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Jueves Julio 24, 2014

El Blogueo

 

Por: Casa de las Estrategias.

 

“Yo pa’ qué le voy a decir mentiras pero yo si me siento atraída por los pelados calientes”, decía una entrevistada para referirse a los delincuentes. Cuando le preguntamos por qué, ella decía que sabía que no estaba bien pero que existía una atracción que no se explicaba, porque a veces era inconsciente, que luego ella sí se acomodaba a un estilo de vida de derroche y de vivir al límite, el estilo de vida de una sola rumba.

El crimen juvenil, y en la primera línea de fuego sí es una sola rumba y la resaca es la misma muerte, llega una sola vez acabando toda la diversión. Descansaré cuando esté muerto, disfrutaré todo en lo que me queda de vida. El cuerpo se apuesta todo en el presente, desde el barrio pobre es lo que tengo para dar y desde la efímera abundancia del crimen juvenil es lo que tengo para disfrutar.

Se vive la vida por fuera de ella con sustancias alucinógenas y drogas legales, se vive el amor en su mecánica febril y ficticia del sexo y la colección de conquistas carnales. Se vive el amor como “un macho” y entre machos por la importancia de contar y comentar como máximo placer: un amor que se narra y se exhibe antes y mejor que sentirlo.

 

“¿POR QUÉ NOS GUSTAN?”

Al final de los grupos focales le preguntamos a las peladas qué hacía atractivo a un delincuente para sus vecinas y se pusieron de acuerdo en una jerarquía de plata, diversión y seguridad.

“Primero la plata y con la plata viene la diversión: que uno pueda ir a pasear con las amigas en una moto y que la vean, luego ya viene la protección, poderle decir, papi ésta me está mirando feo… muchas buscan un hombre que haga escándalos por ella”

Haciendo una lectura cuidadosa de los relatos y el anecdotario encontramos que alrededor de esta jerarquía están los problemas con el Estado, su ilegitimidad y su estorbo; el peso de la moral y la ilegalidad de la diversión y el machismo en cuanto a la protección.

 

UN ESTADO QUE NO PROVEE Y NO DEJA CONSEGUIR

En medio de barrios muy difíciles la adversidad es la cotidianidad y la herencia: nadie valora la calidad de la relación que otro tenga con el Estado de forma transparente, se plantea una relación que niega a sí mismo la legitimidad del Estado; el clientelismo o la corrupción parece habilitar unos clanes y muestra el mundo desde unas agrupaciones agresivas que todos intentan tener. Esperar el turno de los derechos y seguir el camino largo de los deberes es algo que se vende pero nadie compra.

La desesperanza viene acompañada por una desconfianza plasmada en el “sálvese quien pueda” y desde ahí crear pequeños círculos con consignas familiares aunque la familia sea débil. En este escenario se auto-gestiona la seguridad y se intenta crear una propia normatividad para conseguir el sustento.

La relación con el Estado no es satisfactoria (por un conocimiento transgeneracional) y dentro del vecindario la cohesión es el infortunio, entonces ni ciudadano, ni vecino es suficiente, la máxima aspiración es el dinero. En medio de todo eso uno de los negocios más rentables (quizá por poco intervenido por el lastre del Estado) es la droga y el vendedor de droga no es repudiado, se volvió parte del paisaje y alrededor de él, la banda.

 

LA DIVERSIÓN PROHIBIDA

Las entrevistadas son claras en que las peladas de mala vida terminan más fácil con delincuentes; algunas risas se oyen, las confesiones vienen después: estar con uno de ellos es una salida del hogar y la entrada a un mundo de “relajo” y adrenalina en medidas inacabables. Vivir el día a día y el presente, acompañar a estas almas efímeras a quemar la vida; una mujer de mundo sabe que su tiquete es de ida y vuelta y que en un barrio así la vida promete ser dura.

La banda criminal ofrece otras reglas, se crea un mundo (engañoso porque luego se mezcla con un machismo agobiante) donde se puede explorar la noche, los licores, la droga, la esquina, el sexo y pareciera que esa banda proveerá, anulará los costos del segundo día y el amanecer: impondrá el respeto, dará los recursos necesarios, creará un mundo paralelo donde lo correcto es lo que dicen con los que uno está.

 

EL MACHO AGRESOR

Lo tribal aflora cuando la protección y hasta la “justicia” es la agresión de otro: “Si roba es porque sabe manejar la navaja o un fierro, entonces me puede defender, si roba es que no le tiene miedo a nada y me va a hacer sentir segura.”

