Por Tatiana Velásquez Archibold · 15 de Febrero de 2017

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En diciembre el representante liberal Fabio Amín formalizó su aspiración al Senado para el 2018, con lo que desató una disputa de apoyos con sus antiguos socios, el cacique Juancho López Cabrales y su esposa la senadora liberal Arleth Casado. Unas movidas recientes señalan que el representante loriquero parece haber cogido ventaja.

La semana pasada el diputado más votado de Córdoba, el liberal Orlando Benítez, estuvo de correría política con Amín en Planeta Rica, donde se reunieron con líderes que les ponen votos a ambos y hasta ahora también le han puesto al otrora poderoso Juancho López, fórmula de Amín en su llegada al Congreso en 2006, y a Arleth en las elecciones de 2010 y 2014, también como llave de Amín.

Esa misma movida se notó en Montería, donde el movimiento Fuerza de Integración Ciudadana, creado por el diputado Benítez para agrupar a jóvenes profesionales de esa ciudad, ex candidatos al Concejo por distintas colectividades y líderes comunales, lo invitó el 29 de enero pasado a dictar una charla sobre la realidad política del país.

Como testimonio de esa reunión hay una foto publicada en Twitter con la etiqueta #CordobaconFabio y en uno de los comentarios dice que desde las “bases liberales … decimos sí al #nuevoliberalismo”.

Aunque no ha anunciado oficialmente su apoyo al representante, Benítez -quien tiene un caudal de casi 30 mil votos- ha dicho informalmente que está más cercano a él que a la casa López, y que está pensado la propuesta de Amín de ser su fórmula a la Cámara. El joven diputado terminaría así con una relación de años con los López, ya que su familia siempre ha votado con ellos.

La Silla Caribe supo que su duda se debe a que teme quedar expuesto a una inhabilidad y a que no está seguro de que la lista a la Cámara sea electoralmente fuerte. Por eso, no descarta que un familiar suyo sea la fórmula de Amín, y así pone una ficha en el Congreso si le va bien, pero no se queda sin credencial si le va mal.

A pesar de esa incertidumbre, la cercanía con Amín ya comienza a pasarle factura al diputado: a su esposa Martha Isabel Ruiz el rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo, le pidió que renunciara a la dirección de Bienestar el 18 de enero. La Universidad ha sido un fortín histórico de los López.

La lanzada al agua en Lorica y el malestar con los López

 

El 17 de diciembre, en el Club de Lorica, Amín les anunció a los miembros del liberalismo en Córdoba su aspiración al Senado. Asistieron unos 40 concejales de diferentes municipios, algunos de ellos con grupo político propio.

Dos políticos que estuvieron en esa reunión le contaron, por separado, a La Silla que la mayoría de asistentes aprovechó el encuentro, convocado por Amín, para expresar su malestar por el debilitamiento que ha tenido el liberalismo en Córdoba desde que Juancho López perdió su curul en 2007 por la parapolítica y la comenzó a ocupar su esposa en 2010.

Los asistentes, nos explicó una de esas fuentes, manifestaron su preocupación por la pérdida sostenida de votos: de ser la colectividad más votada de ese departamento en las legislativas de 2006 con 197 mil votos, pasaron a ocupar el tercer lugar en 2014, debajo de La U y de los conservadores, con apenas 70.500 votos.

Aún más les preocupa lo languidecida que está la que un día fue la súper poderosa casa política López - Casado, que era el corazón del liberalismo cordobés.

Atrás quedaron las épocas en las que Juancho López era considerado un barón electoral del país, capaz de poner gobernador y de llegar al Senado con 140 mil votos, como lo hizo en 2006.

En las pasadas legislativas, su esposa solo pudo sacar 64 mil votos (48 mil en Córdoba) y sin los votos que puso Amín directamente los liberales no hubiesen alcanzado el umbral en Córdoba y se hubieran quedado sin curul en la Cámara. De hecho, Amín le reconoció a La Silla que esa situación influyó en su decisión de armar toldo aparte.

