Por Jorge Cantillo Barrios · 10 de Agosto de 2017

La Libertad

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El sismo político que se vive en Cartagena a raíz de la captura de su alcalde Manolo Duque todavía no pasa. Mientras Sergio Londoño Zurek, el mandatario encargado, reorganiza su gabinete en búsqueda de gobernabilidad, las audiencias en la Fiscalía contra Manolo y su hermano José Julián Vásquez avanzan, revelando cada vez más detalles del presunto entramado de corrupción que reinaba en la administración distrital.

Como lo hemos contado en La Silla Caribe, la mala hora de La Heroica se ve reflejada en las preocupantes cifras de desempleo, pobreza, transparencia y calidad de vida que reporta hoy la capital de Bolívar.

Con la situación de interinidad, un futuro político incierto que podría desembocar en unas nuevas elecciones atípicas, unas regionales en dos años para las que no se vislumbra ninguna figura independiente y varios megaproyectos vitales para la ciudad caminando a paso lento, la pregunta de ahora qué viene para Cartagena toma vigencia.

Para responderla consultamos a dos políticos, dos periodistas, dos líderes sociales, un líder gremial y dos organizaciones de la sociedad civil.

Lo político

El Alcalde no solo enfrenta el proceso judicial por el que la Fiscalía le imputa los delitos de concierto para delinquir, tráfico de influencias y cohecho, por presuntamente haber ofrecido dádivas, junto con su hermano José Julián, en el nombramiento de la contralora Distrital Nubia Fontalvo.

Sobre Manolo, además, pesa una suspensión de tres meses ordenada por la Procuraduría que lo investiga disciplinariamente por el desplome de un edificio ilegal que dejó como saldo 21 muertos.

Del resultado de estos procesos depende que Manolo termine o no su periodo al frente del Palacio de la Aduana. Si la Procuraduría lo destituye o si la Fiscalía lo condena, de aquí a junio del otro año en Cartagena deberá llamarse a elecciones atípicas.

Curiosamente, durante la administración del fallecido Campo Elías Terán también se llamaron atípicas debido a su enfermedad. Campo era periodista como Manolo y al igual que éste llegó a la Alcaldía con cero experiencia en lo público.

En ese escenario de atípicas, que algunos ven probable hoy, suenan ya en la ciudad algunas posibles aspiraciones, como las del exconcejal conservador Quinto Guerra y el exprocurador delegado Fabio Castellanos, quienes compitieron en 2015 contra Manolo por la Alcaldía.

Así nos los dijeron dos fuentes conocedoras de la movida política en Cartagena.

Les preguntamos a ambos y nos dijeron que aún no piensan en candidaturas y que ven la posibilidad de unas atípicas todavía como un escenario lejano.

Castellanos sin embargo afirmó que el Partido Verde del cual hace parte presentará candidatura si se llegaran a convocar esas elecciones.

Si ni la Procuraduría ni la Fiscalía le resuelven la situación a Manolo de aquí a julio del 2018, en caso de un fallo que lo saque del puesto, ya no se harían atípicas, sino que el movimiento ciudadano que lo postuló (llamado Primero la gente) tendría el derecho a presentar una terna ante el presidente Juan Manuel Santos para que éste nombre a un encargado hasta que termine el periodo.

Primero la Gente, de hecho, podría presentar ya una terna para seguir en la Alcaldía en la que actualmente está un alfil de Santos, Sergio Londoño Zurek.  

Ese proceso por ahora está paralizado. Según Pablo Emilio Galindo, una de las tres personas que postuló a Manolo por ese movimiento, la comunicación con los otros dos postulantes, Elsy Severiche y Juan Mendoza Goez, ha sido nula y no se ha avanzado en la conformación de la terna.  

Así las cosas el encargo de Londoño Zurek no parece que vaya a terminar pronto, sobre todo porque, como lo contamos, cuenta con total respaldo del presidente Santos.

En ese aspecto Londoño Zurek sigue tratando de “poner la casa en orden”. Primero, pidió la renuncia de todos los secretarios y ayer anunció cambios en varias secretarías en donde puso a funcionarios cercanos a él.

Los nuevos funcionarios del gabinete son Jaime Hernández (Educación), Mauricio Estor (Infraestructura), Amín Díaz (Ider), Milton Pereira (Oficina Jurídica ), Judith Pérez (Apoyo Logístico) y Ximena Adrián (Gerente del Centro Histórico).

Adicional a todo esto, en la ciudad cursa un proceso de revocatoria del mandato en contra de Manolo, lo cual ahonda en la inestabilidad política que vive Cartagena.

Lo que viene políticamente entonces es incierto. Hoy en cartagena no se sabe si Manolo regresará, si habrá terna para reemplazarlo, si se volverán a convocar unas elecciones, si Santos dejará a Londoño Zurek, si nombrará a otro y por cuánto tiempo lo hará, o si el gabinete seguirá cambiando.

Como nos dijo un político de la ciudad,  “ante una situación como la que se vive en Cartagena, lo triste es que las cosas pueden ser peores”.

Los proyectos estratégicos

La debacle de Manolo Duque no sólo tiene que ver con sus líos sino con los pobres indicadores en los que su Administración tiene a la ciudad, como lo contamos en La Silla Caribe. 

Además, la ciudad tiene por delante los retos de avanzar en la ejecución de tres de sus megaproyectos más importantes en la historia reciente: el plan de drenaje pluvial, la Quinta Avenida del barrio Manga y el proyecto de protección costera. Los tres cuestan en total 1,7 billones de pesos de pesos.

