Por Blog de Notas · 20 de Noviembre de 2014

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Por Javier Corredor y Carolina Maldonado

¿Alguna vez ha decidido comprarle una muñeca a su hija y un Lego a su hijo? ¿Alguna vez le ha explicado cuidadosamente el funcionamiento de un auto a su hijo, mientras cambia el tema cuando quien pregunta es su hija? ¿En el fondo siente temor cuando su hija patea el balón como queriendo convertirse en la próxima capitana de la selección femenina de futbol? Si es así, usted probablemente está promoviendo (posiblemente sin quererlo) una discriminación endémica e invisible que se inicia en la infancia pero que se extiende a lo largo de toda la vida.

Existe una gran cantidad de evidencia que muestra que las experiencias tempranas determinan el desarrollo de múltiples capacidades, habilidades y preferencias desde el comienzo del desarrollo cognitivo y emocional. Por ejemplo, los niños y niñas expuestos a ambientes enriquecidos en la primera infancia tienden a desarrollar mejores habilidades en diferentes áreas de desempeño académico. Lo que es grave es que existen importantes diferencias en las experiencias que son socialmente aceptadas para niños y niñas. Los juguetes, por ejemplo, son radicalmente diferentes: los juguetes estereotípicamente masculinos, como el Lego, tienen propiedades que permiten la elaboración creativa y el desarrollo de habilidades espaciales asociadas al razonamiento matemático. En cambio, los juguetes enfocados a las niñas, como las muñecas (o los Legos de niñas), tienen propiedades simbólicas que si bien promueven el cuidado, no estimulan habilidades en otros dominios del desarrollo. Estas diferencias tempranas se amplifican con el tiempo y afectan fuertemente tanto las elecciones profesionales como la facilidad que hombres y mujeres tienen para desempeñarse en diferentes áreas.

Estas fronteras son invisibles para los padres y ejemplifican la forma en que desde la infancia algunas oportunidades empiezan a restringirse para una fracción importante de la población. Los esfuerzos en política pública por balancear el campo de juego en la adultez son importantes pero es altamente probable que estén llegando demasiado tarde a la vida de muchas niñas y mujeres. Dichos esfuerzos deben empezar en la educación de los padres y en la difusión del conocimiento que advierte sobre los peligros de prácticas de socialización extendidas que promueven los estereotipos de género. Especialmente, se debe hacer énfasis en la importancia de crear oportunidades de juego y aprendizaje temprano similares para ambos géneros.

Así que cuando vaya a comprar juguetes recuerde que en ese acto está eligiendo el destino de sus hijos e hijas. Por eso, la próxima vez que lo haga, piénselo bien. Su hija debe tener la oportunidad de desarrollar habilidades espaciales tanto como su hijo debe poder aprender a cuidar a otros.

Ps: Como parte de una investigación en curso, estamos realizando una encuesta para comprender cómo se perciben las aplicaciones digitales dirigidas a niños y niñas. Si usted es padre o madre de familia y nos quiere ayudar, por favor complete la siguiente encuesta.

Comentarios (9)

Daniel Prieto

20 de Noviembre

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No sé si se pueda considerar el Lego no-de-niñas esté libre de agencia de g...+ ver más

No sé si se pueda considerar el Lego no-de-niñas esté libre de agencia de género. Los personajes femeninos son inexistentes, y muchas de las narrativas que veo en el nuevo Legoland (tal vez no en el de los años 70 o principios de los 80, el que me tocó) son arquetípicamente masculinas, orientadas a lo violento y a el ejercicio de la fuerza. Como cosa curiosa, hay unos juegos de 'ingeniería' o de construcción parecidos al Mecano que están pintados de rosado y dirigidos a niñas, no a niños y niñas.

Carlos Lozano

21 de Noviembre

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Estoy de acuerdo con el artículo. En verdad estos estereotipos juegan un pape...+ ver más

Estoy de acuerdo con el artículo. En verdad estos estereotipos juegan un papel muy relevante, incluso en tareas cotidianas como es el caso de manejar automóviles. La excesiva precaución de algunas mujeres al conducir, o su extremo arrojo, por oposición, son un ejemplo de una educación desigual, donde es el hijo varón el que se enseña y crece con el chip de conductor experto, mientras que la mujer en muchos casos debe resignarse a aprender en forma tardía y con el estigma social de demostrar que puede y que lo hará bien.

