Por Lucas Ospina · 12 de Septiembre de 2014

9127

14

En Bogotá, en el Barrio La Soledad, en una gran casona de varios pisos que fue dividida para sacarle una docena de apartamentos, hay una discusión entre la administradora del edificio, los propietarios y uno de los dueños.

Cada apartamento debe aportar una cuota de millón y medio de pesos para pelar, resanar y pintar la fachada y las áreas comunes del inmueble.  Hay consenso sobre el color de la pintura, no tanto sobre la necesidad de hacerlo. Los que ya no viven en el sector y ven su vida ahí como una aventura pasajera que luego devino en inversión mercantil, consideran primordial el embellecimiento del edificio en miras a una pronta venta, antes de que baje la marea especulativa que inunda el sector inmobiliario y sube los precios de todo en la capital del país. Los que viven en la casona suman a la valorización la idea de llevar una vida más estética, quieren disfrutar del nuevo renacimiento que vive su barrio, ahora convertido en un enclave de la “bohemia boutique” típica de cualquier ciudad cosmopolita (a una cuadras acaban de poner un restaurante de Sushi y una tienda exclusiva de productos orgánicos, vinos y cuentos para niños).

Solo uno de los propietarios que vive en la casona se ha opuesto a la iniciativa, argumenta estar de acuerdo con el acto pictórico pero pide posponerlo y dedicar los recursos de la prima extraordinaria a cancelar primero las prestaciones sociales de una pareja que trabaja en la portería desde hace más de 15 años. El monto de lo que se piensa recoger por la pintura es en algo inferior a lo que se adeuda a la pareja. La administradora del edificio, que representa a varios de los propietarios no residentes, junto al resto de los vecinos propietarios dicen que ese pago vendrá cuando sea su momento, luego de otras reparaciones y modernizaciones locativas.

La pareja de porteros vive en una pieza pequeña, con tan poca fortuna en el diseño que la única ventana da un muro, carece de calentador de agua caliente y usan como cocina un reverbero doble que instalaron al lado del nicho del fregadero donde lavan los traperos. La puerta de su pieza da a los garajes y ambos porteros se alternan para quitar y poner los candados internos cada vez que a cada hora, de domingo a domingo, entra un carro, sea de propietario o visitante. Algo del humo de esas máquinas se mete a su cuarto cada vez que abren los portones.

En la casona vive un actor que actúa en obras de teatro libertarias, tiene una modesta academia de actuación y hace poco viaja, bajo un contrato estatal, a las zonas de conflicto del país para dictar talleres a grupos de personas que han sufrido por hechos violentos. También hay un par de profesores universitarios de planta, dos funcionarios del Estado en puestos culturales y otro es fundador de una oenegé, todos, gracias a sus trabajos, están al tanto de la palabra “posconflicto” y le dan de vez en cuando un uso retórico o ejecutivo en charlas, clases, presentaciones y documentos oficiales.

En la última reunión de la junta del edificio, todos los propietarios residentes asistieron y fueron correctos con el vecino propietario opositor que, cuando fue el momento, insistió en estar de acuerdo con la pintura pero solo tras pagar lo que se adeuda a los porteros. Fueron 11 votos contra 1 y al final la administradora de la inmobiliaria, empoderada pues tenía el poder de varios de los propietarios, se dio el gusto de hacer en el acta del encuentro una garabatico vago y nominal como única constancia del voto en contra.

Los porteros del edificio se quieren ir y montar una tienda con un familiar en un barrio del sur occidente de la ciudad y necesitan la plata de la deuda para comenzar esa nueva vida, pero temen que una pelea con los propietarios les traiga problemas. Saben que la ley en algo los protege, pero temen que todo se alargue y complique, ellos nunca han firmado un contrato por el servicio que prestan y, en caso de darse un pago por vía judicial, son recelosos de que algún leguleyo pueda robarles o embolatarles parte o todo el dinero y se queden sin el pan y sin el techo.

