Por Jineth Prieto · 06 de Marzo de 2017

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Fernando Vargas Mendoza, el exalcalde de Bucaramanga que fue destituido en 2011 por la Procuraduría por irregularidades en contratación, está preparando el terreno para volver a la arena electoral. Si bien aún tiene que solucionar su situación jurídica para dar por sentado su retorno, ya se está moviendo para hacerlo y poner a rodar su nombre para el 2019, año en el que quiere competir por la Gobernación de Santander.

La reaparición

Aunque desde que la Procuraduría lo destituyó e inhabilitó por 10 años por entregarle a dedo un contrato a la Unipaz cuando era Alcalde de Bucaramanga poco se había sabido de Fernando Vargas Mendoza en la política regional, desde que arrancó el 2017 su nombre resucitó. 

Ocho fuentes liberales y otras tres que se mueven por dentro del engranaje político local, le confirmaron a La Silla que Vargas Mendoza empezó a tantear el terreno con miras a revivir en las elecciones de 2019 para buscar la Gobernación de Santander. 

Si bien por ahora no hay mucho definido, cuatro fuentes liberales, dos de las cuales pertenecen al grupo de Vargas, le contaron a La Silla que la decisión empezó a tomar forma con la reforma al Código Disciplinario que en diciembre fue aprobado por el Congreso, que está en revisión en la Corte Constitucional y al que solo le falta la sanción presidencial.

Debido a que dentro de la reforma se incluyó un artículo que reajusta las sanciones de quienes fueron inhabilitados por haber incurrido en una falta calificada con ‘culpa gravísima’, Vargas Mendoza tendría una tabla de salvación. 

Precisamente, en 2011 la Procuraduría consideró que el entonces Alcalde de Bucaramanga al haberle entregado directamente a la Universidad de la Paz un contrato por $900 millones para dotación tecnológica, cuando lo que debió haber hecho fue llamar a una licitación pública, incurrió en una falta con culpa gravísima y por eso lo inhabilitó 10 años.

Así que con la regraduación de las sanciones, que con el nuevo Código lo que hacen es reducirse a la mitad, Vargas Mendoza podría solicitar que le reajusten el fallo atendiendo al principio de favorabilidad.

Si eso sucede, el exalcalde de Bucaramanga quedaría completamente habilitado para saltar al ruedo electoral, incluso desde las legislativas de 2018, debido a que con la regraduación, los cinco años de la sanción se habrían cumplido en agosto de 2016. 

Fernando está contando con que le levantarán la sanción en los próximos meses

 “Fernando está contando con que le levantarán la sanción en los próximos meses... está empeñado en buscar la Gobernación sea como sea”, le contó a La Silla una fuente de adentro de su grupo político. 

Por ahora, según esa misma fuente, y otra que también es de adentro de su grupo, los planes estarían dados en empezar a visibilizar a Fernando Vargas en visitas a municipios, en reuniones con líderes y utilizando el trampolín de la Universidad de Santander, UDES, que es de su propiedad.

Por ejemplo, La Silla supo que este año Vargas Mendoza figurará como la cabeza de varios eventos mediáticos que serán convocados por su universidad. En abril será el primero del año y será un foro sobre el posconflicto, en el que no solo estarán invitados precandidatos presidenciales y funcionarios de Presidencia, sino también delegados de países que han tenido una transición similar a la de Colombia con el proceso de paz.

Y es que si algo había cumplido Vargas Mendoza desde que la Procuraduría lo sacó de la Alcaldía, fue su promesa de mantenerse al margen de la política local. Su nombre no solo pasó casi que desapercibido los últimos cinco años, sino que solo sonó en prensa cuando se conocieron nuevos anuncios de investigaciones a su administración, y cuando, en 2015, anunció que no acompañaría la aspiración de su hermano Jaime Vargas, quien se lanzó a la Alcaldía de Bucaramanga con el aval de la ASI luego de que los rojos no lo respaldaran.

“Aún falta mucho tiempo para 2019, así que con esos pasos él puede recuperar el tiempo perdido. Una vez se solucione lo de la Procuraduría, esa sería su debilidad, porque la plata si la tiene toda para ganar”, le dijo a La Silla uno de sus allegados políticos.

La política de la plata a manos llenas

Fernando Vargas Mendoza nació en Bolívar, uno de los pocos municipios conservadores de Santander, pero se graduó en Bucaramanga del Colegio Santander, de donde pasó a la Universidad Industrial de Santander a estudiar Ingeniería de Sistemas. 

