Por Tatiana Duque · 05 de Octubre de 2017

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Después de que Cambio Radical decidió que no respaldaría el proyecto que reglamenta la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el Congreso, el presidente Santos ha quedado ‘rehén’ de los demás partidos de su coalición a los que ahora sí necesita para sacar adelante la que es considerada la norma más importante de la reglamentación del Acuerdo con las Farc.  

Así quedó claro ayer, cuando pese al sonado ultimátum a los congresistas de su coalición para que votaran a favor de la reglamentación de la JEP, ayer en la tarde el Gobierno no logró el quórum necesario para votarlo en su primer debate.

El rehén del Congreso

Tras el ultimátum de Santos a su bancada el lunes, el Gobierno sacó con holgada votación (39 de 54 congresistas y sin la presencia de Cambio Radical), un bloque de 102 artículos de la JEP. El martes fue aprobado otro bloque de 10 artículos referentes a la participación directa de las víctimas en los procesos contra sus victimarios ante el Tribunal de Paz.

El frenazo ocurrió en la tarde del miércoles en el tercer día de sesiones. Luego de una reunión en Palacio entre los ministros de Interior, de Justicia, el secretario general de Palacio, el fiscal General y los ponentes del proyecto en Senado y Cámara, hubo un acuerdo para cambiar nueve artículos que destrabarían las diferencias entre el fiscal Néstor Humberto Martínez y Palacio para darle el visto bueno al proyecto.

Las propuestas apuntan a precisar en el texto que los disidentes, reincidentes, desertores y testaferros de las Farc no estarán cobijados por la JEP.

También acordaron un artículo -polémico- sobre que el delito de narcotráfico no quedaría cubierto por la JEP si ocurrió antes de la entrada en vigencia del Acuerdo, el pasado 1 de diciembre, pero sus efectos continuaron después.

Mientras iniciaba la votación de otros 10 artículos que tenían cambios de forma en la redacción, el quórum se fue disolviendo.

En la Cámara, 10 representantes paulatinamente no respondieron a la votación.  

Un grupo integrado por los representantes de La U, John Molina, Leopoldo Suárez, José Caicedo y los liberales Harry González, Silvio Carrasquilla, Julián Bedoya, Neftalí Santos y Miguel Ángel Pinto, estaban en la oficina de éste último durante la votación “presionando”, como nos dijeron siete congresistas, por aparte, entre algunos que estaban en este grupo y otros a los que les constó que estaban allí reunidos.

Uno de los que estaban en la reunión nos dijo que era una “expresión de solidaridad” con los miembros de La U que se sentían “maltratados por el Ministerio de Hacienda” que no había respondido a “algunas solicitudes” para cuotas, contratos o cupos indicativos pendientes.

Aunque La Silla no supo a qué supuestos “incumplimientos” del Ministerio de Hacienda se referían, supimos por otro parlamentario de La U que las quejas habían llegado hasta el presidente Santos en la reunión del lunes.

La misma fuente nos dijo que si bien la decisión final estará sujeta a lo que el presupuesto permita, para él es común que “aprieten” para hacerse sentir.

Según nos contó otro senador que dice haberlo oído personalmente, uno de los representantes decía que no bajaba a votar hasta que el ministro Mauricio Cárdenas les “diera billete” por su voto.

“En la Cámara sienten que les han venido aplazando unos compromisos de campaña, han sentido descortesía”, nos dijo un alto funcionario del Gobierno que conoció de primera mano las causas del ausentismo a última hora.

Básicamente estos representantes aprovecharon la urgencia de Santos para presionar por contratos antes de que entre en vigor la ley de garantías que congela la contratación directa y por vía de convenios interadministrativos por parte del Gobierno, alcaldías y gobernaciones a partir del 11 de noviembre de este año hasta que sea elegido el próximo Presidente en mayo.  

El representante José Caicedo de La U, que estaba en esa reunión, negó estas versiones. Nos dijo que estaban revisando las propuestas del Fiscal para llegar con un acuerdo. “Estábamos listos, en Senado fue que faltó un voto”, nos dijo.

A su turno, el liberal Harry González nos dijo que fue hasta la oficina de Pinto para pedirle a los congresistas que bajaran a votar porque ha estado pendiente de las proposiciones del Fiscal. 

En la Comisión Primera de Senado la votación se mantuvo con 12 senadores de 19 (votaron siempre en contra o no estaban los cuatro del uribismo, la liberal Viviane Morales y los senadores Germán Varón y Carlos Motoa de Cambio Radical).

Sin embargo, a última hora tres senadores debilitaron el ya frágil conteo: Armando Benedetti y Manuel Enríquez Rosero de La U y el conservador Hernán Andrade.

Mientras los dos primeros no respondieron las llamadas de los asesores del Gobierno para hacer el quórum a última hora, el conservador no contestó las solicitudes de regresar al Congreso.

En el caso de ellos, su ausencia también era una forma de presionar al Gobierno.

Pero no por contratos -según le dijeron a La Silla dos funcionarios del Gobierno y dos senadores de La U- sino porque a dos días de que el presidente Santos les dijo a los miembros de su coalición (de acuerdo con lo que contaron los senadores Juan Manuel Galán y Armando Benedetti) que “quien no apoye mi principal programa de Gobierno (el del proceso de paz) no puede estar en mi Gobierno”, Cambio Radical mantiene sus puestos en el Gabinete.

