Por Juanita León · 26 de Diciembre de 2016

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La campaña al plebiscito, la posterior derrota del gobierno, la refrendación del nuevo acuerdo con las Farc y otros hechos que pasaron más de agache cambiaron algunas facetas del poder. Este es nuestro top de transformaciones ordenadas al azar:

1

Vargas ya no es el candidato a derrotar

Después de las regionales quedó claro que Germán Vargas Lleras había sido el gran ganador tras elegir gobernadores y alcaldes de su cuerda política mientras que parecía que Álvaro Uribe había sido el gran derrotado después de que el Centro Democrático no había podido competir con las maquinarias locales.

Con ese resultado, la idea en el mundo político era que el Vicepresidente tenía asegurado su puesto en la segunda vuelta, y que allí llegarían más temprano que tarde los conservadores y los uribistas.

Después de la victoria del No, liderada en gran parte por el Ex presidente, y como cabeza de una naciente coalición de derecha que incluye a los cristianos, Vargas dejó de ser el candidato obvio a derrotar porque ahora muchos dan por seguro a un uribista en la segunda vuelta.

Y, según supo La Silla, algunos de los políticos que estaban bajo el ala de Vargas comienzan a tener dudas sobre si el Vicepresidente sigue siendo el árbol que más sombra les ofrece.

El triunfo apretado del No le cambió también el tema de campaña pues seguramente con los uribistas militando contra los acuerdos, el tema de las Farc será uno de los ejes de la campaña del 2018, y es precisamente en el que Vargas carece de una posición diferenciadora. Eso se revela incluso ya en las últimas encuestas en las que Humberto de la Calle se despegó del pelotón y el ex procurador anulado creció. 

 
2

La irrupción de la fe (y de la homofobia) en la política

Desde el Frente Nacional, la fe religiosa no había tenido una influencia tan determinante en la política como la que demostró este año cuando el tema de la ideología de género a raíz de las cartillas contra la homofobia en los colegios movilizó a miles de personas en contra de la entonces ministra de Educación Gina Parody (que estaba cumpliendo con un fallo de la Corte Constitucional).

En una alianza espontánea entre organizaciones de padres de familia, iglesias cristianas y curas católicos lograron que el Ministerio reversara la decisión de las cartillas y también una encuesta posterior del Dane, aunque demasiado tarde para evitar que algunos de los promotores del No se montaran en esa ola y explotaran el tema diciendo falsamente que los acuerdos de paz también tenían ideología de género (la idea de que da lo mismo nacer hombre o mujer, una idea que los religiosos rechazan porque consideran que las mujeres tenemos un camino específico lleno de entrega para salvar nuestra alma).

En el gobierno calcularon que por ese motivo, un millón y medio de personas rechazaron el Acuerdo de Paz. Más allá de si este cálculo es correcto, lo que nadie niega –y menos después de que la senadora Viviane Morales recogió 2 millones de firmas contra la adopción por parte de parejas homosexuales o personas solteras- es que quedó claro que el tema moral da réditos políticos y eso solo significa una cosa: la llegada del conservadurismo social y la homofobia a la política.

 
3

Desaparece el poder femenino en Palacio

Con la salida de la súper poderosa Secretaria General de Palacio y mano derecha de Santos María Lorena Gutiérrez, la renuncia de la ministra de Educación Gina Parody y el cambio de Cecilia Álvarez Correa en el ministerio de Comercio, el eje de poder que ellas y la Primera Dama constituían dentro de la Casa de Nariño desapareció de un plumazo. Ya solo queda Tutina.

 
4

Las redes sociales le mostraron los dientes (y se comieron) a los medios tradicionales

Este fue el año en que a los medios colombianos les “bajó la monedita” sobre su creciente pérdida de influencia ante las poderosas redes sociales, especialmente Facebook y Whatsapp.

Las redes sociales dejaron sin puesto a la periodista Vicky Dávila después de que la gente se indignó con su publicación de un video del político Carlos Ferro teniendo un encuentro sexual con un policía de “la comunidad del anillo” (y ahora en las mismas redes la periodista tiene su propio canal con miles de vistas).

A través de las redes también circuló la información y la desinformación que a la postre alimentó la votación del plebiscito a pesar de que la mayoría de los medios tradicionales, salvo RCN TV y la FM, se alinearon con el Sí.

Google es hoy el tercer medio más grande de Colombia. Las primeras páginas de los periódicos dejaron de ser relevantes hace rato; la audiencia de radio, el medio predilecto de los colombianos, está envejeciendo; y los estudios más recientes muestran que si bien la gente sigue viendo televisión lo hace mientras está haciendo a la vez otra cosa, como tuiteando o posteando cosas en Facebook, lo que da una idea sobre los años “útiles” que le quedan si no se transforma.

Como los medios representan la visión del Establecimiento, con esta transformación del poder quedó también en evidencia la ruptura entre el país de la mayoría de los colombianos y el país de las élites.