Ese derrumbe electoral, según varios liberales cordobeses con los que La Silla habló, y que están del lado de Amín, es el resultado de decisiones desacertadas y poco democráticas tomadas por Arleth Casado a la hora de apoyar a los candidatos en los diferentes municipios.

Por ejemplo, los liberales perdieron en las dos recientes atípicas celebradas en San Andrés de Sotavento y en Cereté. En el primer municipio les ganó el candidato del parapolítico Pedro el ‘Indio’ Pestana y del Ñoño Elías, y en el segundo, la carta godouribista.

Ese malestar con la casa López es el que Amín ha comenzado a capitalizar políticamente, aunado a los logros que ha sumado los últimos tres años: es codirector del partido Liberal, fue presidente de la Cámara de Representantes en 2014, es cercano al director de Planeación Nacional Simón Gaviria, y ha ido ganando cuotas burocráticas en las entidades nacionales que tienen presencia en Córdoba y en el actual gobierno departamental de Edwin Besaile.

Además, en las regionales pasadas logró sacar diputado propio: su primo Juan Camilo Corrales Saleme se convirtió en el segundo liberal más votado con 20 mil votos.

A toda ese crecimiento político, se suma que Amín se ha venido vendiendo ante los liberales cordobeses como el representante de la nueva generación del trapo rojo de Córdoba. Y por eso muchos ven más futuro con él que con los López.

De hecho, esa distancia viene de atrás, pues su última reunión fue en un restaurante monteriano en diciembre de 2015. Desde entonces, Amín no se ha vuelvo a ver con Juancho y los encuentros con la senadora han sido por asuntos rutinarios del partido o por la actividad legislativa.

Por eso, el anuncio no sorprendió en la Córdoba política, porque él ya había expresado informalmente a comienzos del año pasado su interés de no seguir en la Cámara.

Los que se han ido con Amín y lo que tienen los López

Además del diputado Benítez, desde diciembre han estado más cercanos a Amín que a los López miembros históricos del liberalismo cordobés como el exsecretario de Infraestructura departamental Francisco Godín, miembro de una tradicional familia liberal de San Andrés de Sotavento. Ese municipio fue fortín político de la familia de Arleth Casado en asocio con los Godín, hasta antes de la consolidación política de Pestana.

Otro político que piensa apoyar la campaña de Amín es el concejal Daniel Márquez, quien lleva 24 años en el Concejo de Montería y sacó 2.771 votos en 2015.

También han manifestado su apoyo a Amín el grupo político que maneja la Alcaldía de Moñitos (la única que los liberales tienen actualmente), el exalcalde de San Antero Lormandy Martínez, el exrepresentante Rafael Madrid Hodeg y el movimiento del actual secretario de Tránsito departamental Martín Jalal.

Con todos estos apoyos y los que consiga por fuera de Córdoba, Amín tiene el reto de superar los 49 mil votos que sacó en las legislativas pasadas para que su curul no tambalee, teniendo en cuenta que el último senador liberal del actual periodo (Sofía Gaviria) entró con 42 mil votos.

Aunque Amín ha sumado alianzas clave para su proyecto al Senado, especialmente en la subregión del Bajo Sinú, no la tendrá fácil en su departamento porque los López ya demostraron que no se quedarán quietos y que usarán sus cuotas burocráticas para aferrarse a la curul. 

Ellos manejan una de las instituciones que más mueve votos en el departamento como la Universidad de Córdoba, que tiene un presupuesto anual de $11.012 millones, 15 mil estudiantes y una generosa planta docente y de empleados por OPS. 

Además tienen gente en las secretarías departamentales de Gobierno y Juventud, la dirección de Riesgos y Desastres, la regional del Dane, la Oficina del Ministerio del Trabajo y en la Cárcel Las Mercedes.

El camino hacia las legislativas es largo y está por verse si con esta división los liberales cordobeses tendrán suficiente músculo para sacar dos curules al Senado o se quedarán sin ninguna por hacer campaña divididos.

CONTEXTO

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