Con los grupos focales se rompieron nuestros hábitos de pensamiento cuando las peladas se detenían insistentemente en el valor de andar con un “duro” o un “caliente”, para imponerse, humillar o defenderse de otra mujer. La satisfacción de una adolescente de poder amenazar a otra porque su novio es criminal, quedaba expresada con claridad.

En principio, no se trata de una mujer desprotegida que busca reducir el peligro, se trata de vanidad y de imponerse sobre otras mujeres, un asunto menos anticuado que a lo que quisiéramos resumir el rol femenino frente a los criminales. Sin duda, no podemos negar que en barrios de larga tradición criminal, más vale contar con una relación estratégica, más vale conocer un pillo. La seguridad y cierto orden de las cosas se va organizando a través de la neutralización a través de redes y las mujeres cumplen un papel para que en cada familia haya un vínculo con algún criminal.

 

 

 

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Vie, 2011-09-09 06:01

Muchas reflexiones suscita Narcorama. Hay falta de Estado, pero no todo puede irse por la carencia de los mínimos que debe proveer como educación, salud, trabajo y necesidades básicas satisfechas. Porque ¿cómo se resuelve que en grupos con las anteriores condiciones prolifere el delito, la violencia y la corrupción? donde se mire ese es el panorama un desprecio absoluto por lo legal, por lo colectivo, es un afán de enriquecimiento fácil, en donde el cuerpo, la habilidad para robar o matar es el insumo más importante. Patético el que los jóvenes y las jóvenes, tengan un modelo de violencia, de agresión, como estatus de su vida, que entren en ese mundo para hacerle el feo a otra o para agredirla, es de lo más preocupante, por parecer tan banal, que obviamente no lo es. Y como lo dijeron en otra entrada anterior, es este grupo el de los sicarios, el de los más pobres, quienes llevan la peor parte en violencia y represión, de autoridades y demás grupos sociales apalancados en ellos.

Mar, 2011-09-06 07:16

Que tristeza de país ,pero ese no es el problema mas grave ese vulgo o pueblo raso, que es corrupto, unos por nesecidad y otros por que nunca han tenido otra opción, son la mayoría de los colombianos, y esos son los que eligen a los delincuentes que tenemos en el congreso, senado y demas,ya que se identifican con ellos, deshonestos,hampones y sin ningún tipo de nacionalismo, son oportunista de momento,y no temo equivocarme con lo que afirmo de que las bases colombianas son corruptas,a continuación doy los siguientes hechos para confirmarlo , sus casas son lotes invadidos,los servicios publicos son ilegales, viven rodeados de malandros y narcos etc., ahora si se por que en este país se elige lo peor y por que no se ve una luz al final del túnel.

Lun, 2011-09-05 12:36

Es una dura realidad pero en crecimiento.
Bogotá no se escapa , hay barrios en donde se ve a las niñas o jóvenes acompañadas de éstos personajes, se pasean orgullosas casi siempre demostrando que son fuertes . por supuesto tal fortaleza se engrandece cuando el acompañante tiene cara de ser "el mas malo" entre los malos.
Es una cultura del bajo mundo en donde predomina la droga y el pillaje.
Pero no por ello debemos descuidar a los estratos altos en donde las chicas prepago con el objetivo de tener una vida llena de lujos terminan involucradas con narcos barrigones llenos de dinero.

Dom, 2011-09-04 12:32

Esto, esto está MUY BUENO. Esto es sacarse una venda de los ojos y poner en el contexto real toda la situación a la cual nos enfrentamos día a día desde la base cultural del país frente al fenómeno del narco y la NarcoCultura; porque sí, porque es cultura y como tal no es valiosa pero es real -jamás será válida-... y esta serie de entregas que están haciendo permite saber qué demonios cruza por la mente de estas personas y hacia dónde puede re-encauzarse cualquier tipo de trabajo social que se pretenda generar.

La mujer, a mi modo de ver, lo que muestra es un revanchismo social que es totalmente esperado -al menos, de mi parte- después de más de 60 años de ignorancia total sobre su naturaleza, sus posibilidades de deasrrollo, su valía y su nula o casi nula admiración por un Estado que insiste en verla como incubadora. Va, incubadora es, pero como reproductora en carne y cuerpo de todas las falencias y abandonos que se perpetúan recalcitrantemente.

No aflojen. Gracias.

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