Preguntas frecuentes

Dudas o información sobre la silla vacia

Historia de la Silla Vacia

¿Qué es La Silla Vacía?

Es un medio de comunicación digital que cuenta cómo se ejerce el poder en Colombia.

¿Por qué decidió crear La Silla Vacía?

Por varias razones. A nivel personal, quería ser independiente. Poder ser responsable de cada cosa que se decía en mi medio y no poder quejarme sino de mi misma.

A nivel profesional, quería crear un medio que contara cómo se ejerce el poder en Colombia. Parte del privilegio de tener poder en este país es que puedes escoger qué se dice sobre ti, cómo y cuándo se dice en fay qué se calla y yo sentía que tenía la suficiente independencia del poder para contar cómo funcionaba por dentro y contribuir así a que los colombianos entendieran mejor en qué país viven.

Quería que La Silla Vacía se convirtiera en una plataforma de información y de debate para la gente moderna de Colombia, entendiendo por moderna aquellos que creen en los valores de la Constitución de 1991.

Y por último, me interesaba hacer un proyecto en Internet, donde creo que terminarán convergiendo todos los medios. Quería ver si era capaz de innovar nuevas formas de narrar en Internet.

¿Por qué se llama La Silla Vacía?

La respuesta corta es que es uno de los pocos nombres para los que encontramos una URL disponible. Encontrar nombres en la web que no haya ya comprado alguien es muy difícil. La respuesta larga es que queríamos un nombre que tuviera una alusión política pero que generara suficiente curiosidad para quienes no son fanáticos de la política.

La "silla vacía" tiene esa connotación política por la silla que dejó vacía Tirofijo en la inauguración de los diálogos del Caguán y porque así se llamó la ley de reforma política que pretendía que los congresistas que fueran acusados de vínculos con paramilitares o guerrilleros perdieran su curul. Pero lo que nos decidió fue una marcha que hicieron los indígenas por la Panamericana para encontrarse con Álvaro Uribe. Caminaron durante días pero cuando llegaron al punto de encuentro el presidente no llegó y entonces le dejaron la silla vacía. En Colombia, el poder casi siempre pasa por una silla vacía, el que no va es el que casi siempre tiene más poder.

Lo que nosotros queríamos era resignificar ese concepto y jugar con la idea de que en la silla vacía hay un puesto para ser ocupado por un mejor periodismo, por un ciudadano diferente, más interesado en los temas públicos. Al final el nombre nos ha funcionado.

¿Quiénes son los dueños de La Silla Vacía?

Juanita León es la dueña del 53,5 por ciento. Sus papás Jorge y Fabiola García del 28,5 por ciento y su tío Marcelo León del 11 por ciento. El subeditor de La Silla Juan Esteban Lewin tiene el 2 por ciento y Nicolás Acosta, el ingeniero que diseñó la parte tecnológica de la página, tiene el 5 por ciento.

¿A qué le atribuye el éxito de La Silla Vacía?

A varias cosas. La primera fue haber creado La Silla Vacía sobre la misma lógica de las redes que impera en el ciberespacio. Desde un principio teníamos claro que queríamos crear una plataforma que permitiera la participación inteligente de mucha gente. En la sección de blogs, invitamos a participar a gente de mi generación que tiene información valiosa y que podía opinar desde la información y no solo desde sus prejuicios. Así, en el comienzo arrancamos con un grupo de economistas muy prestigiosos del Cede de la Universidad de los Andes, un grupo de ambientalistas reconocido, los investigadores de Dejusticia, y a gente como Claudia López, César Caballero, Jorge Humberto Botero y Juan Carlos Flórez. Tenemos ahora al gran artista que es Lucas Ospina, un analista político como Carlos Suárez y una académica reconocida como Julieta Lemaitre. Gracias a que ellos creyeron en el proyecto hemos podido construir sobre la credibilidad y las redes que ellos le aportaron a La Silla Vacía.

También, en La Silla Llena invitamos a expertos de distintos temas a que participen y debatan dentro de una red intelectual al interior de nuestra página. Intentamos con esto abrir el espectro de la agenda del país con argumentos de gente que tiene un conocimiento muy valioso y que poco se difunde.

Por otro lado, creo que La Silla Vacía ha llenado un vacío que existía en términos de información política.Nosotros no repetimos lo que dice la radio o El Tiempo sino que investigamos y aportamos contenido original.

