A la sombra de la prensa roja

La prensa roja prolifera al ritmo de la violencia cotidiana de nuestras ciudades. Satura de titulares e imágenes escabrosas ―“el rastro de sangre se veía a casi una cuadra, lo que confirma que luchó por su vida”―, entretiene, vende periódicos como los diarios serios quisieran venderlos e informa de las vidas segadas en los extramuros, no habría que perderlo de vista, como no lo hacen esos diarios serios y ni siquiera los no tan serios telenoticieros de la noche. Homicidios hay ―en Suba o Rafael Uribe Uribe o San Cristóbal―, sin embargo, que escapan a los radares de la prensa roja; que permanecen entonces en la oscuridad o, a veces, reseñados apenas, titilan en la penumbra.

El 17 de noviembre fue asesinado en el barrio Santa Cecilia, en Suba, Edinson Ascencio Carrascal. Los vecinos consultados dicen que el crimen ocurrió entrada la noche y por eso no saben más detalles que los ya contados por el periódico de sucesos. De los dos medios que cubrieron el asesinato, la prensa informó de la precisa esquina y el momento donde cayó la víctima (carrera 160 con calle 132, pasadas las 10 de la noche), reconstruyó escuetamente el asesinato (discusión, disparos, huida en bicicleta) con base en “las versiones de curiosos”, y ensayó una descripción genérica del anónimo victimario (atuendo negro, gorra y jean).

De Carrascal sabemos apenas que se trataba de un hombre de “aproximadamente 26”, que no vivía en el barrio y que los vecinos tampoco recuerdan haberlo visto. En cuanto a “los móviles” el periódico de sucesos sugiere un atraco ―una de las causas más socorridas de los homicidios en Bogotá, seguida de cerca por el “ajuste de cuentas”―, pero enseguida cuestiona esa hipótesis por los dos disparos que recibió la víctima en la cabeza: “un proyectil entró por el ojo derecho y no tuvo salida”, complementa, minuciosa, la cadena radial popular que también informó del crimen.

Medicina Legal y la Fiscalía General de la Nación, las entidades que mejor podrían dar pistas sobre la víctima, las razones y las circunstancias de un homicidio, tienen prohibido por ley divulgar detalles a nadie más que los familiares. La policía, la fuente más obvia de la prensa roja, administra la información a voluntad del oficial de turno. Ante las cámaras o los micrófonos lo mismo declara generalidades, formula juicios de culpabilidad y arriesga hipótesis sobre los móviles o, “por la reserva de la investigación” o por ninguna razón aparente ―como en este caso―, rehúsa entregar cualquier dato de las víctimas. El canal de comunicación permanece abierto, eso sí, para los medios que han sabido cultivar a la fuente.

Los Alcaparros, un barrio de no más de diez manzanas al noroeste de la Avenida Cali y la calle 132, es un lugar de paso y de trabajo ―por los numerosos negocios que producen desechos reutilizables― para los indigentes que malviven en los potreros vecinos, y es también uno de los nodos de la violencia en Suba. Durante el 2015 asesinaron en marzo a Tatiana, una recicladora, en el límite con Aures II; y en agosto, a pocas cuadras, en un potrero de Tibabuyes, arrojaron el cuerpo de un hombre no identificado. En diciembre, del lado sur de la calle 132, murió asesinado Juan Pablo Toledo, un muchacho que vivía en un barrio vecino y, en la víspera del 2016, el día de los inocentes, un indigente mató a otro de los suyos.

Del asesinato del 28 de diciembre en Los Alcaparros sabemos todavía menos. El periódico de sucesos cubrió la noticia en un breve; la cadena radial popular hizo lo propio. Informaron que la víctima tenía 45 años. Que fue asesinado en una dirección imposible ―si existiera quedaría en la mitad del Humedal Juan Amarillo―, sin mayor detalle de las circunstancias ―salvo que fue atacado con un cuchillo “al parecer luego de consumir el popular ‘chirrinchi’”―, ni de la identidad del homicida, que no fue capturado.

En Los Alcaparros, desde los alrededores del parque alameda donde probablemente murió el indigente, pasando hacia el sur por el parqueadero del barrio, el salón comunal, la calle 132, la iglesia cristiana de los segadores de la cosecha, con alguna parada en La Playa al frente de los talleres ―ya en Aures II― a la vista de las palomas frenéticas, y siguiendo por la trocha de la carrera 110 hasta llegar a la Estación eléctrica de Tibabuyes ―el recorrido usual de los recicladores de la zona―, no hubo quien recordara al hombre de capucha y labios rotos que una única mujer dijo haber visto subir esposado a una patrulla el día de los inocentes.

La crónica roja, judicial o de sucesos, como dicen sus perpetradores, es la chica mala del periodismo. A menudo rompe con la estética de los medios tradicionales. Apela a la emocionalidad ―acaso por eso sea tan cercana a la literatura―, provoca sentimientos encontrados. Pero es muy capaz, también, de fallar en el propósito último de contar. Si el asesino procede sigiloso en la oscuridad o si otro crimen más sórdido acapara la atención, si el editor caprichosamente dirige su luz hacia otro lugar o, en fin, como en cierta ficción central del oficio, si la noticia pasa por las manos del reportero sin que él apenas lo note, homicidios hay ―en Suba o Rafael Uribe Uribe o San Cristóbal―, como el de Edinson Ascencio Carrascal en Santa Cecilia o el indigente sin identificar de Los Alcaparros, de los que muy poco llegamos a saber.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena