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Viernes Octubre 31, 2014

Después del escándalo provocado por el radicalismo  del discurso de Iván Márquez en Oslo y la sorprendente disposición del grupo de negociadores de las FARC a declararse víctimas de la violencia que ellos mismos han generado durante cincuenta años, el cese el fuego temporal anunciado por la guerrilla con motivo del inicio de las negociaciones con el gobierno ha sido su primer movimiento para presentarse como el “partido de la paz” y fortalecer su imagen ante la opinión pública.

A juzgar por una parte de los comentarios que salpicaron la prensa inmediatamente después del anuncio de la tregua, al menos parcialmente, el gesto del grupo terrorista ha cosechado algún éxito. Muchos lo han considerado “una señal de paz”. Tal fue el caso de la ex–senadora Piedad Córdoba que lo ha calificado de “muestra de buena voluntad” y del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, para quien “se demuestra la voluntad de las FARC de llegar a un cese definitivo del conflicto armado". Tampoco han faltado quienes rápidamente identificaron a los escépticos sobre las intenciones de la guerrilla como “opositores a la vía negociada”.

De este modo, el anuncio de la tregua ha conseguido transformar la imagen de las FARC ante los ojos de algunos, haciéndola aparecer como una organización que, de acuerdo con su líder, Timoleón Jiménez “Timochenko”, considera la paz como “una noble y legítima aspiración que la insurgencia colombiana defiende desde hace ya medio siglo”. Por su parte, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Pública han recibido más de una crítica por su negativa a responder al cese el fuego de la guerrilla con una decisión similar por parte del Estado.

Esta extravagante inversión de papeles no resiste un análisis de la oferta de cese el fuego de las FARC. De hecho, si se repasa el comunicado donde la guerrilla anunció la tregua, se descubre que la propuesta es mucho más restringida de lo que parece. El Secretariado se limita a ordenar el “cese de toda clase de operaciones militares ofensivas contra las fuerzas públicas y los actos de sabotaje contra la infraestructura pública o privada”. Esta decisión deja por fuera actividades criminales como la extorsión o el narcotráfico. De igual forma, permite mantener el reclutamiento y el tráfico de armas. En otras palabras, las actividades logísticas destinadas a preparar las futuras acciones terroristas siguen funcionando a todo gas. De este modo, la tregua puede ser utilizada para acumular los recursos que permitan continuar con la violencia una vez que el periodo de cese el fuego termine el 20 de enero próximo.

Además, está el espinoso asunto de determinar que es ofensivo y defensivo en un conflicto irregular. Samuel Huntington definía la guerra de guerrillas como una forma de actividad armada en la cual “el lado más débil estratégicamente asume la ofensiva táctica en lugares, momentos y formas seleccionadas”. Así las cosas, resulta muy difícil definir qué es qué en el accionar de una guerrilla. Una emboscada es una operación ofensiva; pero su significado estratégico puede cambiar si se ejecuta para prevenir el acceso a un campamento del grupo armado o se lleva a cabo a unos centenares de metros de la salida de una base militar. En otras palabras, el tan publicitado cese de “toda clase de operaciones militares ofensivas” puede significar cualquier cosa. 

La incertidumbre se hace completa si se tiene en cuenta que las promesas de la guerrilla son inverificables. Las estructuras armadas de las FARC son clandestinas, los guerrilleros hace tiempo que abandonaron el uso de uniforme salvo para mostrarse en los videos de propaganda y los atentados solo se reivindican cuando conviene. Las cosas se hacen aún más complicadas si se recuerda la larga tradición de la organización en el uso de “mano de obra mercenaria” para cometer sus actos más inconfesables. De este modo, el grupo terrorista puede respetar o romper la tregua a voluntad para luego sencillamente algar aquello de “yo no fui” y culpar a los consabidos “enemigos de la paz”, siempre denunciados y nunca encontrados.

