Por Blog de Notas · 16 de Enero de 2015

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por Lina Moros, Maria Alejandra Vélez e Iván Darío Lobo (Profesores, Facultad Administración, Universidad de los Andes)

Desde hace cinco años invitamos todos los semestres a dos desmovilizados a un curso de pregrado de la Universidad de los Andes para compartir su historia de vida con los estudiantes. En las diferentes versiones del curso y con el apoyo de la Agencia Nacional para la Reintegración (ACR), ex combatientes de izquierda y derecha, más o menos adoctrinados, más o menos “arrepentidos”, más o menos “convencidos”, han compartido con los estudiantes sus vivencias antes, durante y después de pertenecer a un grupo armado.  

Esta actividad tiene dos partes. En la primera los ex combatientes dan una charla sobre sus razones para alistarse en un grupo armado: por necesidad económica, por simpatía ideológica, por reclutamiento forzado o porque era el único modelo a seguir en su comunidad. Cuentan también algunas de sus experiencias como parte del grupo y cierran comentando sobre su proceso de desmovilización y reintegración a la sociedad. La segunda parte, que es la que aquí más nos interesa, ocurre en la clase siguiente, en la que ya no están los ex combatientes. Allí propiciamos una discusión en torno a una pregunta para los estudiantes: ¿qué sintieron con la charla?

Plantear así la pregunta ubica la discusión inicial en el plano emotivo y no puramente en el técnico o teórico, que son los que predominan en discusiones previas sobre el conflicto armado durante el curso. Con ello buscamos que los estudiantes vayan más allá del análisis distante del conflicto para comprometerlos en un nivel emocional y así hacer que emerjan más directamente sus creencias, valores, formas de ver el mundo e incluso sus prejuicios –heredados o construidos.

En las distintas versiones del curso, los estudiantes han manifestado sentir “impacto”, “indignación”, “rechazo”, “desconfianza”, “admiración”, “comprensión”, por mencionar solo algunas de las reacciones más recurrentes. Con ese inventario discutimos para comprender, colectivamente, las razones por las cuales se manifiestan esas emociones. Los debates han sido siempre álgidos y hondamente polarizados.

Hemos acumulado distintos testimonios sobre los efectos de “llevar el conflicto al aula”. Como profesores, para nosotros hay dos preguntas centrales: (i) ¿aprenden algo los estudiantes de esta experiencia pedagógica?, y (ii) ¿qué lectura es posible hacer de lo que hemos encontrado?

Sobre la primera pregunta, algunos fragmentos de las apreciaciones de los estudiantes son reveladores:

“Antes que perdón tiene que haber arrepentimiento y castigo. No puede haber reintegración sin castigo; sin eso no se merecen que la sociedad los acoja”.

“Creo que nos hace falta educación; a los desmovilizados, a la sociedad civil, a todos. Eso es lo primero”.

“Ante un problema como este, como estudiantes no podemos hacer realmente nada”. “Yo me rehúso a concederle lo más mínimo a alguien que no es capaz de pedir perdón”. “En un contexto como el colombiano la línea entre víctimas y victimarios es difícil de trazar”.

“En vez de ver a una ex combatiente yo vi a un ser humano”.

 “A mí me dio rabia, porque no veo arrepentimiento en ellos”.

“Uno juzga a priori. Pero en algunos casos estas personas entraron a los grupos porque no había otra alternativa”.

 “Yo nunca me había sentido responsable de lo que viene en el postconflicto. Sentía que no me tocaba”.

“Yo siempre había visto el conflicto desde las cifras. Aterricé esas cifras a caras”.

“La charla me obligó a reflexionar sobre mi posición frente al conflicto”.

Igualmente reveladora resulta la experiencia de una estudiante proveniente de una familia golpeada dura y sistemáticamente por el conflicto durante años, crítica acérrima de los ex combatientes y férrea opositora a las concesiones en pro de la reconciliación. Al final del curso ella decidió vincularse como voluntaria de la ACR. A pesar de seguir creyendo que “estos grupos están equivocados”, quería “entender por qué hacen lo que hacen”.

