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Domingo Septiembre 21, 2014

Con qué derecho
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Un corte de cuentas a la realidad política desde la orilla del derecho y los derechos

Los blogueros de este espacio son miembros del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad “Dejusticia”. Dejusticia promueve la discusión y el pluralismo entre sus miembros, quienes suelen tener visiones diversas sobre muchos temas. Las entradas son escritas a título personal y no necesariamente corresponden a la posición institucional de Dejusticia.

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Por Luz María Sánchez Duque

La inédita situación que se ha presentado en Venezuela con ocasión de la enfermedad de Chávez ha dado pie a un enconado debate constitucional en el país vecino. Para algunos, la decisión de dar continuidad al gobierno saliente hasta tanto se lleve a cabo la toma de posesión y juramento de Chávez es un claro fraude a la Constitución. Se ha hablado incluso de usurpación del poder y golpe de Estado. Para otros, la decisión preserva la voluntad popular expresada en los comicios en los que resultó elegido Chávez y de este modo, lejos de violar la Constitución, lo que hace es honrarla.

Según los opositores y algunos constitucionalistas venezolanos, ante la ausencia de Chávez en la toma de posesión, se debía encargar temporalmente de la presidencia al presidente de la Asamblea Nacional y convocar a elecciones en el plazo de 30 días. Sin embargo, no parecía ser esta la salida dictada por la Constitución, pues se trata de una opción prevista únicamente para los casos  en que existe una falta absoluta del Presidente electo. No era este el caso. Tendría que haber muerto Chávez o existir una certificación médica de su incapacidad física o mental permanente; o tendría que haber renunciado o la Asamblea haber declarado el abandono del cargo. Pero nada de esto había pasado antes de la posesión. Otra cosa es que se haya eludido la determinación de si dado el estado de salud de Chávez existe una falta absoluta. Pero en ausencia de una certificación sobre su incapacidad permanente, esta vía no parecía ser la indicada.

Lo cierto es que, a diferencia de la anterior Constitución de 1961 que establecía una salida clara en caso de que el Presidente no pudiera asistir a la posesión por cualquier razón, la actual solo prevé una salida en caso de que exista una falta absoluta. En tanto no era este el caso, lo que hizo el Tribunal Supremo fue llenar el vacío con la tesis de la continuidad del mandato que permite que el gobierno saliente permanezca en el ejercicio del poder. ¿Hasta cuándo? Por ahora, por tiempo indefinido pues tanto la Asamblea como el Tribunal han insistido en que no hay una falta temporal del Presidente –que tiene un límite de 180 días—, sino un permiso para estar por fuera del país por el tiempo necesario para su recuperación.

En este caso es difícil hablar de un fraude constitucional, considerando que se trataba de llenar un vacío y que la tesis de la continuidad, aunque problemática, no carecía totalmente de asidero. Más bien, la tesis ilustra bien algunos de los rasgos –y los riesgos- del constitucionalismo que se ha gestado de la mano del chavismo. El primero es el lugar preeminente del principio de soberanía popular. Uno de los argumentos centrales del Tribunal fue precisamente el de la preservación de la voluntad popular que optó por reelegir a Chávez.

El problema es que esta invocación a la soberanía del pueblo se confunde con la soberanía de quien es presentado como su portavoz: todos somos Chávez, dicen en las calles. Y aquí aparece el segundo rasgo. El notable fortalecimiento del poder presidencial en detrimento de dos principios medulares de la democracia liberal: la alternación en el poder y la independencia entre las ramas del Estado. En este caso, desdice de la independencia del Tribunal Supremo el que haya eludido el tema de los dispositivos constitucionales para hacer frente a la ausencia de Chávez (la falta temporal o la convocatoria de una junta médica), y de este modo haya dejado indefinido el tiempo de extensión del mandato del gobierno saliente.

Estos dos rasgos no caracterizan totalmente el tipo de constitucionalismo que se ha ido gestando de la mano del chavismo, pero sí son dos de sus rasgos más peculiares. Y como estos suscitan miedos y esperanzas más allá de las fronteras venezolanas, bien vale la pena discutir sobre ellos.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2013-01-16 23:39

Si Santos pudo devolver un acto legislativo, esto es una bobadita.

El derecho en estos países, cuando se maneja en niveles tan altos, acoge las propiedades de la plastilina. Algunas veces se hacen cosas muy bellas, en otras ocasiones se combinan todos los colores que terminan siendo, en la mayoría de los casos, de un color café con forma de zeppelin.

Mar, 2013-01-15 22:14

Luz María, hoy 15/01 Chávez moribundo nombra un canciller y Vice-presidente político (que será eso) y manda un libro rojo, este si grande, amarrado con cintas donde esta el informe de su gestión. García Márquez es un niño de brazos puro realismo mágico.

Mar, 2013-01-15 15:09

Como decía Sabas de la política, el derecho constitucional es dinámico.

