Por Tatiana Velásquez Archibold · 08 de Septiembre de 2017

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Santa Marta cerró el año pasado como la tercera capital del Caribe con la menor tasa de homicidios, después de Valledupar y San Andrés, según datos del Instituto de Medicina Legal. Unas cifras que la ubican por debajo de la tasa nacional, a diferencia de lo que ocurría allí cuando los paramilitares imponían su ley.

La reducción comenzó desde la creación de la Policía Metropolitana en 2013 y de la restricción del parrillero en moto en algunos sectores de la ciudad, un año después. Medidas que fueron tomadas durante el gobierno de Carlos Caicedo y por las que el exalcalde saca pecho, especialmente porque logró esos resultados después de que la criminalidad se disparó en su primer año de mandato debido a disputas entre bandas y a retaliaciones de Los Urabeños (hoy Clan del Golfo) por la muerte de Juan de Dios Úsuga David, uno de sus cabecillas.

De hecho, ese grupo incluyó a Santa Marta en un paro armado de 48 horas, que organizó en enero de 2012 en seis departamentos del país. Tanta zozobra generaron a punta de panfletos que la actividad en el mercado de esa ciudad fue casi nula por aquellos días.

Pese a la disminución de los homicidios, la ciudad aún enfrenta la amenaza de bandas criminales como Los Pachenca, que son los responsables de una seguidilla de muertes violentas desde su creación en 2013. Ese año, después de salir de la cárcel, Jesús María Aguirre, alias ‘Chucho Mercancía’, organizó a un grupo de hombres que hoy hacen parte de una estructura jerarquizada que trafica droga, extorsiona y se dedica al sicariato.

(Instrucciones: dé clic en cada gráfico para obtener más información).

 

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