Por Juanita León · 18 de Agosto de 2017

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La empresa más grande de Colombia pasa de tener una 'cuchilla' al mando como Juan Carlos Echeverry que, a punta de gritos, drásticos recortes de costos y una exitosa estrategia financiera, logró salir fortalecida de la crisis mundial del petróleo a un presidente ecuánime e hipertécnico como Felipe Bayón que se espera se convierta en "el explorador".

El nuevo presidente

Bayón es un ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes de 51 años que llegó al sector petrolero por casualidad.

Había estudiado su carrera para trabajar con la industria automotriz. Sin embargo, apenas se graduó prefirió estar en un campo diferente al de su papá, que era el presidente de General Motors en Colombia, y aceptó el puesto que le ofrecieron en Shell.

Seis años después, y tras trabajar en Hocol, entró a la petrolera inglesa BP como ingeniero de proyectos y allí se quedó durante 20 años haciendo toda la carrera como petrolero.

En Colombia ascendió hasta ser el vicepresidente de operaciones; luego pasó a la casa matriz como director de la Oficina Ejecutiva para Exploración y Producción; en 2005 lo ascendieron a presidente regional de la petrolera para el Cono Sur con sede en Argentina; y cinco años después ya era el Vicepresidente Senior de BP para América.

Llegó a Houston luego del derrame de petróleo en el Golfo de México –una de las peores tragedias ambientales de la historia- y asumió el cargo de director del grupo de respuesta de aguas profundas a nivel mundial (global deep water response)

De ahí, Juan Carlos Echeverry se lo trajo a Colombia en febrero de 2016, como Vicepresidente Ejecutivo de Ecopetrol.

 

Según tres fuentes del sector con las que habló La Silla, Bayón fue una pieza clave en la exitosa estrategia de Echeverry para romper la inercia de Ecopetrol, una empresa que aún hoy está llena de burocracia y tiene una cultura organizacional resistente al trabajo en equipo.

Mientras que Echeverry se concentraba en definir las estrategias para enfrentar la crisis, “partir los problemas en partes manejables” como le dijo una fuente a La Silla, y darle un mejor manejo financiero a la estatal, Bayón se concentró en la parte operativa y técnica.

Ayudó, por ejemplo, a conformar un nuevo equipo directivo técnico con gente buena de la industria.

Lo facilitó el hecho que, por la crisis, las multinacionales petroleras comenzaron a achicar sus operaciones y mucha gente capaz quedó disponible. Entre esas, Equión que había comprado el 51 por ciento de la British Petroleum Colombia y era socia de Ecopetrol.

Echeverry y Bayón se trajeron gente de Chevron, Repsol y BP lo que removió en buena parte la cultura organizacional y también profesionalizó su operación.

Bayón estuvo detrás de la creación de la Vicepresidencia de Ingeniería y Proyectos, que busca garantizar que los procesos de Ecopetrol en Barranca no difieran sustancialmente de los de la empresa en Casanare.

Esto ha permitido una operación más integrada en todos sus segmentos y mayores eficiencias, que son reconocidas, por ejemplo, en los análisis que hace de Ecopetrol el Bank of America - Merril Lynch en 2016.

Por último, este ingeniero bogotano que tuvo la responsabilidad de asegurar que las lecciones aprendidas de la tragedia ambiental del derrame del Golfo cuando estaba en BP se compartieran dentro de la compañía y con la industria y se implementaran tiene una obsesión con la seguridad industrial. Y es una preocupación que ha llevado a Ecopetrol.

Es decir, que los trabajadores sigan los protocolos internacionales en este oficio que de por sí es riesgoso por su manejo constante de energía, altas temperaturas, alturas, entre otros.

La cuchilla

Durante los dos años y medio que estuvo en la empresa, al ex ministro de Hacienda Echeverry le tocó timonear la crisis por la caída en picada del precio mundial del petróleo. Y lo hizo a punta de rejo y cuchilla.

