Por LaSillaVacia.com · 08 de Marzo de 2017

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José Gualdrón Guerrero, el veedor que desestabilizó la clase política de Floridablanca tras tumbar a los 19 concejales que ejercieron desde 2008 a 2011, quienes por un fallo del Consejo de Estado perdieron la investidura, ya no va a la Alcaldía a hacer veeduría.  Desde 2016, cambió de bando y se convirtió en contratista.

Si bien su salto no implica algo irregular, lo particular es que mientras se hizo fama de veedor, cuestionó esa práctica y aseguró: “cuando le dicen al veedor tome ese contrato y póngase a trabajar…eso ya no es veeduría sino que se vuelve clientelismo”.

Aún así, desde febrero del año pasado ha suscrito tres contratos de prestación de servicios con la Secretaría de Desarrollo Social que suman $41 millones para apoyar la supervisión de los convenios de los Centros Vida (ancianatos) del municipio.  

Aunque dentro de sus labores están revisar informes técnicos y financieros, asesorar la realización de cuentas de cobro y en general apoyar la supervisión de los recursos destinados a los adultos mayores, Gualdrón le dijo a La Silla, que sus contratos eran una “labor social” y no quiso dar detalles de su vinculación.

 

‘Chepe’, como lo conocen en Floridablanca, es un contador público que, junto a un grupo de veedores ciudadanos, comenzó a figurar en la política local por denunciar con éxito a varios de los políticos que tradicionalmente han sido poderosos en el segundo municipio del área metropolitana de Bucaramanga.

Con ese grupo, además de llevarse por delante a todo el Concejo, logró que destituyeran e inhabilitaran al dos veces alcalde de Florida Eulises Balcázar por la contratación irregular del alcantarillado; puso en jaque a la Contraloría por demoras en procesos fiscales; y logró que la Alcaldía volviera a subsidiar el agua a los estratos más bajos del municipio.

Su figuración, hizo que en los últimos años ganara cierta fama que le valió para lanzarse al Concejo en 2015.

Esa aspiración la impulsó a través del Mais, pero solo obtuvo 188 votos. Sin embargo, le sirvió para cambiar su perfil del de veedor a político.

Cuatro fuentes, una de adentro de la Alcaldía y tres cercanas a él, le contaron a La Silla que en esa contienda les hizo campaña, aunque en diferentes momentos, a los dos candidatos más fuertes: Edgar Higinio Villabona y Héctor Mantilla.

Eso, según esas mismas fuentes, dejó la sensación de que más allá de alguna convicción política, buscaba montarse al carro ganador para más adelante buscar alguna figuración en la nueva administración.

El contrato más reciente lo firmó en febrero. Con él aseguró que su rol de contratista se extenderá al menos por otro cuatro meses en la Alcaldía de Mantilla.

 

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