Creo que la gente también aprecia el periodismo independiente que tratamos de hacer. El no pertenecer a una familia poderosa ni tener negocios con el Estado ni estar vinculados a un partido político ni vivir de la pauta nos da la posibilidad de hablar libremente de cualquier tema, sin eufemismos. Pero creo que lo más importante es que hacemos la reportería para contar cómo suceden las cosas.

Por último, creo que nos ha ayudado mucho tener una personalidad propia, habernos arriesgado a hacer el medio que soñábamos en cambio de optar por un camino más convencional. Eso aplica desde los temas que escogemos hasta la forma de contarlos.

Y otro punto clave es que desde el principio decidimos ubicarnos en el centro del debate, no optamos por hacer un medio alternativo que hablaba desde los márgenes. Aspirábamos a ser leídos desde el centro de la ‘esfera pública’ como la gente lee Semana o El Espectador.

Pero más allá de todo esto creo que la clave de nuestro éxito es que trabajamos mucho y siempre con el mismo entusiasmo y compromiso y libertad.

¿Qué significó para La Silla Vacía haberse ‘pifiado’ con la muerte de ‘Cano’?

Fue un error mío que asumí de frente a nuestros usuarios. Obviamente que eso tiene un costo para la credibilidad mía y de La Silla Vacía. Mi problema fue no haberme dado cuenta que las tres fuentes que me confirmaron el dato tenían la misma fuente de información errada. Sin embargo, la mayoría de usuarios entendió lo que había sucedido cuando publicamos una historia explicando cómo habíamos caído en ese error y valoró la transparencia de ese episodio. Personalmente quedé asustada durante varias semanas de asumir cualquier riesgo, pero después se me pasó. En todo caso, asumimos unos procedimientos para que la próxima vez que tengamos una ‘chiva’ así de grande pasemos por un filtro más estricto antes de publicarla.

¿Cuál considera ud que ha sido el mayor éxito de La Silla Vacía?

Convertirse en uno de los medios más influyentes entre los líderes de opinión y haberse mantenido fiel a sus principios y objetivos.

¿Ha trabajado para algún otro medio de comunicación? ¿Como se diferencia esa experiencia a la vivida en La Silla Vacía en cuanto a sus vínculos políticos?

La diferencia entre la Silla Vacía y los otros medios en los que he trabajado es que podemos contar todo lo que sabemos porque no tenemos amigos poderosos, ni intereses económicos que podamos afectar con nuestras historias. También hay una diferencia entre ser un medio de nicho que tiene un impacto circunscrito a un público y uno más de interés general como El Tiempo y Semana que cuando hacen algo muy bueno tienen un impacto mucho mayor que La Silla.

¿Cuánta gente trabaja en La Silla Vacía?

En total somos 12 los que trabajamos de tiempo completo: en Bogotá, tres periodistas, en El Caribe, dos y en Santander, dos. Además, está la auxiliar administrativa, el coordinador de La Silla Llena, el coordinador gráfico, la directora de negocios y yo. Cuando comience a operar La Silla Pacífico seremos 14. También tenemos un grupo de practicantes quienes nos ayudan semestre a semestre. (ver quiénes somos)

La firma Jerre Jerre nos ayuda con el soporte de nuestra página y ahora, con nuestro nuevo diseño, trabajamos con la firma Bestiario.

Pero también están los más de 500 miembros de nuestras redes, nuestros blogueros y una comunidad de usuarios que comenta nuestras historias y que también aportan mucho a nuestro contenido y que consideramos parte integral de nuestra redacción.

 

Audiencia

¿Quién lee La Silla Vacía?

Es difícil saber quién nos lee con exactitud. Pero podemos decir que en el 2015 tuvimos un promedio de 390 mil usuarios únicos al mes. Más del 50 por ciento tienen entre 24 y 44 años y, desafortunadamente, por cada mujer que nos lee, nos leen dos hombres. Más de la mitad de la gente que nos lee está en Bogotá, y en la lista sigue Antioquia, Atlántico y Santander.

¿Puede describir la relación que tiene La Silla Vacía con sus usuarios?

Toda la Silla gira alrededor de sus usuarios, a quienes vemos como parte de la Sala de Redacción. Apenas publicamos una historia, ellos nos 'editan' en los comentarios si cometimos un error o si el ángulo fue equivocado o el título desafortunado. Ellos también distribuyen las historias que les gustan vía Twitter y Facebook.

