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Martes Octubre 21, 2014

Cuarto Oscuro
Imagen de Mauricio Albarracín

Un blog sobre política y movimientos sociales

Abogado, activista LGBTI, bloguero (www.malbarracin.com), santandereano en el exilio. Apasionado por la política, los movimientos sociales y el derecho constitucional. Director de Colombia Diversa. Mis opiniones en este blog no comprometen a la organización para la que trabajo.

Hilos temáticos:

El Procurador presentó un concepto ante la Corte Constitucional que abrió de nuevo el debate sobre el marco jurídico para la paz como preámbulo de lo que será la jurisprudencia de transición de la Corte (ver concepto). 

La demanda de inconstitucionalidad contra el marco jurídico para la paz fue presentada por la Comisión Colombiana de Juristas, una de las más tradicionales organizaciones de derechos humanos del país y que ha jugado un rol fundamental en la lucha contra la impunidad de los crímenes cometidos por militares y paramilitares (ver demanda).

El Procurador y los demandantes, que regularmente están en desacuerdo en otros temas, en este caso piden al unísono la inconstitucionalidad de unos apartes del marco jurídico relacionados con la selección y priorización de los crímenes.

Pronto saldrán a decir que esto demuestra que el gobierno de Santos es de centro y liberal, porque la izquierda y la derecha se unen en su contra. Pero esta tesis oculta lo más importante del debate. La discusión sobre los crímenes de las FARC tiene un componente jurídico y uno político que las partes en la Habana tendrán que encarar en los diálogos y que todos tendremos que asumir con responsabilidad por muchos años.

El destino de las FARC se juega en tres cortes: la Corte Constitucional, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional. Algunos sueñan que estas cortes pueden ser obviadas por una Asamblea Nacional Constituyente, lo cual es política y jurídicamente imposible. El derecho internacional de los derechos humanos y derecho penal internacional tienen una fuerza expansiva que tarde o temprano alcanzará a las FARC. De hecho, una mala transición nos llevaría a abrir juicios en las próximas décadas.

Las tres cortes tienen una práctica judicial robusta contra la impunidad y en defensa de los derechos de las víctimas. También es cierto que la finalización del conflicto y el propósito de una paz duradera serían argumentos válidos para que estas Cortes aprueben mecanismos de justicia transicional (ver concepto Dejusticia).

Sin embargo, las FARC parecen no tomarse en serio a estas cortes. Ellos siguen actuando con la arrogancia del guerrero, la misma arrogancia con la que hablaba Carlos Castaño por la televisión y los dictadores latinoamericanos cuando aún estaban en el trono. Las FARC no entienden que las tres cortes no responden a sus discursos políticos ni a sus arengas anticapitalistas. Por el contrario, las cortes tienen el deber de mantener la coherencia en el derecho internacional de los derechos humanos y el juzgamiento de los criminales sin importar su ideología o sus motivaciones.

Las FARC se equivocan al despreciar el debate legal. Eso no es nuevo viniendo de un grupo político que cree que las armas y las acciones terroristas son la única opción de participación política. Pero si las FARC quieren hacer política tienen que aprender una lección de la Colombia contemporánea: el derecho si importa y el derecho constitucional importa mucho más. A las FARC les hace falta todavía mucho músculo técnico e inteligencia política para asumir el reto.

La guerrilla parece despreciar también la lucha contra la impunidad y por los derechos de las víctimas que han dado los movimientos progresistas y de izquierda en todo el mundo. En el escenario colombiano el espectro político está unido alrededor de estos principios y valores. Incluso la derecha que regularmente busca la impunidad para su propia gente está tomando un rumbo diferente: Álvaro Uribe y sus aliados son los nuevos abanderados de la verdad, justicia y reparación.

Por su parte, el Gobierno Nacional comparte los mismos principios sobre los derechos de las víctimas. Uribe, el Procurador y sus aliados sólo buscan crear agitación política para debilitar al gobierno en la Habana, ellos también juegan a “agudizar las contradicciones”. Humberto de la Calle sabe mejor que nadie que los derechos de las víctimas no son negociables porque las tres cortes los harán valer, al margen de cualquier consideración política. 

Las FARC deberían tener el valor de verse en el espejo de otros criminales de guerra. Su camino democrático es abandonar la arrogancia del guerrero y darle la cara a las víctimas con humildad y pidiendo perdón por sus atrocidades. Esta es otra lección política que la guerrilla debe entender bien: las víctimas si importan y su protección está en el corazón de nuestra institucionalidad y de los movimientos democráticos.

Las tres cortes serán esenciales para garantizar la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. También lo serán para ajustar y mejorar los acuerdos sobre justicia transicional que surjan de las negociaciones de la Habana.