Por lo demás, el record histórico de las FARC no permite albergar muchas esperanzas sobre el respeto de la organización a sus propias promesas. Basta con recordar el comportamiento de la guerrilla durante el cese el fuego acordado en el marco de los “Acuerdos de La Uribe” de 1984. Entonces, la cúpula guerrillera también anunció con bombos y platillos el final al secuestro y el frenazo a las operaciones ofensivas. Pero lo cierto es que la organización continuó armándose, multiplicando sus estructuras – lo que recibió el nombre de “desdoblamiento de Frentes”– y acumulando recursos a través del “boleteo”. El resultado final fue un espectacular crecimiento de la organización. Según fuentes militares de aquel periodo, las FARC tenían 1.800 integrantes en 1982 y terminaron con 4.000 en 1986.

Las señales con las que ha dado comienzo el actual cese el fuego tampoco anuncian nada bueno. A los pocos días del comunicado, se sucedieron acciones armadas en Cauca y voladuras de torres de energía en Antioquia. El resto de la credibilidad que le quedaba a la oferta de la guerrilla se evaporó tras la liberación de cuatro contratistas chinos de la empresa Emerald Energy que habían sido secuestrados 17 meses atrás. A pesar de los esfuerzos de sus captores por no revelar la identidad del grupo al que pertenecían –el día de la entrega ni usaron uniformes, ni se presentaron como guerrilleros– lo cierto es que desde antes ya se había identificado a las FARC como responsables del rapto. Un hecho que hizo añicos la tajante afirmación de los voceros de la guerrilla durante su primera rueda de prensa en La Habana en el sentido de que la organización no tenía ningún secuestrado en su poder.

Semejante cadena de incoherencias y mentiras ha sido explicada de dos formas. Por un lado, se ha sostenido que la estructura de comando de las FARC está en tan malas condiciones que la cúpula de la organización no puede garantizar que los Frentes conozcan y acaten sus órdenes. Por otra parte, se ha planteado que la guerrilla tiene la intención de engañar al gobierno y la opinión pública deliberadamente, ofreciendo un cese el fuego temporal al tiempo que mantiene su campaña armada. Con toda probabilidad, la verdad está en un punto intermedio entre ambas hipótesis. Por su puesto, la dirigencia guerrillera cada vez tiene más problemas para mantener el control de los Frentes. Pero además, todo indica que el grupo está apostando por operar de forma clandestina en un modo que le permita utilizar la violencia para imponer su control sobre las comunidades rurales y lucrarse con la extorsión mientras se presentan como el “partido de la paz”.  

En este contexto, resulta clave entender cuáles son las verdaderas intenciones de las FARC con esta declaración unilateral de cese el fuego. Para responder a esta pregunta, hay que partir del hecho de que la guerrilla está perdiendo la confrontación contra el Estado. Para los incrédulos, vale la pena recordar unas cifras: en lo que va de año, las FARC han visto reducido su número de integrantes en algo más del 10% al tiempo que perdían en torno al 30% de sus comandantes de Frente o de Columna Móvil.

Así las cosas, la búsqueda de un cese el fuego con el gobierno se ha convertido en la única opción para escapar de la presión militar que está desgonzando la organización. En consecuencia, la oferta de dos meses de tregua unilateral busca demostrar que las FARC están decididas a reducir la violencia y cargar toda la responsabilidad de la misma sobre el Estado. De este modo, la guerrilla trataría de incrementar la presión política sobre el ejecutivo con la esperanza de forzarle a que se comprometa a una tregua bilateral para acallar las voces que lo acusan de “guerrerista”.

La gran paradoja es que la aceptación de un cese el fuego bilateral en lugar de acercar la posibilidad de un acuerdo la alejaría.  Las actuales negociaciones son el resultado de la presión ejercida por las Fuerzas Militares y la Policía sobre la guerrilla que ha empujado al grupo armado a una posición extremadamente difícil y obligado a considerar el abandono de las armas. El frenazo de las operaciones de la Fuerza Pública rompería esta dinámica estratégica y ofrecería a las FARC la oportunidad de recuperarse.

De hecho, un cese el fuego bilateral blindaría a la organización terrorista de la presión militar y policial al tiempo que le permitía conservar su capacidad para ejecutar acciones clandestinas y ganar en visibilidad política. De este modo, las FARC tendrían todos los incentivos para prolongar indefinidamente las conversaciones sin llegar a un acuerdo de desarme mientras reconstruyen sus estructuras armadas. El resultado sería una reedición de los fracasos de 1982, 1991 y 1998: unas negociaciones que en lugar de llevar a la desmovilización permitieron el fortalecimiento de los violentos.

