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Martes Agosto 19, 2014

Con qué derecho
Imagen de Dejusticia

Un corte de cuentas a la realidad política desde la orilla del derecho y los derechos

Los blogueros de este espacio son miembros del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad “Dejusticia”. Dejusticia promueve la discusión y el pluralismo entre sus miembros, quienes suelen tener visiones diversas sobre muchos temas. Las entradas son escritas a título personal y no necesariamente corresponden a la posición institucional de Dejusticia.

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Hilos temáticos:

Por: Javier E. Revelo Rebolledo

Recientemente el presidente Juan Manuel Santos designó a Jorge Londoño Saldarriaga, el saliente presidente de Bancolombia, para que gerencie la reconstrucción del país luego de la ola invernal. Según la Revista Semana, este hecho muestra que el motor de la reconstrucción será la competitividad. 

Reconstruir al país implica lograr que este sea, además de competitivo, justo. La reconstrucción debería servir para repensar la forma cómo se genera y se distribuye el riesgo ambiental en Colombia. Esto es así, porque los damnificados de las inundaciones y avalanchas en su gran mayoría son pobres. Debatir por qué la ola invernal ha sido tan dura con los pobres podría ayudar a incluir criterios de justicia en la reconstrucción que se pretende.

En las últimas semanas varios columnistas han debatido el asunto. El domingo pasado, por ejemplo, Hector Abad Faciolince resumió el debate de la siguiente manera:

- Postura 1: esta postura plantea que la injusticia social se explica por fenómenos naturales imposibles de prever y de magnitudes nunca antes vistas. En otras palabras, la injusta es la niña.

- Postura 2: esta postura afirma que la injusticia social se explica por las malas decisiones de nuestros gobernantes que en muchas ocasiones son corruptos. En otras palabras, los injustos son los gobernantes.  

Hay mucho de verdad en estas posturas, sin embargo, ninguna permite encontrar soluciones profundas. Si la niña es injusta no hay mucho por hacer y si los gobernantes son corruptos el problema se personaliza.

Rodrigo Uprimny, en su columna “Justicia ambiental e inundaciones”, defendió una tercera postura y abrió nuevas posibilidades para comprender por qué la ola invernal ha sido tan desigual. Según el columnista, el concepto de justicia ambiental es central para ello, porque plantea que los efectos del deterioro ambiental no son neutros. La injusticia se explicaría entonces, tanto por el deterioro ambiental como por las dinámicas sociales de generación y distribución del riesgo.

Aún falta mucho para determinar qué implica en el campo propositivo esta tercera postura. Por esta razón, invito a los usuarios de LSV a seguir discutiendo el tema porque la reconstrucción de Colombia no es sólo un asunto de competitividad: también es de justicia.

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2011-01-18 17:46
Mar, 2011-01-18 23:32
Lun, 2011-01-17 17:02

Creo que esta columna de Armando Montenegro puede ser relevante para el tema:

http://www.elespectador.com/impreso/columna-245068-inundacion-e-instituc...

Jue, 2011-01-13 19:36

De todas formas los fenómenos naturales son eso, episodios constitutivos de fuerza mayor que si bien no pueden ser controlados en su suceso o en su génesis, si lo puede ser en sus consecuencias, que es el lo que los respectivos gobernantes y su equipo, han fallado por absoluta negligencia dando rienda suelta a la corrupción. Obviamente que las tragedias se apoderan de la clase menos favorecida justamente donde los recursos no son aplicados como verdaderamente debe ser. Alcantarillas que posibiliten el desagüe sin obstáculo alguno, es decir, el adecuamiento de las redes internas que hagan menos dolorosa una incontenible avalancha natural. En últimas, sencillamente el País debe estar preparado y eso es cuestión exclusiva de los gobernantes.