En algunas ocasiones, hemos hecho historias con ellos como esta tk de las cuotas del Procurador, en la cual publicamos la respuesta de Alejandro Ordóñez a un derecho de petición en la que preguntabamos los nombres de las personas contratadas y le pedimos a nuestros usuarios que nos ayudaran a identificar aquellos que estuvieran relacionados con magistrados o con senadores responsables de su reelección. Ese artículo se convirtió en la base de la demanda que tiene en vilo la permanencia de Ordóñez en su cargo.

Por otro lado, tenemos La Silla Llena, donde más de 500 expertos opinan sobre distintos temas. Y están nuestros Súper Amigos, que desde que arrancamos la campaña hace tk años nos han donado en total tk dólares.

En fin, nuestros usuarios son nuestro foco y nuestro eje.

Los usuarios de La Silla Vacía han contribuido a su periodismo de muchas maneras: con comentarios, aportes de dinero, etc. ¿Cuál es la contribución más importante que hacen?

Todas las contribuciones son importantes, pero creo que la mayor es ser usuarios inteligentes de La Silla y exigirnos mantenernos fieles a los principios con los que creamos este medio.

¿Cuál parte de La Silla Vacía provoca más interacción con usuarios?

Las historias provocan la mayor interacción. Pero también los cubrimientos en vivo que bautizamos los twiterazos y las redes sociales donde se mueve nuestro contenido.

¿Porqué es tan importante que todos los usuarios que hacen comentarios en el sitio sean registrados?

Por dos razones. Por un lado, para la Silla es importante contar con una base de datos de sus usuarios a los que les mandamos el boletín diario y con quienes es más fácil la comunicación. Aunque no vendemos la base de datos para nuestros anunciantes, sí es bueno saber cuánta gente está tan interesada en la Silla que se tomó el trabajo de registrarse.

Por otro lado, un principio de La Silla es la transparencia. Nos parece importante que nuestros usuarios también sean visibles, así sea a través de avatares.

Al registrarse, los usuarios tienen su propia página de perfil, donde cuentan quiénes son, llevan un récord de sus participaciones.

La Silla Vacía hace muchos experimentos con el formato de la historia tradicional (Quién es Quién, los Súper poderosos, historias de datos, etc.). ¿Cuál influencia tiene esto sobre la comunidad?

La Silla ante todo se define como un laboratorio de experimentación sobre las posibilidades y las nuevas fronteras del periodismo en este siglo. En esa medida, experimentar con nuevos formatos narrativos es central para este medio. El Quién es Quién ha sido muy exitoso y muy rápidamente se ha convertido en la base de datos más completa sobre personajes públicos en Colombia. Nuestras historias de datos han permitido revelar una información muy valiosa. Todas estas apuestas nos diferencian de otros medios y fortalecen nuestra comunidad de usuarios.

¿Qué papel juega el periodismo ciudadano dentro del sitio?

Tenemos La Silla Llena, donde expertos en distintos temas opinan, debaten y comparten su conocimiento. Definimos expertos como aquellos que poseen información valiosa, que puede ser desde un líder de víctimas hasta un académico. Los ciudadanos también aportan entre el 20 y el 30 por ciento de las ideas para las historias que hacemos. Contribuyen con información sobre los personajes del Quién es Quién, construyen con nosotros algunas historias como esta y además, sirven de editores porque cada vez que publicamos una historia la complementan con información, con nuevos enfoques, etc.

 

La posición editorial

¿Cuál es la filiación política de La Silla Vacía?

La Silla Vacía no está afiliada políticamente con ningún partido aunque eso no quiere decir que los periodistas individualmente no tengan sus preferencias políticas. Pero tratamos de hacer reportería en contra de nuestros prejuicios y preferencias para filtrar esos sesgos. Con lo que sí estamos alineados como faro ideológico es con la Constitución de 1991. Creemos en la Nación y el Estado que quedaron plasmados allí como ideal: un Estado social de derecho laico, garantista de una carta de derechos y con contrapesos claros y una Nación multicultural y diversa donde prima la igualdad de derechos.

¿Por qué La Silla Vacía suele ser tan crítica del gobierno?

Partimos del supuesto de que el periodismo debe ser un contrapeso al poder. En esa medida, tratamos de dedicar nuestros esfuerzos a contar las historias que, más que halagar al poder, lo controlan.

¿Cuál es su estrategia para lograr esta libertad informativa en contraposición con otros medios periodísticos?

