Por LaSillaVacia.com · 28 de Abril de 2017

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La semana pasada el alcalde Enrique Peñalosa fue al Hospital de Kennedy a entregar 30 nuevas camas para la sala de obstetricia. Estas camas hacen parte de una serie de obras que se vienen realizando desde comienzos del año para remodelar y ampliar el hospital, en especial su servicio de urgencias.

Estas remodelaciones vienen haciéndose desde hace 6 años, pero habían sido abandonadas después del escándalo del carrusel de la contratación y con ellas piensan reducir el hacinamiento que caracteriza al hospital y que, según El Tiempo, llegó a ser del 128 por ciento a comienzos de este año. Es decir, que si en el hospital había antes 247 camas, ese 6 enero -día en que fue la Personería- el hospital estaba atendiendo a 316 pacientes, de los cuales 69 estaban siendo atendidos en los pasillos.

Pese a este gran problema, los pacientes que llegan con golpes o heridos (de trauma, en jerga médica) son atendidos inmediatamente y son operados -si así lo requieren- por cirujanos especializados en diferentes zonas del cuerpo, como le corresponde al hospital que es referencia en trauma en toda la red de salud pública del Distrito.

La atención de los heridos de trauma

Al hospital llegan la mayoría de heridos violentos de la localidad de Kennedy, que tiene casi un millón de habitantes y, con 151 asesinatos, en 2015 fue la segunda con más homicidios de Bogotá (le "ganó" Ciudad Bolívar con 270).

De acuerdo a un estudio de Susana Rojas López y Ángela Cristina Ríos de la Universidad del Rosario, entre enero y septiembre de 2015 llegaron al hospital 96 heridos con lesiones causadas con armas en las arterias o venas de sus brazos o piernas (técnicamente, trauma vascular periférico).

De estos 96, el 72 por ciento habían sido lesionados con un arma cortopunzante y el otro 28 por ciento con arma de fuego; y la arteria más afectada fue la cubital, la cual recorre el costado interior del antebrazo y que termina lesionada, entre otras, cuando una persona levanta el brazo para protegerse de un ataque.

Por eso, según el estudio, la mayoría de las lesiones de ese tipo que llegan al hospital son el resultado de riñas. Además, el 84 por ciento de los pacientes son hombres, y su promedio de edad es de unos 24 años.

Esto concuerda con lo que nos contó una fuente del hospital que nos confirmó que la mayoría de casos que llegan a urgencias son hombres heridos con arma blanca, y que el momento de la semana en que más suelen llegar más es el sábado en la noche, especialmente si es de quincena.

Pero hay días en los que llegan hasta 10 apuñalados, como el día de la madre, el del amor y la amistad o el día de los amigos de Póker (la cerveza). “El día de los amigos de Póker es terrible”, nos contó la fuente.

A pesar de ese volumen de pacientes, y que muchas veces necesitan intervenciones serias o han perdido mucha sangre, ninguno de los 96 del estudio murió. Y por eso la política del hospital para atenderlos ayuda a reducir la tasa de homicidios, aunque sea después de que ya hubo un hecho de violencia.

Los heridos usualmente llegan al hospital porque los traen los amigos con los que estaban en el momento del ataque, o por la Policía que los recoge y los lleva. Una vez entran al servicio de urgencias, pasan directamente a la sala de reanimación que es la primera medida para atenderlos de forma exprés.

Y es porque no pasan por el triage, el método con que se mide el estado de gravedad de un  paciente en urgencias y que en el Hospital tarda en promedio media hora.

En la sala de reanimación uno de los médicos de turno, que suele ser médico general o un residente, decide si la herida es lo suficientemente  grave como para pasarlo directamente a cirugía. Entre enero y septiembre de 2015, de acuerdo al estudio de Rojas y Ríos, de los 96 que llegaron con heridas en brazos y piernas, 32 fueron llevados a cirugía.

Las salas de cirugía, que quedan en el segundo piso, son atendidas, durante los fines de semana, por dos cirujanos, que suelen estar sub especializados (por ejemplo, hay para heridas en el tórax o para heridas gástricas) y tres residentes; un nivel de atención más alto que el de otros hospitales de la ciudad.

Pero si en el trauma todo funciona bastante bien, en otras áreas hay problemas y hacinamiento.

El resto de la atención

Los pacientes que llegan por otras urgencias suelen demorarse más y, como nos contó una fuente del hospital, es muy común que terminen siendo atendidos en los pasillos en vez de ser llevados a las salas. Y eso, que viene de tiempo atrás, no ha cambiado por ahora a pesar de los ajustes de la administración Peñalosa.

El año pasado el alcalde y el secretario de salud, Luiz Gonzalo Morales, consiguieron que el Concejo aprobara una reforma al sistema de salud que unió los 22 hospitales distritales en cuatro subredes. El de Kennedy hace parte, junto con los de Bosa, del Sur, Pablo VI y Tintal, de la Subred de Suroccidente.

Actualmente, el servicio de Salud en Bogotá se divide en cuatro Subredes: Norte, Centrooriente, Sur y Suroccidente. Cada una de ellas tiene la función de administrar entre cuatro y cinco hospitales públicos. De esta forma, mientras que antes cada hospital tenía una planta propia que se encargaba de las funciones operativas y administrativas, ahora éstas se eliminaron y las funciones administrativas y operativas quedaron en manos de estas grandes subredes. Con esto, la Secretaría piensa gastar menos en personal y unificar la atención y la información de los hospitales.

Ese cambio ha hecho, según una fuente del hospital, que se “hayan quedado sin hacer muchas cosas”.

Por ejemplo, según fuentes de la Secretaría de la Salud, el Hospital de Kennedy pasó de tener 17 pediatras (9 generales y 8 neonatólogos) a 13 que atienden cualquier urgencia que llegue al hospital (5 en la Unidad de Cuidados Intensivos y 9 neonatólogos).

Por eso, los niños que llegan a consulta externa o los que no son de tanta urgencia son enviados al Hospital del Tintal que tiene 10 pediatras especializados. Esto significa que en la Subred hay un total de 24 pediatras.

La lógica es que dentro de cada una de las subredes haya hospitales cada vez más especializados en diferentes áreas para que, así, se logre que los especialistas conozcan más sus temas y haya economías de escala.

En esos ajustes, en trauma ocasionalmente ha habido escasez de insumos clave como gasas y vendas. Pero, según fuentes del hospital, esto no sucede muy a menudo y en general tienen lo suficiente para atender a los heridos.

Gracias a eso el sistema de salud, con todos los problemas que pueda tener en otras áreas, ayuda a que los homicidios en Kennedy no sean más.

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