Jueves Abril 24, 2014

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Historia de Usuario

La historia que hoy se escribe en Medellín gira alrededor del contraste. Por un lado, es reconocida como una experiencia exitosa de gestión pública y transformación urbana. Pero por el otro, es la ciudad más violenta del país y la cuarta del mundo. Una violencia que no cede y que también se transforma: está pasando de un conflicto armado proveniente de estructuras militares con cierto corte político e ideológico (guerrillas y autodefensas) a un conflicto derivado del accionar del crimen organizado (bandas y combos).

La cuarta ciudad más violenta del mundo

Mientras la tasa mundial de homicidios por cada 100 mil habitantes (hpcmh) esta en 8, la de Latinoamérica esta en 26, la de Colombia en 40 y la de Medellín en 94. Ocupa la cuarta posición mundial de ciudades más violentas, y es la primera del país. La tasa actual no es tan alta como en 1991 cuando fue de 381 hpcmh, pero tampoco tan baja como en el 2007, cuando se registraron 34.

Esta historia de violencia comparte características con los 3.235 homicidios que se presentaron en los dos últimos años. Según cifras de la Secretaría de Gobierno Municipal, Medicina Legal y la Policía Metropolitana del Valle de Aburra, la mayoría de víctimas pertenecen a estratos socioeconómicos bajos (2.698 en estratos 1, 2 y 3; 533 en estratos 4, 5 y 6); son hombres (3.013 hombres y 222 mujeres); y son jóvenes (2.130 entre 14 y 32 años). La violencia en la ciudad ha generado durante el primer semestre del año el desplazamiento intraurbano de más 2.395 personas, la deserción escolar de más de 938 estudiantes, el aumento de la percepción de inseguridad a nivel general, y la intranquilidad de más de 52 sectores de la ciudad donde, según la Corporación Convivamos, se presenta el enfrentamiento entre combos y pandillas.

Las causas del problema
1. La posición geoestratégica

La ciudad y su área metropolitana no es solo un importante centro logístico y de consecución de recursos tanto técnico, financiero, tecnológico y humano, sino también un punto de paso, conexión y articulación en las relaciones que se establecen entre el norte, centro y sur del país. Esta condición ha sido aprovechada para el accionar de los grupos ilegales. Dos subregiones antioqueñas han sido claves para la ilegalidad: el Bajo Cauca, uno de los principales centros de cultivo y producción de cocaína del país y corredor estratégico entre Urabá y Venezuela; y el Urabá Antioqueño, que con sus amplias extensiones costeras es un “puerto natural” por donde salen embarcaciones cargadas de droga hacia diversos sitios del mundo, especialmente Centro y Norteamérica.

2. Una historia de violencia

No es un asunto reciente ni coyuntural. La historia de la ciudad ha estado marcada por la violencia durante décadas: desde el narcotráfico del Cartel de Medellín en los ochenta, pasando por la urbanización del proyecto guerrillero y paramilitar en las Milicias Populares y los Bloques Urbanos respectivamente, hasta la consolidación de bandas y pandillas delincuenciales como La Terraza, Los Mondongueros, Los Triana y La Unión, entre otros.

A esto se le suman las fallas en el reciente proceso de desmovilización de los paramilitares y que derivaron, según expertos y analistas, en una mutación y regeneración de estos en las denominadas Bacrim (Bandas criminales). La ciudad llegó a albergar a más de 4.300 desmovilizados, que fueron cobijados por oportunidades laborales y educativas que el gobierno municipal les brindó. Quienes optaron por el camino de la legalidad, encontraron las puertas abiertas. Quienes no, fueron capturados, asesinados por enemigos o reingresaron a las estructuras que nunca se desmovilizaron.

3. El entorno socio cultural

La cultura de la ilegalidad, donde lo importante es llegar al fin sin importar los medios; sumada a una cultura mafiosa de obtención fácil y con el mínimo esfuerzo posibilitó la instalación del crimen organizado en diversos sectores de la sociedad. Con la oferta de obtener de manera rápida ingresos, poder, seguridad y ascenso social, esta cultura cautivó a personas, especialmente jóvenes, que carecían de oportunidades laborales, educativas y de un proyecto de vida; que sufrían las presiones sociales, culturales y económicas; o que deseaban saldar cuentas y vengarse con otros o con la sociedad en general, de sufrimientos anteriores.

