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Miércoles Agosto 20, 2014

Cum Grano Salis
Imagen de Jorge Humberto Botero

Este blog busca abordar temas políticos, económicos y jurídicos de coyuntura desde una perspectiva políticamente incorrecta y tratando de huir de los prejuicios.

Abogado de la Universidad de Antioquia. Su vida profesional ha transcurrido entre el gobierno y la actividad privada. Escribe por la pasión, nunca saciada, de aprender. Son sus ídolos quienes han desafiado el poder, como Martín Lutero que se enfrentó a una iglesia corrupta; o los pensadores liberales como Berlin y Popper. Todavía monta en bicicleta; de cuando en vez algún poema lo deslumbra.

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Lejos del mundanal ruido

 

El trópico alto y feraz es escaso en el mundo. El gran espinazo de los Andes es árido en todo su largo recorrido desde el sur del continente y apenas se cubre de verdor al llegar a nuestro territorio. Algunas alturas amenas se encuentran en Costa Rica y, sobretodo, en Guatemala; es todo lo que hay en América. En el África he visto ambientes semejantes en los alrededores de Adís Abeba, la capital de Etiopía, un país hermoso por su geografía y triste por la abrumadora pobreza; entiendo que en Kenia existen, en las laderas del monte del mismo nombre, zonas de altura media y singular belleza.

 

Ni en Europa ni en Asia es posible hallar ámbitos como los de los valles de La Unión y San Pedro en Antioquia, los alrededores de Pasto e Ipiales en Nariño, las zonas de resguardo indígena en el Cauca y la Sierra Nevada, o la meseta Cundiboyacence. En este país, en el que “el verde es de todos los colores”, como dijo el poeta Aurelio Arturo, han transcurrido mis vacaciones. Silencio, soledad, el girar nocturno de los planetas, el calor del afecto y el vino me han acompañado.

 

Con el paso de los días, el cuerpo, ese viejo compañero del que sólo conocemos su epidermis y el rostro que nos devuelve el espejo, va convirtiéndose en uno con la bicicleta; empieza a entender que, con disciplina y un uso eficiente de la energía, la cuesta no es un desafío insuperable; y que coronada la cima, se conquista el derecho a descender acompañado del paisaje y del viento.

 

“El sueño  del Celta” de Vargas Llosa, acometido con tanto entusiasmo días atrás, se me ha caído de las manos antes de terminarlo. El relato resulta soso y plano, como si se tratase de un informe burocrático, sin la magia y la audacia formal de  “La Casa Verde” o “Conversación en la Catedral”, textos que deslumbraron a tantos de mi generación años atrás. El libro de Ingrid Betancourt, “No hay silencio que no termine”, que hasta ahora me he resistido a leer, al parecer logra esa rara simbiosis de verdad y literatura que lleva al lector a abandonar su mundo para migrar a otro cuya única realidad son las palabras.

 

Ambiguo en sus resultados es el ejercicio de la relectura. Nada me dicen, por supuesto, los libros de la adolescencia: Salgari o Verne; pero tampoco, lo confieso con nostalgia, los de García Márquez.  He regresado  con deleite a “Si una noche de invierno un viajero”, de Ítalo Calvino, una novela sobre el arte de escribirlas, homenaje, al mismo tiempo, a sus distintos géneros. Pocos como Antón Chejov para plasmar en sus cuentos la fuerza, a veces abrumadora, de la pasión erótica descrita desde la perspectiva de quien la padece y goza. (Narrarla desde sus manifestaciones externas fácilmente conduce a la pornografía).

 

A quienes me lean poco les dirá el nombre de Alfred Deller, el contra-tenor británico del siglo pasado, dueño de una voz maravillosa e inusual, a quien mucho se debe la recuperación del acervo musical del Renacimiento; y a su interpretación con los instrumentos y técnicas de la época. Gracias a un hallazgo casual en una tienda de discos, y a la habilidad de “Amazon” para adivinar mis gustos, mucho lo he disfrutado estos días.  En una vena distinta menciono el descubrimiento de Alfred Schenittke, compositor  ruso muerto en 1998. Al igual que Shostakovich, otro grande de la música eslava del siglo XX, padeció los oprobios del régimen soviético. He comenzado a escuchar con gusto su música de cámara y sinfónica.

 

No recuerdo haber visto antes “Roma” de Federico Fellini filmada en 1972. Pero ahora, gracias a que el cine clásico se consigue a precios cómodos,  he tenido la oportunidad. Qué magnifica recreación onírica de la ciudad, de sus fuentes, plazas y catacumbas, y de la anárquica, glotona y sensual fauna humana que la habita. Farragosa, rosa y un tanto acartonada, “Gigante”, una de las tres películas en las que actuó el legendario James Dean, tiene mérito extra cinematográfico por su valiente denuncia del racismo y la discriminación realizada antes de que Martin Luther King lograra la igualdad de derechos civiles para los negros.

 

Aquí termina esta recreación ensoñadora de unos días que ya se me escapan como la arena entre los dedos. Veo en frente el año que comienza como un lunes enorme, lleno de tareas y responsabilidades que hoy me parecen abrumadoras. Mañana será distinto. (Eso espero).

 

 

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2011-01-14 10:24

Henry Purcell parecería ser el compositor preferido de Alfred Deller.o Solitude es una composición de Purcell,cantada por Deller.Pieza contemplativa y melancólica.LA POESÍA y la música Inglesa es muy pero muy imaginativa y diferente así como toda su Literatura y Arte.Y creo que se debe al amor Inglés por los paisajes,la soledad y el Silencio.

En Colombia no sabemos estar en silencio.Todo es ruido y estridencia.Cad día es más dificil encontrar parajes solitarios.Pero Santa Marta , a pesar del ruido los posee.

No se porqué Ud cree que los que aquí leemos no sabemos quién fue Deller.Qué manera tan defectuosa de escribir, a pesar de sus aciertos.

Vie, 2011-01-14 09:48

Escuchando "O Solitude" de Alfred Deller,gran contratenor Británico ,e intérprete de la música Inglesa de los Siglos XVI y XVII,pienso que el Silencio o su disfrute además de la íntima predisposición personal viene de esos ámbitos solitarios y de paisajes inmensos cada vez más dificiles de encontrar.

A Alfred Deller hay que oirlo acompañado del gran Henry Purcel.
Estas voces Barrocas transforman el Alma y embellecen la Realidad.

Pero no las puedo imaginar despues de la Roma de Fellini,tan recargado en imágenes mundanas.pero en la variedad está el placer,como dicen..

Vie, 2011-01-14 09:50

Pero no las puedo imaginar despues de la Roma de Fellini, tan recargada en imágenes Mundanas,poco contemplativas..pero en la variedad está el placer.

Mié, 2011-01-12 17:07

que envidia...

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