Vie, 2011-01-14 08:36

Es cierto que los fenómenos naturales no pueden preverse, sin embargo, es muy discutible que la acción humana sea irrelevante en su génesis. Algunos afirman que muchos de los problemas ambientales actuales son consecuencia de la relación que establece el ser humano con la naturaleza en la modernidad. La industrialización sería un ejemplo. Igualmente, en el caso colombiano, no hay que olvidar que la desembocadura natural del rio magdalena está en Barranquilla. El Canal del Dique se construyó para conectar a Cartagena con el centro del país. El ser humano, entonces, no es irrelevante ni en la génesis ni en los efectos. Sin embargo, afirmar que todo es su responsabilidad también es una exageración. Pensemos en Haití. La influencia del ser humano en los terremotos es mucho menor. JR

Jue, 2011-01-13 19:06

Es difícil no ser escéptico en este país. Sin embargo, creo que aún no es el momento para hacer evaluaciones sobre el impacto de la reconstrucción. Considero que es el momento para discutir y debatir cómo debería ser esta reconstrucción. Por otro lado, la reconstrucción tiene un telón de fondo muy grave, cual es, la propiedad de la tierra. Estoy de acuerdo con Álvaro que el asunto de la tierra se encuentra estrechamente vinculado. Esto es así, porque la propiedad de la tierra condiciona la ubicación espacial de los seres humanos en el campo y, con ello, afecta la probabilidad de sufrir los efectos del riesgo ambiental. JR

Jue, 2011-01-13 13:44

todos tiene la razon en uno u otro sentido,pero a mi personalmente me huele a otro armero y sin ir tan lejos a otro situacion similar a la del eje cafetero,. si señores mi escepticismo es total.

Jue, 2011-01-13 13:28

Es un tema, como dicen ahora "integral"...Pero más allá de esa integralidad, la reconstrucción es un tema de planeación y cumplimiento a largo plazo.

Jue, 2011-01-13 13:06

pUES TÉCNICOS Y TECNÓCRATAS PONEN SUS NOTAS ASI QUE PONGO LA MÍA: El probelma de la reconstruccion en manos de un banquero de "raca mandaca" puede tener la seguridad que la platica les va rendir a los bancos que las tienen...pero dista mucho un banquero de un gran gestor...por ejemplo un Pedro Gomez..o tantos otros.
La RECONSTRUCCION llama de nuevo a una redistribución de las tierras, vale decir a una reforma agraria, que grita justicia desde la colonia!.. Las mejores tierras en manos de unos pocos y los muchos pobres vivien en zonas de alto riesgo. La naturaleza nos esta poniendo en el punto de partida para hacer una reforma agraria... que entre otras, esa tenencia de la tierra es tambien la razón de tanta violencia. Asi que ahí les queda este otro punto de vista que ademas propone que la gestión este en manos de cualquiera otro menos de un banquero. Pero como a Santos le salen todas las cosas bien....buen viento y buena mar....para este mar de problemas y de injusticia.

Mié, 2011-01-12 11:30

Muchas gracias Fernando por sus comentarios. Como usted dice, los argumentos económicos son importantes pero insuficientes por sí mismos. Aquí no hay debate, creo yo. Ese es precisamente el sentido del texto. A eso me refiero cuando planteo que la reconstrucción no es “sólo” competitividad. Con esta afirmación no quiero decir que se excluyan mutuamente. Por el contrario, pueden ser complementarias. Lo que planteo es que limitar la reconstrucción a la competitividad es un error porque descuidamos otras dimensiones claves. Ahora bien, estoy de acuerdo en que economía y justicia tampoco son excluyentes. Ocurre es que no hay una única concepción o versión de justicia. Sin embargo, sí creo que hay unas versiones más restringidas y otras más amplias de justicia. Yo tiendo a asumir una más amplia que la que tienden a asumir algunos economistas. Por lo demás, me interesa provocar una discusión en relación con los componentes que debería tener la reconstrucción. Gracias de nuevo. JR

Lun, 2011-01-17 17:13

De acuerdo con todo.

Mié, 2011-01-12 03:52

2. En sentido estricto, no se puede inferir que el artículo parte del siguiente supuesto implícito:

La competitividad y la justicia son excluyentes y contradictorios (se oponen y anulan mutuamente).