Según le contó un empleado de una de las filiales de Ecopetrol a La Silla Vacía, y lo confirman los análisis de las calificadoras de riesgo, Echeverry se metió a recortar costos donde pudo: despidió a varios funcionarios de nivel alto y medio que eran muy costosos; terminó los contratos de proveedores que llevaban años prestando el servicio sin competencia alguna y abrió licitaciones que bajaron sustancialmente los costos; se enfrentó con la inercia burocrática de la entidad; y sancionó la corrupción interna que sigue existiendo.

“Paradójicamente, que fuera un h.p. ayudó a que la gente se moviera”, dijo esta fuente, que contó cómo el saliente presidente –que es famoso por furioso- gritaba e insultaba a sus subalternos pero conseguía que así fuera por miedo la gente saliera de su zona de confort.

Bayón es todo lo contrario. “Es un caballero”, en palabras de un subalterno suyo. Es una persona que le hace seguimiento a las instrucciones y que trabaja de manera metódica por metas y luego de anticipar varios escenarios.

Un empresario privado del sector dijo a La Silla que Echeverry “es un excelente macroeconomista y aportó a la empresa” y que “los ahorros que se han logrado en Ecopetrol son importantes pero se ha sacrificado en alguna medida importante la inversión en el futuro: la exploración. El futuro de Ecopetrol es muy incierto y difícil.”

En las entrevistas que dio ayer, después de que la junta directiva aceptara su renuncia para irse a Washington detrás de su esposa como consultor internacional, reconoció que el escándalo de la refinería de Cartagena (Reficar), en el que pasó de denunciante de los sobrecostos a estar en el banquillo de los investigados, como contó Semana, había sido su "dolor de cabeza". También reconoció que el reto ahora es apostarle a la exploración.

(A propósito de Reficar, el mes pasado Daniel Coronell publicó una columna contando la mermelada de puestos que ha recibido el anulado procurador Alejandro Ordóñez en Ecopetrol, justo después de que bajo su batuta el Ministerio Público iniciara una investigación contra Echeverry por ese caso. La saliente cabeza de Ecopetrol emitió un comunicado desmintiendo ese presunto favorecimiento).

Para el tema de la exploración, el perfil y la experiencia de Bayón cuadran. “La apuesta con Felipe es ser un explorador”, dijo el ministro de Minas Germán Arce a La Silla Vacía. “Lo que Juan Carlos hizo ahora, lo van a recoger en el futuro.”

Echeverry le generó a la empresa suficiente caja para tener con qué invertir en exploración y uno de los retos de Bayón –fuera de seguir consolidando la transformación de Ecopetrol- es hacer un crecimiento rentable de la producción y de las reservas, según le dijo el nuevo presidente a La Silla Vacía.

Para lograrlo, el plan de la empresa es intensificar la exploración, especialmente en el Caribe; multiplicar adquisiciones como la reciente en el Golfo de Méjico donde Ecopetrol adquirió dos bloques exploratorios; mejorar el factor de recobro; y el polémico fracking, especialmente en Santander y el Magdalena Medio.

Si bien aún no han llegado las vacas gordas del petróleo, Bayón asume la dirección de la empresa en lo que los petroleros llaman un “plateau” (un vallecito) y con poca necesidad de empalme pues lleva más de un año trabajando hombro a hombro con Echeverry.

Sin embargo, será el presidente de la empresa más importante del país justo en el momento en que hay una ola antiminera y antipetrolera que se está expresando en consultas populares que van desde el Caquetá hasta Boyacá y que tenderán a agudizarse con la incursión de las Farc en la política con la bandera del agua.

Por eso, su reto no será solo ser un explorador sino también un buen negociador.

Comentarios (1)

julia gutierrez

22 de Agosto

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Cada etapa requiere un tipo de líder distinto...Colombia necesita una industria petrolera fuerte !

Cada etapa requiere un tipo de líder distinto...Colombia necesita una industria petrolera fuerte !

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