Sobre la segunda pregunta, hemos hecho al menos dos posibles lecturas. La primera es pedagógica. Interesados en que los estudiantes del curso desarrollen un pensamiento menos dogmático, más crítico y más empático sobre la realidad del conflicto en Colombia, nos hemos enfrentado al desafío de aceptar que nosotros mismos debemos ser tolerantes con aquellos que se resisten –por inercia o elección- a ampliar su visión. Hemos además comprendido el nivel al cual muchas de las visiones dicotómicas sobre el conflicto –los “buenos” y los “malos”, las “víctimas” y los “victimarios”- están condicionadas por los contextos sociales de los cuales provienen los estudiantes y –en cualquier caso- pueden ser desdibujadas, aunque sea de manera parcial, recurriendo a estrategias pedagógicas no convencionales.

La segunda lectura es ética. El conversatorio con los desmovilizados propicia cierto nivel de empatía para acercar al estudiante a la realidad del otro –desde los sentimientos que esa realidad genera- para comprenderla, antes que juzgarla. Permite además que los estudiantes reflexionen sobre sus propias posturas y actitudes y sobre las implicaciones que estas tienen para ellos y otros. Porque existe una transmisión tácita de valores, actitudes, formas de ver el mundo e ideologías, puede decirse que –aún sin proponérselo- en el ejercicio de su rol todo profesor toca la dimensión ética. Tomar conciencia sobre ello nos ayuda a entender la enorme responsabilidad que en este rol tenemos ante los desafíos que el país enfrenta.

Sería ingenuo pensar que todos –o siquiera la mayoría- de estudiantes cambia radicalmente su visión sobre el conflicto luego de pasar por esta experiencia. Aun así, como ejercicio de cierre del curso les pedimos a los estudiantes que entreguen una reflexión breve sobre su aprendizaje más importante durante el semestre. El conversatorio con los ex combatientes es con frecuencia destacado como una experiencia transformadora.

Las ideas que hemos compartido tienen el propósito de resaltar el salón de clases como un posible espacio de diálogo y transformación en el postconflicto. Como este, hay otros ámbitos cotidianos en donde se puede dar una construcción silenciosa pero profunda a favor de la reconciliación.

Comentarios (17)

Mauricio Rubio

16 de Enero

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Excelente. El resumen y sobre todo el trabajo que se percibe hicieron. Qué frescura las visiones inductivas, desde abajo. Felicitaciones

Excelente. El resumen y sobre todo el trabajo que se percibe hicieron. Qué frescura las visiones inductivas, desde abajo. Felicitaciones

DIDUNDI

16 de Enero

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Muy, pero muy positivo el ejercicio. Excelente manera de arrancar el año nuevo, el año donde esperamos se dé x fin la firmita y entremos a saber de...+ ver más

Muy, pero muy positivo el ejercicio. Excelente manera de arrancar el año nuevo, el año donde esperamos se dé x fin la firmita y entremos a saber de qué es que realmente están hechos el estado, dirigentes y gremios económico-políticos.
Q sean usted y precisamente con los estudiantes d la U * influyente dl pais, la q GOBIERNA, hace muy significativo q esas nuevas promociones dirigentes se unten un poco d experiencias reales del verdadero país q tenemos. El variopinto de posiciones y reacciones al ejercicio es entendible y hasta comprensible, no se puede esperar q haya una concientización-humanización del conflicto d la noche a la mañana en sectores q a duras penas lo ven a través del televisor. Pero es buen inicio q ojalá se mantenga.
Este mismo tipo d ejercicios lo han pensado con las víctimas?. Una manera muy efectiva desde las emociones, d socializar el fin d esta guerra.
De eso se trata señores, q desde esta ventana sin dejar d SER se construya país.
FELICITACIONES...!!!

