Por Mauricio Rubio · 21 de Noviembre de 2011

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A final de los 60, Natalja Bechterewa del Instituto de Medicina Experimental en Leningrado estimulaba eléctricamente el tálamo de pacientes con Parkinson. Algunos reportaron experiencias placenteras. Una mujer de 37 años no solo evocó sensaciones que la llevaron al orgasmo sino que “empezó a visitar con más frecuencia el laboratorio e iniciaba conversaciones con los asistentes. Los esperaba en los corredores o el jardín para averiguar cuando sería la próxima sesión”.

Años antes  en Tulane lograba que algunos pacientes tuvieran un orgasmo con corrientazos administrados por ellos mismos. En una sesión, B-19, un gay con electrodos implantados en el cerebro se auto estimuló unas 1.500 veces, hasta “experimentar una abrumadora euforia de la cual tuvo que ser desconectado a pesar de sus enérgicas protestas”. Hay quienes opinan que la estimulación placentera del cerebro debería ser un derecho inalienable. Pero tales experimentos fueron prohibidos y hoy se realizan sólo con animales.

La sexualidad humana es peculiar, pero comparte con otras especies  un gatillo cerebral del goce. En los años 50, se descubrieron en el cerebro unos centros de placer, cuya estimulación es intensamente gratificante. De manera más fuerte que B-19, si un ratón aprende a auto estimularse con una palanca, morirá de hambre, “nadará fosos, saltará vallas, o cruzará rejillas electrificadas para alcanzarla”. Como las drogas, este sexo directo es adictivo. El ratón le dará y le dará a su amada palanca hasta quedar exhausto.

La variante actual del corrientazo es un estímulo visual, directo al cerebro. El goce llega sin trámites ni colaboradores, y se puede complementar con una ayuda manual. Es privado y gratuito. Con la generalización del porno en Internet, es inevitable pensar en el orgasmotrón de  pero también en los roedores obsesionados con la palanca. Ahora son hombres quienes, enganchados a su ratón, estimulan su cerebro con una variedad, novedad e intensidad que ni los emperadores chinos, ni los sultanes turcos, pudieron siquiera imaginar. La pornoweb permite que cualquier macho monte su propio harem, con amplio menú de coreografías y servicios. Cuando no se es poderoso, se juega a emular a Gadafi, Berlusconi, Mao Tse Tung o Gengis Khan. El cerebro sexual masculino es tan sensible a lo visual, y tan obsesionado con la variedad, que se come enterito el cuento del harem que llega por la red. No sorprende que las mujeres, sexualmente más sofisticadas e inteligentes, no entiendan semejante idiotez. 

La dinámica de lo que  consideran una adicción sería similar a la de las drogas. El estímulo de los caprichos virtuales gratuitos y a la carta es tan vigoroso que podría deteriorar el cableado entre neuronas para requerir dosis crecientes de excitación. Si a la escalada se suman otras emociones –sorpresa, rabia, disgusto, desprecio, asco, miedo, vergüenza- el enganche es más sólido. Se anota que, por eso, las escenas porno son cada vez más duras y estrambóticas.  Algo similar le ocurre a los poderosos que, sin restricciones, parecen volverse  al sexo, además de excéntricos o bruscos. 

Para una de sus , Tom Wolfe gastó años observando estudiantes en los campus. En un pasaje, uno de ellos llega al dormitorio.

-       ¿Alguien tiene porno? 

-       En el tercer piso hay revistas para una mano

-       Ya desarrollé tolerancia a las revistas, necesito un video

No se sabe de usuarios que, cual ratón experimental, estén dispuestos a grandes sacrificios por una nueva dosis. Pero sí de algunos que, sin buscarlo, "desarrollan tolerancia". Si un  con sonido es suficiente para sus primeros pinitos, después se aburren con lo soft y aventuran en el hard. Paralelamente, pierden interés sexual en sus parejas. La dura realidad de una mujer que ni siquiera tiene dotes de gimnasta, cadencia felina, obsesión por las paletas, corsetería de lujo ni repertorio de jadeos, se puede  en disfunción eréctil.  La adicción al sexo virtual puede llevar a gustos y preferencias no imaginados en la alcoba doméstica. Como descubrir que lo realmente excitante, por hoy, es unirse virtualmente al trío de una , su hija embarazada y el yerno travesti fustigados por el mayordomo sado en un gallinero. 

La incidencia del trastorno está lejos de conocerse. Muchos enganchados, dispersos entre usuarios ocasionales, no saben que lo están: ingenuamente creen tenerlo todo bajo control. Aunque cual ratones le den y le den sin parar, para que luego no se les pare. 

Conviene hacer explícito que estos no son argumentos moralistas para la prohibición del porno, que sería inocua. La canasta de adicciones potenciales es variada: podría ir desde el chocolate hasta el jogging o el rezo matutinos. Además sería un despropósito entregarle otro jugoso negocio a las mafias. Más sensato que ilegalizar es dejar que cada quien administre los costos de sus aficiones.   

El fenómeno, oh sorpresa, es poco femenino. Las usuarias de porno de cualquier edad son escasas y la frigidez por saturación de estímulos virtuales suena a chiste flojo. Aquí el cuento de la educación diferencial por género no convence. Nadie creerá que los baby boomers o la generación X, ya bajo la presión feminista, indujeron a sus hijos varones al porno con tolerancia creciente, y a sus hijas las mantuvieron alejadas de las video tiendas y la web. Ellas también tiran cada vez más jóvenes, están conectadas y tienen celular, pero para otros asuntos. Al igual que ellos, pueden ver lo que se les antoje en privado e informarse en la prensa sobre el , pero les interesa menos. Si las multinacionales farmaceúticas no han dado con el equivalente rosado del Viagra, la industria XXX busca sin éxito la veta porno que atraiga a las mujeres. Simplemente no existe una demanda como la que sí bulle del lado varonil.