Por lo demás, hay argumentos poderosos para considerar que un frenazo a las operaciones contra las FARC sería un imposible legal. La Fuerza Pública tiene la obligación constitucional de hacer cumplir la ley y perseguir a quienes cometen actos delictivos. En consecuencia, resulta difícil imaginar cómo se podrían congelar sus actuaciones contra un grupo criminal mientras este conserva las armas en la mano y no ha aceptado someterse a la ley.

Más allá de estos criterios estratégicos o jurídicos, un cese el fuego bilateral también resulta un sinsentido porque significaría dar igual tratamiento a dos actores con una calidad política radicalmente distinta: un Estado democrático y una organización terrorista como las FARC. Detrás de algunos de los que promueven una tregua, subyace la idea de que finalmente los dos lados del conflicto son iguales. Frente a estas posiciones, vale la pena recordar la diferencia. A un lado, el gobierno y el resto de las instituciones estatales gozan de la legitimidad que les da haber sido escogidos democráticamente y su comportamiento está guiado por las leyes.  Al otro, las  FARC ni han sido elegidas, ni representan a nadie.  Se trata sencillamente de una minoría radical que ha recurrido al crimen para tratar de imponer una agenda ideológica, por lo demás, impopular e impracticable.

Desde luego, esto no quiere decir que no se pueda recurrir a la negociación como una vía para reducir la violencia y buscar la desmovilización de un grupo armado. Pero resulta imposible contemplar las conversaciones entre un gobierno democrático y una organización terrorista como un diálogo entre iguales. Por el contrario, se trata de un gesto de generosidad propio de las sociedades abiertas que están dispuestas a abrir la democracia incluso a aquellos que han tratado de destruirla.  La superioridad moral está del lado de la institucionalidad. En consecuencia, el Estado tiene el derecho y el deber de mantener las acciones de las Fuerzas Militares y la Policía como única garantía posibles del imperio de la ley y la seguridad de los ciudadanos.

Por todo lo dicho, el gobierno, el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y la cúpula de las Fuerzas Militares y la Policía tienen razón al negarse a considerar la posibilidad de establecer un cese el fuego bilateral con la guerrilla.

Twitter: @roman_d_ortiz

 

 

 

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2012-11-28 08:52

Román tiene el ojo afilado para desnudar las incoherencias de la guerrilla, pero se muestra miope para analizar las de las FFMM. En lo formal, varias de sus afirmaciones son falsas, para engrupir provincianos. Una, el carácter "ofensivo" de una acción no es fácil de determinar, pero tampoco significa 'cualquier cosa' como dice Román sólo para eliminar cualquier aproximación seria. Dos, es falso que las FFMM estén impedidas para un cese al fuego. La prueba es el caguán o la uribe. Esas son leguleyadas. Tres, el discurso del alargue para reorganizarse no tiene cabida en estas conversaciones porque gobierno ni sociedad están dispuestas a la misma burla del caguán. Por último, falla estruendoso Román al pretender blindar de legitimidad al estado. Hoy la CPI dictaminó que falsos positivos fueron política de estado; más aún, esa política inició el 1 de nov. de 2002. Sigo creyendo que ideólogos de aquí y allá son igualitos en su intención de acomodar y ocultar.

Mié, 2012-12-19 11:32

Ojo con las afirmaciones en cuanto a la CPI, el informe sobre Colombia solo lo emite una de las dependencias de esta, que es la Oficina del Fiscal, y esta, como aquí, no tiene facultades jurisdiccionales absolutas, es decir, no puede establecer responsabilidades penales ni declarar la ocurrencia de delitos, por eso se dice que es un órgano cuasi-jurisdiccional, porque a pesar de que revisa y supervisa las actuaciones colombianas, no tiene el poder para establecer la responsabilidad, solo puede acusar y esperar la decisión del verdadero juez.
Además, el informe no dice que la política de falsos positivos inició el 1 de noviembre de 2002, lo que pasa es que la jurisdicción de la CPI con respecto a crímenes de lesa humanidad y genocidio en Colombia comienza en dicha fecha, y por lo tanto mal haría la Oficina del Fiscal en referirse a hechos anteriores a estos.

