Por Natalia Arenas · 03 de Mayo de 2017

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El destituido ex gobernador Juan Carlos Abadía está de regreso a la política del Valle, esta vez con miras al 2018.

Este será su segundo intento de volver a la política en cuerpo ajeno, cuando tiene aún vigente la inhabilidad de 10 años para hacer política que le impuso la Procuraduría y que fue la sanción que lo sacó del primer cargo del departamento en 2010.

A eso se suma que el pasado mes de marzo, la Fiscalía le imputó cargos porque cuando era gobernador, suscribió un contrato para comprar libros para la red departamental de bibliotecas, que aunque le costó mil millones de pesos al Valle, terminaron costandole al contratista 182 millones de pesos, según ha dicho la Fiscalía.

Aún así, según ocho fuentes que conocen la movida política en el Valle, Abadía está impulsando dos candidaturas al Congreso para las elecciones de marzo del 2018: la del ex concejal de Cali, Álvaro Henry Monedero a la Cámara y la del dos veces ex alcalde de Buga, John Harold Suárez, al Senado.

Ambos esperan quedarse con el aval Liberal, el partido que Abadía había abandonado hace años para irse a las toldas del PIN, de la mano de su entonces socio, el ex senador condenado por parapolítica, Juan Carlos Martínez Sinisterra. Y donde militó su papá, el ex senador Carlos Herney Abadía, hasta antes de ser condenado dentro del proceso 8.000.

Las apuestas

El ex gobernador le negó a La Silla tener candidatos propios para las próximas elecciones, según él porque tomó “una decisión hace unos pocos meses de quedarme quieto en política, estoy mamado de eso, con todo lo que está pasando”. Sin embargo, sí reconoció que tiene amigos y personas que van a ser candidatos. “Pero que yo vaya a salir a hacer campaña, que yo vaya a salir a invitar a votar por gente, no”, dijo.

En todo caso, los pinitos de su regreso (tras haber tenido resultados pobres en las elecciones regionales del 2015), empezaron temprano.

Por lo menos así fue leído en el Valle desde que en octubre del año pasado, Abadía empezó a hacer parte de la mesa de trabajo del Noticiero Relámpago de Todelar, donde se sentó todos los martes con el periodista y director, Miguel Ángel Arango, para analizar información política.

Las candidaturas de sus amigos comenzaron a sonar más tarde, a principios de este año.

El primero es su viejo aliado, Álvaro Monedero, una persona de su entraña como lo describieron nuestros entrevistados, que lo ha acompañado casi desde que él mismo arrancó en política, heredando las banderas y el movimiento político de su papá, el MPU.

Monedero fue quien lo reemplazó en el Concejo de Cali a donde Abadía llegó en 2003, luego de que renunciara para aspirar a la Gobernación. En el 2007, mientras Abadía arrasó con  676 mil votos contra 118 mil del conservador Francisco Javier Murgueitio, Monedero se quedó en el Concejo sacando la primera votación de Convergencia Ciudadana, el movimiento político que fundó junto con el ‘Negro’ Martínez, con 5.809 votos.

 

 

Pero después de la destitución ordenada por la Procuraduría en 2010, tras comprobar que Abadía estaba participando indebidamente en política respaldando la candidatura a la presidencia de Andrés Felipe Arias, Monedero perdió la fuerza para reelegirse en el Concejo en las siguientes elecciones. Se quemó con 5.423 votos en la lista del Pin, que ya para ese momento había absorbido a Convergencia Ciudadana y se perfilaba como la pista de aterrizaje de políticos cuestionados en todo el país.

Aún así, con el respaldo de Abadía, en el 2013 Monedero fue designado por el entonces Alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, como su subsecretario de Educación.

A ese cargo llegó porque tenía un perfil técnico –es administrador de empresas con una especialización en administración pública de la Universidad del Valle– y porque como le dijo entonces Guerrero a La Silla, el Alcalde buscaba promover la inclusión en su gobierno con funcionarios de todas las tendencias políticas y en parte por eso lo nombró.

Ahora, Monedero aspira a quedarse con una curul a la Cámara. Ya anunció que lo hará en llave con el dos veces ex alcalde de Buga, John Harold Suárez, que según las fuentes consultadas por La Silla, es la ficha de Abadía al Senado.

Suárez es educador y tiene una maestría en dirección de servicios educativos. Llegó a la Alcaldía de Buga en 2004 y luego se hizo reelegir en 2012 con 21.835 votos, casi doblando al segundo candidato.

En el 2015, Suárez se reeligió en cuerpo ajeno con Julián Latorre que tenía el aval de Cambio Radical y el Centro Democrático. No la tuvo fácil. La posesión del actual mandatario de Buga, los 17 concejales del municipio y los 21 diputados de la Asamblea se demoró hasta el 13 de enero del 2016 por cuenta de unas denuncias que señalaban irregularidades en la votación de Buga que radicó Duvalier Sánchez, candidato a la Asamblea por el Verde.

Aunque al final el CNE avaló la votación, no pararon los cuestionamientos contra la Alcaldía de Buga, y el ex alcalde Suárez.

El abogado y ex director del DAS durante el gobierno de Samper, Ramiro Bejarano, ha denunciado desde sus columnas en El Espectador la que según él es “una mafia empotrada en la Alcaldía”.

“Mi natal Buga (…) está gobernada por una camarilla siniestra que maneja como propia la hacienda pública. En la práctica siguen mandando Suárez y su tenebroso grupo, y nada les pasa porque Fiscalía y Procuraduría locales están cooptadas por la administración. Lo están también los medios a excepción de uno, comunicadores con agenda politiquera, contratados ellos o sus familiares por el municipio, dispuestos a calumniar a quien cuestione la dudosa ética de esa mafia empotrada en la Alcaldía”, escribió.