Por su parte las FARC deberían asumir seriamente el reto de estudiar y aplicar el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. En otras palabras, deberán someterse al imperio de los derechos humanos. También tendrán que reconocer que su peor derrota moral y política fue cometer atrocidades contra el pueblo, algo que será difícil de olvidar. (ver Crímenes contra el pueblo de Julieta Lemaitre).

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Jue, 2013-06-27 19:05

Las altas Cortes no tienen la autoridad moral para emitir conceptos ó fallos en un proceso de paz como el que se está llevando a cabo. La guerrilla siempre los van a cuestionar porque son parte de una justicia politizada y ademas estan desprestigiados ante la opinión pública y no prcisamente por rectos y probos.

Mar, 2013-04-09 07:39

El país político debería tomar nota, más temprano que tarde, de que la historia ya no se está construyendo alrededor de la "izquierda" y la "derecha". Estas categorías siguen estando ahí, pero no se puede permitir que estos esquemas oculten realidades como las que se están planteando en este artículo. Es necesario aceptar que hay nuevos enfoques sobre cómo hacer política, y nuevas estrategias para intentar construir consensos más justos en nuestro país, sin dejar de aprender de las lecciones del pasado.Un saludo.

Lun, 2013-04-08 22:34

Mauricio:

Dos preguntas:

1. Cuando usted dice que "las FARC deberían asumir seriamente el reto de estudiar y aplicar el derecho internacional": ¿se refiere a los tipos que están negociando en la Habana o a los miembros de las FARC, es decir, la gente del campo?

2. ¿Qué quiso decir con la siguiente frase hecha en un comentario a Caanalpe: "La izquierda en general se alinea con la persecución de crímenes internacionales"?
La frase es extraña. No sólo por las razones que da Caanalpe (los dictadores de izquierda nunca han sido próximos a los derechos humanos). Es extraña también porque parece partir de la base de que las ideologías vienen en una especie de paquete: el que es de izquierda defiende los derechos, no le gusta el Consejo de Estado pero sí la Corte Constitucional, le gusta la buena música y odia a Uribe. Al que es de derecha poco le importan los derechos (salvo si son libertades económicas), es amante del Código Civil de Bello y de la Constitución de 1886, etc. ¿Es eso?

Mar, 2013-04-09 00:24

Estimado AArango,
Sobre sus preguntas:
1. Ambos.
2. Caanalpe tiene un punto al respecto de cómo la izquierda dictatorial desprecia los derechos humanos. Me estoy refiriendo a los movimientos de derechos humanos de las Ámericas y a las ONGs de derechos humanos. La extrema derecha y la extrema comparten su desprecio por el derecho. Actualmente todos los actores democráticos aceptan los derechos y la Constitución de 1991, unos con más apego que otros. Las FARC desprecian los derechos humanos y las cortes porque hasta ahora están entendiendo el mundo fuera del monte y sus arengas. Los acuerdos de la Habana tienen restricciones institucionales, que el Gobierno conoce, pero que las FARC parecen no entender.

Mar, 2013-04-09 17:37

En resumen, la afirmación de malbarracin con respecto a los buscadores de impunidad de "derecha" es una arenga vacía dirigida a soliviantar adoctrinados de "izquierda".

Y no, no es solo que los dictadores de "izquierda" desprecien los derechos humanos. Es también que los justicieros que se dicen de "izquierda" no condenan los crímenes de los dictadores ni de los otros de "izquierda" (los de su "propia gente"), igual que lo dejan de hacer los justicieros de "derecha".

Por ejemplo, es muy poco frecuente (si es que lo ha hecho alguna vez) que Iván Cepeda (un "gran defensor" de los derechos humanos) critique al régimen de Castro o que abogue por las víctimas de las Farc y del ELN.

El problema no es que las Farc no sepan o no entiendan que existen restricciones institucionales, es que no las consideran legítimas ni justas; y que asesinan, secuestran y reclutan niños como mecanismo para cambiar esas instituciones.

Mar, 2013-04-09 19:20

Caanalpe, de acuerdo con lo que dice. Por otra parte, no sé si uno pueda decir, por ejemplo, que Iván Cepeda está más en contra de la impunidad que César Gaviria, Germán Vargas o Fernando Londoño.

Lo que sí es cierto -y de ahí parece venir la afirmación de Mauricio- es que es usual que los miembros de las ONG se cataloguen como "de izquierda". Con todo, creer que las ONG son las abanderadas de una especie de justicia cósmica es, en el mejor de los casos, una ingenuidad. Estas organizaciones por lo general tienen un campo de visión limitado (vegetarianos, conservación de la especie, víctimas de tal o tal organización, etc.) y suelen estar parcializadas.

