Por Piedra de toque · 13 de Septiembre de 2016

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El diagnóstico que hace el fiscal en la carta que le envió al Ministro de Justicia es acertado en señalar las implicaciones del aumento de los cúltivos y la falta de una respuesta efectiva. Sin embargo, más de 20 años de evidencia demuestran que su propuesta de retomar la aspersión aérea no es la bala de plata que acabará el narcotráfico ni generará el desarrollo que se requiere en las zonas cocaleras. La aspersión debe ser el último recurso para el Estado, bajo unas condiciones muy claras.

En la , el Fiscal analiza el crecimiento de los cultivos ilícitos, su impacto actual y potencial en la seguridad de los colombianos, y los riesgos que presentan a la implementación de los acuerdos de paz. Además, propone “repensar la estrategia para contener la expansión de los cultivos ilícitos” y “considerar explícitamente la conveniencia de reanudar la aspersión aérea”.

El país no puede seguir creyendo que en la reducción de los cultivos ilícitos está el fin de las organizaciones criminales ni del narcotráfico.  Las drogas son uno de los negocios de estos grupos ilegales, y los cultivos un eslabón en el que históricamente se han concentrado los esfuerzos. Pero el narcotráfico sigue ahí, como también otras economías ilegales como la minería, la extorsión, la corrupción, el tráfico de armas y la trata de personas, entre otras.

Como lo menciona el Fiscal, la desmovilización de las Farc genera una competencia entre esas organizaciones para controlar los territorios donde hace o hacía presencia armada las Farc, en los que el narcotráfico es uno de los botines de guerra.

En este contexto, es necesario que el Estado colombiano ponga en marcha políticas que reduzcan las capacidades económicas de los grupos armados organizados en estos territorios, incluida la reducción del negocio de las drogas ilegales. Pero también políticas que conduzcan a reducir la vulnerabilidad de esas zonas.

La historia de Colombia muestra que la aspersión aérea, tal como se ha utilizado, ni ha acabado con los grupos armados organizados ni ha generado desarrollo. Los cultivos están en los mismos niveles de hace 10 años y las comunidades campesinas siguen con altísimos niveles de necesidades básicas insatisfechas.

Es más, la evidencia indica que ni el aumento ni la reducción de los cultivos ilícitos se puede explicar como producto de la aspersión aérea ni de la erradicación o del desarrollo alternativo. Muchos otros factores explican la dinámica de estos cultivos, que pasan por el mercado internacional de las drogas, las dinámicas propias de las actividades ilegales en el país, el clima y la situación macroeconómica, entre muchos otros.

En este contexto, y a partir del diagnóstico que hace el fiscal en la carta, resulta evidente la necesidad de utilizar mejor las capacidades que tiene el Estado colombiano para abordar este tema.

De un lado, los esfuerzos de investigación, inteligencia y juzgamiento deben concentrarse en la desarticulación de los grupos armados organizados en general, y no sólo una estrategia para reducir los cultivos en particular, pues esto ya ha probado no dar los resultados esperados.

Las ganancias del narcotráfico se concentran en el movimiento de grandes cantidades de cocaína, en las cadenas de suministro a las grandes ciudades y en las actividades de lavado de activos. Si se pretende quitarle combustible a los grupos armados organizados, es ahí donde deben concentrarse los mayores esfuerzos. Es más complicado, dispendioso y menos ruidoso, pero genera mejores resultados en el mediano y largo plazo.

Por ejemplo, en promedio se han destinado anualmente 3 mil policías a las labores de erradicación, mientras que el país solo cuenta con 3 jueces de extinción de dominio, o sea a perseguir las finanzas de los criminales. Ajustar este desbalance es necesario y urgente.

Es clave también repensar los esfuerzos de la Policía. En el 2014 se capturaron casi 85 mil personas por delitos de drogas, entre ellos 35 mil personas portaban menos de 250 gramos de marihuana y casi 20 mil que llevaban menos de 250 gramos de basuco. Es decir, capturas que no reducen el poder de las organizaciones criminales sino que se concentran en los eslabones más débiles de la cadena.