Jue, 2012-11-29 08:55

La misma falacia de Iván Cepeda: que un sector importante de las FFAA haya cometido un crimen sistemático reviste de ilegitimidad a TODO el Estado. Desde las FFAA, pasando por gobiernos municipales y deptales, ministerio púlico, banco central, CARs, superintenencias, etc. Porque lo que está en juego en este conflicto es la institucionalidad completa (aunque sea infinitesimal la probabilidad de que efectivamente caiga). Yo no creo que la acción de unos militares permita deslegitimar la COnstitución del 91 y la existencia del estado liberal que, quieranlo o no, se pone en entredicho con ese tipo de afirmaciones.

Jue, 2012-11-29 13:44

Hermes, lo que esta en riesgo es todo, absolutamente todo, no por que la guerrilla sea una solución, independientemente de la constitución del 91, o lo que Iván Cepeda diga o no diga, o por que las FFMM hayan cometido o no falsos positivos. No es que la guerrilla sean unos alumbrados con sus ideas, es por que el estado Colombiano es corrupto, ineficaz, los tres poderes con sólo el título, el congreso que es nuestra tribuna, la suya, la mía, la de todos los Colombianos es un nicho de corruptos. El poder judicial es corrupto, tribunales, cortes, judicatura, jueces salvo pocas excepciones son impreparados. El ejecutivo ni hablar, es una escalera de incendios, por la cual tratan de encaramarse todos lo políticos y la escalera se agranda y se encoge de acuerdo a las necesidades. No creo que valga la pena distraerse con los falsos positivos, esos son un síntoma, no la enfermedad. Mientras la casta política no haga una lectura adecuada de la situación vamos para la Venezolanizacion seguro.

Jue, 2012-11-29 17:03

Yo creo que esos problemas que ud. refiere no desdicen de la legitimidad del estado por una simple razón: no son culpa del mismo, ni de los políticos, ni de los burócratas, ni del diseño institucional. Ese es un tema cultural y sociológico que no creo pertinente entrar a discutir. No creo que un Edo. fariano, ni neoliberal ni ningún otro puedan acabar con eso. Llevamos el subdesarrollo en la sangre, es triste decirlo, pero así es. En ese escenario, creo que el estado que tenemos, salvo ciertos asuntos estructurales, es el mejor estado posible, digo grosso modo. Un estado liberal, pluralista, democrático, laico y social. Que eso no se cumpla, es culpa de nosotros como sociedad, no del estado. Como eso último sonó muy cursi, termino diciendo que no creo que Iván Cepeda y los demás adálides de la moral pública sean un ápice mejores a toda la bola corrupta que nos gobierna.

Jue, 2012-11-29 18:24

Hermes yo no estoy diciendo que el estado se ilegitimó,es legítimo sin duda,yo no estoy de acuerdo en volcarlo a un estado "socialista del sigloXX" no para nada, todo lo contrario si en mis manos estuviera la democracia liberal Francesa sería en la que más creo, como la que queremos imitar en Colombia, pero que hacemos si nos sale mal por culpa de los actores, claro que quien los debemos cambiar o modificar o corregir somos los Colombianos, sin duda, pero con un pueblo en su mayoría muy mal educado o con ausencia total de educación es muy difícil, si no imposible. Con un pueblo que sufre hambre y que los votos se compran con un tamal (Choco) toma mucho tiempo, claro esta que no es el discurso de Iván Cepeda, eso tampoco.Mi postura es que mientras no exista un cubrimiento y calidad en la educación estamos condenados a vivir lo que vivimos y quien capitalice esas falencias será la ganadora.Yo descalifico en este momento los tres poderes que son el resultado de nuestra pobrísima educacion

Jue, 2012-11-29 12:14

no hermes, eso no fue lo que dije. Digo que la legitimiidad del estado no está blindada, porque desde el estado se han cometido y aún se cometen delitos de lesa humanidad. Qué tiene que ver eso con "TODO" el estado? Qué tiene que ver eso iván cepeda? No entiendo de dónde se te ocurre que mis afirmaciones ponen en entredicho la legitimidad de la constitución del 91. Qué locura! Y si así fuera -que no lo es!, tendría importancia que alguien osara insinuar semejante desperpento? Si tanto te preocupa un comentario por su calibre, cuál es la clase de estado liberal que te imaginas? El cuento de que está en juego la institucionalidad completa es paranoia pura, un argumento de miedo que cada vez menos creen. Lo que se reclama es menos propaganda, un enfoque más creible, más consistente.