Mauricio Rubio

16 de Enero

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Si a DIDUNDI y a mí nos gustó la vaina tiene que ser muy buena.

Si a DIDUNDI y a mí nos gustó la vaina tiene que ser muy buena.

J. Felipe Parra

16 de Enero

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Hola, una pregunta
Tomando en cuenta que dicen haber realizado este proceso, me quedan dos preguntas

1- ¿Hay un archivo de los textos en...+ ver más

Hola, una pregunta
Tomando en cuenta que dicen haber realizado este proceso, me quedan dos preguntas

1- ¿Hay un archivo de los textos entregados por sus estudiantes?
2- ¿Piensan que se podría organizar una muestra de este archivo en digital o físico, para su consulta?

Esta sería una MUY buena forma de dar a conocer este proceso y conectarlo con otros trabajos que estén realizando (si hay tal) en otras universidades otros docentes, y ayudaría no sólo a humanizar el tema con los estudiantes, sino a mostrar a los estudiantes como seres humanos CAPACES de contactar con un tema como el posconflicto de una forma más amplia de la que se les relega tradicionalmente -como simples espectadores y no actores del proceso-

Ahí les dejo la ideilla flotante
(De paso, sé que la logística incluiría pedir permisos de publicación así como voluntarios para escanear y hacer la curaduría de los txts, creo que vale la pena hacerlo)

Iván Lobo

16 de Enero

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Gracias por el comentario.
Sobre la primera pregunta: sí conservamos los escritos que hacen los estudiantes. Es un ejercicio de cierre de curso ...+ ver más

Gracias por el comentario.
Sobre la primera pregunta: sí conservamos los escritos que hacen los estudiantes. Es un ejercicio de cierre de curso que no se califica. Para nosotros es una manera de "tomarle el pulso" a la pregunta -siempre compleja- de qué sucede con un estudiante luego de las 16 semanas de clase que dura un semestre.
Sobre la segunda pregunta: La sugerencia de hacer una recopilación de los testimonios es muy buena. Lo que sí hicimos fue tomar algunos de esos insumos, y unas video-entrevistas algo más formales que les hicimos a algunos estudiantes, para desarrollar un caso pedagógico basado en un evento particular (algo dramático) que ocurrió en una de las sesiones de clase sobre las que hablamos en el artículo. Publicamos el caso pedagógico recientemente. Lo hemos usado con grupos de profesores para reflexionar sobre nuestro rol en el aula, con muy buenos resultados. Si le interesa, podemos compartirlo.
Gracias de nuevo.

Gustavo Adolfo

16 de Enero

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A mi tambien me gustaría conocer este material, les agradeceria mucho que lo compartieran y más aun si pudieran ponerlo a dispocisión publica para ...+ ver más

A mi tambien me gustaría conocer este material, les agradeceria mucho que lo compartieran y más aun si pudieran ponerlo a dispocisión publica para mostrarlo a otras personas.

J. Felipe Parra

17 de Enero

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^-^
Excelente

Más que un interés personal por conocer los resultados (que sí existe) lo que más me interesa es que se pueda dar a con...+ ver más

^-^
Excelente

Más que un interés personal por conocer los resultados (que sí existe) lo que más me interesa es que se pueda dar a conocer a todo el público y que encuentren quién le dé el bombo adecuado al tema
No sé si han caído en cuenta, pero este tipo de ejercicio HOY por hoy sería mucho más efectivo para las diferentes tipos de facultades y carreras que hacer 375 "Foros sobre La Paz", porque daría un contexto y una conexión más real; recuerden que durante los últimos 12 años los estudiantes no se ven como un asset en Colombia ni siquiera, es como una parte del cuerpo que se rechaza en la visión del colombiano sobre el futuro, y así, es muy complejo realmente aterrizar estos procesos (porque no solamente la gente que está en la vida laboral "normal" es la que construye, pero eso pocos lo entienden o aceptan)