Es paradójico que en los sectores donde mayor inversión social ha hecho la administración municipal se presenten estos problemas. La oferta institucional no ha logrado convencer a muchos de estos jóvenes que saben que lo que les ofrece el estado no iguala en varios meses el 30% o 40% de lo que ganan semanalmente en la ilegalidad.

4. Crimen organizado “profesionalizado”

Las estructuras criminales de la región han sido resistentes, flexibles y adaptables. Han tenido una estructura descentralizada que a través de múltiples redes operan como organizaciones “multiencabezadas”.

En momentos, la ciudad ha tenido una jerarquía mínima con una o muy pocas cabezas (como Pablo Escobar y Don Berna, por ejemplo); o ha tenido múltiples liderazgos, pero acéfalos (entre 1994 y 1999, por ejemplo). Sus fuentes de economías ilícitas y cuasi ilícitas se han soportado en cuatro frentes: (i) control y la provisión de bienes y servicios ilegales; (ii) comercialización de bienes lícitos obtenidos por medios ilícitos; (iii) ayuda a empresas legitimas en materias ilegales; y (iv) utilización de redes legales para actividades ilícitas. Sin embargo ha sido el narcotráfico la economía ilegal de mayor rentabilidad que los grupos delincuenciales han sabido aprovechar.

Últimamente han utilizado diversas modalidades para enfrentarse con enemigos, desafiar la fuerza pública y desestabilizar territorios: tácticas de “guerrilla urbana”, tácticas terroristas, asonadas y asesinatos. La lucha que se da en los barrios populares es el eslabón violento de un encadenamiento que, según expertos, vincula a sectores políticos, empresariales e ilegales de la ciudad –más no de las zonas de conflicto.

5. La respuesta errática del Estado

Mientras que estas redes son transnacionales, desburocratizadas, se unen con propósitos comunes alrededor de un negocio de alta rentabilidad y operan con conexiones a escala mundial, el Estado colombiano tiene limitaciones y restricciones legales, porque siempre tiene que actuar bajo la ley; burocráticas, porque sus procesos institucionales son más lentos; y geográficas, porque sus competencias son limitadas.

Al Estado le ha costado responder a estos desafíos. El gobierno local reaccionó tardíamente a la situación que se estaba presentando en la ciudad y se lanzó de manera solitaria y desenfocada a arreglar el problema. El primer plan de seguridad estructurado se presentó en septiembre de 2009, un año y medio después de que la situación empezara a empeorar. Además, en lo que va de esta administración ha habido tres secretarios de gobierno en propiedad, uno en encargo de más de dos meses y uno que se anunció pero que después no se posesionó. El gobierno local ha hecho llamados constantes e insistentes al gobierno nacional y a la justicia para que adopten una serie de medidas y acciones que se salen de la competencia municipal. Sin embargo, no ha habido una respuesta urgente ni se ha construido una política ni un discurso claro, ni un ente que permita articular las diversas iniciativas que se quiera adelantar.

A esto se le suma la vinculación de autoridades de primer nivel a organizaciones del crimen organizado, casos que se presentaron en el primer semestre del 2008 con la vinculación del director de Fiscalía Seccional Guillermo León Valencia, la renuncia del comandante de la Policía Metropolitana, General Marco Antonio Pedreros y el montaje de nexos con paramilitares que le hicieron al alcalde Salazar y que fue desvirtuado en días pasados por la Fiscalía.

6. La indiferencia

Las autoridades manifiestan que han encontrado poca colaboración en la ciudadanía. Las personas no denuncian por temor, por permisividad, por connivencia, por desconfianza o porque no están suficientemente dadas las condiciones, herramientas, medios ni garantías para formalizar las denuncias.

¿Qué se puede hacer?

1. Una política pública

Es urgente la elaboración y consolidación de una política que en el corto, mediano y largo plazo le permita a nivel nacional a las ciudades controlar, prevenir, reprimir y sancionar el delito. Destruir una red tan antigua y enquistada requiere de otra red que desde el Estado, de manera coordinada, simultánea, permanente e integral logre, no solo articular las acciones estatales, si no también movilizar a los ciudadanos y a las fuerzas vivas y organizadas de la sociedad para que conjuntamente derroten la delincuencia y la violencia.