Dom, 2013-01-13 18:59

Todo esto me recuerda lo de el realismo jurídico que decia que el juez decide como quiere, utilizando la norma como pretesto. La consitución establecia la posibilidad de falta parcial o total del presidente y la interpretación termino siendo que no es ninguna de las dos, que el presidente esta de permiso, solo queda esperar a ver si en caso de muerte dicho permiso se entiende revocado o el tribunal considera que es prudente esperar la resurrección de los muertos para garantizar la voluntad popular.

Sáb, 2013-01-12 19:23

Enrique: el spinning cerebral fue arduo pues el tema de entrada era un poco enredado, así que espero que tenga una utilidad más allá del ejercicio mental! Yo creo que sí, pues la discusión sirve para ilustrar en parte el tipo de constitucionalismo que se está articulando en la práctica en Venezuela, que aterra a algunos e inspira a otros. En cuanto al tema del atropello a los acuerdos y la rebelión popular como salida, cabe preguntarse ¿si realmente existía una usurpación de poder como lo indicaban los opositores, por qué los electores no salieron a las calles a denunciarlo? Aquí creo que es importante profundizar más sobre esa cuestión de la voluntad popular y su imbricación con la figura de Chávez, sin demonizarla de entrada (aunque a mí me parece muy peligrosa). Y un elemento a tener en cuenta ahí es que es solo a partir de los gobiernos de Chávez que mucha gente se ha sentido realmente incluida en la sociedad y reconocida por el Estado. Y esto es algo que no se puede soslayar.

Sáb, 2013-01-12 22:01

Luz María, sin lugar a dudas, sin ningún sesgo de ninguna naturaleza lo que si es absolutamente seguro es que la inclusión, la disminución de las diferencias son el combustible para una situación como esta. Un país ultra-capitalista (años 70-90), una clase dirigente ciega, sorda y muda, inepta y enferma para dirigir, unas fuerzas armadas de las más desobedientes del continente dieron con este resultado. Tal vez por tu formación académica supones que rebelarse (así como cuando uno se rebela) debe tener un soporte jurídico, yo creo que quien se rebela simplemente lo hace siguiendo a un líder que ofrece salidas satisfactorias independientemente si están respaldadas por alguna legislación, no quería escribirlo, me resistía, pero una guerra civil creo que será el continuara....

Sáb, 2013-01-12 13:52

Muy interesante esta entrada, muy buen análisis pero a mi juicio no es útil sino para una calistenia intelectual y hacer "spinning" cerebral. Quien detenta el poder en Venezuela en este momento hará lo que le de la gana hacer y hasta que alguna fuerza popular, estudiantes, fuerzas armadas, sindicatos (no creo), se rebelen ante semejante atropello a los acuerdos. La mezcla de religión con socialismo y populismo da para mucho, no creo que para todo, por que Venezuela a mi juicio es un país que esta encendido con mecha lenta. Da la impresión que la oposición no se quiere "untar de pueblo", se pegaron del juguete de discutir la legalidad de las medidas y ahí si pierden. Otro aspecto a considerar son las luchas internas por el poder, hay 3 o 4 corrientes desde las más radicales hasta las más permeables. Hay desde delincuentes hasta grandes intelectuales, es una democracia "reality" variopinta y sui generis. Ya en nuestro país se comienzan a entrenar para lo mismo.

Sáb, 2013-01-12 11:37

Excelente análisis. Solo tengo dos observaciones concretas. La primera se refiere al segundo párrafo. Personalmente no creo que la ausencia de Chávez y la negativa del TSJ y de la Asamblea Nacional a aplicar la cláusula de transición convocando a una junta médica sean hechos diferentes. Creo que una interpretación sistemática entre los artículo 231 y 233 claramente muestra una solución. El TSJ convoca a la junta médica (233) para determinar la temporalidad o no de la falta del presidente (231). El problema entonces es uno no previsto por la Constitución, ¿qué pasa cuándo el TSJ y la AN no quieren por razones política aplicar el mecanismo constitucional de transición? ¿En ese escenario se podría hablar de un fraude constitucional?

Eso me lleva al segundo punto, y es sobre la oportuna referencia al abuso del principio de soberanía. Parte fundamental de ese abuso es vincular la soberanía al principio de mayorías democráticas, gran piedra en el zapato del nuevo constitucionalismo en AL.

Dom, 2013-01-13 17:09

Santiago: hay que recordar que el tema específico que debía resolver el Tribunal era el de los efectos de la inasistencia a la posesión el 10 de enero. Mi impresión es que dada la prontitud con la que debía darse la decisión sobre este punto no era fácil que se adelantara todo el trámite de la junta médica antes del 10 de enero y creo que tampoco era obligatorio. Por eso me parece complicado hablar de fraude. Lo que me parece problemático es negarse a reconocer la falta temporal y dejar indefinido el período de extensión del gobierno saliente.

De otro lado, no creo que la vinculación de la soberanía popular con el principio de mayorías sea expresión de un abuso. De hecho creo que hay una correspondencia entre ambos pues la última permite "operativizar" la primera. Lo problemático es la exaltación de la soberanía por encima de algunas garantías liberales como la independencia de los poderes, por ejemplo, y más aún cuando se alienta esa confusión peligrosa entre pueblo y presidente.

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