Por favor compártanlo pero no dejen la idea inicial que les planteé de lado
Gracias por contestar, feliz semana

Iván Lobo

19 de Enero

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En nombre de los tres:
Gracias por su comentario. Nos intrigó saber qué evidencia tiene para afirmar que “sobre los combatientes hay consenso ...+ ver más

En nombre de los tres:
Gracias por su comentario. Nos intrigó saber qué evidencia tiene para afirmar que “sobre los combatientes hay consenso de darles oportunidades de reincorporación”. En nuestra experiencia en el aula -siendo los estudiantes una muestra de un segmento de la población- hemos oído opiniones y argumentos muy fuertes sobre los “excombatientes”, independientemente de las causas de reclutamiento. Por supuesto muchos estudiantes, como usted dice, están dispuestos a darles oportunidades. Pero estamos lejos de que esa sea una visión consensuada, mayoritaria y de que sea la misma para todos los excombatientes.
Durante el curso los estudiantes están expuestos a otras historias de campesinos y líderes que no terminaron en la guerra. En ese sentido el ejercicio es perfectible, pero quizá no incompleto. Ahora bien, nuestro énfasis en los desmovilizados es premeditado, pues sobre las víctimas sí creemos que hay relativo consenso, al menos en teoría.

Ricardo Espinosa Pedraza

20 de Enero

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El de ustedes es un esfuerzo muy valioso para entender el conflicto y aterrizarlo en un medio que en su gran mayoría, ha estado ajeno a su devenir y ...+ ver más

El de ustedes es un esfuerzo muy valioso para entender el conflicto y aterrizarlo en un medio que en su gran mayoría, ha estado ajeno a su devenir y que lo ha simplemente ignorado como si fuera un hecho aislado, ajeno. Los felicito por esta inteligente y esclarecedora forma de vincular a los futuros profesionales que sin duda, serán los encargados de repensar y replantear nuestro consciente colectivo y nuestra realidad a futuro.

dokholord

20 de Enero

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Cuando uno asiste a un testimonio de este tipo o tiene la oportunidad de documentarse de lo que sucede en la Colombia fuera de la burbuja que implica ...+ ver más

Cuando uno asiste a un testimonio de este tipo o tiene la oportunidad de documentarse de lo que sucede en la Colombia fuera de la burbuja que implica las principales capitales, se visualiza la descomposición social, el abandono de los gobiernos centrales por la periferia a lo largo de los años y las consecuencias no pueden ser mas que la nefasta situación que se presenta desde hace mucho tiempo, particularmente con la intención de humanizar la guerra estos testimonios son enriquecedores, pero no hay que alejarse de la realidad hay que tomar medidas para frenar las guerra, y si me preguntan las coyunturales van ligadas a que tienen que haber castigos y posteriormente socialización e inclusión en la sociedad a estos actores armados, no puede existir paz con impunidad total, pues sería un frenta contra las victimas y las estructurales trabajar para que las nuevas generaciones tengan con oportunidades reales de educación de calidad y empleo para eliminar la pobreza y la miseria del país.

Iván Lobo

22 de Enero

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Gracias por su reacción. Como pudo apreciar en el artículo, el propósito del conversatorio no es incentivar una u otra posición en el debate entre...+ ver más

Gracias por su reacción. Como pudo apreciar en el artículo, el propósito del conversatorio no es incentivar una u otra posición en el debate entre impunidad o castigo. Es acercar a los estudiantes al otro distante. En la sesión que sigue a la visita surge a veces el tema de la impunidad (como se puede ver en algunos de los testimonios) pero el objeto de la discusión no es abordar en particular ese debate. Más bien, el propósito central del ejercicio apunta a la reconciliación (lo cual no necesariamente implica impunidad): ayudar a entender a ese otro así como el contexto en que toma las decisiones que lo llevan a la guerra.

