Por Antonio Canchila García · 09 de Marzo de 2017

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El ambiente en el departamento de Sucre está convulsionado por cuenta de seis capturas realizadas en las últimas horas por agentes de la Fiscalía que llegaron directamente desde Bogotá. Éstas se dan en el proceso del llamado cartel de los enfermos mentales. Aunque ese caso no tiene que ver con su Administración, el escándalo toca el primer círculo del gobernador Édgar Martínez: uno de los capturados es una de sus manos derechas.

 

Se trata del médico Efraín Suárez Arrieta, quien hasta hace poco fue asesor en temas de educación y desarrollo en la Gobernación.

En el Gobierno inmediatamente anterior, el del liberal Julio César Guerra Tulena, Suárez Arrieta había sido gerente de la ESE Centro de Salud del Roble y entre octubre de 2013 y mediados de 2014 secretario de Salud del Departamento.

De ese último cargo le viene a Suárez el lío con la justicia debido a unos hallazgos que encontró la Contraloría en diciembre pasado y que pusieron en evidencia la existencia del llamado cartel de enfermos mentales, caso en el que, según la Fiscalía, se habría causado un detrimento de unos 5 mil millones de pesos por el pago que hizo la Gobernación a seis IPS por pacientes que no atendieron y cuyos cobros fueron soportados con documentos falsos.

Esos pagos se hicieron en 2015, pero corresponden a contratos efectuados durante todo el Gobierno de Guerra Tulena, por eso, además de Suárez, dentro de los capturados están su antecesor en la cartera de Salud, José Jorge Madera y Nayibe Padilla, quien lo reemplazó.

Igualmente, Samir Serpa, auditor de la Secretaría de Salud, Ronaldo Herazo Bertel, contador personal del exgobernador Julio César Guerra Tulena, Ernesto González, representante legal de la IPS Nuevos Amaneceres y Luis Carlos Fadul Díaz, representante legal de la IPS Nuevo Ser, cuyos lazos con el excongresista Yahir Acuña contamos en La Silla Caribe.

Según la Fiscalía, Suárez habría ayudado a malversar el dinero que debió ser usado para la salud de los más pobres del departamento y ahora lo acusa de peculado, prevaricato por acción, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito.

Durante el gobierno de Guerra, la secretaría de Salud fue entregada en la repartición burocrática a la casa política de los hermanos Feris Chadid con el capturado José Jorge Madera, pero la llegada de Suárez se dio directamente por el gobernador, según nos detalló alguien que conoció esa movida.

Este escándalo de corrupción en la salud en Sucre cada vez toca a más personas cercanas al exmandatario Julio César Guerra Tulena.

Pero por la cercana relación de Efraín Suárez con el actual mandatario Édgar Martínez (Cambio Radical), la acción de la Fiscalía también generó temblor en la Gobernación de ahora.

La mano derecha

La relación de Martínez y Suárez empezó precisamente antes de la contienda electoral de 2015, cuando el último salió del cargo de Secretario de Salud para entrar en la arena política como aspirante a la Gobernación y puso a sonar su nombre, pero en el camino desistió y adhirió a la campaña del actual mandatario.

Como Suárez fue de las primeras personas que decidió respaldar a Martínez en su aspiración que arrancó sin mayores apoyos, como lo contamos en La Silla, cuando la candidatura cogió fuerza el propio Édgar lo nombró gerente de la campaña.

Era tanta la confianza que Suárez manejaba la agenda del ahora mandatario y lo acompañaba a cuanto acto público se hacía, en las correrías por los corregimientos del departamentos, como el mismo Efraín lo publicaba en redes sociales.

Tras la victoria siguió evidenciándose la cercana relación cuando Martínez lo nombró parte de la comisión de empalme, sonó fuerte como secretario Privado del mandatario (como Édgar lo dijo en algunos noticieros radiales), y lo acompañó a giras por medios de comunicación y a algunas cumbres previas a la posesión.

“Hasta antes de que terminara el empalme era secretario Privado, pero después no lo nombraron y lo tuvieron fue de asesor”, nos dijo alguien del interior de la Gobernación que estuvo cerca a esa comisión.

Lo que impidió que se diera su nombramiento fue que durante el empalme se reveló que la Secretaría de Salud de Guerra Tulena, de la cual Suárez había estado a cargo durante casi un año, era la que más focos de irregularidades presentaba.

Por ejemplo, uno de los líos que debió entrar a resolver Martínez fue el de las deudas a los empleados del Hospital Universitario de Sincelejo, a quienes les debían dineros desde cuando Suárez era Secretario de Salud y encargado de hacer los giros al centro asistencial para los pagos.

En todo caso, Martínez mantuvo a Suárez en su equipo de confianza.

Evidencia de ello es un contrato que tuvo hasta finales del año pasado. “A él lo contrataron en septiembre, pero siempre estuvo ahí tirando línea en varios temas”, nos dijo alguien que conoce por dentro las movidas en la Gobernación.

Eso lo confirmamos en La Silla Caribe, pues en una ocasión debimos acudir a Suárez por recomendación de una persona del equipo de comunicaciones de la Gobernación que nos dijo que la forma de contactar al mandatario era a través de él porque estaban juntos en reuniones de trabajo en Bogotá.

Sin embargo, desde cuando la Contraloría reveló en diciembre los hallazgos que comprometen a Suárez a este empezó a vérsele poco por la Gobernación, como nos detalló la fuente de ella que accedió a hablarnos off the record.

Esa misma fuente agregó que a pesar de eso su captura se sintió en la Gobernación, al punto que en una reunió de ayer con sus funcionarios principales el mandatario llegó a tocar el tema.

“(En la reunión) el Gobernador dijo: todo el que le haya robado al departamento que vaya preso”, nos detalló la fuente que lo sabe porque estuvo ahí.

Habrá que ver si esta caída de uno de sus asesores le resta al gobierno de Martínez que ha venido trabajando bajo el discurso anticorrupción.

CONTEXTO

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