No tenemos una estrategia. Solo un compromiso de “contar todo lo que sabemos y de saber todo lo que contamos”. Ese es nuestro lema, que lo copié de un periodista radial local que alguna vez me entrevistó. Creo que ayuda que este medio no depende para existir de la pauta publicitaria y que mi familia no tiene negocios con el Estado ni aspiraciones políticas. Y que yo no tengo amigos poderosos ni ningún sueño diferente a hacer la diferencia en el periodismo colombiano.

¿Es la Silla Vacía un medio apolítico para que pueda considerarse como neutral?

No es apolítico en el sentido de que no nos interese la política o que no tengamos posiciones frente a lo que sucede en el poder. Lo que sí no es es militante de un partido político o de una ideología. Cada uno de los periodistas tiene sus preferencias políticas pero como medio no nos alineamos con ninguna.

¿Qué técnicas o métodos se emplean para mantener la independencia de este medio?

Las técnicas propias del buen periodismo: tenemos un método objetivo de verificación de datos, hacemos reportería en contra de nuestros prejuicios, no hacemos historias de una sola fuente, llamamos a todos los lados de una historia, hacemos reportería hasta convencernos de qué fue lo que pasó, no recibimos regalos ni invitaciones de las fuentes. No entablamos ninguna relación que pensemos que nos pueda cohibir nuestra libertad de informar sobre lo que queramos.

¿Opina que La Silla Vacía se encuentra influenciada indirectamente por conglomerados políticos o comerciales?

No, de ninguna manera.

¿Opina que La Silla Vacía censura de alguna manera a sus periodistas?

No, para nada.

¿En algún momento se ha sentido obligada a auto censurarse por temor a repercusiones en contra de su seguridad personal?

No. Los periodistas de Bogotá estamos hiperprotegidos. Eso no significa que no pensemos bien cada palabra que decimos no solo para que no nos hagan algo y para que no nos demanden sino sobre todo para no ser injustos. Eso, claro, no quiere decir que no nos hayamos equivocado.

 
 

Las secciones de La Silla

¿Qué es La Silla Llena?

Es nuestra red de voces informadas. Es una plataforma de construcción colectiva de conocimiento, de difusión de la información de los expertos sobre diversos temas y nuestra plataforma de debate informado.

¿Cómo hace uno para ser parte de La Silla Llena?

Todos los miembros de La Silla Llena están ahí por invitación de La Silla por la experticia que tienen en los temas de la red. Si alguien cree que debería ser miembro nos puede escribir y nosotros decidimos si cumple los requisitos para meterlo.

¿Cuál es el rol de los patrocinadores de La Silla Llena?

La Silla tiene una alianza con cada una de estas organizaciones que le apuesta a visibilizar estos temas y a posibilitar estos debates. Los patrocinadores financian la red durante un año y a cambio establecen una relación más cercana con los miembros de la red.

¿Qué es el IQ?

Es un servicio de suscripción a universidades y centros de pensamiento y empresas para hacerle publicidad contextual a publicaciones académicas de temas relacionados con nuestros hilos temáticos. A cambio de una suscripción anual, ellos suben sus papers e información sobre sus libros. Para nuestros usuarios es un valor agregado ver qué ha escrito la academia sobre los temas que le interesan en La Silla.

¿Si yo soy un académico puedo también hacerle publicidad a mis textos?

Sí, si pertenece a una de las universidades que tienen este servicio de suscripción.

¿Qué es el quien es quién?

Es la base de datos más completa que existe sobre las personas que tienen poder o que lo han tenido en Colombia desde que creamos La Silla Vacía y sus conexiones con otros poderosos.

¿Cómo hace alguien para salir en el Quién es Quién?

Tiene que hacer algo importante que le de suficiente poder para salir allí. La Silla escoge a quién perfila.

¿En qué consisten los debates del Sí o No, el poder de los argumentos?

Son seis debates de alto nivel que hacemos al año en alianza con la Universidad Javeriana y que buscan dos cosas: por un lado demostrar que personas que están en orillas opuestas pueden tener un debate racional y respetuoso basado en argumentos. Por otro lado, buscamos introducir en el debate público los mejores argumentos de lado y lado sobre los temas más importantes del país.

¿Las Sillas regionales son franquicias de La Silla o todo es parte de lo mismo?