El plan de drenaje pluvial comprende la intervención de 200 kilómetros de alcantarillado en 176 canales y tiene un valor total de 1,5 billones de pesos, con aportes del Gobierno Nacional, según ha manifestado el alcalde Duque. Su primera fase costará 300 mil millones de pesos que se financiarán con recursos del sistema general de participación, algo que ya fue aprobado por el Concejo, y será ejecutada por la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar, Edurbe. Este proyecto ha avanzado en el diseño de su primera fase pero aún no se han contratado las obras.

Edurbe, como lo contamos en La Caribe, ha sido cuestionada por tener en su historial varias obras inconclusas y otras más que nunca arrancaron.

Edurbe también estaría al frente de la ejecución de la Quinta Avenida de Manga, una doble calzada de dos kilómetros que irá desde el puente de Las Palmas hasta el peaje de Manga, frente a la Sociedad Portuaria en Cartagena. Este proyecto está presupuestado en 120 mil millones de pesos pero todavía no ha sido presentada al Concejo por lo que no cuenta con asignación de recursos.

Para la protección costera, que consiste en la construcción de espolones, diques y rompeolas para prevenir a la ciudad de la subida del nivel del mar, ya hay aprobados dos créditos a 10 años por el valor de 60 mil millones de pesos (Bancolombia) y 52 mil millones (Banco BBVA), respectivamente, para garantizar su financiación, los cuales fueron adelantados en la administración de Manolo. El costo total de este proyecto es de 160 mil millones de pesos que serán cofinanciados entre el Distrito y el Gobierno Nacional.

Que estas obras lleguen a buen puerto dependerá de las capacidad que demuestre el encargado en el ejercicio de su gobierno y también de la voluntad que tenga por impulsar los proyectos que dejó andando Manolo mientras estuvo al frente de la alcaldía.

Ya Londoño Zurek ha dicho que los megaproyectos están entre sus prioridades, ahora tendrá que demostrarlo.

¿Y el próximo Alcalde?

Más allá de la suerte de Manolo y de quien termine este periodo de gobierno en Cartagena, en 2019 la ciudad enfrentará unas nuevas elecciones y con ellas la posibilidad de que la ciudadanía cartagenera, que no ve un alcalde terminar un mandato de cuatro años desde el 2011, elija mejor.

Por ahora, en los corrillos políticos de la Heroica suenan los nombres del pastor Miguel Arrázola, líder de la polémica iglesia cristiana Ríos de Vida y muy cercano al Centro Democrático, Quinto Guerra, uno de los pesos pesados del Partido Conservador en la ciudad; Fabio Castellanos, que pese a estar en el Partido Verde fue procurador delegado de Alejandro Ordóñez como cuota del parapolítico Javier Cáceres y el representante conservador Pedrito Pereira quien en las pasadas regionales jugó en el grupo que llevó a la Gobernación a Dumek Turbay.

La última vez que Cartagena eligió un alcalde por fuera de la Política tradicional fue en el 2007, cuando el movimiento “Por una sola Cartagena” (primero conocido como Cartagena 1815) contra todos los pronósticos derrotó a la maquinaria del entonces superpoderoso Nicolás Curi (condenado por por celebración de contratos sin los requisitos legales).

En esa ocasión el triunfo fue para Judith Pinedo, conocida como mariamulata, sobre Juan Carlos Gossaín, la carta de la casa Curi y hoy exgobernador liberal.

Para las regionales de 2019, por ahora, no se vislumbra en el panorama que algo así pueda volver a ocurrir.

La desesperanza de los cartageneros se evidencia en mediciones como la última encuesta de percepción ciudadana realizada por Cartagena Cómo Vamos, en la cual solo el 34 por ciento de los encuestados sienten que la ciudad va por un buen camino (la cifra más baja desde 2006).

Esto se refleja en la falta de nuevas propuestas políticas que desde la ciudadanía lideren movimientos capaces hacerle contrapeso a las prácticas propias de la política tradicional que ha hecho mella en sus últimas administraciones.

Pero el panorama no es del todo desalentador, aunque sí es complejo. Según la abogada y exdefensora del pueblo Irina Junieles en Cartagena existen muchas iniciativas ciudadanas de liderazgo pero no están articuladas entre sí lo que les impide tener un impacto mayor en la política de la ciudad.

“Eso es un proceso y la ciudad no ha avanzado suficiente para lanzar una candidatura social”, apunta.

Para que exista esa convergencia es vital el fortalecimiento de los espacios de participación ciudadana, algo que para la directora de Funcicar, Carolina Calderón, debe ser una prioridad del alcalde Londoño Zurek.

“Desde hace mucho no se convoca a las instancias de participación ciudadana como los Consejos Territoriales de Planeación y los tres Consejos Locales de Planeación”, recuerda Calderón para quien es vital que el gobierno interino, que no fue electo popularmente, gane legitimidad en la medida que permita a los ciudadanos tomar parte en sus decisiones.

Bajo esta incertidumbre política, con sus megaproyectos en juego y una ciudadanía que parece no despertar, los retos de Cartagena para salir de su mala hora se perciben heroicos pero no imposibles. La mirada hacia el futuro hoy no está muy clara y solo el timpo dirá si de tantos problemas que enfrenta la ciudad terminan surgiendo movimientos independientes que enarbolen banderas de cambio.

Por lo pronto el Distrito sigue danto tumbos en busca de su norte.

Contexto

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