Por Juan Esteban Lewin · 16 de Julio de 2015

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Desde hace varios meses la sala plena del Consejo de Estado tiene pendiente el proceso que podría anular la reelección de Alejandro Ordóñez como Procurador General, pero antes ha dicho que va a llenar por lo menos algunos de los nueve puestos de magistrado que están vacantes. Ayer eligió al primero y dejó el mensaje de que Ordóñez la tiene difícil en esa Alta Corte, de la que fue Presidente y donde ejercía gran influencia hasta hace poco.

El nuevo consejero de Estado es Carmelo Perdomo, un cordobés que fue asesor del hoy contralor Edgardo Maya en la Procuraduría, ex magistrado de los tribunales administrativos de Casanare y Boyacá y magistrado actual de la Sección Segunda del Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

Más allá de esa trayectoria, lo políticamente elocuente de su elección es que Perdomo no solo no es de la línea de Ordóñez dentro de la Rama, sino que ha sido su crítico públicamente.

Perdomo era presidente del Tribunal Administrativo cuando concedió tres tutelas (una de ellas votada por él mismo) que tumbaron la destitución que la Procuraduría había emitido contra el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

Perdomo fue quien leyó las declaraciones del Tribunal en respuesta a la defensa de la Procuraduría, quien había dicho que se debía negar la tutela porque otra decisión “traería consecuencias desafortunadas para el funcionario judicial que la adopte”. Es decir, una amenaza sutil de prevaricato.

La declaración que leyó Perdomo (y en cuya elaboración participó) fue todo un desafío a Ordóñez: decía que ese argumento de la Procuraudría buscaba intimidarlos e incluso dijo que lo que hizo la Procuraudría podía “constituir una conducta propia del derecho penal”.

La derrota para Ordóñez fue aún más grande porque la elección de Perdomo fue a expensas de una de sus alfiles: en la misma lista para llenar la vacante de Bertha Lucía Ramírez de Páez estaba la procuradora delegada María Eugenia Carreño, quien además contaba con buenas opciones porque trabajó muchos años en el Consejo de Estado en los despachos de Ordóñez, de la misma Ramírez y del ex magistrado Gerardo Arenas.

Con un reemplazo que no es de su cuerda, el Procurador perdió un “cupo” clave en la corporación que definirá su futuro porque la magistrada saliente Ramírez había ayudado al Procurador en algunos casos como cuando -con el ex magistrado Marco Antonio Velilla- logró que el proceso de la elección del procurador pasara de la Sección Quinta, donde la tenía perdida, a la Sala Plena, donde Ordóñez aún podría ganar y, en todo caso, ha ganado tiempo.

Además, la ex magistrada es egresada de la Santo Tomás, el bastión académico del Procurador y Ordóñez mantuvo a su hijo como asesor de la Delegada para el medio Ambiente.

Carmelo, en cambio, ni tiene familiares en la Procuraduría ni es tomasino (es egresado de la Universidad Católica).

A pesar de lo duro de esa derrota para Ordóñez, no significa que la tenga perdida.

Para entender el apoyo que podría tener el Procurador, habría que sumar los nueve votos que alcanzó a obtener Carreño a los cuatro del Procurador Judicial Rafael Suárez Vargas (quien llegó a la Procuraduría de la mano de Ordóñez, proveniente del Consejo de Estado, y quien dictaminó que el cambio de terna para Fiscal General que hizo Juan Manuel Santos era ilegal), queda claro que el Procurador no está acabado.

Sobre todo porque en la primera ronda de votación (que es la que muestra los apoyos “de base” de cada candidato) Perdomo arrancó solo con los ocho votos del bloque claramente distante al Procurador, que conforman Germán Bula, Álvaro Namén, William Zambrano, Stella Conto, Danilo Rojas, Alberto Yepes, Guillermo Vargas y Lucy Jeanette Bermúdez, mientras que Carreño arrancó con nueve.

Y al final, cuando ya era claro que Perdomo iba a ganar, hubo cinco magistrados que insistieron en no votar por él y lo hicieron en blanco.

Así que nada garantiza que Ordóñez no gane las elecciones que vienen.

Las demás vacantes

La duda que queda es qué va a pasar con las ocho vacantes que quedan, pues en la mayoría de ellas está jugando Ordóñez: de las siete en las que ya hay una lista definitiva, que hizo la Sala Administrativa del difunto Consejo Superior de la Judicatura tras filtrar entre los interesados hay por lo menos un funcionario de la Procuraduría en cinco.

Entre los nueve que conforman la lista para reemplazar al conservador ordoñista Marco Velilla en la sección Primera está el Procurador Delegado ante el Consejo de Estado Roberto Serrato, quien si bien lleva más de 20 años en la Procuraduría y no llegó allá con Ordóñez, sí fue ascendido a Delegado en 2011 por el actual Procurador.

Entre los ocho abogados de la lista para llenar el cupo que dejó libre Alfonso Vargas, amigo personal de Ordóñez, en la sección Segunda, está Luz Patricia Trujillo, a quien Ordóñez nombró como procuradora judicial II y fue candidata del partido de La U al Consejo Nacional Electoral en 2011.

Para ocupar la vacante que dejó Mauricio Fajardo, javeriano y liberal, en la sección Tercera, hay 19 postulados, incluyendo a Isnardo Jaimes, Procurador ante el Consejo de Estado y quien trabajó en campañas políticas de congresistas conservadores en Santander, y Nicolás Yepes Corrales, Procurador Judicial II e hijo del ex ministro y ex magistrado conservador Hernando Yepes Arcila.

Entre los 12 de la lista para reemplazar al también liberal Mauricio Torres en la sección Quinta, está la procuradora judicial II en lo penal Gloria Edith Ramírez (quien llegó a la procuraduría de la mano de Ordóñez y es esposa de Julio César Martínez, secretario general de la gobernación del Valle de Juan Carlos Abadía) y el procurador delegado Francisco Manuel Salazar.

En ese cargo el enfrentamiento ha sido duro entre salazar y Rocío Araújo, una académica del Rosario, pero la decisión sigue bloqueada.

Y para la vacante del ex magistrado Gustavo Gómez Aranguren, quien empezó siendo cercano a Ordóñez y terminó muy lejos de él, en la sección Segunda, aún no hay lista. Pero se presentó Alba Cristina Grueso, procuradora delegada ante el Consejo de Estado.

Entre los nueve miembros de la lista para la vacante de Enrique Gil, magistrado conservador no ordoñista de la sección Tercera, no hay nadie de la Procuraduría pero sí está Jaime Rodríguez Navas, decano de la facultad de derecho de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, alma máter de Ordóñez y donde el Procurador fue profesor durante largos años y tiene mucha influencia. Fue esposo de Laura Santos Chona, nombrada por Ordóñez como procuradora judicial II de familia en Bucaramanga.

Se enfrenta a José Roberto Sáchica (hijo del ex magistrado de la Corte Suprema Luis Carlos sáchica y hermano de la secretaria de la Corte Constitucional Martha Victoria Sáchica y de la ex procuradora judiciall II de Ordóñez María del Pilar Sáchica); Lola Elisa Benavides, magistrada auxiliar de Stella Conto; y la magistrada del Tribunal Administrativo de Santander Francy Pinilla, hermana de Alba Luz Pinilla, ex congresista del Polo y mano derecha de Iván Moreno.

Eso muestra que sigue vivo el pulso para saber qué tan ordoñista sigue siendo el Tribunal que va a definir el futuro de Ordóñez.

Si tiene más datos de los postulados que quiera compartir, puede enviarlos a [email protected] .