Por Blog de Notas · 08 de Febrero de 2015

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Alejandro Ome,

Con el inicio del año académico también comenzaron a asistir a clase los beneficiarios del programa Ser Pilo Paga (con algunos traumatismos en la entrega de recursos), una de las iniciativas del Ministerio de Educación que más atención ha recibido. El programa cubre el costo de la matrícula en cualquier universidad, pública o privada, a los bachilleres de bajos ingresos que obtengan los 10,000 puntajes más altos en el examen del Icfes. La iniciativa ha sido descrita como una “Revolución Educativa”, aunque también ha recibido algunas críticas.

El debate alrededor de las becas se ha centrado en si es mejor ampliar estos subsidios a la demanda o enfocarse en la oferta a través de la universidad pública. Realmente no hay evidencia para Colombia que demuestre que invertir en una es mejor que en la otra, por lo que el debate, no sorpresivamente, ha estado marcado más por ideologías que cualquier otra cosa.

Poca atención ha recibido el tema más fundamental de cuál debe ser el papel del Estado en la financiación de la educación superior, y cuáles son las implicaciones del diseño de estas becas. Becar basado en el puntaje del Icfes no pasa un examen serio de equidad, incluso si el programa está destinado sólo a familias de bajos ingresos. Ahora hay entusiasmo por la idea del joven de bajos recursos estudiando al lado del joven de altos recursos. Es, cómo no, una imagen que en sí misma sugiere una sociedad más equitativa en el futuro. Pero falta considerar la otra cara de esa moneda, la inequidad asociada a que el Estado le diga a otro joven que no, que para él no hay beca porque no le fue tan bien en el Icfes, lo cual muy probablemente es en buena parte responsabilidad del mismo Estado, que no ha sido capaz de universalizar atención en primera infancia y educación básica de calidad. 

Privilegiar a los que les va bien en el Icfes asume implícitamente que la variabilidad que se observa en los puntajes corresponde principalmente al mérito o al esfuerzo de los jóvenes, cuando en realidad factores como la zona donde nacieron, las condiciones familiares o la calidad del colegio que les tocó pueden tener una importancia mucho mayor. El programa termina profundizando la inequidad que el Estado no ha podido aplacar durante la niñez y la adolescencia de muchas personas.

No es que el programa esté generando una nueva fuente de inequidad, ni mucho menos. Tampoco es una revolución. Es básicamente una extensión de lo que ha venido haciendo la universidad pública por décadas, recibiendo sólo a los mejores y subsidiando progresivamente a los estudiantes con menores ingresos. Esa minoría que ha tenido la fortuna de obtener títulos de universidades públicas ha observado, en general, mejores resultados en el mercado laboral que los individuos que no fueron tan afortunados, ¿no deberían contribuir a que más jóvenes de las siguientes generaciones tengan esa oportunidad?, ¿no deberían hacer lo mismo los 10,000 becados que logren alcanzar un título profesional?

Con el arraigo que tiene la universidad pública en Colombia, y con este nuevo programa de becas que profundiza la percepción del Estado como el llamado a pagar por la educación superior, es difícil imaginarse un escenario en el corto plazo en el que los que han podido ir a la universidad con dineros públicos le retribuyan al erario el costo de esa educación, al menos parcialmente. Este es el problema principal que tiene este programa, que nos aleja de ese necesario debate sobre quién, si el estudiante o el contribuyente, deben pagar por la educación superior.

Lo mínimo que se le puede pedir a una política educativa es que le ofrezca las mismas oportunidades a todos los niños y jóvenes. Una política educativa que realmente busca la igualdad en oportunidades no puede subsidiar a una minoría y dejar que el resto se las arregle como mejor pueda. En lugar de seguir profundizando las inequidades del sistema de educación básica, el Estado debería dedicarse en primer lugar a que todos los jóvenes logren graduarse de bachilleres, y segundo que una vez ahí todos tengan las habilidades cognitivas para escoger lo que consideren les convenga más, si ir a la universidad por un título profesional, optar por la educación técnica o cualquier otra alternativa. Esa debería ser la prioridad de un Estado que se toma en serio el discurso de darle las mismas oportunidades a todo el mundo.

