Por Blogoeconomia · 10 de Julio de 2017

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Por Marc Hofstetter

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Dice la Real Academia Española que una de las acepciones de déficit es “la falta o escasez de algo que se juzga necesario”. Sin duda esa acepción es en la que pensamos cuando vemos esa palabra y sin duda, por tanto, un déficit tiene una connotación negativa: repito, sugiere que nos falta algo que juzgamos necesario.

Sin embargo hay muchas circunstancias en las cuales la palabra déficit debería estar desprovista de connotaciones negativas. Por ejemplo, los déficits comerciales pocas veces deberían interpretarse como un problema. Permítanme ilustrar el punto con una analogía y sugerir que la confusión semántica no es de poca monta: la mala fama de la palabra está en el centro de las tensiones geopolíticas y guía propuestas de política económica en muchos países.

Supongamos que hay dos familias, los Arepa y los Chorizo, y cada uno fabrica sólo el producto de su apellido. Cada semana la familia Arepa le compra a la Chorizo 10.000 pesos en chorizos; la familia Chorizo a su vez le compra a la Arepa 5.000 pesos en arepas. La familia Arepa tiene por tanto un déficit comercial semanal de 5.000 pesos con la familia Chorizo y ésta un superávit del mismo porte. El intercambio es voluntario. ¿Debiéramos impedirlo? ¿Debiéramos forzar a la familia Chorizo a solo venderle 5.000 a la familia Arepa para balancear la relación comercial? ¿Deberíamos forzar a los Chorizo a comer más chorizos? Digo sin titubear que no pero cuando escalamos la analogía a países en lugar de familias esas son propuestas con músculo político tanto en la derecha como en la izquierda.

Escalemos entonces el ejemplo a países en lugar de familias. Comienzo con la coyuntura global. Estados Unidos es una Arepa. Para ser preciso es la Arepa más grande del mundo: tiene un déficit en cuenta corriente de casi 500 mil millones de dólares al año. Haría falta la producción de bienes y servicios de toda Colombia durante casi dos años para llenar ese hueco. A Trump le molestan esos déficits comerciales. No le gustan con México. Tampoco con Alemania:

Ni con China:

De esa animadversión a los déficits se desprenden importantes implicaciones de política pública. Y de geopolítica. Trump ya retiró a EEUU de Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y quiere renegociar tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México. Y seguirá buscando la forma de poner barricadas a las compras de la China y de Europa.

En Colombia también tenemos una cantaleta antidéficit. Al senador Robledo, por ejemplo, le parece que son injustas las relaciones comerciales desbalanceadas. Abogaría, supongo, por impedir que los Chorizo le vendan más a los Arepa de lo que les compran:

Alemania es el mayor chorizo de la historia reciente. En 2016  el superávit en su cuenta corriente alcanzó 300 mil millones de dólares, más de 8% como proporción de su PIB. Produce mucho, consume poco y lo (mucho) que le sobra se lo vende al resto del mundo. Eso parece molestar a otros, no solo a Trump. Hasta el semanario The Economist en su más reciente edición que el superávit alemán es un problema para el mundo (y le sugiere a Alemania gastar más para arreglarlo, es decir, comer más chorizo para que no les sobre tanto). ¿Por qué? En nuestro ejemplo de las familias Arepa y Chorizo, la segunda tiene un superávit de 5.000 pesos generando necesariamente que la primera tenga un déficit de ese porte. Así mismo, si Alemania tiene superávits de 300 mil millones, el resto del mundo tiene déficits con ellos de ese tamaño. Y ese es argumento del Economist: el superávit alemán es malo porque la contracara es un déficit. Y bueno, los déficits son malos ¿no?

Hay  en efecto circunstancias en las que los déficits externos son problemáticos. La razón es la siguiente: un déficit en cuenta corriente significa que el país que lo tiene gasta más de lo que produce y por tanto se endeuda con el resto del mundo. El problema puede llegar si algún día el resto del mundo le cierra las puertas a la deuda que lo financia.

Por ejemplo, Colombia tuvo un alto déficit a final del siglo pasado. Cuando llegaron las vacas flacas y el resto del mundo temió que Colombia no pudiera seguirlo pagando, ese acceso al financiamiento externo se cerró. Hubo que ajustar de un tajo el déficit: de un momento para otro ya no pudimos comprar más chorizos que las arepas que vendíamos. Los datos del WEO dicen que entre 1998 y 1999 el déficit en cuenta corriente se redujo en 3.5 puntos del PIB. Siguieron varios años a punta de arepa con poco chorizo.

La debacle española de los últimos años también refleja un ajuste externo, uno aún más dramático que el colombiano. En 2008, el déficit externo español era de más de 9% de su PIB; desde 2013 la cifra es superavitaria. Acompañando el “logro” de ese superávit hay ¡seis años seguidos con tasas de desempleo de más de 20%!

Pero así como hay ejemplos de déficits que crecieron y se volvieron insostenibles también hay decenas de contraejemplos. Australia lleva un y más de tres décadas con déficit en cuenta corriente que en promedio supera el 4% de su PIB.  En nuestra región el y mientras cabe notar que lleva un cuarto de siglo con déficits en cuenta corriente que superan en promedio el 6% de PIB.  

Hay circunstancias en las cuales combatir un déficit externo es una política económica apropiada. Lo fue en Colombia en 2015 y 2016. Pero combatir déficits comerciales como principio general argumentando que son malos porque, bueno, son déficits, parece más una recomendación que haría la Real Academia de la Lengua que  la que emerge de estudiarlos con juicio.  Y con el perdón de los paisas, la arepa sola, sin chorizo, la del mundo sin déficits, no tiene gracia.

 

 

Comentarios (4)

Andres Felipe Garcia Rovira

10 de Julio

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Los deficits gemelos son una de las señales que anticipan una crisis bancaria...+ ver más

Los deficits gemelos son una de las señales que anticipan una crisis bancaria, asi que no son un buen augurio siempre, a mi me preocupa mas el deficit en los programas de desarollo de largo plazo y en la credibilidad de las instituciones, eso es una talanquera para el desarrollo, otros deficits son coyuntura y son señal de un mal gobierno si como aca, los mercados no creen

GMolano

10 de Julio

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Panama y Australia no son ejemplos. Panama no produce una tuerca es ...+ ver más

Panama y Australia no son ejemplos. Panama no produce una tuerca es paso obligado maritimo y hub financiero, puede darse el lujo de tener deficit. Australia es otro cuento, las bonanzas mineras se usan con la cabeza. Ademas es un pais grandisimo pero uno de los mas despoblados. No son paralelo con Colombia ni de lejos. Deficit colombiano = mala planeacion economica. Punto.

AlejoGomezCH

13 de Julio

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Entiendo los ejemplos de Panamá, Australia y España pero igual me quedan 2 d...+ ver más

Entiendo los ejemplos de Panamá, Australia y España pero igual me quedan 2 dudas. El déficit en la balanza comercial colombiana indica q gastamos más de lo q producimos por eso nos endeudamos, esas deudas tienen un costo (inteteses) el cual bien podría servir para inversiones o subsidios si no tuvietamos tal déficit no?

AlejoGomezCH

13 de Julio

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2da duda. El déficit en la balanza comercial indica q se importa más de lo q...+ ver más

2da duda. El déficit en la balanza comercial indica q se importa más de lo q se exporta, si se ataca el déficit incentivando la producción nacional no se generan más empleos, pago de tributos, economías de escala Etc, Es decir no es más beneficioso para el país producir q importar?

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