Tanto La Silla Caribe como la Santandereana y muy pronto La Pacífico son parte integral de La Silla y funcionan bajo los mismos principios y valores. La diferencia es que cada una cubre cómo se mueve el poder en su región con el fin de mantener mejor informada a la gente de la región y mejor informada al país sobre la región.

¿Qué tanto se mete el patrocinador de las sillas regionales en su contenido?

Las universidades con las que tenemos alianzas para las sillas regionales no inciden en absoluto en el contenido. Ellas tienen la exclusividad de la pauta y también hacemos todos los eventos con ellos.

 

Financiación

¿Cómo se financia La Silla Vacía?

En un principio fundamos La Silla Vacía con una donación del Open Society Institute y con plata de mi familia. Pero siete años después, la mitad de nuestros recursos vienen de proyectos de cooperación internacional con fundaciones como Ford, Open Society, Ned y Oxfam y la otra mitad de proyectos comerciales: suscripción de las universidades a nuestro IQ para hacer publicidad contextual a sus publicaciones; patrocinio a nuestras redes de la Silla Llena; debates en la universidad; charlas y talleres y los aportes de nuestros Súper Amigos.

¿Recaudar fondos para financiar un medio político independiente a través de una página de internet ha sido muy difícil? ¿Son las pautas publicitarias en internet suficientes para el sostenimiento?

La pauta representa el 22 por ciento de los ingresos de La Silla. El 50 por ciento de nuestro sostenimiento viene de cooperación internacional de ONG como el Open Society, Ford y la NED. El resto son de alianzas para proyectos específicos como las redes de La Silla Llena, o debates en universidades; Las donaciones de los Súper Amigos representan el 8 por ciento de nuestros ingresos.

¿Al ser un medio político se nota el temor de los anunciantes a la hora de pautar en su web?

No creo que sea tanto un temor. Lo que pasa es que el negocio de la pauta depende de unas centrales de medios que tienen incentivos económicos para pautar sobre todo en los grandes medios como El Tiempo porque ganan una mayor comisión.

¿Cuál es la lógica económica de La Silla?

Yo vengo de una familia con plata y no tengo interés en hacer plata con La Silla. Pero si quiero encontrarle un modelo de negocio que la haga sostenible comercialmente porque creo que solo así habré encontrado un camino para el periodismo independiente en Colombia, que es mi meta personal. En un principio, todas las ideas de sostenibilidad que se nos ocurrían implicaban que yo o Olga Lucía hiciéramos algo: una consultoría, un taller, o una charla. Cosas que inevitablemente si tenían éxito irían en detrimento del periodismo de La Silla. Entonces, definimos dos principios para el lado del negocio: solo hacer cosas que nos permitieran “hacer plata mientras dormíamos”. Y cosas que tuvieran también un valor agregado para la audiencia. De ahí surgieron los debates, La Silla Llena y el IQ.

 

Contenidos

En su opinión, ¿cuál es la historia más significativa que La Silla Vacía ha publicado y que los medios tradicionales no han investigado?

Hay varias. Sobre todo las historias sobre la compra masiva de tierras, el impacto ambiental y social de megaproyectos como la minería y también historias sobre la relación de poder entre los medios y la política. Esos temas bisagra entre el sector privado y el público rara vez se tocan en otros medios. Pero obvio que nuestra mayor 'chiva' fue haber contado un día antes que todos los medios tradicionales que la Corte Constitucional tumbaría la reelección de Uribe.

¿Muchos usuarios contribuyen información a Quién es Quién?

Sí, sobre todo al principio cuando no teníamos tanta información. Pero cada mes nos llegan por lo menos unas tres contribuciones de usuarios para esa sección.

¿Cómo escoge los bloggers y los expertos que escriben en la redes?

Los bloggers son personas que tienen credibilidad en sus propias redes y que tienen acceso a información de primera mano sobre temas específicos. Me parece que solo así funcionan las columnas de opinión o, en este caso, los blogs. No basta con exponer opiniones si no están sustentadas en datos. Yo me la paso mirando por gente interesante que tenga miradas novedosas y en las que yo confíe porque una vez les doy el blog no reviso previamente el contenido.

Los expertos de La Silla Llena los escogemos por recomendación de otros miembros de la red o de organizaciones que saben del tema. El único requisito es tener experiencia y conocimiento de los distintos temas de los que se escriben en la redes.

¿Qué son los twiterazos?

Los twiterazos son cubrimientos en vivo de eventos vía twitter.