Para lograr ese objetivo hay que aumentar el gasto en atención a primera infancia y educación básica, y reducir los subsidios a la educación superior (o por lo menos no aumentarlos). Hay dos razones principales por las que el Estado debe privilegiar el gasto en las primeras fases del desarrollo humano. La primera es obvia y es que por la naturaleza acumulativa del capital humano, el efecto que tiene la inversión en cada edad depende de lo que se haya invertido hasta ese punto, por lo que la productividad de inversiones en educación básica es inferior si se ha invertido poco en primera infancia y, así mismo, el efecto de invertir en educación superior es inferior si se ha invertido poco en primera infancia y educación básica y media. La segunda al parecer es menos obvia pero es todavía más contundente, y tiene que ver con lo que implica tener restricciones de liquidez según la edad que una persona tenga. En pocas palabras, mientras que para un niño  es impensable conseguir un crédito para mejorar la educación que recibe, un joven que está por entrar a la universidad sí puede hacerlo. Las restricciones de liquidez son completamente infranqueables para niños de bajos recursos, el nivel de educación que reciban depende totalmente de lo que brinde el Estado, mientras que un joven universitario sí puede acceder al mercado financiero. Esta es la principal razón por la que el Estado debe concentrar esfuerzos en la educación en primera infancia y básica.

Claro, a los afortunados que logren construir un capital humano suficiente para ser aceptado en una buena universidad se les deben dar todas las facilidades para que las restricciones de liquidez que tengan no les impidan continuar estudiando; como créditos blandos, largos plazos de gracia y amortización, posiblemente parcialmente condonables en función de sus ingresos una vez se gradúen, pero no subsidios. Esos recursos deben ir a los niños.

Comentarios (9)

DIDUNDI

08 de Febrero

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La verdad aún no queda claro a quienes iba dirigido el proyecto 10.080-1= 10.079 becas, datos q el Mero mero del icetex confirmó en la W radio hace ...+ ver más

La verdad aún no queda claro a quienes iba dirigido el proyecto 10.080-1= 10.079 becas, datos q el Mero mero del icetex confirmó en la W radio hace días cuando confirmó q el estudiante en Santander q sirvió d pantalla para promocionar el proyecto y después d haber recibido simbólicamente la Beca del mismo Presidente, si no estoy mal, terminó quedando x fuera; la beca se PERDIÓ.
De otro lado viniendo d uds q dicen defender la educación, asientan sin chistar q en Colombia no hay evidencia q invertir en la oferta PÚBLICA no sea + equitativo, hasta en los costos q cubren desde el portero d la U hasta llegar al Rector y pasando x el valor d la hora cátedra y demás hay marcada diferencia.
El solo hecho d becar a los +s, es una muestra q la equidad está mal enfocada; olvidar esa gran masa "no tan pila" x las mismas condiciones socio-económicas q EL MISMO estado no ha sido capaz d garantizar es humillante.
"Al caído caerle" y es el mismo estado quien garantiza la exclusión.
Cont.

Alejandro Ome

08 de Febrero

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No es claro q la pública cueste menos que la privada, la UN cuesta más que la mayoría de las públicas. Estoy de acuerdo con que el Estado debería...+ ver más

No es claro q la pública cueste menos que la privada, la UN cuesta más que la mayoría de las públicas. Estoy de acuerdo con que el Estado debería garantizar que los que no les va también en el Icfes deberían tener las mismas oportunidades de educación superior.

sinnombre

09 de Febrero

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¿No está claro quién debe pagar por la educación (el estudiante o el contribuyente?
Bueno, pero es que puestos a pensar, ¿Quién debe pagar ...+ ver más

