Por Juan Pablo Pérez B. · 09 de Julio de 2017

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En un año en que el alcalde Enrique Peñalosa se ha esforzado por blindar la contratación de malla vial y de parques a cargo de las alcaldías locales, hace unos días, se volvió a prorrogar, por cuarta vez, el contrato para remodelar 26 parques de menor escala en la localidad de Rafael Uribe Uribe y que, tras 2 años de retrasos, tiene a los vecinos sin poder usar muchos de sus parques barriales.

Y es que, con 2,77 metros cuadrados de parque por habitante, Rafael Uribe Uribe es la quinta localidad con menos área de parque por persona de la ciudad. Y los parques que hay están en mal estado por esta obra que lleva más de dos años estancada.

“Muchos de estos parques quedan al lado de iglesias y de colegios y se convierten en puntos de encuentro esenciales para los vecinos. En estos barrios la gente, en vez de ir a cine los domingos, se reune a hablar en el parque” le explicó a La Silla Cachaca Cristian González, edil del Partido de la U que lleva 20 años trabajando en la localidad.

Las prórrogas

A comienzos de diciembre del 2014, la ex alcaldesa Diana Mabel Montoya, nombrada por Gustavo Petro en 2012, decidió, a partir de una serie de encuentros con la ciudadanía, hacer una licitación para remodelar y dotar de nuevos equipos 26 de los parques vecinales (parques de barrio que tienen la capacidad para tener una cancha de microfútbol o de basquet ) y de bolsillo de la localidad (parques más pequeños que no superan los mil metros cuadrados).

A diferencia de lo que pasa con los parques de mayor escala (metropolitanos, regionales y zonales), cuyo presupuesto, administración y mantenimiento está en manos del Idrd, los parques más pequeños, los vecinales y los de bolsillo, dependen de cada una de las Alcaldías Locales.

La licitación se la ganó la Unión Temporal Parques Saludables 2015 -conformada en un 75 por ciento por la Fundación por el Desarrollo de Colombia (Fundecol) y el 25 por ciento restante por la Cooperativa de Profesionales de Colombia “Creer en lo nuestro”- y el 31 de diciembre, el último día que tienen las alcaldías locales para gastarse el presupuesto del año, se firmó el contrato por 4 mil 700 millones de pesos y se le dio al contratista un anticipo del 30 por ciento.

Las obras empezaron el 16 de marzo del 2015.  Debían durar 13 meses, pero, a cuatro meses de que se venciera el plazo, nuevamente el último día del año de 2015, se firmó una adición de más de 2 mil millones (más del 46 por ciento del contrato original) en donde se añadieron 5 parques más y se extendió el contrato por 6 meses y 15 días.

Aunque para el momento en que terminaba la adición, la mayoría de localidades ya tenían un alcalde nombrado por Peñalosa, en Rafael Uribe, todavía tenían un encargado porque, para la época en que el Alcalde debía nombrar al reemplazo de Diana Montoya, ella estaba embarazada  y, por lo tanto, no la podían retirar del cargo.

Una vez Montoya tuvo a su hijo, Peñalosa nombró como encargado a Darío Guerra, que durante los 5 meses que duró en el cargo  firmó 2 prórrogas más al contrato de los parques argumentando que habían tenido problemas con la inseguridad del sector y con la planificación de la obra.

El 13 de febrero de este año, a los 3 días de haber sido nombrado alcalde de Rafael Uribe Uribe por Peñalosa, Álvaro Mejía suspendió la obra por problemas del contratista con los proveedores. Esta suspensión se amplió tres veces.

Y dos días antes de que se venciera la suspensión, Peñalosa le aceptó la renuncia a Mejía por supuestas “malas prácticas en contratación”.

La suspensión se acabó el 12 de junio. Al día siguiente, el contrato se reinició y se prorrogó por 2 meses más. Jaime Martínez, el actual alcalde encargado, le dijo a La Silla Cachaca que, cuando llegó al cargo, el contrato estaba a punto de liquidarse por incumplimiento, pero decidieron prorrogarlo por cuarta vez porque el contratista se comprometió a terminarlo y porque si lo hubiesen liquidado, los parques hubieran quedado en el mal estado en que se encuentran actualmente. 

Mientras tanto, después de más de 2 años y 4 alcaldes, la comunidad sigue conviviendo con una obra más que muestra los problemas de las contrataciones de las alcaldías locales, que este año manejan más de 768 mil millones de pesos a su discreción.

La vida en medio de un contrato alargado

Frente a la Parroquia San Judas Tadeo, ubicada en el barrio Marco Fidel Suárez de Rafael Uribe Uribe, de la cancha de fútbol que existía no quedan sino los escombros de las antiguas graderías.

Allí se tiene pensado construir unas mallas para evitar que los balones salgan a la calle, una cancha múltiple (que sirve para microfútbol y básquet), un parque infantil y una zona de ejercicios, conocida como la zona biosaludable.  De eso, sólo están las bases en las que, en algún futuro, pondrán las mallas de contención.

“Hubiera sido mejor que no hubieran hecho nada. Antes teníamos canchas y campeonatos, ahora, después de que vinieron y derrumbaron todo, no tenemos nada”, dice uno de los ancianos que está allí sin un lugar donde conversar.

Como el parque de Marco Fidel Suárez, el de San José, que recorre la carrera 13 entre las calles 22 y 27 sur, también está incompleto: el piso de la cancha de microfútbol tiene unos parches que fueron remendados y en donde ahora se empoza  el agua, y, por el lugar en donde entraban los camiones y había antes un muro, ahora hay un cúmulo de arena que las personas usan como basurero.

“Estos basureros así no se veían antes. Todos estos escombros nos afectan porque la gente los toma como basureros y dejan la basura ahí tirada”, nos dijo Janneth Bejarano, presidenta de la Junta de Acción Comunal de San José.

Este problema se repite en el parque Gustavo Restrepo I, que queda junto al colegio distrital Alejandro Obregón a unas 16 cuadras de la Parroquia, en donde el parche de escombros, cubiertos con una rota polisombra verde, ocupa una esquina.

Cuando llueve, esta parte del parque se encharca y se llena moscos y zancudos.

“Esto lo dejaron así desde el año pasado y este año yo no he visto a un solo obrero”, le dijo a La Silla Cachaca, con frustración, una vendedora de dulces que va todos los días al parque a trabajar.

A menos de mes y medio de que finalice la cuarta prórroga, los vecinos de la localidad de Rafael Uribe Uribe esperan, con el escepticismo que producen 2 años de retrasos y 4 alcaldes, volver a reunirse en los parques como solían hacerlo antes de que la alcaldía local decidiera mejorar sus instalaciones.

 

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