Por Jineth Prieto · 31 de Marzo de 2017

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Desde que llegó a la gerencia del San Camilo, el único hospital psiquiátrico de Santander, Aura Orozco Vega ha dado mucho de qué hablar.

Primero lo hizo por la manera en la que llegó al cargo, que como lo contó La Silla, fue tras un controvertido concurso adelantado por la Universidad de Pamplona, que terminó denunciado por presuntas irregularidades; más adelante fue por sus relaciones políticas, que en Santander están con el senador liberal Horacio Serpa; y ahora, por la reingeniería interna que quiere hacer en ese hospital con la contratación de personal.

 

Todo arrancó a inicios de marzo cuando anunció que a través de sindicatos sería la nueva modalidad de contratación de esa entidad, y publicó las condiciones de dos convocatorias, una por $1.436 millones para suscribir un contrato laboral para personal especializado, y otra por $2.447 millones para el personal asistencial. 

Aunque inicialmente poco se dijo de lo que pasaría, las alertas se encendieron entre los contratistas cuando se enteraron de que los procesos fueron abiertos formalmente el jueves pasado, que solo tenían un solo oferente -el Sindicato Colombiano de Trabajadores Integrados del Sector de la Salud, Integrasalud-, y que los iban a adjudicar a ayer. 

Desde ese entonces para acá ha habido tres plantones en el San Camilo y prácticamente se paralizaron las labores de los prestadores de servicios en el hospital.

Las razones de los contratistas para resistirse al cambio son una radiografía de lo que sucede con el personal de la salud en todo el país.

Por un lado piden que si los van a reconocer que lo hagan vinculándolos a la nómina porque aunque aceptan trabajar por servicios cumplen todos los requisitos para tener un empleo formal; y por otro, que si los van a meter en un sindicato les ofrezcan mejores condiciones que las actuales. 

Sobre la primera opción, Orozco le dijo a La Silla que además de que implicaría mucho tiempo hacerla realidad, no le alcanzaría la plata para sostenerla; sobre la segunda explicó que tampoco hay presupuesto para ofrecer más condiciones; 

En su lugar la gerente del San Camilo explicó que el contrato le servía al hospital porque con el sindicato se desdibujaba la relación laboral que por años han sostenido con los contratistas (elloscumplen horarios, tienen subordinación y cada año renuevan el contrato), pero que no ha sido reconocida.

“Ya hay 14 demandas con pretensiones de más de $400 millones. Que el sindicato intermedie, blinda jurídicamente al hospital de futuras demandas como esas”, señaló.

En medio de esa discusión, ayer Integrasalud, sindicato que es representado por Sergio Navas, un cardiólogo de Santander que ha consolidado esa controvertida modalidad de vinculación de personal en varias regiones del país, se quedó con los dos contratos.

Los sindicatos de papel

Aunque esta figura tiene ventajas tanto para la entidad -disminuye la carga administrativa-, como para los contratistas, quienes en algunos casos recibirán dotaciones y afiliación a cajas de compensación familiar -algo que no tienen como prestadores de servicios-, el modelo es polémico en sí mismo. 

Básicamente, lo que hace una entidad al suscribir este tipo de contratos es tercerizar el pago de la nómina a través de un sindicato, que aunque en el papel está reconocido por el Ministerio de Trabajo, en la práctica está lejos de funcionar coma asociación de trabajadores.

Dos abogados expertos en derecho laboral le dijeron a La Silla, que en el gremio ese tipo de organizaciones son conocidas como sindicatos de papel.

“Solo usan la figura para contratar pero en la vida real no funcionan como sindicatos. Los asociados no presentan pliegos de peticiones ni crean, debaten o definen estatutos, todo ya está creado y ese no es el espíritu de un sindicato”, le explicó a La SIlla uno de los laboralistas.

Eso de paso implica la violación de otros derechos relacionados con la libre asociación sindical (quien quiera seguir trabajando debe afiliarse al sindicato necesariamente), y con el reconocimiento de derechos relacionados con la estabilidad laboral (carrera administrativa, a la pensión).

Por tercerizar, ya ha sido cuestionado e incluso multado el sindicato que se ganó los contratos del San Camilo.

Sin embargo, en Santander el negocio de los sindicatos en el sector de la salud no es nuevo. 

La primera vez que se supo de él en fue en el Hospital Universitario de Santander, HUS, donde como lo contó La Silla, a través de sindicatos con las mismas características, la familia del excandidato a la Alcaldía de Bucaramanga y presidente de La U en esa ciudad, Jhan Carlos Alvernia, se hizo a contratos por más de $80 mil millones solo en tres años.

Y es que para el dueño del sindicato, que en realidad funciona como una oficina de recursos humanos, el negocio es sencillo y rentable. 

Para funcionar solo debe tener una sede con un personal básico que se encargue de administrar la nómina del lugar en el que se gana el contrato, y por ello cobrar una administración que puede ir entre el 4,5 y el 10 por ciento del valor de cada contrato. 

Es decir en el caso del San Camilo, entre lo dos contratos sumados, el valor que se va a ganar Integrasalud puede alcanzar los $380 millones, que aún descontando impuestos y gastos administrativos dejan ganancia, cuando la esencia de un sindicato es que se reviertan la totalidad de los excedentes en sus afiliados.

Solo en lo corrido del año Integrasalud ha suscrito 36 contratos de similares características en diferentes regiones del país, 18 de los cuales están en Santander e incluyen la intermediación del Hospital de San Gil por $2.934 millones y la del Hospital de Málaga por $1.105 millones. 

Sin embargo , Sergio Navas, presidente de Integrasalud tiene otra versión sobre la operación del sindicato.

“Prácticamente todo el dinero se reinvierte. Esto es algo muy bueno para las personas, sino no estaría en esto. Es la primera vez que se presenta esta resistencia, pero indudablemente las condiciones les mejoran. Solo si mira el trámite del pago de salud y pensiones, ya ellos no tendrían que hacerlo, tendrían caja de compensación familiar también”, le dijo a La Silla Navas.

El proceso

Además de que la figura ya esté en el ojo del huracán, y en la Asamblea el diputado de Cambio Édgar Suárez ya anunció un debate de control político para que los gerentes de los hospitales del departamento rindan cuentas por la tercerización de la contratación en momentos en los que el Consejo de Estado se pronunció contra esa práctica, también se presentaron cuestionamientos a la manera en la que el San Camilo hizo la licitación.

Si bien por ser un hospital, esa entidad tiene un régimen de contratación mucho más laxo que el público, en el proceso hubo varias denuncias que hablaron de presuntos direccionamientos.

Por un lado, el sindicato de psiquiatras denunció que las condiciones de la licitación fueron muy restrictivas y por otro, en las observaciones a los pliegos un ciudadano -Pablo Ángel- denunció que el pliego estaba direccionado por las condiciones del personal interno que pedían y pidió que se ampliaran las condiciones-

Al final esas observaciones no fueron tenidas en cuenta y los dos procesos - el de los médicos y el de las actividades asistencialistas- cerraron con un solo oferente, que a la postre fue el mismo: Integrasalud.

La gerente Orozco le dijo a La Silla que se analizaron todas las observaciones y que se respondieron en derecho. 

“No le puedo decir por qué se presentó solo uno, pero cumplimos con todo para dar garantías”, aseguró.

Así las cosas, desde mañana el San Camilo tendrá nuevo sindicato; mientras tanto, La Silla supo que el Ministerio de Trabajo empezará a investigar si con el contrato se vulneraron derechos del personal, al que de cualquier forma ya le venían violando los derechos laborales vinculándolos como prestadores de servicios.

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