Por Jineth Prieto · 06 de Abril de 2017

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Un  año después de finalizados los periodos de los anteriores gerentes de los hospitales del país, el relevo en el Hospital Universitario de Santander (HUS) aún está tan enredado que aunque hace una semana finalmente llegó a dirigirlo Julián Niño, un médico que hace parte de la familia que maneja el emporio de los licores en Santander, un nuevo fallo volvió a dejar en el limbo ese cargo.

Ahora el futuro de la gerencia de ese hospital, que pese a que está atravesando por una crisis financiera es considerado la ‘joya de la corona’ de la salud en el oriente del país por su abultado presupuesto ($120 mil millones anuales) y capacidad de contratar personal, está debatiéndose entre los efectos tempraneros que podría tener una nueva batalla jurídica, y la puerta que se le abrió al gobernador de Santander, Didier Tavera, para llenar la vacante a dedo.

El nuevo nudo

Un nuevo fallo del Tribunal Superior de Bucaramanga que decidió sobre una tutela interpuesta por Julián Niño Carrillo, el médico que ganó el controvertido concurso de la Universidad de Pamplona para la gerencia del HUS, le metió un nuevo nuevo nudo al ya enredado proceso para proveer ese cargo.

La decisión echó para atrás el fallo que en febrero había destrabado el nombramiento de esa gerencia y le había ordenado a la Junta Directiva del hospital que le presentara a Tavera la terna de elegibles para que nombrara el primero en la lista.  

Aunque en ese entonces el juzgado dijo que a Niño se le había vulnerado su derecho al debido proceso porque la Junta Directiva del hospital en diciembre del año pasado decidió no conformar la terna de elegibles pese a que él había ganado el primer lugar y estaban todas las condiciones dadas para que lo nombraran, el Tribunal consideró que esa determinación no podía emitirse como resultado del trámite de una tutela.

La razón que dio el Tribunal fue que ese no era el mecanismo jurídico con el que Niño tenía que defenderse debido a que esa herramienta se aplica en el caso de los concursos solo cuando al primero de una lista de elegibles no lo nombran y le dan el cargo a quien está en un lugar inferior. 

En este sentido, el Tribunal dijo que como lo que Niño estaba pidiendo era que se revocara la decisión que tomó la Junta y que en esa medida se anulara el acta donde quedó en firme esa determinación, no podía utilizar una tutela porque para cumplir ese tipo de peticiones debe surtirse un trámite jurídico diferente. 

Con eso, el nuevo juez le abrió un nuevo capítulo a la novela del nombramiento del  gerente del HUS porque aunque no se pronunció sobre el fondo del asunto, sí dijo que todos los actos expedidos con ocasión de la primera instancia (el acta que declaró la terna y en en consecuencia el nombramiento de Niño) quedaban sin efecto, por lo que dejó sin piso la posesión del nuevo gerente, y de paso abrió una baraja de posibilidades que prometen que el pleito va para largo.

La novela

Como ha contado La Silla, ese proceso ha tenido varios enredos. Primero se cuestionó el concurso que la Gobernación de Santander contrató con la Universidad de Pamplona  porque desde que arrancó que supo que Niño iba a ganar; y luego, la madeja se enredó porque desde que se conocieron los resultados del concurso la designación de la terna se enredó por tutelas de los concursantes quienes alegaron falta de garantías.

 

Pese a que esos procesos se superaron, hubo un episodio en particular que puso a la Junta del HUS a dudar y que se convirtió en el hilo conductor de la pelea que ayer volvió a dejar al hospital sin gerente. 

Se trató de las denuncias que se hicieron en torno a que una de las certificaciones que Niño  aportó para acreditar su experiencia no sería real.

La Silla contó que uno de los documentos, específicamente el que hacía referencia a su récord laboral del 1 de julio al 31 de diciembre del mismo año de 2002, fue emitido por una empresa que solo fue creada hasta en marzo de 2003, es decir, nueve meses después de que el ganador del concurso para gerenciar el HUS hubiera -en papeles- empezado a trabajar en ella.
 