Además, dentro de La U no cayeron bien las primeras declaraciones que dio el exministro de Santos y recién estrenado director del partido, Aurelio Iragorri, en torno a tender puentes con Cambio Radical para “buscar un acuerdo” y que no se salga de la coalición porque parecía una echada para atrás del Presidente.

“Les molestó lo que dijo Aurelio y quisieron sentar un precedente”, nos dijo a su turno un funcionario del Gobierno.

Esa misma versión fue corroborada por dos senadores de La U que, por aparte, nos dijeron que esperaban que al día de hoy las cuotas de Cambio en el Gobierno (los ministros de Vivienda, Jaime Pumarejo, y Ambiente, Luis Murillo, además del superintendente de notariado encargado José Mesa y el de Industria, Pablo Felipe Robledo) estuvieran por fuera del Gobierno.

Sin embargo, el presidente de Cambio Radical Jorge Enrique Vélez dijo que ellos no han recibido notificación alguna del Gobierno para que los funcionarios entreguen sus cargos.

De hecho ambos siguen teniendo agenda ministerial, incluido un evento hoy jueves en Barranquilla, bastión vargasllerista de la Costa, con Santos y Pumarejo.

Otra vez, el tiempo en contra

Con el tiempo en contra porque el fast-track va hasta el 30 de noviembre, el trámite de las otras normas que reglamentan el Acuerdo de Paz dependerán de que la JEP se apruebe el próximo lunes en las comisiones primeras, toda vez que las plenarias no pueden sesionar si las comisiones siguen haciéndolo.

En cola están la reforma política (en la que el liberalismo y La U tienen interés para aprobar la lista por coalición de todos los partidos -no solo los pequeños- para Congreso), y las circunscripciones de paz (donde contamos existen cálculos electorales detrás).

Ambas están en la plenaria de la Cámara que dirige el vargasllerista Rodrigo Lara, quien -según denunció el ministro del Interior Guillermo Rivera- enredó su primer debate más de un mes.

Durante los siete años que lleva Santos en el Gobierno ha contado con una coalición tan amplia que se ha dado el lujo de no depender de ningún partido en particular. Pero ahora, tras el rechazo de Cambio Radical a la JEP, la cosa está apretada.

En la Comisión Primera del Senado hay 19 senadores. Sin los dos de Cambio Radical, la senadora liberal Viviane Morales que vota en contra, y los cuatro del Centro Democrático, el Gobierno arranca de entrada con solo 12 votos y necesita entre 11 y 12 para aprobar un proyecto. Lo que significa que los cuatro de la U o los tres conservadores o los dos liberales tienen el sartén por el mango.

Por eso, salvo que el presidente Santos saque un as bajo la manga para alinear a su coalición, la aprobación de estos proyectos en los dos meses que le quedan al Fast Track y a un mes de quedarse sin ‘mermelada’ para repartir entre los congresistas de su coalición, será tortuosa para el Gobierno pues sin Cambio Radical ha quedado de rehén de cada uno de los demás partidos de su coalición.

Comentarios (5)

DIDUNDI

05 de Octubre

1 Seguidores

El titular es PERFECTO..!!
Describir ESTE país en una palabra y con múlt...+ ver más

El titular es PERFECTO..!!
Describir ESTE país en una palabra y con múltiples sinónimos es muy fácil: CORRUPTO.
El problema es q indiferente d quién gane, la estructura económica política no va a cambiar, lo cual implica q esto es un mal d SIEMPRE Y PARA SIEMPRE. El decir es q en el congreso está representado el país. No recuerdo haber votado para intereses personales.

Héctor Alfredo Morales Echeverry.

05 de Octubre

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Cría cuervos que te sacaran los ojos. Es una de muchas conclusiones. El modo ...+ ver más

Cría cuervos que te sacaran los ojos. Es una de muchas conclusiones. El modo clientelista o corrupto que es lo mismo, es el esquema bajo el cual el gobierno ilegítimo de Santos (elegido con dineros de Odebrecht) se ha mantenido durante estos siete años. "Mermelada" o cupos indicativos es lo que mueve a los agónicos partidos, convertidos en agencias de empleo de baja calidad.¿Y Prieto?

dokholord

05 de Octubre

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Cuando las decisiones no se toman por convicción ideológica sino por "como v...+ ver más

Cuando las decisiones no se toman por convicción ideológica sino por "como voy yo si te colaboro", resulta en esto un ejemplo más de que la clase política del país es una burla a la democracia, pues encillamente obedece a intereses propios y punto. Era claro que Santos le entregaría la bandera al candidato del coscorrón y eso por lo menos hasta ahora lo cumple. Y Prieto que invicto.

Martin Eduardo Botero

05 de Octubre

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Excelente articulo! Siceramente parece una novela de Gabo..... tanto de quedar sin palabras. Esto se llama Dromoscracia. Dromos palabra griega que significa carrera - maraton.

Excelente articulo! Siceramente parece una novela de Gabo..... tanto de quedar sin palabras. Esto se llama Dromoscracia. Dromos palabra griega que significa carrera - maraton.

Vicentico

05 de Octubre

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Entre corruptos/lagartos se entienden y, como capos, se intimidan los unos a los otros

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