SI la Policía invirtiera estas capacidades en perseguir a los eslabones más violentos y que más se enriquecen por cuenta del narcotráfico y otros negocios ilegales tendríamos un impacto más positivo en la seguridad en las ciudades y el campo.

Ahora bien, dentro de la gran estrategia de lucha contra el crimen organizado, es pertinente tener medidas para controlar los cultivos ilícitos, como el insumo de la producción de cocaína, pero no esperando acabar con el narcotráfico a través de esta intervención.

Los cultivos ilícitos nunca han dejado de tener niveles muy altos en Colombia, aún durante la reducción a 47.790 en 2012 reportada por el monitoreo anual de UNODC. La persistencia de cultivos ilícitos en las zonas estratégicas y de frontera ha sido histórica en razón a que la reducción de hectáreas con cultivos ilícitos ha orientado tradicionalmente la política, y no el desarrollo de los territorios en donde está la coca, la amapola o la marihuana.Sin embargo, los cultivos de coca tienen una particularidad, y es que las economías locales legales dependen en gran medida de esta actividad. Es decir, mientras que en términos de la política criminal la pregunta es “”.

La política criminal no puede ser la única puerta de entrada para analizar los cultivos ilícitos. Hay unas realidades particulares en estos territorios, donde las comunidades dependen de los pocos ingresos que reciben por cuenta de estos cultivos. Se necesitan una aproximación más integral por parte del Estado.

La coca es una expresión de los problemas de desarrollo que tiene la ruralidad colombiana y la aspersión no es más que un paño de agua para intentar contener uno de los muchos problemas que el abandono estatal ha dejado en estas regiones.

Es previsible, en cambio, el obstáculo que representaría para el Gobierno establecer acuerdos con las comunidades para la erradicación y la sustitución en medio de avionetas rociando glifosato o glufosinato de amonio.

Si al momento de diseñar una estrategia para mejorar la seguridad y promover el desarrollo, el Estado debe recurrir a herramientas como la aspersión aérea, es preciso que esto se haga de una manera muy coordinada con las autoridades municipales y departamentales, así como con la comunidad, Hay buenos antecedentes al respecto en el Programa de Consolidación Integral en La Macarena, donde los propios habitantes de la zona pidieron usar la aspersión en algunas zonas, mientras que en otras hubo erradicación manual voluntaria o forzosa.

La aspersión aérea usada indiscriminadamente es la salida fácil para mostrar gestión pero ya conocemos los resultados limitados. Una intervención integral es el camino difícil y largo, pero es el correcto.

 

Comentarios (4)

harriarq

13 de Septiembre

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Los técnicos en las estrevistas han dicho que la aspersión es mas efectiva s...+ ver más

Los técnicos en las estrevistas han dicho que la aspersión es mas efectiva si se realiza a poca altura, aprovechando que los terroristas estan en PAZ, se puede hacer con tranquilidad o incluso a pie y como es cercana la concentración del veneno necesario es menor y disminuye los riesgos...
 

DIDUNDI

16 de Septiembre

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Se equivoca  prentendiendo hacer ver q los únicos q han manejado el...+ ver más

Se equivoca  prentendiendo hacer ver q los únicos q han manejado el negocio d las drogas son las Farc. Aquí mismo Uds. repiten una y otra vez q los acuerdos d la Habana no acaban el conflicto reconociendo la existencia d otros actores.
Un curso integral d objetividad-imparcialidad también es urgente

harriarq

13 de Septiembre

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Busquen a esos especialistas que salieron en  "semana en vivo" que decian...+ ver más

Busquen a esos especialistas que salieron en  "semana en vivo" que decian que es mas barato comprar los cultivos que erradicarlos... 

DIDUNDI

16 de Septiembre

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Todo cargo público trae consigo protagonismo a corto plazo, mediático&n...+ ver más

Todo cargo público trae consigo protagonismo a corto plazo, mediático y d inmediato. El dl 'fiscal anunciado' no podía ser la excepción.
Cualquier forma d combatir el problema tiene  necesariamente q considerar soluciones integrales, generalmente d corte social. Trastear, camuflar, enfriar los problemas es muy fácil, mediatiShow es lo q  predomina.

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