La incertidumbre sobre la validez de los documentos, no solo ocasionó que el segundo en la lista -el médico Vladimir López- denunciara a Niño por haber incurrido en presunta falsedad y fraude procesal, sino que además generó un revolcón en la Junta Directiva, que empezó a dilatar su nominación.

Tras tres meses de solicitudes de conceptos al Departamento Administrativo de la Función Pública, a la Procuraduría y a la Fiscalía sobre la posibilidad de nombrar a Niño con la duda de sus papeles viva, hubo otro hecho que enredó aún más la pita.  

El segundo en la lista de elegibles renunció a su posición en el concurso; y nuevamente en la Junta hubo desacuerdo, esta vez sobre si con dos elegibles había terna o no.
 
La diferencia de criterios fue tal, que nuevamente enviaron solicitudes de conceptos; pero la diferencia sustancial con respecto al lío de los papeles estuvo en que el 10 de noviembre, la mayoría de la Junta decidió no integrar la terna, que fue lo que llevó a Niño a interponer la tutela que  le revocaron ayer.

Sin embargo, la novela no solo ha sido jurídica. 

En medio de esa puja hubo un divorcio político entre Didier Tavera y Julián Niño, quien aunque inició en la pelea por el cargo como su ficha, en el camino se quedó sin respaldo.

La abandonada de Tavera a Niño, políticamente envió varios mensajes. Por un lado, dejó claro que el Gobernador no está cumpliendo los compromisos de campaña ni con quienes lo financiaron (aunque la plata no está registrada en cuentas claras, más de seis fuentes cercanas a Tavera le dijeron a La Silla  que los Niño le metieron recursos a su aspiración); y por otro, que en el camino prefirió a alguien más de su línea para manejar uno de los principales fortines políticos de la región. 

Las puertas que se entreabren

Ahora, lejos de desenredar la madeja, el fallo del Tribunal Superior de Bucaramanga la siguió enredando debido a que abrió muchas puertas que cada una de las partes puede empezar a cruzar.

Por un lado está la de Niño. Como la decisión no habló del concurso ni del fondo del fallo de la tutela que permitió que lo nombraran, sino que solo dijo que no era la herramienta ideal para que se  defendiera, podrá utilizar otros mecanismos.

En este caso podría meter una acción para anular el acta con la que la Junta decidió no conformar la terna, y cuando la interponga pedir que se decreten medidas cautelares, porque como ese tipo de procesos tardan tanto tiempo, corre el riesgo de que sus derechos se vulneren efectivamente si el juez al final del proceso le concede sus pretensiones.

Si le conceden esas medidas cautelares podría mantenerse como gerente del HUS hasta que exista un fallo definitivo; si no, tendría que salir de su recién estrenado cargo.

Por otro lado, está la puerta que se le abre a Tavera. Debido a que se anuló el fallo y el acta que no conformaba la terna revivió, él podría usarla y nombrar al gerente del HUS a dedo.

La razón está en que desde mediados del año pasado cambiaron las reglas del juego para nombrar a los gerentes de los hospitales, y en las nuevas condiciones se establece que los nombramientos serán potestad de gobernadores y alcaldes, es decir, que Tavera podrá nombrar a quien quiera siempre y cuando su elegido cumpla los requisitos mínimos para ocupar ese cargo.

Además, hay una tercera puerta que se abre, cuyo resultado es impredecible, y que no depende ni de Niño ni de Tavera.  

Como la Corte Constitucional tiene que seleccionar y revisar algunas tutelas, hay muchas probabilidades de que escoja esta, entre otras, porque el tema de los concursos de méritos ha sido particularmente controvertido en el país, y si sienta precedentes sobre lo que pasó en este caso puede darle línea a los jueces para que tengan un criterio unificado a la hora de fallar sobre este tipo de procesos en adelante.

La Silla supo que Niño ya tiene todo listo para continuar con la pelea y que hoy iniciará nuevas acciones para quedarse con la gerencia. El nuevo round inicia para Tavera con la baraja de probabilidades abiertas para meter a quien quiera en ese hospital hasta que un juez decida quién gana el pulso.

CONTEXTO

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