 
5

La principal máquina de votos se rebela

Durante este año, como lo ha reporteado La Silla Caribe, se forjó una disidencia del bloque costeño dentro del Partido de la U, que ha decidido ejercer como un bloque aparte al partido del Presidente y hacer valer la máquina de votos que son.

Eso implica que el partido más grande actualmente, que es la U, que ya había perdido toda ideología desde que se constituyó supuestamente para seguir la doctrina de Álvaro Uribe pero que a la postre se quedó con Santos, ahora también se ha quedado sin la cohesión que lo hacía un partido poderoso en elecciones.

En cambio la disidencia, que tiene a los dos senadores más votados Ñoño Elías y Musa Besaile y que se ha aliado con otros del Partido Conservador para sumar 14 congresistas, se convierte en un ‘activo’ que seguramente se venderá al mejor postor en las próximas elecciones.

 
6

La industria extractiva, golpeada por lado y lado

Si la industria petrolera había entrado en las vacas flacas en 2015, ahora todas las industrias extractivas están en una mala situación en Colombia porque creció la oposición en su contra.

Avanzaron las consultas anti mineras de Ibagué y Cajamarca, sacaron a Hupecol de la Macarena, la CFI se salió de lo que era Eco Oro, la Conoco Phillips no pudo explorar como quería en San Martín, Cesar y la Corte Constitucional tomó decisiones trascendentales contra la minería en una seguidilla de fallos que básicamente le dan más poder a la gente y a los municipios para que decida qué se hace sobre sus territorios.

 

 
7

El poder popular y el Congreso son equivalentes

A pesar de que el plebiscito lo ganó el No, y sus promotores rechazaron el acuerdo renegociado, el Congreso (con una mayoría inversa a la votación del plebiscito)  lo refrendó y la Corte avaló esa refrendación, con lo cual –según el politólogo Fernando Cepeda- “es una transformación de quién tiene el poder y cómo lo ejerce. Es el equivalente a que los empleados bancarios pasaran a ser los dueños del sistema financiero”.

 
8

Las Farc como un poderoso político

Este año la guerrilla terminó de negociar de igual a igual con el Gobierno un Acuerdo de Paz que propiciará varias reformas en el campo, en la política, en la doctrina de seguridad y en la arquitectura institucional.

Eso, para un grupo que hace menos de diez años se daba oficialmente como derrotada estratégicamente, es una gran transformación de poder.

 
9

Se puso en evidencia el 64 por ciento de ‘desconocidos’

Dos de cada tres colombianos no se tomaron el trabajo de ir a votar el día del plebiscito. Con excepciones como los afectados por el huracán Matthew y otros que vivían muy lejos de los sitios de votación y les resultaba muy costoso, a la mayoría de colombianos básicamente fueron indiferentes a qué pasaba con un conflicto de más de 50 años. “Es una fuente de poder callada, descomunal, cuando haya un líder que recoja esa gente veremos qué pasa”, dice Fernando Cepeda.

 
10

Se terminó de consolidar el eje de poder en Santos y el de la oposición en Uribe

Aunque triunfó el No en el plebiscito liderado por Uribe y la coalición que él impuso rechazó el nuevo acuerdo con las Farc, el Acuerdo se refrendó por una mayoría del Congreso y se va a implementar, con lo cual el país cogió un rumbo en una dirección contraria a la que quería el Ex presidente.

“Santos logra direccionar el país hacia otro lado y Uribe se consolida como oposición y no como una realidad de poder”, dice el analista político de Estrategia y Poder Carlos Suárez.

Esta realidad también se ve en otras cosas: con la salida del uribista Alejandro Ordóñez y la llegada del gavirista Fernando Carrillo a la Procuraduría; con Néstor Humberto Martínez en la Fiscalía; con Antonio José Lizarazo reemplazando en la Corte Constitucional al conservador Gabriel Mendoza y con los cambios que ha habido en el Consejo de Estado y en las Fuerzas Militares, el poder del Ex presidente se concentra cada vez más en la oposición de su partido en el Senado y en el fervor que le tienen la mitad de los colombianos, pero Santos le ha quitado muchos espacios institucionales. Eso, obviamente, puede cambiar en el 2018 si la implementación de los acuerdos de paz no funciona bien y el Ex presidente vuelve a Palacio en cuerpo ajeno.

 

 

Comentarios (2)

DIDUNDI

26 de Diciembre

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Ahh..! desgracia infinita q Furibe llegara al poder así fuera en cuerpo ajeno.http://lasillavacia.com/sites/all/modules/ckeditor/ckeditor/ckeditor/pl...+ ver más

Ahh..! desgracia infinita q Furibe llegara al poder así fuera en cuerpo ajeno.http://lasillavacia.com/sites/all/modules/ckeditor/ckeditor/ckeditor/plu... title="devil" width="23" />

yakurumaz97

29 de Diciembre

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"Si el ex-presidente vuelve a Palacio en cuerpo ajeno", será como la llegada de Trump a la presidencia de USA

"Si el ex-presidente vuelve a Palacio en cuerpo ajeno", será como la llegada de Trump a la presidencia de USA

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