Por Lucas Ospina · 06 de Febrero de 2010

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Nicolás Castro, enviado a la cárcel La Picota por un juez “de garantías” porque creó o participó en una página de Facebook en la que amenazaba de muerte al hijo menor del Presidente, ya lleva más de cincuenta días con sus noches en la cárcel.

¿Compartirá celda o tendrá una para él solo? Compartirla en otra cárcel, , cuesta $200.000, pero para un interno nuevo el precio sube a $3.000.000 o $5.000.000, dependiendo del patio. ¿Y a quién hay que pagar? A algún preso funcionario o funcionario preso, al que haga la vuelta de repartir la plata entre el roscograma carcelario.

En La Modelo la encomienda no tiene costo, pero si además del tubo de pasta de dientes, rollo de papel higiénico, desodorante y jabón se quiere agregar una aspirina, champú, ropa, un libro, el precio se eleva hasta donde lo diga el guardia cateador, entre $300.000 y $500.000. Y si eso sucede en la cárcel que tiene un nombre ejemplar ¿qué se puede esperar de esa otra llamada La Picota?

Hace poco un preso, antes senador y ahora interno en el “Pabellón de los parapolíticos”, decidió remodelar su celda, ampliarla casi al doble; contrató a dos reos de otro patio y los puso a trabajar. Al parecer hay presos de tercera que trabajan para presos de primera, todo un sistema de clases y jerarquías basado en el capital metálico y reputacional que tenga el cliente. Cuando la remodelación fue “denunciada” por algunos guardias de La Picota, o hubo alguna diferencia en la repartición de las dádivas, varios presos de la parapolítica se delicaron y pidieron los nombres de los vigilantes sapos. Los políticos presos afirmaron que “tenían influencias” —uno de ellos es el hermano del Ministro de Justicia e Interior— y dijeron tener el poder de “trasladar o retirar del instituto” a los soplones. El caso fue reportado por un , se armó el escándalo del día y, poco tiempo después, el director de la cárcel fue enviado de vacaciones y los presos que amenazaron a sus guardias conservaron sus beneficios. De algo tiene que servir tener un hermano que trabaja codo a codo con el Presidente de la República. Finalmente, para reivindicar la obra espuria, se anunció que el espacio de la celda en cuestión será cedido como lugar de estudio para que los reos grafómanos rebajen tiempo de condena con sus planas: “No debo volver a corromper a los narcoparamilitares de Antioquia”, sería una buena oración.

Es posible que a Nicolás Castro no lo hayan internado en un patio de malevos armados de cuchillo y pipís, que es cómo se recibe a todo nuevo interno con pinta de pudiente; así se asusta al recién llegado, él alarma a sus familiares y pronto todos pagan para mejorar su situación. Castro debe estar tan seguro como los “parapolíticos” en su patio. Nadie quiere que le pase algo, es importante que su caso no llame más la atención, la noticia fue cubierta, quedó cubierta y cubierta está. A Castro le cayó la maldición de los laberintos de la ley: “¡Qué te caiga un pleito!”, dicen por ahí.

El proceso, como novela inconclusa de escritor checo, va en que el abogado de Castro pidió un cambio de juez, exige que el caso pase de un juez especializado en terrorismo a un juez penal de Cundinamarca. El abogado basó su impugnación en que la fiscalía “expresó que no estaba adelantando una investigación contra un terrorista”. El reclamo que hizo el abogado defensor quedará en manos de la Corte Suprema de Justicia que deberá decidir quién juzga a Castro, y así es posible que sea excarcelado, un beneficio que no tenía por haber sido clasificado como terrorista y acusado de “incitación a delinquir”, cargos sobredimensionados, sobre todo porque los auténticos incitadores, con sus plagios académicos, negociados y prepotencia, son otros.

Hace un tiempo las “autoridades” justificaban un allanamiento y una retención arbitraria con una frase de molde: “se encontraron sustancias químicas para producir explosivos y material de propaganda subversiva”, o en otras palabras: una botella de alcohol, algodón, fósforos y un ejemplar pirata de El Anticristo. Y entonces cualquiera puede ser culpable. Hoy, basta con esculcar un rastro dejado en la red para abrir un proceso por cualquier cosa.

El caso Castro no es más que un infomercial punitivo disfrazado de operativo contraterrorista, un mensaje difundido de forma amplía y gratuita por los medios, un paquete que gran parte de la audiencia se tragó sazonado con la grandilocuencia del comunicado triunfalista de los que hicieron las “labores de inteligencia”: .

La brutalidad policíaca ha aprendido algo de informática, ahora hay que andar con pies de plomo, vivir en el medioevo, evitar, con juicio y prudencia, a los poderes inquisitoriales que nos rondan, portarse bien: “La Policía Nacional previene a los padres de familia respecto a las implicaciones de carácter legal a que se pueden ver avocados los adolescentes, jóvenes, por la utilización indebida de Internet, la generación de odios, calumnias, difamaciones, instigaciones al delito, etc., que constituyen violaciones al Código Penal. Actualmente se investigan suplantaciones de identidad, amenazas, constreñimientos, matoneo escolar o ciberbulling, incluso ofrecimiento y venta de bebés en Internet que representan un incremento del 42 por ciento que por estos delitos adelanta la DIJIN.”

Nota: en la página se puede seguir y participar de las acciones organizadas alrededor del caso de Nicolás Castro.

Comentarios (3)

Marleny Barrera...

07 de Febrero

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Colombianos, por favor cerremos esta página, aún más negra de nuestra historia. Nuestra poca democracia quedó hecha trizas con este "el mejor pres...+ ver más

Colombianos, por favor cerremos esta página, aún más negra de nuestra historia. Nuestra poca democracia quedó hecha trizas con este "el mejor presidente de Colombia", mejor? para-quiénes? Un no rotundo para ningún candidato uribista, es necesario cerrar la página, y no olvidarla. Para que no tengamos que repetirla. El retroceso democrático es necesario recuperarlo.

directoalpunto

08 de Febrero

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Alguien decia recientemente que todos los que usabamos la red para expresarnos, estabamos siendo medidos por un sistema de puntos creado por los "sens...+ ver más

Alguien decia recientemente que todos los que usabamos la red para expresarnos, estabamos siendo medidos por un sistema de puntos creado por los "sensores" de la ley, es decir, los 20 o 30 policias, no se la verdad la cifra, o miembros del das que "vigilan" la red, hacian un sondeo de los mas representativos "opinadores" de la web, y si su puntaje se empezaba a disparar por el numero de "agravios" a personalidades publicas del gobierno, inmediatamente entraba en la lista de "seguimiento". Segun eso: cuantos estamos en la lista?

cartagenero

08 de Febrero

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Gracias por poner el enlace al informe de prensa de la policia.
Ese si que asusta:
*Expertos forenses mediante técnicas de minería de datos...+ ver más

Gracias por poner el enlace al informe de prensa de la policia.
Ese si que asusta:
*Expertos forenses mediante técnicas de minería de datos, utilizada también para la exploración de los computadores de Raúl Reyes
*Existe evidencia de 305 conversaciones recuperadas..
Y lo peor:
*Se encontró, además, evidencia de 456.325 referencias a la palabra Facebook, lo que permite inferir la consulta a ese sitio Web. Igualmente, 1.418 reseñas de documentos con fragmentos de sitios Web con los nombres de Álvaro Uribe y su familia.
Lo triste es que a todos nos pasaria lo mismo: es casi imposible abrir alguna pagina web colombiana que no hable incluya el nombre de Álvaro Uribe.

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