Carlos Lozano

21 de Noviembre

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Estoy de acuerdo con el artículo. En verdad estos estereotipos juegan un pape...+ ver más

Estoy de acuerdo con el artículo. En verdad estos estereotipos juegan un papel muy relevante, incluso en tareas cotidianas como es el caso de manejar automóviles. La excesiva precaución de algunas mujeres al conducir, o su extremo arrojo, por oposición, son un ejemplo de una educación desigual, donde es el hijo varón el que se enseña y crece con el chip de conductor experto, mientras que la mujer en muchos casos debe resignarse a aprender en forma tardía y con el estigma social de demostrar que puede y que lo hará bien.

J. Felipe Parra

22 de Noviembre

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Ya que hablamos de Lego... les tengo un dato curioso: Lego la tenía clara en ...+ ver más

Ya que hablamos de Lego... les tengo un dato curioso: Lego la tenía clara en los años 70.



"Para los padres:
La urgencia de crear es igual de fuerte en todos los niños. Niños y niñas.
Es la imaginación lo que cuenta. No la habilidad. Tú construyes lo que sea que viene a tu cabeza, de la forma que lo quieres. Una cama o un camión. Una casa de muñecas o una nave espacial.
A muchos chicos les gustan las casas de muñecas. Estas son más humanas que las naves.
Muchas chicas prefieren las naves espaciales. Son más emocionantes que las casas de muñecas.
Lo más importante es el poner el material adecuado en sus manos y dejarlos crear lo que para ellos sea más atractivo".

¿Qué ha pasado en 30 años? Conservatismo. :)

Prada

23 de Noviembre

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Nuestros hijos nacieron en los ochenta. Primero la niña y cuatro años despu...+ ver más

Nuestros hijos nacieron en los ochenta. Primero la niña y cuatro años después el niño. Mi esposa y yo, ingenieros de sistemas de finales de los setenta, leíamos casi los mismos libros y hacíamos casi las mismas cosas, desde trabajar a la par hasta conducir un vehículo y lavar los trastos. Yo cocino, ella no, ella prefiere los documentales de gimnasia y moda, y yo los de historia, ingeniería, arquitectura y jardinería.
Cuando nacieron estaba de moda la "estimulación temprana" que, hasta donde recuerdo, era unisex. Cuando crecieron, los juguetes de la niña los heredó el niño: los mismos Legos, los mismos casetes de música infantil, los mismos rompecabezas, el mismo Sócrates y el mismo Nintendo y su Mario Bros; todo excepto las muñecas. Y los mismos libros, hasta cuando los eligieron ellos mismos. Para la niña, maquillaje, para el niño, balones.
La duda nunca resuelta: ¿Dónde trazar la raya entre una sutil discriminación y un normal y sano trámite de diferencias "naturales"?

Melisa Castellanos

24 de Noviembre

186 Seguidores

Sobre la interacción familiar y los juegos online, les puede interesar esto: ...+ ver más

Sobre la interacción familiar y los juegos online, les puede interesar esto: http://www.concordia.ca/news/stories/cunews/main/stories/2014/11/18/face...

Harun Al Rashid

15 de Febrero

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El verdadero problema es que la mayoría de juguetes vienen de Estados Unidos....+ ver más

El verdadero problema es que la mayoría de juguetes vienen de Estados Unidos. Allá la discriminación de género es tradicionalmente mayor, y marcan mucho más los estereotipos. Por ejemplo, las mujeres ganan menos, cuando tienen hijos dejan de trabajar, etc., situaciones que aquí no tendrían sentido. Si miramos los juegos, esa situación social se refleja en ellos y se reproduce el estereotipo. Las cosas serían muy diferentes si nosotros fabricáramos nuestros propios juguetes de acuerdo con nuestros patrones culturales. El verdadero problema es que a través de los juguetes, videojuegos y programas infantiles, estamos importando una realidad cultural ajena y peligrosa para el desarrollo de nuestros niños.

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