Por Jineth Prieto · 25 de Enero de 2017

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El pico y placa que empezó a implementar la Alcaldía de Bucaramanga desde que arrancó la semana, se convirtió en el primer chicharrón de 2017 de la administración de Rodolfo Hernández y en el más inoportuno: no solo le sirvió para cazar pelea con comerciantes, ciudadanos de a pie y poner en su contra a parte de los cacaos, sino que también le entregó munición a la oposición para revivir la revocatoria que le quieren promover. 

Lo alejó de parte de los cacaos 

Aunque desde hace varios años Bucaramanga tiene pico y placa, nunca antes como ahora una nueva reglamentación sobre su aplicación había generado tanto rechazo. 

Si bien en esencia el planteamiento de la restricción general por días en toda la ciudad se mantuvo, la novedad en esta ocasión estuvo en que la Dirección de Tránsito implementó una restricción especial para un sector del centro que sacó de circulación a la mitad de los carros en esa zona, que es uno de los polos de desarrollo comercial de la ciudad.

 

Pese a que en principio esa medida contribuye a descongestionar el sector, que es uno de los puntos críticos de movilidad en Bucaramanga, a bajar los niveles de ruido -según anuncios de la Dirección de Tránsito estaban por encima del máximo permitido-, y disminuir los índices de contaminación, además de controlar el transporte pirata; debido a que esa zona es la que mantiene mayor movimiento económico y financiero en la capital de Santander,  aún no son claros todos los efectos colaterales que tendrá.

Por ahora, los peros son varios.  Por un lado ciudadanos están descontentos porque la medida los deja sin posibilidades de circular en el centro con sus vehículos entre tres y cuatro dìas hàbiles de la semana y eso les pega directamente a sus economías -muchos tienen créditos para pagar el carro o la moto y sumar otro transporte los descuadra-; por otro, comerciantes dicen que van a ver una reducción en sus ingresos porque la gente va a preferir comprar en otros sectores ante las dificultades para movilizarse hasta allá; y además, están sobre la mesa dudas sobre si la Dirección de Tránsito hizo todos los estudios de impacto para implementar el pico y placa debido a que no fue socializado. 

Por esas razones, solo en dos días  la ciudad ya ha tenido bloqueo de calles; foros con comerciantes pidiendo que se reverse la medida; y una serie de pronunciamientos de políticos locales en contra del pico y placa que los tienen pescando en río revuelto. 

Desde el lunes, los argumentos de un lado y de otro han ido y venido, y mientras que por un lado, la regional de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco,  y la Cámara de Comercio de Bucaramanga, denunciaron que no había soportes técnicos que hubieran medido el impacto que iba a tener sobre los 3 mil comerciantes de la zona el nuevo pico y placa y que el problema de la movilidad radicaba en la inoperancia de la Dirección de Tránsito, los funcionarios se han defendido diciendo que la medida es beneficiosa para el Centro de Bucaramanga porque ese sector tiene transporte público, le modernizaron los andenes y porque dentro de los programas de Rodolfo Hernández está peatonalizarlo.

Más allá de ese cruce de versiones, lo cierto es que por ahora nadie tiene la verdad.

Si se miran las quejas de los comerciantes es imposible medir de un día para otro la verdadera afectación debido a que así la gente no pueda llegar en carro al cuadrante más congestionado del Centro tiene que desplazarse hasta allá para llegar a la Alcaldía, la Gobernación, el Palacio de Justicia, la Dian -entre otros- y eso mantiene con vida al sector. Además si se miran los beneficios de los que habla la Alcaldía, solo hasta esta semana se sabrá si efectivamente Metrolínea suple la mayor demanda de pasajeros, qué pasa con la seguridad en ese sector y si es capaz de recuperar el espacio público.

Sin embargo, en medio de toda la implementación sí hubo un episodio en particular que a futuro sí le puede jugar en contra a Rodolfo Hernández.  

Un día antes de que en medios empezara a circular la nueva medida y aunque la Dirección de Tránsito se reunió con varios delegados de los sectores productivos para hablar sobre ese tema, al final no les socializó la reglamentación del pico y placa que empezaron a implementar, pese a que los afecta directamente. 

“Lo que nos presentaron fueron unos diapositivas con unas fotos del trancón sin pico y placa y unas mediciones de velocidad que hicieron con  el apoyo de los taxistas”, le dijo a La Silla Juan Camilo Beltrán, presidente de la Cámara y delegado de los gremios ante el Consejo de Tránsito.

Esa misma versión se la entregó el director de Tránsito de Bucaramanga, Miller Salas, a La Silla, quien aunque aclaró que los taxistas solo ayudaron a identificar puntos de mayor congestión y que no tuvieron parte en las mediciones, sí reconoció que la medida final no fue socializada en su totalidad a los gremios y que con ellos se habló de una preliminar que ellos mismos rechazaron.

"Lo que hicimos fue buscar una solución alternativa", le dijo Salas a La Silla.

El hecho de que la Alcaldía haya omitido la socialización con comerciantes, cuando eran visiblemente afectados, se traduce en una ignorada, que por lo menos en términos diplomáticos es difícil de obviar, y más cuando ese sector, que además tiene como voceros a varios de los cacaos de la ciudad agrupados en la Cámara de Comercio, es un aliado natural de Hernández.