¿No está claro quién debe pagar por la educación (el estudiante o el contribuyente?
Bueno, pero es que puestos a pensar, ¿Quién debe pagar por mi comida? Debe ser el contribuyente, porque yo soy muy pobre y no querrán desigualar las oportunidades.
Estos "argumentos" son como un mal chiste, pero tienen tribuna. Aunque dan más risa los detractores justicieros: el problema es preocuparse por el origen de los recursos. Siempre es que es muy bueno disponer de la plata que otros producen.
Bueno, se me olvidaba que nunca ha habido escasez de gente que abogue por la justicia cósmica financiada con plata de otros.
El reproche implícito a la inclusión de la ideología dentro del debate es, en el mejor de los casos, ridículo. Eso sí, queda claro que para el autor la búsqueda de quimeras (por ejemplo la "igualdad de oportunidades") no es ideología.

Juan M. Trillos G.

09 de Febrero

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Buen artículo.
Colombia no progresará el tema educativo hasta que no cambie el objetivo. El país será justo cuando tanto el doctor como el té...+ ver más

Buen artículo.
Colombia no progresará el tema educativo hasta que no cambie el objetivo. El país será justo cuando tanto el doctor como el técnico puedan vivir dignamente. Hace poco me comentaban que , por ejemplo en Alemania, un mecánico vive al lado de un profesor universitario. Por eso, ellos tiene tanto déficit de universitarios.

DIDUNDI

09 de Febrero

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Dandole continuidad al desalentador "no evidencia q invertir en la U pública sea mejor..", continúan dudando Quien pueda financiar la educación; re...+ ver más

Dandole continuidad al desalentador "no evidencia q invertir en la U pública sea mejor..", continúan dudando Quien pueda financiar la educación; repito Y me sostengo, al cuenta gotas con q se maneja la política social del país, en este caso la educativa, toca ponerle el acelerador y pronto. No puede haber dudas en q las oportunidades Tienen q ser para todos y el concepto d gratuidad implementarse desde ya en estratos 1-2-3. La decersion es otro tema y no puede condicionarse la responsabilidad como estado a si se gradua o no, igual el estado tampoco garantiza cupos laborales para todos al final. Igualmente está comprobado q la deserción No es exclusiva d ciertas condiciones socio-económicas.
La gratuidad y financiación d la educación tiene q ser politicA d estado q garantice oportunidades x igual. Pedir q se sostenga con el tiempo este programa d becas-créditos, es justificar q la inversión en la U pública se restrinja cada vez más. El posconflicto necesita + q paños d agua tibia.

Melisa Castellanos

10 de Febrero

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Muy bien escrito, chevere la perspectiva sobre como "ser pilo paga" tambien puede aumentar la inequidad.
Como se podria evaluar en Colombia, si es...+ ver más

Muy bien escrito, chevere la perspectiva sobre como "ser pilo paga" tambien puede aumentar la inequidad.
Como se podria evaluar en Colombia, si es mejor orientar esfuerzos a la demanda o a la oferta? cuales serian outcomes comparables para ambas estrategias?

Alejandro Ome

10 de Febrero

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Es un tema muy interesante, lo primero es establecer los costos de cada uno, los de la privada son fáciles porque lo cobran todo, la pública es más...+ ver más

Es un tema muy interesante, lo primero es establecer los costos de cada uno, los de la privada son fáciles porque lo cobran todo, la pública es más difícil porque creo que hay varias cosas que no se incluyen ni siquiera cuando se consideran los subsidios del gobierno, como por ejemplo el costo de oportunidad de lotes, pero es posible cuantificar los costos para una y otra. Lo más complicado es medir el efecto que tienen sobre los estudiantes, una forma es ver los resultados en el mercado laboral de los graduados, pero teniendo en cuenta que entran distintos tipos de personas habría que considerar esas diferencias, que se podrían ajustar por ejemplo teniendo en cuenta el puntaje en el Icfes cuando entran. En últimas creo que las dos pueden convivir muy bien como sucede en California o Illinois donde tanto la pública como la privada son de primer nivel.

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