Jueves Abril 24, 2014

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El Blogueo

 

Hace unos días sostuve un encontrón cordial en un programa de opinión con un concejal, quien me tildó de pesimista porque advertí de las tendencias inatajables de Bogotá. Ante la escasez de tiempo, no pude preguntarle si el anuncio de que con toda seguridad él moriría antes de 100 años podía tildarse de pesimista.

 

Lo traigo a cuento porque aún se evalúa el impacto que tendrá la nueva medida de pico y placa (PP) en la ciudad. Incluso se escuchan preguntas/comentarios referidos a si la medida “resolverá el problema”. Uno no sabe si reír y llorar. Como voy trasladándome a lo segundo, en medio de sollozos rindo mi evaluación de la conveniencia/inconveniencia de la medida, y de su posible impacto en el corto plazo.

 

1) Recordemos que la medida de extender PP a 14 horas era provisional (como casi todas las extensiones que se vuelven permanentes). Eso significaría que se levantaría al terminar las obras de la tercera fase de Transmilenio y otras que hoy se han entregado o están próximas a entregarse. 

 

2) Ahora tendremos fuera de circulación, durante el período clásico de pico y placa –  mañana y tarde – ¡¡el 50% de los automóviles!! Sin ningún cambio digno de mencionar en la provisión de transporte público. Ya teníamos el récord mundial de incapacidad de resolver un problema, pero ahora sí quedamos “fuera de concurso”. De ello nos congratulamos. En ocasiones nos premian, pero en general no nos imitan. ¿Por qué será?

 

3) Por supuesto, durante los primeros años de esta medida (será por años, digo yo el pesimista), la velocidad de flujo aumentará un poco. Tal vez debería decir meses, porque los que querían comprar dos automóviles ya los compraron, y ahora lo que tienen que hacer es cambiarlo porque el 50% (igual probabilidad de tener placa par o impar) tendrá dos números pares, o dos números impares, que antes no se afectaban simultáneamente y ahora sí. O sea, habrá alguna congestión en las oficinas de la SIM, para legalizar traspasos.

 

4) En las horas valle, habrá mayor congestión. Pero los que usan el automóvil tendrán más libertad, lo que es la idea de una sociedad-bien-gobernada. En todo caso, recordemos que en su programa de gobierno el alcalde había prometido reducir el PP, y algo tenía que hacer. Lo hizo mediante una medida que sin lugar a dudas es ingeniosa.

 

5) Las oficinas del Deutsche Bank (no sé si las hay), o las del Banco Mundial, no se trasladarán a Tunjuelito. Muchas otras tampoco. Pero la decisión de excluir de algunas zonas de la ciudad el PP, también disminuye la restricción, es buena y además le permite al alcalde cumplir promesas de campaña.

 

6) Sobre la idea de que de pronto los colegios cambiarán sus horarios para que los niños entren a las 9:30 am y salgan a las 3 pm, que los almacenes, las oficinas, las fábricas cambien sus horarios solo caben sollozos.

 

Yo diría que no más. La medida es un “afinamiento” provisional de la tendencia a evadir el problema. Que no será por más de dos años, porque si se van a construir simultáneamente las troncales de la Avenida 68 y de la Avenida Boyacá, volveremos a las medidas provisionales para toda la vida a las que estamos condenados mientras sigamos con la actitud del avestruz.

 

¿Qué es lo que está pasando, y para dónde va nuestra ciudad? Lo aplazo para la segunda parte.