Jue, 2012-11-29 17:15

Creo que esto surge parcialmente por una falacia que viene desde el derecho administrativo, consistente en creer que una parte del estado necesaria e indiscutiblemente compromete a TODO el cuerpo estatal. Cuando uno va a demandar a las FFAA o a una ESS, demanda a la nación. Pero lo cierto es que si las FFAA mataban civiles para mostrarlos como muertos en combate, así fuera por directiva ministerial o inclusive presidencial, eso no debería poner en entredicho la legitimidad del Estado, ni hacer que el mismo pierda estatus en el conflicto frente a la guerrilla.

Jue, 2012-11-29 17:07

Para allá va mi punto; cuando ud. o Iván Cepeda, ya sea voluntariamente, o por su ligereza en el lenguaje (esperaría uno que fuera lo 2° más que lo 1°)cuestionan la legitimidad del ESTADO, y creen que en ese sentido es equiparable con las FARC, en mi parecer eso implica cuestionar la legitimidad de TODO, T-O-D-O el ESTADO, que como bien sabe está legitimado y comprendido en la const. de 1991. No creo que eso implique un riesgo a la institucionalidad, pues como dije, es muy improbable que el Edo. caiga por las FARC; simplemente estoy tratando de mostrar una falacia mediante la técnica argumentativa denominada "reducción al absurdo". Entonces esperaría uno que apesar de los abominables crímenes de las FFAA, no se pusiera en entredicho la indiscutible superioridad de un estado liberal (en el sentido clásico del término), laico, etc. (con su brazo armado, las FFAA) Frente a un grupo insurgente-terrorista-loquesea que quiera llamarse.

Jue, 2012-11-29 18:24

ok ya entendí. Entonces por reducción al absurdo tú dices que yo dije lo que las farc dicen. Tienes razón: es absurdo. Tienes que cambiar el razonamiento. El error de interpretación que te lleva al absurdo es tu insistencia en poner todo como blanco blanco o negro negro. Es un error porque les inhabilita -a ti y a román- para percibir un curso de acontecimientos mucho más dinámico, mucho menos estrecho.

Mié, 2012-11-28 09:54

Claro que tiene razón en cuanto a las barbaridades por parte de las FA, no a habido ninguna guerra en que los ejércitos de ambas partes no hayan cometido crímenes espantosos, inclusive en guerras como la del 38 en España donde se enfrentaba unos civiles en cierta forma de una manera espontánea contra todo un ejército entrenado, ambas partes cometieron crímenes repudiables, sin duda alguna fue el ejército Franquista el más atropellador. La gran diferencia es que para juzgar a las FA hay todo un aparato estatal que representa a todo el pueblo Colombiano incluida la guerrilla, si o hace bien o mal es otra discusión. Ceses de fuego claro que se pueden pactar, el problema es que la constitución le otorga a las FA unas obligaciones ineludibles, puede pactar ceses al fuego por razones humanitarias que es un concepto que tiene tanto de ancho como de largo. La experiencia Colombiana ha sido fatal, el cese al fuego en el Caguan produjo un efecto reproductor de la guerrilla y del delito.

Mié, 2012-11-28 10:34

de acuerdo

Mié, 2012-11-28 10:34

de acuerdo

Mié, 2012-11-28 06:11

Los comunicados y las declaraciones de las farc cada vez tienen menos audiencias. La devolución de los ciudadanos chino secuestrados, el anuncio de un cese al fuego unilateral y sus constantes anuncios parece que solo tienen eco en Telesur. Pareciera que salieron de la agenda pública y hoy los temas de discusión son otros. ¿Le queda alguna herramienta a las farc diferente al terrorismo para ganar espacio en la agenda?

