Por Natalia Arenas | Juanita León · 22 de Junio de 2017

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La semana pasada, durante el lanzamiento del Cuerpo Élite de la Policía, el vicepresidente Óscar Naranjo anunció la puesta en marcha de dos planes piloto para desmantelar las bandas criminales y grupos sucesores del paramilitarismo en Tumaco y Buenaventura. Son dos compromisos que se derivan del Acuerdo de Paz y que las Farc estaban esperando que el Gobierno cumpliera para terminar de dejar las armas. También se convierten en la primera prueba de fuego de la capacidad del nuevo Vicepresidente.

¿Cómo operarán los planes piloto?

Los planes piloto empezarán a operar en Tumaco y Buenaventura de la mano del Cuerpo Élite de la Policía, que destinará a 1.088 de los “mejores policías de la patria”, según la Policía, para desmantelar las organizaciones criminales y a los responsables de homicidios contra líderes sociales.

El eje de este Cuerpo Élite son 120 investigadores criminales y de inteligencia y 40 analistas que acompañan a los policías de comandos especiales, según dijo el Vicepresidente Naranjo a La Silla Vacía, quien está liderando toda la estrategia. Según Naranjo, el Cuerpo Élite no será un bloque de búsqueda en sentido estricto.

 

Por ejemplo, el que se creó para dar con Pablo Escobar no tenía la capacidad de judicializar los delitos que tiene el recién creado, que quedó adscrito a la Dijín (el brazo de policía judicial) de la Policía para privilegiar la investigación e inteligencia con el apoyo de la fuerza de choque policial.

Además, trabajará articulado con la Fiscalía, a través de la -también recién creada- Unidad Especial de Investigación que diseñó el Acuerdo de La Habana. Aunque la Unidad aún no está operando como tal, la Fiscalía, gracias a la política que priorizó estos municipios, ya ha podido esclarecer 32 de los 84 asesinatos a líderes sociales cometidos entre 2016 y en lo que va corrido de este año, según explicó la Policía en el lanzamiento del Cuerpo Élite.

También se articulará con la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, que es la otra institución que creó el Acuerdo de Paz.

Esa comisión, donde tienen asiento el Presidente, los ministros de Interior, Defensa y Justicia, el Fiscal General, el Procurador, el Defensor del Pueblo, los comandantes de las Fuerzas Militares y de la Policía, tres expertos en seguridad y dos delegados de organizaciones de Derechos Humanos, fue creada por decreto presidencial en febrero.

Aunque sólo se ha reunido “dos o tres veces” desde que se creó, según una fuente del Gobierno que pidió la reserva de su nombre, su trabajo es clave porque es la que da recomendaciones al Cuerpo Élite para actuar en los territorios, teniendo en cuenta aspectos como el enfoque territorial, el étnico y mantener el diálogo permanente entre programas como el de sustitución de cultivos y los planes especiales de desarrollo territorial, Pedts, que también creó el Acuerdo de Paz.

Además, como buena parte del espíritu de este ‘piloto’ es proteger a las comunidades, también habrá policías en la zona garantizando que una vez desmantelen a las bandas criminales y otras guerrillas la zona quedará estabilizada.

“Cuando pienso en las cosas que hice mal cuando fui director de la Policía es que cumplíamos la misión y sacabamos la policía. La idea aquí es lograr la estabilización”, explicó el general Naranjo.

Los planes piloto en los dos municipios no estaban pactados en el Acuerdo de Paz pero Naranjo dice que “comprometió” su palabra con las Farc cuando era negociador de crear las condiciones en los sitios más amenazantes para que se diera la reincorporación de los guerrilleros

En esa medida, los planes piloto son puntos de entrada para la intervención del Cuerpo Élite, que llega a reemplazar y retomar la labor de las fuerzas regulares de la Policía. En el caso de Tumaco y de Buenaventura, se articulará con la Fuerza de Tarea Conjunta Poseidón que está trabajando desde el 2012 en el Pacífico sur y tiene, según la Policía, 30 integrantes.

El énfasis del Cuerpo Élite, según Naranjo, es perseguir las rentas ilegales de los grupos armados. Entre esas, la minería ilegal pero especialmente la producción de cocaína en una región por donde sale la mitad de las 500 toneladas que exporta el país anualmente, según datos de un miembro de la Comisión Nacional de Seguridad que habló con La Silla.