Antes que político, Vargas Mendoza se hizo nombre de empresario en Bucaramanga, y se dio a conocer porque además de montar empresas de software, fue el fundador de la Universidad de Santander, Udes, una institución que empezó a funcionar en 1982, cuando tenía 27 años, y que hoy, además de ofrecer 82 programas educativos tiene sedes en Bucaramanga, Bogotá, Cúcuta, Valledupar y Panamá. 

Su figuración en la política arrancó en el Partido Liberal, cuando en las elecciones del 1998 se inscribió en la lista al Senado como suplente del entonces senador José Luis Mendoza, quien de marzo a diciembre del 2000 lo dejó ocupar su curul

 

Como solía suceder con esos reemplazos, Fernando Vargas pasó sin pena ni gloria por el Congreso; sin embargo, la curul temporal sí lo consagró como liberal en Santander.

“Ese fue uno de los típicos negocios políticos. A Mendoza le sirvió porque Vargas tenía plata y le ayudó con la campaña, y a Vargas porque le dio la entrada a la política por la puerta grande”, le dijo a La Silla un liberal que supo de primera mano lo que pasó en la campaña. 

Aunque esa entrada le sirvió para sembrar la semilla de su militancia, no le dio tanta gasolina como para convertirse en una de las fichas de mostrar de los liberales en Santander.

En su lugar, en adelante su figuración estuvo más del lado de Álvaro Uribe Vélez, de quien se convirtió en gerente de campaña para Santander en 2006, y con quien capitalizó su imagen de político- empresario. 

Con esa credencial, más el hecho de que para ese entonces ya contaba con una fortuna que le permitía financiarse una candidatura propia sin apoyo de nadie, para las elecciones de 2007 Fernando Vargas les pidió a los liberales el aval para lanzarse a la Gobernación de Santander.

Aunque al final no se lo dieron porque querían recuperar ese cargo que había estado en manos del parapolítico Hugo Aguilar, y para hacerlo lanzaron a Horacio Serpa, de ahí en adelante su nombre empezó a sonar.

“Serpa mismo es el que le dice a Fernando que no se lance porque él es el que va a ir a la Gobernación. Fernando le dijo que lo entendía y que no iba a competir contra él. Ahí es cuando su candidatura a la Alcaldía se vuelve importante”, le dijo a La Silla un liberal que estuvo en esa campaña.

El poder financiero de Vargas, más el espaldarazo que había recibido de Serpa y de varios caciques rojos de la época, logró aglutinar a todos los liberales en torno a su nombre para esa elección en la que lo presentaron como el empresario que incursionaba en la política. 

Esa imagen no solo les daba a los rojos un aire fresco, sino que les permitía vender la idea de que alguien con capacidad gerencial sería su ficha para dirigir la ciudad  en momentos en los que sus contendores -el hoy representante de Opción Ciudadana Fredy Anaya, y el hoy secretario de Infraestructura de la Gobernación, Mauricio Mejía- cargaban con el lastre de ser políticos tradicionales en la ciudad. 

Sin embargo, una vez arrancó la campaña, Fernando Vargas mostró que a pesar de su origen de empresario, se movía atrayendo clientelas igual que los caciques electorales más tradicionales del país: con plata a manos llenas.

“Su forma de hacer política, rompió un nuevo récord en Bucaramanga. La plata se veía en todos lados, para líderes, transportes, refrigerios, para lo que quisiera había”, le dijo a La Silla un liberal que estuvo dentro de la campaña.

“Fernando todo lo arregla con plata y está acostumbrado a hacerlo así”, le contó otro liberal a La Silla.

Al final de esa campaña, no solo arrasó en las urnas y obtuvo 118 mil votos, el 49 por ciento de los depositados; sino que a la par, instauró una nueva forma de gobernar en Bucaramanga. 

Y es que pese a que una vez las elecciones pasan, la plata para los líderes y los más pobres de la ciudad desaparece; en su administración Vargas mantuvo esa prática.

“En el Club del Comercio, a las afueras de la Alcaldía, a las afueras de la Udes se veían filas todos los días de líderes esperando a que les dieran plata. Siempre con un recibo, con una cuenta o cualquier cosa, y Fernando siempre les daba”, le dijo a La Silla Julio Acelas, analista político y escritor de la Red Santandereana. “El inauguró una forma de hacer política muy traqueta y eso obviamente tuvo aceptación porque ningún líder renegaba de la plata que él daba”.