Mié, 2012-11-28 22:52

Si Mag, seguro que si, claro que si desafortunadamente, la Venezuela de Chávez no es el resultado que Chávez sea el tipo más brillante, es el resultado de pésimos partidos políticos, de políticos corruptos e incompetentes, mejor dicho, lo peor de lo peor. Los montoneros, guerrilla asentada en el sur del continente era odiada igual que las FARC en los años 70 más o menos, hoy en día tienen a un líder de la guerrilla de presidente de Uruguay y a una presidenta en Argentina venida del Peronismo que fue el origen de los Montoneros, todo esto para decirle que claro que la guerrilla tiene un espacio político en un país de enormes desigualdades, políticos muy corruptos, cortes y tribunales corroídos y atraídos por la burocracia, mejor caldo de cultivo no puede haber para en unos años despues de un trabajo político bien diseñado estén en el poder, téngalo por seguro. Si la casta política reinante no lee correctamente la historia, tenga la seguridad que llegarán al poder.

Mar, 2012-11-27 21:15

El cese al fuego bilateral no existe y no existe por que las fuerzas del estado son disuasivas y actúan en defensa y protección, su objetivo es el de hacer respetar la constitución. Existiera o no una guerrilla estarían ahí haciendo eso, o sea que no se pueden apagar y vámonos. Caso distinto el de un grupo calificado como terrorista, que también disuade con actos terroristas y pretende cambiar las leyes con las armas, o sea nada que ver, no están en el mismo partido así jueguen en la misma cancha. A mi juicio el haber pactado ceses al fuego parciales en antiguas conversaciones han dejado únicamente abusos absurdos de la guerrilla. Cuando un movimiento rebelde renuncia a la política, están perdidos. Han pretendido corregirlo, lo van logrando, pero desandar lo andado les tomara mucho tiempo. Si la guerrilla hubiera aprovechado las enormes diferencias y la ausencia de estado que en cierta forma lo logro el M19 otra sería la historia.

Mar, 2012-11-27 21:33

Como habra visto en mi texto, estoy completamente de acuerdo con su idea de que los ceses el fuego durante las conversaciones fueron una pesima opción. De igual forma, creo que no se puede poner al mismo nivel a la Fuerza Pública de un Estado democrático como el colombiano con un grupo terrorista como FARC. En cualquier caso, creo que este organización optó por la violencia sencillamente porque sabía que su mensaje ideológico es rechazado completamente por la sociedad y en consecuencia solo podían lograr sus objetivos imponiendo sus planteamientos políticos por la fuerza. El recurso al terrorismo es el reconocimiento por parte de las FARC que no representan a nadie y menos aún al pueblo. Se trata solo de una minoría ultrarradical sin inguna conexión con la sociedad.

Mar, 2012-11-27 21:37

En resumen, las FARC recurrieron a la violencia como una forma de tratar de imponer un proyecto ideológico que no contaba con ningún apoyo social.

Mar, 2012-11-27 22:54

Román pero es que el discurso tiene "mucha carne" no olvidemos que somos de los países más desiguales del mundo, eso es una realidad. Pero fíjese en un detalle histórico, los levantamientos guerrilleros que no hicieron política, política de comunicar ideas a nivel intelectual, fueron movimientos fracasados, en cambio los que lubricaron la guerra con movimientos políticos llegaron al poder, muchos después de la guerra, pero sembraron una semilla que tarde o temprano dio frutos. Eso no califica las armas para nada, si hay que concederles algo es que se hicieron oír, oír por miedo, por amedrentamiento, por cobardía, pero se hicieron oír. En este momento histórico creo que sería un absurdo sin nombre pactar cualquier política que no conduzca a la disminución de las diferencias, finalmente los cinco puntos en la mesa son obvios, no requieren esfuerzos políticos a 180 grados de lo que esta presupuestado. Naturalmente habrán discusiones más de alcances que por novedosas.

Mar, 2012-11-27 23:17

Cosa distinta cuando se integre el ELN que si hace exigencias imposibles, la nacionalización de todos los bienes no renovables, terminar los TLC, expropiar a las multinacionales que explotan los bienes del país, cosas que en un mundo globalizado son imposibles. Hay que mirar solamente lo que esta ocurriendo en la Argentina para darse cuenta que por ahí no es, por que o tenemos la plata, la tecnología, el conocimiento, si no fuera por los Venezolanos que heredamos no tendríamos una exuberante industria petrolera. Firmar La Paz es lo de menos, lo importante es hacerla sostenible, a los Irlandeses y a los Nicas les tomo 10 años.

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