Si de verdad tienen la voluntad de hacerlo, no será difícil perseguir esas rentas pues en Tumaco las matas de coca se ven desde la carretera pavimentada, lo que ha llevado a muchos a sospechar de una complicidad entre las bandas de narcotráfico y la fuerza pública, especialmente la Armada.

Naranjo dice que han tenido dificultades para enfrentar ese “mar de coca” porque, según le han dicho los oficiales en el terreno, la protesta social que se incrementó con el Acuerdo de Paz ha hecho más difícil las tareas de erradicación.

Sin embargo, dice que con los acuerdos de sustitución que ya ha firmado la oficina del Consejero para el posconflicto Rafael Pardo con 1500 familias, la tarea será más fácil.

También asegura que el Cuerpo Élite incluye un fuerte componente de contrainteligencia para detectar complicidades que puedan existir entre miembros de la fuerza pública y las bandas, una de las razones que muchos atribuyen en el terreno al hecho de que éstas tengan tanto margen de maniobra.

El plan de Naranjo en Tumaco es actuar en dos frentes con estrategias diferenciadas: en el Tumaco rural y en el casco urbano.

En el casco urbano, en las reuniones que ya ha tenido con la gente, le ha quedado claro que la demanda no está tan centrada en justicia y seguridad como en lo rural, sino más en temas de convivencia como ls necesidad de tener canchas de fútbol y otros servicios del Estado.

Por eso, una de sus labores ha sido coordinar la labor de 12 agencias de gobierno como Coldeportes, DPS, restitución de tierras, para garantizar que exista “una ventanilla única” para apoyar con estos servicios a los alcaldes.

La otra demanda que ha tenido es en el tema de la corrupción. Y para eso le ha ofrecido al Alcalde montar un modelo de gobernabilidad y transparencia.

Su última meta es lograr que los temas de infraestructura avancen y para eso dice que se asegurará que entidades como Invías no los abandonen.

Al final, Naranjo asgura que desbaratarle las finanzas a los grupos y reducir las hectáreas de coca serán victorias tempranas pero que su propósito realmente no es solo es reducir la violencia y quebrar la tendencia de amenazas a líderes sociales sino que la ciudadanía recupere la confianza en la institucionalidad. Eso, por ahora, se ve difícil.

El escepticismo

Aunque la creación de este Cuerpo Élite de la Policía fue anunciada como “la respuesta inmediata del Estado” para desmantelar las organizaciones responsables de los homicidios de líderes sociales y que están amenazando la implementación del Acuerdo de Paz, en esos municipios, sobre todo en Tumaco, esta respuesta llega un poco tarde.

Hoy, según la Fiscalía, en Tumaco y en los municipios vecinos hay unas 15 organizaciones armadas que se están disputando el territorio que dejaron las Farc. Entre esas hay sucesores del paramilitarismo como La Empresa y el Clan del Golfo, pero también organizaciones de disidentes de las Farc como “La Gente del Orden” y las “Nuevas guerrillas unidas del Pacífico”.

La próxima semana voy a llevar el tema al consejo de seguridad porque sí me llama la atención y me preocupa que por fuera se conozca una estrategia para Buenaventura pero aquí en lo local, no

Secretario de Gobierno de Buenaventura

La disputa entres estas organizaciones dejó el año pasado a Tumaco, un municipio de 200 mil habitantes, con una tasa de 70 homicidios por cada 100 mil habitantes cuando el promedio nacional es una tasa de 24.4 por cada 100 mil habitantes. Este año van 86 casos, según le dijo a La Silla una fuente del Ministerio de Defensa.

Esto ocurre en un municipio que concentra en su territorio a todas las fuerzas armadas, entre ellos unos mil policías y otros 1.300 efectivos del Ejército, según un defensor local de derechos humanos. Y que, aunque en lo que va corrido de este año se han incautado 50 de las 180 toneladas de cocaína en todo el país, sigue siendo el primer productor de coca, con unas 20 mil hectáreas sembradas.

“Deberían enviar menos contingentes de la Policía y hacer más control social. Ya hay demasiado Sijin, Esmad, DEA que hacen inteligencia. Ellos saben en dónde viven [los delincuentes], si hasta yo lo sé. No hay mucho interés en desmantelar”, le dijo a La Silla un defensor de derechos humanos en Tumaco pero que pidió la reserva de su nombre por seguridad.