Bejarano dice que tiene horas de grabaciones lícitas de conversaciones telefónicas sostenidas entre el alcalde Suárez y sus subalternos y amigos, que demuestran abuso y tráfico de influencias en esa alcaldía. Y ha dicho que desde que empezó a denunciar, ha sido objeto de calumnias, mientras que el único periodista de Buga que se ha atrevido a publicarlas ha recibido amenazas.

Por ahora, el ex alcalde ha negado esos cuestionamientos y una fuente cercanas a él asegura que detrás de las denuncias de Bejarano está una vieja enemistad con Angelino Garzón, amigo y aliado de Suárez.

La competencia

Aunque hasta ahora el escándalo de Buga ha pasado de agache, (de hecho, ni siquiera ha aparecido en las páginas de El País), algunos políticos con los que habló La Silla consideran que más avanzada la campaña al Congreso, estas denuncias pueden terminar afectando la carrera de Suárez al Senado.

Eso podría también afectar la apuesta de Abadía, que según cuatro fuentes que lo conocen, aunque tiene sus velas puestas más en la candidatura a la Cámara de Monedero que en la de Suárez al Senado, lo necesita para empujar a Monedero.

“El que más importa es Suárez. El acuerdo entre ellos es bueno para Abadía porque lo fortalece”, le dijo a La Silla Pacífico un político liberal.

De hecho, el potencial electoral de Suárez en Buga motivó a su aliado Angelino Garzón para que intentara conseguir una alianza entre él y el actual Representante a la Cámara Liberal, Fabio Arroyave, que en el 2018 le va a heredar su curul a su hijo, Fabio Arroyave Junior.

Esa alianza no cuajó, según tres fuentes, porque para cuando se sentaron a conversar Arroyave papá y Suárez, ya este último había hecho acuerdos con Abadía. Arroyave buscó entonces al ex alcalde de Yumbo Fernando Murgueitio, que quiere lanzarse también por los rojos al Senado.

En todo caso, con Suárez de su lado, las cuentas de Abadía sugieren que podría alcanzar unos 30 o 40 mil votos que son los que necesita un candidato en el Valle para llegar a la Cámara.

Eso, y que Abadía hoy tiene vínculos estrechos –al menos hasta ahora- con cuatro alcaldías del centro y del Norte del Valle, entre las que se cuentan la de Cerrito, Bugalagrande, Guacarí y San Pedro, según las fuentes consultadas para esta historia; una diputada liberal, la palmireña Luzdey Martínez, y varios “amigos” que siguen vigentes en la política como el ex presidente César Gaviria y otros que han financiado sus campañas.

“Abadía tiene plata pero no tiene votos”, dijo un político del Valle. Algo similar opinaron otras tres fuentes.

Además, tiene una característica que ninguna de las fuentes le desconoce, y es su habilidad para hacer alianzas, sobre todo con líderes de barrio que son los que mueven los votos en las calles. “Abadía destruye un balín”, le dijo sobre eso una fuente que lo conoce a La Silla.

Aun así, según un político liberal que ahora compite con él, los fracasos de su última campaña como la que tuvo por ejemplo, cuando intentó impulsar la candidatura de Andrés Clavijo a la Alcaldía de Cali, le generó fama de “calentar el oído y después dejarte botado. Es más fácil cuidar lo que uno ya tiene que voltear lo que uno no tiene”, agrega.

Por eso no se da por descontado que con el respaldo de Abadía, las candidaturas de Monedero y Suárez tengan con qué competir. Sobre todo en una lista como la que tendrá el Partido Liberal en el Valle donde aspiran pesos pesados de la política tradicional.

Sólo a la Cámara están aspirando los delfines de las dos estructuras más fuertes del liberalismo en el Valle: el hijo de Fabio Arroyave y el ex diputado Andrés Mauricio Chicango, que buscará heredar la curul de su mamá, la actual Representante Nancy Denise Castillo y su papá, el ex concejal de Cali, Orlando Chicango.

Además, aspira la ex diputada Adriana Gómez, con el respaldo del actual Alcalde de Yumbo y que viene de trabajar con Carlos Abraham Jiménez, representante a la Cámara por Cambio Radical; Juan Fernando Reyes Kuri, ex secretario general de la Alcaldía de Cali tanto durante la administración de Guerrero como el primer año de Armitage;  el ex concejal de Cali, Uriel Rojas y el ex alcalde de Candelaria, Jhon Wilson Rengifo, que logró elegir diputada por los liberales en el 2015.

Y buscará reelegirse el actual representante a la Cámara Hernán Sinisterra, que tiene su fortín político en Buenaventura y donde aunque su grupo perdió la Alcaldía, las fuentes todavía no lo dan por derrotado.

Por el lado del Senado, Abadía tampoco la tiene fácil: allí intentará reelegirse Edinson Delgado y ahora aspirará Fernando Murgueitio, ex alcalde de Yumbo que aunque perdió las elecciones en 2015, logró poner fichas suyas en varios municipios del Valle y va en alianza con los Arroyave.

Entonces, si hay algo claro en el Valle es que la campaña al Congreso estará muy reñida. Por eso, los ojos de los políticos están puestos en las alianzas que desde ya están empezando a cocinar los candidatos.

Entre esas las del ex gobernador Juan Carlos Abadía que quiere poner al menos una ficha suya en el Congreso. Así, cuando se acabe su inhabilidad –y si las investigaciones en su contra no avanzan- puede pensar en un futuro en volverse a lanzar, esta vez en cuerpo propio.

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