Por Lucas Ospina · 18 de Febrero de 2011

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—La política es la farándula de los feos

¿Qué traen frases como "la suerte de la fea la bonita la desea" y "el hombre como el oso, entre más feo más hermoso"? Pues que "la fea" y "el feo" apelan a otro tipo de seducciones aún más encantadoras: la inteligencia, el humor (que viene a ser lo mismo), la autenticidad (que viene a ser lo mismo), en fin, dones derivados de inquietudes genuinas y profundas que hacen a los seres humanos valiosos e imprescindibles a los ojos de los demás. Es por eso que cuando uno habla de un "feo corrupto" está hablando de una fealdad integral.

Y es que llama la atención la homogénea fealdad de la gran mayoría de políticos involucrados en actos de corrupción. A su fealdad metafísica o moral, si es que esas categorías realmente existen, se suma siempre la fealdad de sus rasgos corporales. “¡Claro!, es que con esa cara de malo”, es una sentencia de cuasi validez probatoria que está siempre en la punta de la lengua al momento de ver la imagen de uno de estos políticos desgraciados y caídos en desgracia, esos sicópatas de la codicia que se parrandean los recursos públicos y fatigan el descaro, de estos asesinos homeopáticos que se roban hasta la plata de la salud y propician masacres  que suceden en cámara lenta.


“Cara de corrupto”, la oración vindicativa que invocamos mentalmente al ver a estos personajes se recrea en una complaciente unión entre forma y contenido. La frase solo sale de la boca a manera de comentario casual, informal, y nunca, o casi nunca, abandona el feudo de la comedia. Así estos políticos corruptos sean los más incorrectos con nosotros, un prurito intelectual nos pide ser políticamente correctos con ellos. Sin embargo, ante la proliferación de la corrupción estatal y su  —3.2 billones de pesos al año—, la frase vuelve aun más rabiosa: “¡Qué cara de corrupto!”. Como pequeños diablitos nos resulta difícil resistir ese dulce ejercicio de justicia de encadenar la fealdad del político y la fealdad de sus prácticas corruptas, es más, tal vez esta sea la única condena que reciban estos personajes pues su capacidad para  la justicia es de igual magnitud a su sinverguencería.

El ejemplo del excontralor Julio Cesar Turbay es paradigmático. Al encumbrado funcionario encargado de vigilar nada más y nada menos que el buen uso de los dineros públicos no le bastó su delfinazgo ni sus capacidades retóricas para compensar su evidente falta de gracia; como controlador incontrolable, además de incurrir en numerosos y multimillonarios sobrecostos de viajes, nóminas paralelas y contratación, le puso un sexy   al fofo cuerpo del delito que parió durante su gestión: una camioneta Mercedes Benz Sprinter por 110 millones de pesos con blindaje por 144 millones de pesos más seis sillas en cuero, nevera, televisor, home theatre, DVC MP3, sistema de comunicación celular por un valor adicional de 40 millones de pesos.

¿Es feo el político a causa de su corrupción o es corrupto a causa de su fealdad? Muchos feos, temidos por mañosos desde párvulos, solo parecen haber cambiado el tamaño de sus juguetes, y si antes robaban en el monopolio o trampeaban en el fútbol, ahora han extendido su matoneo al tablero estatal: una práctica constante de política y corrupción es la pócima mágica con la que muchos feos pretenden eclipsar el ser miserable que les tocó en vida.

Debe haber un instante breve en el día a día de todo político desgraciado (carente de gracias) y corrupto en que al mirarse al espejo tenga un acceso de vulnerabilidad y sufra de un ataque cardiaco de compunción: imposible no ver semejante acto vivo de degeneración trágica, todas esas capas de piel gruesa son laceradas por el aguijón culposo de su propia imagen que les habla y delata una innegable corruptela; pero pronto todos se hacen los pendejos, se embelesan, miran su teléfono, su carro, sus guardaespaldas, sus apartamentos, su mujer y sus mozas —el poder es el más eficaz de los afrodisíacos—, se santiguan e invocan algún bien superior —la tradición, la familia, la propiedad—, y continúan, descarados saben que los esperan muchas faenas para seguir llevándose todo lo que se les atraviese por delante.

Posdata: un análisis opuesto pero simétrico puede ser el de los políticos caribonitos relacionados con actos de corrupción: ver a un Fernando Botero Zea, Andrés Felipe Arias, Álvaro Uribe Vélez…


 
 

Comentarios (6)

El Comentador M...

18 de Febrero

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Es verdad, no falta el corrupto caribonito, que me parece más atrevido, pues ...+ ver más

Es verdad, no falta el corrupto caribonito, que me parece más atrevido, pues los otros al menos tienen la justificación de su "desgracia".

Leocrator

18 de Febrero

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Jejejeje..., interesante entrada.
Podría decirse que la fealdad primaria ...+ ver más

Jejejeje..., interesante entrada.
Podría decirse que la fealdad primaria es avivada por la sarta de negociados. Además, tan malucas cataduras son como ACCESO RÁPIDO que, con un vistazo, evocan virtudes de los míster fotogenia. Y las chanchullescas cualidades -con la animadversión correspondiente de quien ve- sí que INTENSIFICAN LA SUBJETIVA PERCEPCIÓN DE LA 'FEÚRA AB OVO'.
Eso, de suyo, si el observador conoce la corruptela. Si no, quizá por el hecho de saberse que los adonis son políticos, aquél prejuzgará, y si alimenta el prejuicio con experiencia directa o indirecta, vería que éste tiene aspecto de angélica carita.
Comoquiera que sea, indudablemente (atendiendo al 'sentimiento de inferioridad estética'), los acomplejados de ayer están recuperados, y bien adaptado$ (!)...
P.D. IPC y escatología: 'esta mier..., es como cara' (consumidor inconforme); 'esta cara, es como mier...' (Valencia Cossio, al espejo).

J. Felipe Parra

19 de Febrero

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Leo, excelente apunte.
Comprobado después de leer la nota: no basta con t...+ ver más

Leo, excelente apunte.
Comprobado después de leer la nota: no basta con tener cara de honesto, sino asegurarse de no parecer un pitbull al no serlo.
Quién lo diría, la podredumbre se ve hasta en el rostro...

Leocrator

20 de Febrero

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Hooombre, Jalule, los pitbulls no han hecho nada, no los compare tan feo......+ ver más

Hooombre, Jalule, los pitbulls no han hecho nada, no los compare tan feo...

Jeinzu

19 de Febrero

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Qué sabrosura ese mosaico de foticos. Faltó la cuota femenina, ¿una Yidis?,...+ ver más

Qué sabrosura ese mosaico de foticos. Faltó la cuota femenina, ¿una Yidis?, ¿una Rocío Arias?

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