No se sabe a qué se dedicó Natalja Bechterewa al final de su vida. Tal vez trató de vender la bitácora de las sesiones con la paciente  enamorada de los electrodos. La tecnología para meter voltios en el cerebro tiene demanda en varios sectores, desde la terapia sexual hasta el  de las manifestaciones estudiantiles. 

 

Comentarios (10)

Carlos Fernandez

21 de Noviembre

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Está muy chévre este artículo. Una opinión no muy reflexiva, pero bueno, ya que la web me permite decirle que disfruté el texto, aprovecho la opo...+ ver más

Está muy chévre este artículo. Una opinión no muy reflexiva, pero bueno, ya que la web me permite decirle que disfruté el texto, aprovecho la oportunidad. Si más adelante dilucido razones interesantes de por qué me gustó, vuelvo a escribir. Gracias.

Tatiana Luján Ruiz

23 de Noviembre

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¿Hubo experimentos de corrientazos al cerebro con mujeres? ¿Las mujeres también se hacían adictas a los corrientazos?
Bacano saber si es simpl...+ ver más

¿Hubo experimentos de corrientazos al cerebro con mujeres? ¿Las mujeres también se hacían adictas a los corrientazos?
Bacano saber si es simplemente que el porno no estimula el centro de placer de la mayoría de las mujeres como pasa con la mayoría de los hombres y saber si hay alguna forma efectiva de estimular ese centro de placer de forma tal que las mujeres se vuelvan adictas
¿Hay estudios con ninfómanas en que se explique qué parte del sexo es la que las vuelve adictas?

Mauricio Rubio

23 de Noviembre

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Pues la encariñada con los electrodos en Leningrado era mujer. Y en principio la lógica de la adicción a los corrientazos también aplicaría. ...+ ver más

Pues la encariñada con los electrodos en Leningrado era mujer. Y en principio la lógica de la adicción a los corrientazos también aplicaría.
En cuanto a la vocación por el porno, una diferencia clave es la importancia de lo visual que parece ser mayor en los hombres pero, sobre todo, en la obsesión por la variedad en los machos de muchas especies, incluyéndonos. Se conoce como el efecto Coolidge y a eso le dedicaré alguna entrada. La idea básica es que si al macho le van cambiando las hembras puede tener mucho más sexo que con la misma.
No me he metido en estudios con ninfómanas.

jaramirezbetancur

25 de Noviembre

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"La canasta de adicciones potenciales es variada: podría ir desde el chocolate hasta el jogging o el rezo matutinos". También se podría hablar de u...+ ver más

"La canasta de adicciones potenciales es variada: podría ir desde el chocolate hasta el jogging o el rezo matutinos". También se podría hablar de una adicción: el escribir sobre sexo, sin fundamentos científicos? No creo que se hayan prohibido los experimentos con personas. Hace como un mes, el canal Discovery publicó un documental sobre experimentación sexual (recientes). la contraparte femenina del porno, son las novelas. El papel de la dopamina en las adicciones, ha sido estudiado hasta la saciedad, pero aunque la dopa juega un papel importante en el efecto recompensa; las adicciones humanas dependen del papel de la conducta y la "voluntad". "Todo nos llega tarde, hasta la muerte"... (G Arango): Recuerdo hace mucho tiempo siendo adolescente, cómo para ver una revista Playboy en Colombia había que "importarlas" de la forma más sigilosa posible. Yo sólo conocí la "Pimienta" una publicación en papel periódico a blanco y negro. Ahora cuando eso está pululo en la web; han venido....

jaramirezbetancur

25 de Noviembre

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....los editores de la revista del conejito, a vendernos una publicación descaradamente costosa ( Playboy Colombia, jejeje). Hace como 3 ó 4 años a...+ ver más

....los editores de la revista del conejito, a vendernos una publicación descaradamente costosa ( Playboy Colombia, jejeje). Hace como 3 ó 4 años atrás los sites porno eran los mayoritarios en visitas, hace poco fueron desplazados por los "sociales" (redes). Cordial saludo.

Mauricio Rubio

26 de Noviembre

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Demasiado científico el comentario, así es que poco contribuye a mi adicción, que exige estímulos con rigor decreciente.

Demasiado científico el comentario, así es que poco contribuye a mi adicción, que exige estímulos con rigor decreciente.

JorgeA

27 de Noviembre

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Otro post que la saca del estadio.
De lo mejor que ha escrito Mauricio. Estos temas sí que agradan leerlos, así sea por pura morbosidad.
Que...+ ver más

Otro post que la saca del estadio.
De lo mejor que ha escrito Mauricio. Estos temas sí que agradan leerlos, así sea por pura morbosidad.
Que si lo piensa, cualquier flominista diría: Claro, leer estas pendejadas son sólo actos que reflejan su innato pensamiento machista.
Me agrada lo que escribe. Siga en la misma tónica.

Mauricio Rubio

28 de Noviembre

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Gracias por el apoyo, estimula la adicción. Sería interesante tener la composición por géneros de las lecturas. Claro que si uno se pone a pensar ...+ ver más

Gracias por el apoyo, estimula la adicción. Sería interesante tener la composición por géneros de las lecturas. Claro que si uno se pone a pensar en la reacción de ciertas lectoras a lo mejor acaba retirándose, a llorar por el peso de la historia y a auto convencerse que nada es innato, ni el machismo.

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