“A él lo quieren y lo recuerdan mucho por eso. Es más le apuesto que si usted mañana lo nombra él va a tener mucho respaldo. Fernando no solo dio plata de su bolsillo para cosas pequeñas, sino también para obras, él decía que si se demoraba mucho, él ayudaba a poner la plata”, le contó a La Silla un concejal liberal. 

A la par, Fernando Vargas se hizo fama por ser funcional a los políticos, e institucionalizó en Bucaramanga otra práctica, que hasta en la administración de Rodolfo Hernández se empezó a erradicar: la parcelación de las secretarías. 

Fue en su periodo, que en Bucaramanga hizo carrera la idea de que cada concejal era dueño de un despacho, en el que además de la vinculación de personal, podía manejar la contratación.

“Esa repartición terminó siendo profundamente perjudicial para la ciudad y oscureció aún más las relaciones del poder en Bucaramanga”, le dijo a La Silla Gerardo Martínez, politólogo.

Al final de 2011, Vargas Mendoza pasó de ser el empresario con poco de político que llegaría a gerenciar la ciudad, a ser el Alcalde al que la mayoría de sus banderas se le quedaron a media asta, y que fue destituido por la Procuraduría a cuatro meses de concluir su periodo por irregularidades en contratación.

Casi 10 años después de su elección aún se le cuestiona la contratación del Embalse de Tona, que quedó en manos de Conalvias -empresa investigada por entrega de sobornos- en una licitación de único oferente; la inoperatividad en el arranque de Metrolínea, sistema de transporte que está al borde del colapso financiero; fallas en la ejecución del Viaducto de la Novena, obra que se contrató en su administración, y que tuvo que ser adicionada en $21 mil millones; y hasta la planeación del Parque  Extremo, obra que terminó costando más del doble y por la que en 2015 recibió otra sanción de la Procuraduría, de la que aún no se conoce la segunda instancia. 

En contrapartida, el principal logro que le reconocen es la creación de la Universidad del Pueblo, una institución que le ofrece gratuitamente educación superior a bumangueses de escasos recursos y que ya ha tenido varias promociones.

Los caminos para 2019

Aunque desde su salida de la Alcaldía de Bucaramanga, su nombre pasó casi que desapercibido; en las locales de 2015 sí sonó en varias ocasiones por sus afectos políticos, debido a que entre los liberales quedó la sensación de que no hizo tanta campaña como podía.

Si bien el mismo Vargas le dijo a La Silla que organizó 82 reuniones a favor de Didier Tavera, según nos contaron dos fuentes que lo saben de primera mano, su relación con el grupo del Gobernador no está en buenos términos.

...en la Gobernación están con la idea de que Fernando no les ayudó...

“Martín (tío de Tavera y uno de los mandamás de la Gobernación) dice que Fernando no le ayudó a Didier, todo es porque Jorge Lizcano, quien es muy cercano a él, sí se fue con otro candidato, pero como en la política muchos asumen, entonces en la Gobernación están con la idea de que Fernando no les ayudó”, le contó a La Silla una fuente del grupo político de Vargas.

Más allá de si es un malentendido, por ahora a Vargas le tocará jugar con los Tavera en contra.

Ese distanciamiento le puede poner el camino cuesta arriba si lo que quiere es el aval de los rojos para 2019 debido a que como lo ha contado La Silla, esa familia es la que se está fortaleciendo dentro de los liberales locales, y le resta que no lo respalde.

“Vargas no es un buen político. Sabe cómo ser empresario, eso nadie se lo niega. Pero no es un candidato que mueva gente por lo que representa”, le dijo a La Silla Acelas. Igual posición tuvo el politólogo Martínez y cuatro políticos liberales más .

Si es así, hacerse a una buena estructura será clave para Fernando Vargas, y más teniendo en cuenta que el cargo que quiere buscar necesita de plataforma en las provincias.

Sin embargo, cuatro fuentes que han hablado con Vargas o con personas allegadas a él sobre su aspiración, le dijeron a La Silla, que el exalcalde estaría dispuesto a irse hasta por firmas para buscar la Gobernación.

“La candidatura va a ir de cualquier modo. Apenas el panorama se aclare un poco se tomarán las decisiones”, le dijo a La Silla esa misma fuente.

Así como van las cosas, Vargas aún depende de que el Presidente sancione la reforma al Código Disciplinario para arrancar sin contratiempos su carrera. Lo que sí está claro por ahora es que si se le despeja el camino, con su músculo financiero tiene el tiquete de entrada para ocupar un lugar en la balanza electoral.

CONTEXTO

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