Él asegura además, que por ahora este plan piloto de Tumaco no se ha socializado con los actores locales. “No se sabe nada”, dijo. Algo similar contó una fuente cercana a la Alcaldía que dice que aunque hace 10 días se lanzó el Cuerpo Élite en Tumaco, ese día sólo estuvo la plana mayor de la Policía en Tumaco pero nadie de la Alcaldía.

En cambio, Naranjo le dijo a La Silla que que ha viajado a Tumaco tres veces y que se ha reunido con la gente, y que volverá en unos días para reunirse con otros doce alcaldes.

Algo similar ocurre en Buenaventura, donde tampoco conocen el plan piloto según supo La Silla.

“Esta mañana me reuní con el comandante de la Policía en Buenaventura y con el Comandante del Gaula y no me hacen referencia al plan piloto”, dijo Luis Fernando Ramos, el secretario de Gobierno de esa Alcaldía. “La próxima semana voy a llevar el tema al consejo de seguridad porque sí me llama la atención y me preocupa que por fuera se conozca una estrategia para Buenaventura pero aquí en lo local, no”.

Aunque la violencia en Buenaventura se hizo tristemente célebre en 2014 cuando se hicieron públicas las “casas de pique” que motivaron un paro cívico que se extendió por 8 días, según cifras oficiales y el Secretario de Gobierno, esa situación cambió. La tasa de homicidios se redujo en un 62 por ciento en lo que va corrido del año en comparación con el mismo período de 2016 y ha caído más de un 80 por ciento si se compara con los dos años anteriores.

De hecho, según el Secretario de Gobierno de Buenaventura, las dos bandas criminales que siguen en el territorio, La Empresa y Los Urabeños, están menguados y ya no hay fronteras invisibles. “La Buenaventura de hoy no es la de hace dos años, hoy hay movilidad, hay posibilidad de expresión de la gente”, dice.

En cambio, el problema hoy es la extorsión que impulsan “los reductos” de esas bandas, según él. Las mismas que, según una fuente de la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, están haciendo alianzas con narcos poderosos como el Cartel de Sinaloa de México.

La permanencia de estos actores y de las condiciones de pobreza en ambos municipios a pesar de las reiterados planes de acción de la Fuerza Pública, explican el escepticismo de los tumaqueños y bonaverenses con el éxito que puede tener este nuevo plan piloto de Naranjo.

“Cada cuatro años se da un plan especial en Tumaco. La gente está confundida, escéptica. Están esperando medidas de bienestar, como por ejemplo generar soluciones de empleo para el 75 por ciento de los jóvenes que están desempleados. Hay un Conpes, se está terminando un Contrato Plan. Todo eso viene del pasado pero no se ven resultados”, le dijo la fuente de la Comisión a La Silla. “La gente quiere una respuesta mayor, no es solo coger a los malos”.

Por eso, aunque este nuevo plan incluye como uno de sus componentes más novedosos que ya no sólo mira a las Farc sino que pone el foco en las organizaciones armadas que quieren sustituirlas, en los territorios les recuerda a operaciones como el Plan Espada de Honor que se lanzó en el Pacífico el 2010 y el Plan de Choque de Buenaventura en el 2014.

Sin embargo, el Gobierno insiste en que este será diferente.

“No es sólo más presencia de la Policía. Es un refuerzo a la que ya hay pero con agentes con otras capacidades como la inteligencia y con coordinación”, le dijo a La Silla una fuente del Gobierno que habló con la condición de no ser citado. “El Gobierno se jugó sus restos en superar las necesidades y ser efectivos en la última frontera para la consolidación del Estado en el Pacífico”.

La fuente explicó además que si todavía no se ha hecho una articulación con los actores locales, sin los cuales “esto no se puede hacer”, es porque el plan piloto y el Cuerpo Élite de la Policía llevan menos de una semana de estar creados.

Por eso, pide que las comunidades le den una oportunidad a este nuevo plan que, insiste, sí es novedoso. Sobre todo porque se da en un escenario distinto donde hay acuerdos de sustitución de cultivos, compromisos de inversión en bienes públicos y un esfuerzo por articular las estrategias de seguridad, inclusive con las Farc que ya no son el enemigo. Pero que carga con el lastre de estar sujeto a los tiempos del Estado que han hecho más lenta su implementación.

Novedoso o no, la gran diferencia ahora es que el Vicepresidente de la República decidió echarselo al hombro. Y en esa medida, o sale adelante o arrastra consigo la reputación de Naranjo como el mejor policía del mundo y un experto en seguridad de talla mundial.

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