anteriores.

Mientras tanto, según Farinango, el Hospital sigue teniendo deudas por más de 6 mil millones de pesos. A lo que ahora se suma esta pelea política en la que todos parecen quedar salpicados.

CONTEXTO

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