La creación de una Alta Consejería para la Seguridad en Medellín y su área metropolitana, que incluya dentro de su accionar el Bajo Cauca y el Uraba Antioqueño, podría ser una propuesta adecuada, pertinente y oportuna para mejorar las condiciones de seguridad. Esta sería un ente de articulación de las acciones administrativas, operativas, judiciales y comunicacionales que de los planes se deriven y que comprometan a las autoridades nacionales, regionales, metropolitanas y locales en los ámbitos civiles (Presidencia, Ministerios de Interior y Defensa, DAS, UIAF, ICBF, Dirección de Estupefacientes, Gobernación y Alcaldías), policivas (Policía Nacional y Departamentos de inteligencia y Antinarcóticos), militares (Ejército, Fuerza Aérea, Armada) y judiciales (Fiscalía General, CTI, Medicina Legal, Consejo Superior, INPEC).

El presidente Juan Manuel Santos, quien como Ministro de Defensa desarrolló programas gerenciales en seguridad con la asesoría de los gobiernos de Israel, Inglaterra y Estados Unidos, conoce mejor que muchos la importancia de la coordinación interinstitucional y los resultados que se alcanzan cuando se ejecuta.

2. Operatividad e inteligencia

Es necesario el aumento y mejoramiento de la operatividad y la inteligencia. La creación de una Fuerza de Tarea Conjunta Urbana, como estrategia piloto para ciudades tomando como base experiencias exitosas como los comandos conjuntos y los centros de fusión integral; la creación de unidades especializadas enfocadas en perseguir plazas de vicio, cabecillas de bandas y fuentes de extorsión; la intervención integral de los 52 sectores en conflicto identificados, y el ataque a los sistemas, redes y estructuras financieras, podrían ser enfoques estratégicos operacionales que las autoridades podrían desplegar.

3. Judicialización efectiva

La reforma de algunos apartes del Código de Procedimiento Penal y del Código del Menor permitiría condenar con cárcel el porte ilegal de armas; aumentar la edad penal para jóvenes entre 14 y 17 años para delitos como homicidios, violencia sexual, secuestro y lesiones personales; agilizar los procesos de extinción de dominio para casas y lugares donde se vendan drogas; ampliar los términos de detención a 72 horas para sospechosos de actos delincuenciales; y contemplar la captura y proceso por terrorismo a integrantes de estos grupos.

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Descargue el estudio completo "¿Qué pasa en Medellín?".

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2010-09-20 18:01

La comuna 13 son muchos barrios y no todos están en la línea del conflicto de delincuentes amparados en bandas narcos: no estigmaticen por favor. Supóngase que desde Medellín afirmáramos que el norte de Bogotá son todos ladrones, seguramente más de una persona de bien residente en este sector reclamaría con justa razón. La gran prensa bogotana tiene que investigar y profundizar más en el problema de Medellín para evitar distorsiones y gran daño a las personas de bien que residen en la Medellín y la comuna 13. No estigmaticen por favor.
La violencia desbocada en Medellín y en las grandes ciudadades, no es otra cosa que las hondas fracturas de la seguridad democrática de Uribe. Y el gobierno de Santos cree que con más policías (que realmente son auxiliares bachilleres) en las calles se soluciona la situación. Desde Bogotá se pretende solucionar un problema a distancia que demanda más inteligencia, más creatividad e imaginación, más oportunidades sociales, más educación.

Lun, 2010-09-20 15:33

LEGALIZA LEGALIZA LE GA LI ZA CIÓN!! BASTA YA DE HIPOCRECIA!!!!!

Vie, 2010-09-17 19:16

Este es el paraíso en que nos dejó Fajardo y no se les olvidé que somos "Medellin la mas educada"; no se les olvide todo lo que denunció Don Berna que para este caso la Corte Suprema de Justicia sigue silenciada y ni que hablar del desastre de la famosa escision de EPM, UNE perdiendo $100.000.000 mensuales en Bogotá, y el golcito de Orbitel..............................