La gasolina a la revocatoria

Si bien no es claro -si es que la Alcaldía decide mantener el pico y placa como está- cuánto durará el rechazo ciudadano a la medida porque lo que sucede normalmente con este tipo de restricciones es que después de un periodo de acoplamiento la gente se acostumbra y no vuelve a protestar, lo que sí es un hecho es que con ella Hernández le metió gasolina al fantasma de la revocatoria que empezó a rondar a su administración desde mediados del año pasado. 

Aunque luego de que La Silla Santandereana contara que esa iniciativa tiene más tintes políticos de los que mostraba al inicio, sus líderes desaparecieron de medios y en redes sociales se dejaron de mover como lo hacían, la impopularidad del pico y placa podría darles cosecha en un terreno donde antes tenían pocas oportunidades de sumar seguidores. 

Y es que pese a que con esa decisión la administración de Hernández neutralizó a los taxistas -estaban recogiendo firmas contra él- debido a que se vieron notablemente beneficiados con la medida porque van a transitar por la zona con más movimiento de Bucaramanga con una demanda superior de pasajeros y con los mototaxistas, piratas y Uber parcialmente por fuera, la manera en la que cazó la pelea con los comerciantes le puede terminar restando más.

Precisamente, ayer en el foro que Fenalco organizó para que comerciantes intervinieran, apareció en las primeras filas Óscar Iván Díaz, el líder promotor de la revocatoria, quien en sus redes sociales se empezó a mover con ese tema desde temprano.

A la presencia de Díaz, se sumó la de transportadores piratas que también están respaldando la revocatoria, y además la de decenas de comerciantes quienes ayer mientras pedían que se revisara la medida se encontraron y con emociones de por medio con las planillas de los opositores de Hernández, quienes tienen seis meses para recoger 24 mil firmas y pedirle a la Registraduria que le pregunte a los habitantes de Bucaramanga si quieren revocarle el mandato.

Sobre esas apariciones en particular, Alejandro Almeyda, director de Fenalco, le dijo a La Silla que "los de la revocatoria y los que promueven las vías de hecho fueron colados" y que su organización "no respalda" esa iniciativa.

A esa mecha que encendió su propia administración por la falta de socialización; se suma el desgaste al que Hernández sometió su imagen con los ciudadanos del común, quienes a través de redes sociales son los principales escuderos de su estilo de gobernar y de las que peleas que caza con políticos regionales y locales; y quienes en las últimas horas empezaron a enviarle mensajes de rechazo a su medida.

Su ausencia

Aunque Rodolfo Hernández hasta ayer estuvo de vacaciones y por eso no salió a medios a enfrentar el rechazo por el nuevo pico y placa y en su lugar quien fue delegado como vocero de la administración fue su jefe de gobernanza, Manolo Azuero; su ausencia envió un doble mensaje.

Por una parte, dejó en entredicho su capacidad de salir a enfrentar controversias cuando se trata de temas ciudad, porque aunque estaba de vacaciones lo particular de su silencio está en que Hernández sí salió a hablar con medios para otros temas en su periodo de descanso.

El más visible fue hace una semana cuando estaba en México y aceptó salir al aire en La W para discutir con el concejal liberal Wilson Mora por un escándalo de corrupción en la Terminal de Transportes. En ese caso no solo salió a un medio nacional sino que la entrevista la colgó en sus redes.

“Por el tema de la diabetes el Alcalde quería descansar bien, por eso no se presentó”, le dijo a La Silla una fuente de adentro de la Alcaldía. Hernández no contestó ni las llamadas ni los mensajes que dejamos en su celular.

El hecho de que Azuero hubiera vuelto a tomar la vocería de la Alcaldía en temas neurálgicos, incluso por encima del Alcalde encargado, envió otro mensaje y mostró que en la línea de mando de la administración de Hernández el segundo sigue siendo su Jefe de Gobernanza y que además es su comodín para la mayoría de peleas que caza. 

Azuero no solo ha salido a tratar de apagar los incendios con la pelea con Vargas Lleras, que también inició Hernández arrancando el año; sino que en varias de las declaraciones del Alcalde ha salido a aclarar los alcances y a precisar datos.

Con el pico y placa en particular, lo que gremios y los ciudadanos que se ven afectados con la medida le están pidiendo a Hernández es que se siente a revisar la restricción del Centro y la reacomode; sin embargo, hacerlo no sería tan sencillo. 

La principal razón está en que si hay una cartera en la que se han sumado reversazos en la administración de Hernández es en Tránsito, y uno más implicaría un costo que recaería sobre su credibilidad en su habilidad para administrar.   

La Silla supo que la Alcaldía por ahora está reconsiderando habilitar unos ejes viales que permitan surtir al sector de la Plaza Central de Mercado en horas específicas y el tiempo de la restricción, pero sobre eso aún no hay decisiones definitivas

Con ese telón de fondo y la revocatoria tomando un segundo aire, Hernández arranca formalmente su segundo año de gobierno; dependiendo de cómo finalice este episodio se empezará a medir si su talante de gerente en lo privado le funciona administrando en lo público, y si efectivamente la manera en la que se implementó el pico y placa le pasa factura y se convierte en un autogol.

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