Por Julieta Lemaitre · 24 de Enero de 2014

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Pensaría uno que para los colombianos es claro desde hace décadas que el mercado de drogas ilícitas se mueve por la demanda antes que por la oferta. Y sin embargo ahora, mientras el gobierno y las FARC negocian el tema ante la indiferencia del país, son pocos los análisis sobre el funcionamiento del mercado a nivel rural. Porque allí también funciona por demanda, antes que por oferta. Como escribí hace unos meses en este blog, basada en un trabajo de investigación realizado con Sebastián Rubiano y Julián Berrío, los pequeños intermediarios son determinantes para el cultivo de coca. Ellos, a quienes una de mis fuentes campesinas llamó “los capitalistas,” entregan dinero para insumos y compran la pasta de coca. En la coca, como en todas partes, sin “capitalistas” que inviertan, no hay negocio.

Sin embargo la estrategia de represión de los gobiernos de turno se ha enfocado en los cultivos y los cultivadores en el campo, y en los grandes narcotraficantes en las ciudades antes que en la demanda que generan estos intermediarios. Se sabe muy poco sobre ellos: quiénes son, cuál es su origen social, cómo operan dentro del negocio, cómo contactan a los campesinos, y cuál es su relación con el control territorial de los ejércitos irregulares (y regulares…)

Lo que sí parece ser claro es que varios frentes de las FARC son los “capitalistas” en sus zonas de influencia, y que otros frentes extorsionan a estos pequeños intermediarios, pidiendo una porción del negocio (“gramaje”) por dejarlos funcionar, y protegerlos.

En este marco la propuesta de las FARC, enfocada en el bienestar de los campesinos, suena extraña. Parte del supuesto que el negocio de la coca funciona por oferta: los campesinos cultivan porque han sido abandonados por el Estado, y en este cultivo radica el problema. Eso no es así de fácil, ni de claro.

Sin duda la inversión social en el campo es un deber político y moral de los gobernantes.

Pero poco tiene que ver con el negocio de la coca: después de todo hay vastas zonas del país propicias para el cultivo de la hoja, abandonadas a la miseria, donde no prosperan los cultivos ilícitos. Y no se debe a que exista una mayor cultura ciudadana, sino por la pedestre razón que no hay quien la compre. La presencia o no de compradores depende de otros factores poco conocidos, como son la presencia de trochas ancestrales, ríos navegables, rutas aéreas clandestinas, y otras formas de mover la pasta. Depende también, como en todo negocio, de la presencia de redes familiares y comerciales en el lugar en el cual se piensa invertir dinero.

Espero que por lo menos a espaldas del país las FARC estén negociando la forma de salirse del negocio, y entregar sus rutas y sus socios. Así sea por el interés en saldar cuentas con los americanos.

Sin embargo la entrega de rutas y socios no basta, pues, como suele suceder, a nivel local las FARC serán rápidamente reemplazadas por otros compradores, otros capitalistas interesados en el mejor negocio de todos los tiempos en el campo colombiano.  Así, se está perdiendo quizá una oportunidad histórica para utilizar el conocimiento local de las guerrillas para diseñar instituciones capaces de identificar, judicializar y desmantelar con rapidez las redes de intermediarios que, cargados de dinero en efectivo, son la voraz demanda que mueve el mercado de la coca en el campo.
 

Comentarios (8)

psophia

24 de Enero

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Buena entrada, señala lo absurdo de la estrategia de represión enfocada en l...+ ver más

Buena entrada, señala lo absurdo de la estrategia de represión enfocada en los cultivos, y la necesidad de más investigar más (sobre quienes son y que hacen los "capitalistas") para poder ejercer control. Se necesitan unas cuantas tesis de sociólogos/antropólogos sobre el tema.

Flavio Pinto Siabatto

25 de Enero

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Entiendo la preocupación de Julieta, y comparto los comentarios.
Sin emb...+ ver más

Entiendo la preocupación de Julieta, y comparto los comentarios.
Sin embargo, no me quedó claro si la queja de Julieta se basa en una crítica a un acuerdo ya existente entre guerrilla y gobierno; si por el contrario no se conoce un documento del acuerdo pero ya se conocen los ejes de la discusión, y se prevée que estos aspectos de la economía local del narcotráfico no se van a tener en cuenta; o si la crítica da por sentado que ninguno de estos aspectos será abordado en los diálogos.
Ojalá la crítica no se base en meras suposiciones de lo que se está discutiendo. Si así fuera, qué sentido tendría la discusión? Qué sentido tendría el artículo?

Carlos Calderón

26 de Enero

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Es un punto de vista bien interesante el de la columnista . Como la coca no es...+ ver más

Es un punto de vista bien interesante el de la columnista . Como la coca no es producto de primera necesidad necesita de mecenas económicos para su producción y
compra y realmente las FARC son un cartel poderoso que si no obliga a los campesinos a sembrar la coca si se nutre del gramaje respectivo a los los "capitalistas" como desde el tiempo de Gacha. Es difícil que los combatientes
dejen tan fácil tan buen negocio, pues no saben hacer otra cosa. Esos mismos combatientes terminarán en una disidencia de las FARC o en otras bactrins.

Julieta Lemaitre

27 de Enero

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Es más o menos normal, por el poco cubrimiento de los medios, que varios de l...+ ver más

Es más o menos normal, por el poco cubrimiento de los medios, que varios de los comentaristas del blog no conozcan la propuesta de las FARC.

El link al análisis de La Silla al que de manera tácita responde mi blog:

http://lasillavacia.com/historia/seis-razones-por-las-que-la-propuesta-d...

Y ya directamenta a la propuesta de las FARC, directo de su página web, ya que el link de La Silla no me funciona:

http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc...

Sería por supuesto una herejía decir que esto es más interesante que la agenda noticiosa actual, incluyendo a Petro y a la rodilla de Falcao...Quién sabe.

 

 

Flavio Pinto Siabatto

28 de Enero

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Quedé aún más confundido. Es de suponer como se ha hecho en otros países, ...+ ver más

Quedé aún más confundido. Es de suponer como se ha hecho en otros países, que la legalización implica el control estatal de la producción (no la producción, sino el control), lo cual supone el desmantelamiento de redes de intermediarios.
Por otra parte, es claro de la propuesta de la guerrilla (gracias por los enlaces), que no se trata de legalizar la producción y comercialización de cocaína, sino justamente de reconocer los demás usos de estas plantas. Así que se trataría de incorporar tales usos al mercado, y -obvio- de prohibir la producción y comercialización de cocaína.
Así que sigo sin entender los anticipados reparos de Julieta sobre la propuesta de la guerrilla.
Me ha dejado aún más desconcertado su comentario final. Insinúa que los comentaristas desconocemos el contexto por andar ocupados con Petro y Falcao. Esto podría aplicarse a algunos, pero generalizar de tal manera indica que en efecto, sus imaginarios dictan su discurso por encima de los hechos.

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