Por Toni Celia · 27 de Abril de 2017

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    Salgamos de algo de una vez: me molesta un poco que esto lo haya hecho un cachaco. No, no es una cuestión regionalista, es que no me gusta que se siga cumpliendo el refrán de que nadie es profeta en su propia tierra. Y es que Buendía, eterno viajero y curioso sonoro, aterrizó en la costa norte de Colombia para impregnarse de este cliché tan real, tan nuestro, tan bello, que llamamos Caribe. Y sin adentrarnos en mucho detalle: ¡el man ha logrado disfrazar una champeta de pop! 

    Todo el álbum, En el caribe también pasa esto (que para cuestiones de mercadeo, ha debido titular, Grabado por una Serie De Cachacos en Tres Puntadas y una insolada Mal), vale la pena explorar.  Pero es la misma combinación de sensibilidad, unos buenos versos, y cosas que de alguna manera ya hemos escuchado. ¿Leíste lo de Shock, cierto? Difiero totalmente con su concepto, lleno pleitesías y demasiados adjetivos, en dónde llaman el álbum un "tesoro sonoro”. Al contrario, y lo hemos hablado, esto es una seguidilla  a todo lo que viene haciendo desde hace años, por ejemplo, El Caribefunk o Tribu Baharú, sin recibir la prensa que merece. También es una progresión natural del último álbum de Sidestepper o del espíritu de Paul Simon en Graceland.  

Ahora, detrás de la exploración de Buendía, detrás de su peregrinación por el Caribe (te pregunto, ¿tú crees que el man haya estado en Bosconia? ¿O que haya comido alfandoque en el valle? Pregunto porque el álbum tiene mucho de vallenato, aunque no de manera explícita, pero en su espíritu.) detrás de todo eso, hay una canción: "Every Light”.  Es por eso que te escribo. Es su sabor en pulpa. En 4:03 min, y con un poquito  ayuda de sus amigos, Buendía ha labrado, capaz, de las mejores grabaciones del año. Es sencilla, sin arandelas. A muchos en la costa no les gustará. Dirán que es gallega (pregunten qué significa a su amigo músico caribe más cercano), que es simplona, etc. Yo creo que es una joyita. Es suave, sin pretensiones.  

Me anticipo a tu por qué, así que aquí va:   

-Es en inglés. Primer punto a favor. Si queremos universalizar nuestros ritmos, no lo dudes, hay que meterle anglo. El idioma más internacional, el más juguetón, el más flexible, es el inglés. No es cuestión de complejos, es cuestión de marketing.  

-Segundo: las letras son pendejonas, repetitivas, máximas llenas de rimas fáciles. Varios puntos a favor. 

-Pero, lo que le de la medalla, es el hecho de que no tiene nada de vergüenza en ser una canción pop en su más puro estado. El problema es que dentro del snobismo colombiano, si es muy sencilla, la rechazamos, porque ajá, porque sí. Error. Componer una canción pop es capaz uno de los juegos más divertidos y complejos que hay. Esto se da porque el pop es para todos, es populista. Es el genero más subjetivo que existe, el más vasto, el más malentendido. Pero el pop tiene la capacidad de fregarte la semana porque cuando se instala, se instala a hacerte cosquillas constantes en el oído. ¿Ejemplos? “Oh what a night" de Frankie Vallie, “Dancing Queen” Abba, “Help” de The Beatles, “Mo’ Money Mo’ Problems" de Biggie, etc.  

     Sé que me he explayado más de la cuenta. Sé que le he dedicado más palabras a una canción que lastimosamente no tendrá mucha repercusión en el mundo “apayolado” de las emisoras y el “What’s Hot” de Spotify (aunque espero lo contrario). Pero lo he hecho por el más puro cariño que siento por nuestra amistad y nuestras innumerables noches de desvelo musical; por nuestros cocos, nuestro horizonte infinito, nuestra malentendida melancolía, y porque, nojoda, ¡tengo esta gran canción pegada hace semanas!  Espero tus comentarios. 

Cambio & fuera,  

Antonio Celia Maestre 

P.D. La próxima te va una diatriba sobre nuestra desconexión regional y empresarial con el mundo creativo que tanto nos informa y preocupa.  Además de una opinión sobre cómo y por qué necesitamos más política desde la música que creamos en Colombia. Es nuestro deber y salvación. 

 

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