Craso

20 de Enero

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Los felicito! Me parece un ejercicio maravilloso e indispensable para la consolidación de la paz y para la formación los futuros ciudadanos y profes...+ ver más

Los felicito! Me parece un ejercicio maravilloso e indispensable para la consolidación de la paz y para la formación los futuros ciudadanos y profesionales. Ojalá se realizaran estos conversatorios de manera masiva.
Por otro lado, es paradójico y loable al mismo tiempo que mientras Uniandes elitiza cada vez más el acceso a sus programas educativos, subiendo los costos de matrícula a niveles inalcanzables aun para un colombiano de clase media que se atreva a endeudarse peligrosamente, ustedes, desde su cátedra, implementen este tipo de actividades con visión pluralista.
Ya para terminar -y me atrevo a hablar sin saber- podría ser buena idea que antropólogos o historiadores complementaran las historias personales de víctimas/victimarios con algo de contexto histórico, geográfico y social del conflicto. No sé qué opinen al respecto.

Lina Moros

22 de Enero

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Gracias por su contribución, Craso.
Durante el curso (y otros cursos del programa de Pregrado) hay herramientas para darle contexto al fenómeno ...+ ver más

Gracias por su contribución, Craso.
Durante el curso (y otros cursos del programa de Pregrado) hay herramientas para darle contexto al fenómeno del conflicto. Por ello los estudiantes no están necesariamente descontextualizados. Una pregunta muy interesante, pedagógicamente, es si ellos necesitan más contexto o más empatía (o si lo primero necesariamente ayuda a lo segundo). Con la actividad nos la jugamos también por lo segundo.
Sobre el comentario de la elitización de los Andes, hay esfuerzos interesantes para que la capacidad económica no se interponga a la alta competencia académica como criterio de entrada y permanencia. Sumando el programa "Yo quiero estudiar" (iniciativa de los Andes) y "Ser pilo paga" (iniciativa del gobierno), casi 1/3 de los estudiantes nuevos este semestre son de estratos socioeconómicos bajos. Este es un gran avance cuyos resultados quizá se vean en unos años.

MARIO GONZALEZ CUELLAR

22 de Enero

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Felicitaciones primero a La Silla Vacia por divulgar estas experiencias pedagógicas y por supuesto a la Universidad de Los Andes porque una vez más ...+ ver más

Felicitaciones primero a La Silla Vacia por divulgar estas experiencias pedagógicas y por supuesto a la Universidad de Los Andes porque una vez más demuestra con ejercicios tan innovadores como el comentado, por qué está a la vanguardia; aprovecho a reconocer los esfuerzos y articulaciones que en efecto han venido haciendo para permitir que la calidad de educación que imparten llegue a más estudiantes independientemente de su capacidad económica, y en particular resalto que lo hagan pensando en que que la puedan aprovechar no sólo en beneficio propio sino también y precisamente en beneficio de su país y de sus compatriotas que más lo necesitan.

Rodrigo Velasco Ortiz

25 de Enero

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Me parece una experiencia muy valiosa. Felicitaciones. Sin embargo me parece posible y deseable que desde la dirección misma del programa se propicie...+ ver más

Me parece una experiencia muy valiosa. Felicitaciones. Sin embargo me parece posible y deseable que desde la dirección misma del programa se propicie clara y abiertamente el valor de la comprensión y de la responsabilidad, evidenciando la necesidad de que cada quien se haga cargo de las consecuencias de su acción y superando la vieja creencia en el valor pedagógico del castigo, práctica que tiene fallas protuberantes porque depende SIEMPRE del poder y del estado de ánimo de quien lo aplica y genera una actitud de miedo y resentimiento en quien lo recibe. Esto es algo muy difícil de entender en las sociedades autoritarias (¿todas?) pero no imposible. Un paso más allá de constatar las reacciones puede ser propiciar el perdón.

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