¿Cuál es la posición de La Silla frente al proceso de paz?

Después de cubrir durante años el conflicto armado y de haber publicado dos libros sobre la guerra, yo personalmente creo que la negociación con las Farc es la salida menos costosa para acabar con la guerrilla y el sufrimiento que le ha causado el conflicto sobre todo a los campesinos de Colombia. La Silla entonces cree en esta salida.

Pero aún así, hemos tratado de cubrir el proceso con independencia crítica y no dejar pasar cosa en aras de la “paz”.

¿Cómo se prepara La Silla para cubrir el posconflicto?

Creo que el posconflicto requerirá de nuevas lógicas menos binarias de las que los periodistas hemos estado acostumbrados. También es clave entender lo que significará la irrupción de un partido político fuerte de izquierda y de las dificultades de la sociedad para asimilar las verdades que saldrán durante la transición. En La Silla nos genera mucha ilusión lo que viene y esperamos cubrirlo con la misma pasión e independencia con la que hemos cubierto todo lo demás.

 

Periodismo en Colombia

¿Opina que la libertad de expresión en Colombia es un derecho que se cumple efectivamente?

Creo que depende del lugar donde se ejerza el periodismo. En muchos pueblos de Colombia es un derecho inexistente. Si en Bogotá los periodistas no decimos más cosas es más por vagos, por cobardes y por los intereses económicos y políticos y de amistad del medio que porque no se pueda decir.

¿Opina que los periodistas colombianos obtienen garantías por parte del Estado para ejercer libremente su labor en el territorio nacional? ¿Por qué?

Creo que el Estado hace bastante por proteger a los periodistas que están amenazados, mucho más de lo que hace por proteger a los líderes de las víctimas o a otros grupos vulnerables. Por lo menos a los de los grandes medios.

¿Considera que el periodismo ciudadano atenta contra la profesión del periodista que se forma en la universidad?

Creo que no es el periodismo ciudadano lo que atenta contra la forma tradicional de hacer periodismo. La verdadera amenaza es que Internet acaba con los intermediarios y muchos periodistas limitan su función a servir de intermediarios entre el poder y los ciudadanos. Ese tipo de periodista que se la pasa solo recogiendo las declaraciones de los poderosos va a desaparecer porque los políticos ya prefieren comunicarse directamente con su audiencia a través de Twitter. El periodismo de investigación sobrevivirá pero cambiarán sus narrativas.

¿Cómo ayudan las nuevas tecnologías a la cobertura de las noticias?

De mil maneras. Ayudan en la reportería, pues a través de Facebook y Twitter se puede invitar a los usuarios a enviar información sobre el tema que estás trabajando, con lo cual se potencia la reportería. Cambia la misma cobertura, pues las nuevas tecnologías permiten un cubrimiento en tiempo real. Y cambia en general la relación del periodista con su audiencia pues ya no es una relación unilateral sino multidireccional y la audiencia se convierte en el editor del periodista.

¿Qué es más importante en los medios digitales: tener tráfico (visitantes) o contenidos de calidad?

Las dos cosas están idealmente relacionadas. Un contenido de calidad atrae visitantes. O por lo menos el tipo de visitantes que queremos en La Silla Vacía, que no necesariamente constituye un público masivo pero sí muy calificado. En todo caso, en La Silla tenemos claro que en el dilema entre influencia y tráfico optamos más por lo primero que lo segundo. No apelamos a los gaticos, ni a la novela de Angelina Jolie y ni siquiera a personajes que siempre traen tráfico como Uribe y Petro. Nosotros queremos que la gente que se toma en serio este país sienta que tiene que leer La Silla.

¿Cuáles son los beneficios de hacer periodismo digital?

Son varios: puedes experimentar con narrativas diferentes, puedes integrar a la audiencia en la producción de contenido y puedes hacer tu propio medio sin tener que hacer grandes inversiones económicas.

¿Ha enfrentado problemas con la libertad de la prensa?

En realidad La Silla ha tenido mucha suerte y en siete años nunca nos han amenazado. Ha habido dos incidentes de intimidación en las regionales a través de una campaña de desprestigio en redes pero como sabíamos quién estaba detrás la pudimos desactivar. Quizás lo peor que nos ha pasado fue un atraco muy raro a la editora de la Silla Caribe en Valledupar para robarle el celular y que luego devolvieron sin los datos y un robo de mi computador en la oficina en Bogotá. Se entró un señor a plena luz del día solo a robarse el mío y nada más.

