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Miércoles Octubre 22, 2014

“El sistema pareciera colapsar,
en detrimento de los derechos
fundamentales de quienes
habitamos en este Estado”

Con esta frase de la Corte Constitucional del 10 de mayo de 2012 quiero iniciar este texto, que quizá en algún momento, sea leído en una cumbre de Secretarios o Ministros de Salud de Colombia –Honor me harían- estoy seguro que a pesar de las vicisitudes de nuestra realidad contextual, política y económica hacen su mejor esfuerzo para mejorar la calidad de vida de las y los colombianos.

Vale la pena mirar hacia atrás y ser conscientes el áspero camino que hemos recorrido desde aquel modelo higienista, en el que la salud de los colombianos dependía de la caridad; pasando por la Caja Nacional de Previsión y el Instituto Nacional de Seguros Sociales que dieron paso al esquema de subsidios a la oferta, en el que los recursos eran trasferidos directamente a los Hospitales Públicos y que fue re-evaluado para dar paso a la ley 10 de 1990, que paradójicamente no sólo agregó ceros a su nombre al convertirse en la ley 100 de 1993, sino también al grupo de entidades privadas que como aseguran muchos ha convertido la salud en un negocio.

Pero ¿qué es salud?, la Real Academia de la Lengua Española, la define como el “Estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones” y en ese marco de ideas ¿sienten ustedes señores y señoras que Colombia esta en el estado ideal para ejercer todas nuestras funciones? ¿Es posible hacerlo cuando nuestro Congreso NO discute por temas de Educación o Salud pero SI una reforma a la Justicia para pocos?

¿Cómo explicarle al niño que mencionó el Periódico el Tiempo hace unos meses, que el tumor en su vista esperó 2 años para que al mejor estilo de 1980, varios doctores se unieran por CARIDAD interviniéndolo sin costo, por su cuenta y riesgo? pero además ¿cómo explicarle que a pesar del pesar, fue demasiado tarde y no volverá a ver?

Es un acto inhumano tratarnos como afiliados-clientes y no como seres humanos. Aflige pensar que tenemos una constitución que en su Art. 48 reza que “La seguridad social es un servicio público de carácter obligatorio que se presta bajo la dirección, coordinación y control del Estado…. garantizando a todos los habitantes el derecho irrenunciable a la seguridad social”.
Sin duda alguna, nos encontramos ante una inminente crisis del Sistema, muestra de ello es la misiva resultante de los ExMisnitros de Salud precedida por el S.O.S. de los gerentes de los Hospitales de Bogotá al presidente Juan Manuel Santos. Es evidente que es nuestra obligación ética, moral, colectiva y personal exigir un cambio en un modelo que no es bienhechor y que no cumple con la Salud como garantía para todos y todas.
Ser silentes ante una situación crítica para los usuarios del sistema nos convierte en cómplices, ¿Qué mas nos espera? señoras, señores nos espera lo que queramos esperar. Bien aseguró el periodista Juan Gossain el pasado 23 de marzo: “Hay que decirlo sin anestesia: el sistema colombiano de salud ha muerto. Lo mataron la corrupción, la politiquería y la codicia”.

Sin más hago un llamado a políticos, servidores públicos, activistas, ciudadanos pero sobre todo seres humanos, para dejar de lado los colores y pensar que necesitamos acciones contundentes, exigimos que nuestros hijos tengan derechos y no estén envueltos en procesos mercantiles donde la vida cada vez tiene más ceros en valor pero no en tiempo.

ES HORA DE TENER UNA SALUD HUMANA.