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Sábado Septiembre 20, 2014

 

Por Daniel Castillo Brieva

 

En estos tiempos en que los ecosistemas naturales colombianos son celebres por bombardeos, cultivos ilícitos, rutas de narcotráfico, palma africana, proyectos mineros, desplazamiento y relatos de ex secuestrados, se me antoja hablar del papel de la fotografía y los exploradores del siglo XX en nuestra relación con la naturaleza. El imaginario que se está construyendo a partir de los relatos de los secuestrados y el discurso de los medios de comunicación, consiste en una selva que es el sitio en donde se esconden “los malos”, en línea con la idea vendida exitosamente a una buena parte de la sociedad colombiana, sobre todo en los últimos 8 años. Una de las consecuencias de ésta situación es la percepción que puede tener una gran cantidad de colombianos citadinos de generaciones menores de 25 años, acerca de regiones naturales y culturales muy importantes del país. Las selvas del sur y del oriente del país o de la región pacífica se han posicionado como lugares inhóspitos increíblemente difíciles para la vida humana y además que son el escenario de la guerra. 

 

Ansel Adams es el fotógrafo de naturaleza, tal vez más importante del siglo XX, cuya obra contribuyó a generar la idea de los Estados Unidos como un país con una naturaleza imponente digna de ser conservada. Sus impresionantes fotografías, tomadas entre las décadas de los 30s a los 70s, hacen parte, en el imaginario de los estadounidenses, de la esencia de ese país. Esas imágenes se siguen difundiendo profusamente en universidades, museos y múltiples expresiones de la cultura popular.  

 

 

 

Tetons and the Snake River, 1942. Ansel Adams. 

 

Erwin Kraus, bogotano de padres alemanes es llamado frecuentemente en la historia de la fotografía colombiana como el Ansel Adams colombiano, y reconocido como el pionero del montañismo en el país. Sus fotografías, conocidas en un reducido medio de montañistas, muestran los imponentes paisajes andinos y las cumbres nevadas como las descubrió en la década de los 40, varias de las cuáles ya no son nevadas y la totalidad de ellas con sus glaciares reducidos dramáticamente.   

 

Erwin Kraus, 1951. Pico el Guardián, Sierra Nevada de Santa Marta

El geógrafo Robert West recorrió las tierras bajas del pacífico colombiano durante los veranos de 1951 a 1957 estudiando la naturaleza y la forma de vida de las comunidades afro-colombianas. Uno de sus aportes importantes es su registro de más de dos mil fotos sobre la naturaleza y los habitantes de la región.

 

Canal con palmas pánganas, bajo Atrato. Robert West 

 

Entre 1941 y 1952 Richard Evan Shultes, botánico, protagonista del libro "El Río" de Wade Davis, recorrió las selvas del oriente y el sur del país con una misión: encontrar especies de caucho, recurso clave durante la segunda guerra mundial. Esto se convirtió en un objetivo secundarío pues, sin dejar de llevar a cabo su encargo, se quedo doce años recorriendo la Amazonía, en la que ningún naturalista había estado antes, estudiando la flora y la relación de las comunidades indígenas con las plantas, llegando a ser el padre de la etnobotánica. Por medio del registro fotográfico de Shultes se revela la admiración y amor por la naturaleza del país y sobre todo por los grupos humanos que allí viven y su estrecha relación con los ecosistemas. 

 

 

Entrada a las cataratas del Jirijirimo. Río Apoporis, septiembre de 1943. Richard Evan Shultes.

 

La obra de Adams representa una estrategia de educación ambiental muy efectiva, que no fue planeada y que ha perdurado durante varias generaciones, pero eso solo ha sido posible gracias a sectores de la sociedad que han entendido el alto valor de las imágenes pues hablan por si solas y no necesitan de discursos anexos. El poder de las fotografías radica en que se convierten en símbolos, sin ser una fiel copia de la realidad, sino que trasmiten lo que el fotógrafo estaba experimentando frente al paisaje, una mirada particular, y es esa característica del registro fotográfico, que hace que la naturaleza se convierta en un documento histórico de relevancia para la sociedad. En las fotografías de West y Shultes no solo se trata del descubrimiento de la naturaleza sino de las sociedades que viven la habitan, lo que a veces parecen pasar por alto los ambientalistas y los profesionales de la conservación.  