En América Latina mucho periodismo investigativo está apoyado por Open Society Foundations. ¿Cree que las ONG tienen un gran papel en el futuro del periodismo investigativo?

Creo que el Open Society Fundation cumple una labor impresionante en financiar la transición de los medios independientes hacia su sostenibilidad. El futuro del periodismo investigativo creo que dependerá en parte de la filantropía de instituciones como el OSI y en parte de la de los usuarios que quieren seguir leyendo buen periodismo.

Ha escrito que la nueva tecnología es una parte fundamental de su periodismo, que “cambia en general la relación del periodista con su audiencia” ¿Cómo hace una balanza entre periodismo tradicional y periodismo nuevo?

Creo que el buen periodismo que corrobora fuentes, verifica datos, no es para nada incompatible con la idea que la tecnología está transformando de manera sustancial la forma de hacer periodismo. La relación con la audiencia es diferente, el relato lineal cada vez funciona menos, la agregación de voces en bruto es fundamental. Yo si creo como McLuhan que el medio define mucho el mensaje. Y en Internet la narración de flujo, cada vez más visual y más interactiva es muy importante.

¿Otras publicaciones latinoamericanas le han servido como modelo?

Me ha servido como inspiración el esfuerzo del Faro en El Salvador que ya llevan casi 20 años haciendo periodismo de calidad; también me gusta mucho Animal Político en México y admiro el periodismo que hace el Ciper, en Chile.

¿El tipo de periodismo investigativo que hace La Silla Vacía es parte de una tendencia en América Latina? ¿Cree que se van a fundar muchos más periódicos digitales que hacen periodismo serio, investigativo e independiente?

Sí, estoy convencida de que cada vez más los mejores periodistas de América Latina se lanzarán a hacer el periodismo con el que sueñan y que de alguna manera Internet les permite hacerlo.

 

Planes futuros

¿Ha pensado en sacar La Silla Vacía en papel?

No. Con Olga Lucía Lozano teníamos claro que queríamos hacer un proyecto totalmente digital. Hemos hecho otros proyectos que no son en Internet, como producir el documental sobre la Ola Verde, una exposición fotográfica sobre el Senado y un proyecto transmedia “Proyecto Rosa”. También tenemos dos libros, uno sobre “Los Súper Poderosos” del país y, más recientemente, otro que hacía un recopilación de crónicas sobre víctimas. Pero volver al papel no ha sido una opción.

¿Ha pensado en internacionalizar La Silla Vacía? Es decir, ¿abrir una oficina en otro país?

No, por ahora no. Nuestro objetivo es ir hacia las regiones de Colombia y hacer el periodismo que hacemos más desde lo local.

¿Se ha planteado la posibilidad de llevar a La Silla Vacía a otros formatos por ejemplo: radio, televisión, papel?

Varios usuarios lo han sugerido. El papel está descartado. Ahora tenemos un podcast y hemos hecho algunas alianzas con programas de televisión. Pero tratamos de concentrarnos en Internet, donde todavía nos falta mucha gente por conquistar.

¿Cuántas visitas tiene La Silla Vacía?

Esto cambia de mes a mes. En promedio tenemos alrededor de 1,5 millones de pageviews, y 400 mil usuarios únicos.

¿Cuáles son los planes futuros de La Silla Vacía?

En el corto plazo queremos abrir nuevas patas regionales en El Pacífico y en Bogotá. Y a mediano plazo, en el Suroccidente del país y Antioquia y posiblemente el Eje Cafetero. Queremos ser un medio verdaderamente nacional y verdaderamente local. También queremos incursionar en video y profundizar nuestro periodismo de datos.

¿La campaña de “Súper Amigos” de La Silla Vacía ha sido un éxito?

La campaña ha sido un éxito total, nos hace muy felices sentir que tanta gente nos aprecie lo suficiente para donarnos plata a pesar del miedo que existe a las transacciones virtuales y a que no existe una cultura de donación en el país.

¿Qué importancia tienen los eventos que organiza La Silla Vacía en la construcción de una comunidad?

Son fundamentales. Creo que la diferencia esencial entre La Silla y otros medios es que alrededor de nosotros se ha ido formando una comunidad muy fuerte de gente que le interesa el país. Y esos eventos más allá de lo noticioso retroalimentan ese sentido de pertenencia.