En ese barrio, en La Soledad, en la elecciones pasadas para presidente, en muchos puestos ganó el voto por “la paz”. Entre los vecinos propietarios de la casona nadie hizo mucho alarde en la campaña, nadie pegó afiches en la ventana o en los carros y mucho menos usó camisetas de apoyo para su candidato, pero todos, como clase media alta bogotana que lee prensa civilista y columnas heterodoxas de opinión, votaron a regañadientes por Juan Manuel Santos, después de todo era él quien prometía no levantarse de la mesa de negociaciones en La Habana a la que asisten los guerrilleros de la franquicia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

El vecino propietario opositor que quiere pagar las prestaciones de los porteros tuvo un hermano secuestrado por 5 meses hace más de 10 años. Se lo llevó la delincuencia común y luego fue vendido a la guerrilla. Lo secuestraron en la finca de unos primos palmicultores cuando pasaba ahí una temporada en su práctica universitaria de agronomía. En la finca solo había cientos de hectáreas de palma, una casa rústica y parca donde se quedaban una o dos noches al mes los dueños del terreno y hacían uso esporádico de los baños, camas, el televisor y el lector de DVD. La pareja de empleados, que hacía y servía la comida y mantenía la casa, vivían con sus niños a unos cien metros, en un palafito con piso de tierra, agua del pozo y una letrina.  Cuando soltaron al hermano, luego de negociar y hacer un pago, al vecino propietario opositor se le ocurrió pensar que había alguna relación entre el secuestro de su hermano, su familia palmicultora y la pobreza de los cuidanderos. Claro, una relación más allá de las sospechas evidentes de la policía, que pasó rastrillo por todos los empleados de la finca y no encontró nada sospechoso, aunque luego del secuestro los dueños no volvieron, despidieron a la servidumbre y ordenaron quitarle las paredes al palafito para guardar ahí un nuevo tractor de segunda.

El vecino propietario opositor hoy intenta ver una relación parecida entre sus vecinos de La Soledad, los porteros y las contingencias de la guerra y la paz, pero más fuerte que esa inquietud culposa de tipo intelectual es la rabia resignada que le entra cada vez que ve como esas dos personas siguen haciendo su trabajo juiciosamente, como si en la casona de La Soledad no pasara nada.

Comentarios (14)

Juan Felipe Correa

12 de Septiembre

0 Seguidores

Demasiado #incapaces. Felicitaciones antes de que se arme la "guerra por la pa...+ ver más

Demasiado #incapaces. Felicitaciones antes de que se arme la "guerra por la paz" de aquí para abajo

Prada

12 de Septiembre

1 Seguidores

No me gustan las historias con moraleja, explícita o implícita, porque, por ...+ ver más

No me gustan las historias con moraleja, explícita o implícita, porque, por lo general, esconden una falacia; pero no pude encontrar la de esta.
Se parece mucho al argumento de que no podemos indemnizar a las víctimas porque, para eso, no hay plata. La plata de la pintura no se puede malgastar en los derechos de otros, que se aguanten. Pero eso era antes. ¿Será que sí?

DIDUNDI

13 de Septiembre

1 Seguidores

Lucas, lo suyo rayando siempre n la excelencia.
La estrella de la películ...+ ver más

Lucas, lo suyo rayando siempre n la excelencia.
La estrella de la película, el vecino opositor, q debe tener una deuda pendiente con su conciencia q no le permite cometer el error una vez +.
Su lucha solitaria tiene mucho trabajo x delante; convencer al resto d vecinos no será fácil, pero esa es la TAREA para q su conciencia se tranquilice un poco. A su favor q el resto d vecinos están muy bien dateados-informados y q esta ‘’superioridad’’ contribuya a favor de los q chupan el humo dl parqueadero. Mientras esto se decide, los porteros muy juicioso a expensas d las decisiones d otros, xq sus derechos no están x encima d las prioridades d la gran mayoría, y toca esperar asi la muerte les llegue primero.
Al país tambien se le hace tarde, y esta oportunidad TIENE q aprovecharse.
Afortunadamente en esta vez los vecinos opositores SOMOS mayoría, y NUESTRO VECINO a convencer- no a vencer-logre también caer n el error y asi tenga un poco de paz, así sea con el mismo.