 

Estas imágenes resultan ser mucho más efectivas que el amarillismo de la naturaleza que tanto se difunde actualmente cuando hay un accidente o un atentado que afecta infraestructura petrolera. O de lo que se podría denominar la cantaleta ambiental de lo que se entiende actualmente por educación ambiental y de algunos fotógrafos, que tratan de imponer una forma de pensar y actuar muchas veces radical por medio de imágenes muchas veces de calidad pero necesitadas de un discurso anexo para comunicar su intención. La obra fotográfica de los exploradores y académicos como Kraus, West y Shultes es el producto de un profundo entendimiento de los sistemas socio-ecológicos, a través de una experiencia directa y prolongada de años, lo único que garantiza el desarrollo de la mirada particular necesaria para que las imágenes trasciendan y tengan el potencial de instalarse en el imaginario de la sociedad. 

 

Si no queremos que la idea que termine por apoderarse de las mentes de una buena parte de colombianos sea la de que la selva impide el desarrollo y además es el refugió del mal en donde se pueden vivir las peores pesadillas, de acuerdo con la nueva literatura post secuestro, entonces parte de la tarea seria popularizar y valorar la obra de estos fotógrafos del siglo pasado.       

 

 

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2010-10-08 13:43

Poco qué agregar a su ilustrativa información y exhortación. Creo que la persistencia en la difusión de imágenes en relación con ese 'reservorio selvático que aloja tantos males', que amenaza con consolidarse en la mentalidad de muchos colombianos, no limita sus efectos a los menores de veinticinco años, sino que cubre a las diversas generaciones. Ello se debería al desconocimiento general de la naturaleza y características de nuestros ecosistemas, que apenas hace poco tiempo se divulgan en los medios académicos y de información, pero sin que se hayan incorporado en debida forma al patrimonio intelectual de la sociedad. Se diría que existe aun el analfabetismo funcional de las mayorías en ese campo del saber. Falta saber cómo "popularizar y valorar la obra de estos fotógrafos del siglo pasado", cuyos meritorios trabajos desconocemos y no sabemos dónde encontrar.

Mié, 2010-10-06 14:49

Daniel, gracias. Prefiero vernos como nación en estas imágenes, asi sean lentes de viajeros que llegaron de afuera, que en las imágenes de el capo y sin tetas no hay paraiso.
jc

Lun, 2010-10-04 12:44

Muy buena curaduría y una buena pausa ante tanto cliché citadino. Me recordó un texto que escribió Carolina Sanin sobre el caso de la liberación del Jorge Emilio Moncayo:

http://www.elespectador.com/columna197605-pausa-de-los-loros

También vale la pena recordar al director Werner Herzog y su amor-odio por la selva donde filmó esas dos películas que tambien fue toda una película filmarlas:

Una es "Fitzcarraldo" y la otra es "Aguirre" (hay varios documentales sobre esos rodajes).

Lun, 2010-10-04 12:03

Muy buena entrada estimado Daniel. La naturaleza y su imágen son poderosos instrumentos discursivos social y políticamente hablando, dependiendo de quien promueva o no el asunto y para qué. Si bien la visión de la naturaleza en nortemérica a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX promovió en algunos casos un tipo de naturaleza construida y "consumida" para la élite. Los casos que dices de West y Shultes si se direrenciaban pues como dices iban al fondo de esa ecología cultural, de que había y aún hay gente en esa "manigua". El discurso es tan poderoso que a mi aún me impresiona cómo la gente ni se le pasa por la cabeza que en medio de los bombardeos puedan caer campesinos o habitantes de los bosques y el impacto de la guerra en selvas, sabanas y ríos aún no ha sido dimensionado. Un saludo y cómo siempre, de lo mejor del blog verde.

Una sugerencia para el editor del blog o quien suba las entradas: hay que revisar la redacción de los escritos, encontré algunos errores.

Lun, 2010-10-04 12:23

Estoy de acuerdo con usted Germán, la visión de principios de siglo XX de la naturaleza en USA era mas bien elitista, pero Adams se separó un poco de eso y para mediados de siglo, por ejemplo parques como Yosemite y Yellowstone eran muy visitados, sin mencionar la incidencia política de las imágenes. Esto se construyó gracias en parte a un trabajo constante de divulgación de imágenes.

La responsabilidad de los errores de redacción y ortografía es solo mía, gracias por mencionarlo, prometo más cuidado la próxima entrada.

Daniel Castillo

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