Pero, al menos en gracia de discusión, quiero plantear que el artículo bien puede dar lugar a concluir que se parte de esta otra premisa implícita:

La competitividad y la justicia son dos cosas (totalmente) desconectadas.

Y eso, creo, es una idea que parece estar ampliamente difundida: se piensa que cuando se habla de competitividad, productividad, eficiencia, rentabilidad, etc. se está hablando de algo totalmente ajeno a la justicia (social o ambiental), a la equidad, a la igualdad, etc.: de algo que no tiene nada que ver con la justicia.

De modo que cuando se habla de lo primero no se está teniendo en cuenta lo segundo. Por tanto, se están haciendo consideraciones basadas exclusivamente en factores diferentes de la justicia, tales como la ambición, el interés en lucrarse, el PIB...

Mié, 2011-01-12 04:21

2. (cont.)

De allí se pasa a la idea de que los argumentos económicos, referidos a la productividad (y afines), no están (o no puede estar) referidos la búsqueda de la justicia (y afines): de que un argumento económico no puede ser al tiempo un argumento de justicia (pues no hay relación entre cosas como la productividad y la justicia).

Esta idea, a mi juicio, es falsa y causa de la esterilidad de los debates sobre cuestiones económicas y su impacto de justicia social. Muchos probablemente piensan también que así es. Pero lo cierto es que en las discusiones sobre aspectos económicos este es un punto que no se tiene en cuenta y que se pierde de vista fácilmente...

Mié, 2011-01-12 04:32

2. (cont.)

No quiero desviar la discusión del tema ambiental. Pero un buen ejemplo de lo anterior es la discusión sobre el salario mínimo: el argumento central de los economistas acerca de la inconveniencia de aumentar por encima de cierto límite el salario mínimo es un argumento de justicia social. Y, sin embargo, la reacción general es negar ese hecho... E indignarse en nombre de la justicia social.

Uno puede hacer un análisis exhaustivo y sistemático de cada una de las premisas y fundamentos del argumento... Y eventualmente encontrarle problemas y fallas, por supuesto. Pero uno no puede negar que el argumento se basa en la defensa de la justicia social.

Mié, 2011-01-12 05:10

Hablo de esto porque el debate entre Alejandro Gaviria y William Ospina es un debate, de modo central, sobre las relaciones entre economía y justicia.

Y parte fundamental de las dificultades para lograr un debate fértil es lo siguiente. De un lado, la negación o el olvido de que los argumentos económicos pueden ser (y lo son muchísimas veces) argumentos de justicia: de que muchos factores económicos son condición necesaria (aunque no suficiente) de la justicia social. De otro, la creencia de que no se están considerando los argumentos económicos y de que, por ende, las propuestas de justicia son meros discursos (retórica).

Y digo que es fundamental porque esto lleva a una actitud, de un lado, de satanización de los argumentos económicos y, de otro, de banalizacion de los argumentos jurídicos (o no económicos).

Y esta actitud no es propicia para un diálogo orientado a esclarecer cuestiones y hacer propuestas referidas al logro de la justicia social. Que es lo que importa de verdad

Mié, 2011-01-12 03:15

Unos comentarios constructivos:

1. Al plantear las posturas, hablar de "injusticia social" y no de "justicia ambiental" es problemático. Pues se deja a ambas posturas planteadas en términos muy débiles que no constituyen un dilema:

A la pregunta "¿la injusticia *social* se explica por fenómenos *naturales*?" uno se ve tentado a responder "sin duda no".

Y a la pregunta "¿la injusticia social se explica por las malas decisiones de nuestros gobernantes?" uno se ve tentado a responder "sin duda sí".

Si se remplaza la palabra "social" por la palabra "ambiental", el problema (el presunto dilema) se hace patente:

¿La injusticia *ambiental* es causada exclusivamente por fenómenos naturales (inundaciones, terremotos, cataclismos...) o exclusivamente por fenómenos sociales (corrupción, ideologías, intereses...)? (Habría un dilema)

¿O por ambos fenómenos (postura 3): tanto los fenómenos naturales como los sociales explican conjuntamente la injusticia ambiental? (No hay dilema en realidad).

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