Por Tatiana Velásquez Archibold · 16 de Febrero de 2017

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Con la nueva ola de convulsión política y administrativa que vive La Guajira desde hace tres semanas por la captura del alcalde de Riohacha Fabio Velásquez y la investigación por delitos electorales del gobernador Wilmer González, la dirigencia local cree que el gobierno de Juan Manuel Santos podría intervenir el departamento. De hecho, hay zozobra porque mañana, nuevamente, los guajiros podrían quedarse sin gobernador, ya que a González un juez le definirá si va preso o no, por las irregularidades electorales de las que lo acusa la Fiscalía.

Políticos y ciudadanos guajiros han rechazado en redes sociales y en medios locales la posible intervención que, según una fuente del alto gobierno, el presidente Santos analiza seriamente ante la inestabilidad política que vive el departamento. Esa realidad no le es del todo ajena a las élites bogotanas porque, como lo contó La Caribe, suelen sellar alianzas con los caciques regionales, pero desconocerlos cuando comienzan a llover los líos judiciales y los señalamientos.

Incluso un guajiro de reconocida trayectoria académica como el antropólogo wayuu Wilder Guerra, considerado parte de la reserva moral del departamento y sin militancia política, se ha mostrado en contra de una posible intervención. Especialmente, porque dice que los guajiros están cansados de ser solo un reservorio extractivo y de que sus demandas sociales se vean opacadas por los escándalos de sus mandatarios.

La decisión de intervenir La Guajira, que sonó con fuerza el año pasado, no está fácil para el gobierno de Santos, porque le implicaría ir en contra de la autonomía que por Constitución tienen los gobernadores y alcaldes en Colombia. Y para los guajiros supondría volver a tener un mandatario cachacho, como ocurrió durante los cinco meses que estuvo encargado el supernotariado Jorge Enrique Vélez, tras la destitución de Oneida Pinto.

Tanto creen en La Guajira que la intervención es inminente que ayer unas mil personas salieron a marchar en Riohacha y el martes los diputados, los alcaldes y concejales de los diferentes municipios le mandaron una carta a Santos. Y hasta se revivió el globo que un grupo de políticos puso a andar hace semanas: La República Independiente de La Guajira.

La politizada marcha de ayer

Con el nombre ‘Digamos No a la Intervención’, un grupo de guajiros organizó en menos de tres días la marcha que se celebró ayer en la tarde en Riohacha. La cara visible de la movilización fue el joven Eider Bracho Daza.

Esta convocatoria generó críticas en redes sociales porque algunos guajiros cuestionaron que no se hubiesen organizado marchas en contra de la corrupción sino de la intervención, para beneficiar así a la cuestionada clase política departamental. Otros escribieron que debería llegar un mandatario foráneo a poner la casa en orden e instaron a la Fiscalía a seguir destapando los casos de corrupción, como lo ha hecho los últimos meses.

"Que pesar que no nos damos cuenta que hay que cambiar esa mentalidad de querer seguir siendo gobernados por las mismas maquinarias politicas", escribió un ciudadano en Instagram. 

Aunque localmente Bracho Daza vendió la marcha como una iniciativa ciudadana, apoyada por la Iglesia Misión Familiar Cristiana, la de ayer se convirtió en una manifestación de apoyos al investigado gobernador González y al alcalde de Riohacha Fabio Velásquez, preso desde el 27 de enero por irregularidades en un contrato de alimentación escolar.

De hecho, varios manifestantes llegaron de Uribia, la capital indígena de Colombia, de donde es oriundo el gobernador y su poderosa aliada política, la cuestionada baronesa Cielo Redondo. Marcharon con una pancarta diciendo Uribia presente.  

Mientras que los simpatizantes del alcalde Velásquez lucieron los característicos distintivos anaranjados de su movimiento Fuerza Viva.

Bracho Daza, organizador de la marcha, es un líder desde hace casi 10 años en la comuna cuatro de Riohacha. Allí tiene el movimiento político ‘Yo creo’ y en las elecciones atípicas le puso votos al gobernador González, como él mismo se lo reconoció a La Silla.

A la simpatía de Bracho con el gobernador, se suma el apoyo que la marcha recibió del grupo político del exalcalde liberal de Riohacha Rafael Ceballos, investigado por los sobrecostos en la construcción de un acueducto que no funciona en el corregimiento de Camarones.

Equipo Guajira, que es el movimiento de Ceballos, le envió esta semana a los periodistas de Riohacha un comunicado en el que rechazan la intervención, respaldan al gobernador González y apoyan la marcha.

Entre los 15 firmantes están Nelsy Brito de Ceballos y Daniel Ceballos Brito, esposa e hijo del exalcalde Ceballos, respectivamente.

El ‘plan’ de los diputados

El martes, los diputados guajiros se reunieron con 14 de los 15 alcaldes del departamento y con distintos concejales para analizar la situación política del departamento. El resultado de ese encuentro, celebrado en la Asamblea, fue un documento dirigido a Santos. También lo firmó el representante Antenor Durán Carillo.

Allí le expresan que reconocen los errores políticos en los que han incurrido los diferentes dirigentes departamentales, le proponen que no tome decisiones apresuradas para el futuro del departamento y lo invitan a él y a su equipo de gobierno a organizar un plan rector para La Guajira en el que sean escuchados.

Además, le piden que priorice algunas acciones para La Guajira, entre ellas declararla zona afectada por el conflicto armado, asignarle recursos para la malla vial y terminar la represa del río Ranchería.  

Mientras Santos responde, lo que ocurra mañana en Bogotá marcará el futuro inmediato de los guajiros porque en las manos de un juez está determinar si se quedarán, por tercera vez consecutiva, sin gobernador y ad portas de  nuevas elecciones atípicas.

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