Dom, 2010-09-19 14:08

antes de Fajardo,durante fajardo y después de Fajardo la comuna 13 ha sido zona de alta tensión, no solo por el abandono político si no también social; tenemos problemas gravísimos que ningún dirigente podrá solucionar, la verdadera solución debe venir de adentro de los ciudadanos, rescato el artículo que realiza juanita al mostrar un poco más la complejidad de nuestros barrios, pero no podemos quedarnos quietos a ver como cambia el termómetro

Vie, 2010-09-17 21:56

Ummm. Margarita, te doy el beneficio de la duda. Digamos que fajardo se equivocó y metió las patas. Pero, una pregunta, será que LUPE era la opción. Por qué no mostrás todas las cartas. Eso de acusar, insinuar, asusar al estilo Uribista y sin pruebas, pues .....

Jue, 2010-09-16 19:24

El problema no es de una ciudad en particular. El problema es un fenómeno nacional que si bien no le quita la responsabilidad a los alcaldes, no se les puede tirar la bola de barro sólo a ellos. Todas las grandes ciudades del mundo tienen violencia agravada en diferentes sectores: Sao paulo, Rio, México, New York, Buenos Aires, Medellín... El problema es nacional y como tal debe ser tratado!

Vie, 2010-09-17 19:21

Todo lo sabremos cuando una nueva administracion sin vinculos con Fajardo, llegue por fin a la Alcaldía de Medellin y destape esa "transparente administración que ajusta 8 años"; quedamos tan contentos en Medellin que por eso barrió en votación aquí.........................

Lun, 2010-09-13 12:49

Me parece muy interesante el artículo en cuanto muestra la verdadera realidad de nuestra ciudad.Para nadie es un secreto(tristemente) que Medellín es una ciudad para vender y no para vivir, detrás de la cortina de mujeres hermosas, una exquisita zona de comida y de rumba, se esconde una gran problemática que NUNCA a podido ser erradicada, simplemente se ha ocultado quizás con "falsas" estadísticas. La solución a una problemática no es crear leyes, porque estas no generan ninguna obligación por el hecho de ser validas y existir; ¿ De qué nos sirve la creación de escuelas , imponentes bibliotecas? ... si no nos preocupamos por enseñar a la juventud.... estas infraestructuras se quedaran en bellezas arquitectónicas ....TOMEMOS CONCIENCIA, Y BUSQUEMOS QUE MEDELLÍN SEA UNA CIUDAD PARA VIVIR Y PARA VENDER MUNDIALMENTE!!!!

Jue, 2010-09-16 19:29

Medellín es una ciudad para vivir... Hay todas las oportunidades sociales y la responsabilidad pública y empresarial que se requiere... Pero si, también es una ciudad aquejada por la violencia en algunos sectores... Y como dije en mi comentario: Las ciudades grandes y avanzadas del mundo no son ajenas a los problemas de la violencia, derivados en principio del narcotráfico. Y lamentablemente Medellín es la cuna histórica de ese problema en el país... Pero no se puede estigmatizar la ciudad, ni tampoco negar los problemas... Sólo tengamos un poquito más de sentido común para mirar más allá de lo que nos muestran los medios de comunicación.

Vie, 2010-09-10 05:46

Articulo muy interesante, me gustaria leer el estudio completo pero cuando intento descargarlo aparece un mensaje de error. Tienen alguna pagina o link de donde se pueda descargar?. gracias

Jue, 2010-09-09 17:19

Este texto me lleva a pensar que la solución real al problema es la legalización de la droga, (es que este negocio de la droga mueve altisimas sumas de dinero y los paises MÁS DESARROLLADOS CON SU DOBLE MORAL, SON LOS PRINCIPALES CONSUMIDORES DE DROGAS),y REALIZAR una muy fuerte campaña a los padres de familia,a la sociedad en las instituciones educativas, sobre medidadas de prevención en el consumo de droga. FORTALEZAR LOS VALORES, LA ETICA Y LAS PRINCIPIOS MORALES. consolidar en los jovenes aspectos sicologicos como la autoestimas, la autoeficacia,superar el bajo nivel de frustación.

Vie, 2010-09-17 21:58

Diste en el punto. No existe otra opción que resulte realista.

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