Por otra parte la invitación que hace el artículo a las Farc para que tengan en cuenta el derecho internacional no deja de ser extraña. Trata a "las Farc" como si se tratara de un todo coherente, de una persona que puede tomar una decisión.

Saludos

Mié, 2013-04-10 13:46

No creo que uno pueda decir eso, ni es lo que sugiero. En cambio, lo que sugiere malbarracin es que los de la "derecha" se inclinan menos que los de la "izquierda" a condenar los crímenes de su "propia gente". Cuando uno examina la evidencia, la diferencia sugerida es inexistente (eso para no entrar en la dificultad para identificar a los que son su "porpia gente"; por ejemplo, el partido de Hitler era el Nacionalsocialista, sin embargo los que se dicen de "izquierda" lo catalogan como de "derecha" ¿No son su "propia gente"?).

De otro lado, la extrañeza de la invitación no está en la sinécdoque, sino en el intento de persuadir a alguien con un argumento que de entrada se sabe que ese alguien no acepta. Es como tratar de convencer a un católico fanático de no consumir alcohol con el argumento de que el Corán lo prohibe.

Mié, 2013-04-10 19:20

Caanalpe:
Cuando digo que me parece extraño el propósito del artículo (la invitación a que las FARC se eduquen, que se tomen en serio los DH, etc.), es por una razón más simple. Creo que, desde hace un tiempo para acá, es problemático pensar en las FARC como un "grupo organizado" que puede tomar una decisión como, por ejemplo, respetar el derecho internacional humanitario o acogerse a un proceso de paz. Por lo tanto, cuando leo frases como “la guerrilla parece despreciar”; o “las FARC se equivocan en despreciar”, no puedo en verdad pensar en nada. ¿De quién habla Mauricio? Las razones son las siguientes:

Mié, 2013-04-10 19:21

Primero, los miembros de la “guerrilla” tienen mucha "rotación" a causa de las bajas y las deserciones. Las "Farc" de hace 50 años ya no son las "Farc" de ahora. Podría decirse incluso que ha habido "muchas Farc". La paradoja del Barco de Teseo: ¿cuando a un objeto se le cambian todas sus partes, sigue siendo el mismo? (http://bit.ly/arCDa9). O mejor: ¿un grupo cuyos miembros originales desertaron o se murieron, puede reclamar derechos y negociar como si fuera el mismo grupo de hace 50 años?
Segundo, es evidente que ya no hay “unidad de mando”. Hablar de un grupo (FARC) en donde en realidad hay simples frentes con intereses distintos (droga, extorsión, supervivencia, etc.), carece de sentido. A no ser que se dijera: “pertenece a las FARC quien diga que es de las FARC” y en ese caso la expresión “grupo FARC” no sería útil.

Lun, 2013-04-08 12:58

Bueno, si uno va a asesorar a las Farc, más que cuidado con las cortes, sería bueno que alguien les dijera claramente que asesinar gente está mal, incluso si se hace en nombre de la "justicia social".

"Incluso la derecha que regularmente busca la impunidad para su propia gente está tomando un rumbo diferente..."

Claro, porque los de la "izquierda" siempre se han destacado por buscar todo el peso de la ley para "su propia gente".

A todas estas, ¿qué es viene siendo la "derecha"?

Lun, 2013-04-08 16:54

Es cierto, no se puede asesinar a nadie por razones de "justicia social". La izquierda en general se alinea con la persecución de crímenes internacionales. Usted cita el concepto de Ortega y Gasset sobre izquierda y derecha. Yo creo que hay diferencias ideológicas.

Lun, 2013-04-08 18:34

Seguro que la "izquierda" se ha alineado con la persecución de crímenes internacionales. El punto es que no son los crímenes internacionales de "su propia gente". ¿O es que Castro condena a las Farc? ¿Chávez condenaba a Castro? De lo que yo recuerdo, Chávez nunca pidió justicia por los crímenes de alias Tirofijo y alias Raúl Reyes. Al contrario, se refería a ellos como "compañeros" y les hacía homenajes. Y las Farc son invitadas de honor el Foro de Sao Paulo, no me suena mucho eso de la "izquierda" condenando los crímenes de su propia gente.

Siempre hay diferencias ideológicas, lo que dice OyG es que decirse de "derecha" o de "izquierda" es el equivalente a hacerse una lobotomía. Por ejemplo, si alguien cree que el Estado no debe decirle a uno qué consumir ni con quien puede casarse; pero también cree que el Estado no debe intervenir en la economía, ese alguien ¿es de izquierda o de derecha?

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