LIBELULA

15 de Septiembre

0 Seguidores

Como narrativa excelente, como paradoja fenomenal.... concluyó que así esta ...+ ver más

Como narrativa excelente, como paradoja fenomenal.... concluyó que así esta nuestro País, hay dinero para la fachada.... que maravilla mostrarle al mundo que logramos la paz después de más de 40 años, pero no hay presupuesto para lo esencial (salud, educación y mejoramiento en la calidad de vida de los Colombianos)... que como los porteros de esa casona, con temor de perder lo poco, agachamos la cabeza y permanecemos en silencio...... felicitaciones... Lucas necesitamos más escritores que nos obliguen a pensar.... algo inherente al ser humano... pero que tenemos atrofiado... se lo hemos dejado a los que nos explotan y como los porteros de tu historia bajamos la mirado... para que no noten nuestra frustración

GMolano

15 de Septiembre

0 Seguidores

Si el país grande, el macro, el de las grandes decisiones tienes esos debates...+ ver más

Si el país grande, el macro, el de las grandes decisiones tienes esos debates. El país pequeño el de los vecinos, el de la cuadra, del día a día tiene los mismo contrastes.
En algún momento, como los vecinos, vamos a averiguar de que somos "capaces" de verdad verdad, nada de hashtags, ni basura mediática. Este gobierno esta apostandole al sentido común civilizado de los colombianos y se le olvida que gano raspando las elecciones y que hay vecinos que optan por posiciones mas honestas y pragmáticas, que poco tienen que ver con la sociedad y mas en verse el ombligo.
Si el gobierno no ha hecho esa tarea es porque también esta en ese cuento, el de verse el ombligo. En estar embebido en intrigas políticas y económicas de largo aliento.
Si el proceso sale avante, no va a ser por el esfuerzo del gobierno, sino por la labor de unos pocos vecinos desconocidos que si van saber presentar al pueblo el contraste de la guerra y la paz, en especial el costo del egoísmo a largo plazo.

Germán Bustos

16 de Septiembre

0 Seguidores

Más o menos así, apenas uno de cada 10 u 11 de los de la clase media se da c...+ ver más

Más o menos así, apenas uno de cada 10 u 11 de los de la clase media se da cuenta que la superación del conflicto también pasa por sus manos... y por sus bolsillos

Teresa Suárez

16 de Septiembre

0 Seguidores

Me gustan sus entradas que le recuerdan al lector la responsabilidad que tiene...+ ver más

Me gustan sus entradas que le recuerdan al lector la responsabilidad que tiene en temas que parecen abstractos y ante los que aparentemente no se puede hacer nada.
Insinuar que el origen del conflicto es y siempre será la desigualdad social en Colombia -y en el mundo-, es tan básico y por lo mismo tan fácil de perder de vista, que es clave para pensar cómo llevar a la práctica el teórico "posconflicto" y no creer que al igual que la paz, es una obligación de "nuestros hijueputas" paramilitares, guerrilleros y gobernantes.
Cambiar nuestro modelo de sociedad por una equitativa, incluyente y comprometida no va a ser un proceso rápido, pero no sólo es necesario, sino imprescindible para evitar el surgimiento de nuevos actores alimentados por la rabia y la frustración de la injusticia social, que mantengan al país en guerra por otros 60 años.
Cerrar brechas y ayudar al “más necesitado” no es difícil en un país en donde por pobre que se sea, siempre hay alguien en peor condición que uno.

esteban abondano

18 de Septiembre

0 Seguidores

Acabo de leer un texto del espectador sobre el proceso de paz y de como esta d...+ ver más

Acabo de leer un texto del espectador sobre el proceso de paz y de como esta dividido el país, no mas en ese medio se ve la rabia, los roces entre los usuarios y la costumbre de ponerle siempre al final de algún opositor político alguna una muletilla fálica o chiste de inodoro. Yo se, esta entre el leguaje del calle, pero para empezar por la paz hay que tener respeto, asi de pronto nos llega un presidente digno del país. Sobre el tema es un buen símil, pero apenas muestra un pedazo de la diferencia que existe. Que será de la rabia de alguien desmovilizado, de familias enteras, etnias casi extinguidas. Es mucha la molestia y mas la suma que tenemos grupos armados en donde la izquieda y la derecha se llaman narcotráfico, genocidio y trata de personas. Esta mezcla es casi que perfecta para que en una década o en algún tiempo cercano se viva el reflejo que de lo que esta sucediendo hoy en el medio oriente.

Ana María Ibáñez

20 de Septiembre

220 Seguidores

Maravillosa columna Lucas. Esa es una de las raíces de nuestra guerra y desig...+ ver más

Maravillosa columna Lucas. Esa es una de las raíces de nuestra guerra y desigualdades

Las historias más vistas en La Silla Vacia