Por Laura Ardila Arrieta · 24 de Noviembre de 2016

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Hace un año y seis meses La Silla Vacía, un medio que hasta entonces había sido esencialmente cachaco, decidió expandirse a las regiones con unos capítulos o ‘patas’ regionales. La primera de ellas fue La Silla Caribe, que nació para contar las movidas del poder en los ocho departamentos de nuestra región, con un equipo permanente en el terreno.

Reflexionando sobre hacia dónde queríamos crecer, nació este proyecto que refleja una de las principales convicciones del equipo de La Silla Vacía: que el país es sus regiones y que es importante y queremos contar lo que pasa en esa Colombia, considerada por muchos como de segunda.

El nacimiento de La Silla Caribe no hubiese sido posible sin la ayuda de los amigos que en 2014 aportaron a la campaña anual de donaciones de La Silla Vacía (llamada los Súper Amigos) casi 90 millones de pesos, una parte de los cuales nos sirvió como capital semilla.

Además de la plata, el hecho de que las donaciones hayan provenido de cientos de personas -que es la idea de la campaña- nos ayudó a garantizar desde el principio la independencia que, como todos ustedes saben, ha sido el principal activo de La Silla Vacía desde que nació hace más de siete años.

Esta introducción es para contarles (y recordarles a los que ya lo sabían) que ya casi se cierra nuestra campaña de Súper Amigos de este año y me gustaría mucho que consideraran donarnos.

La Silla no se está quebrando, pero aquí creemos que el periodismo independiente es patrimonio de todos y que, en ese sentido, es mucho mejor si ustedes también nos ayudan a empujar el barco.

Si les ha gustado el cubrimiento que hemos hecho de la crisis social y política en La Guajira. O nuestros reportajes sobre los súper poderes de empresarios locales que pasan de agache. O las crónicas que han develado cómo se mueve el poder en eventos culturales como el Carnaval de Barranquilla, el Festival Vallenato de Valledupar o las Fiestas de Independencia de Cartagena.

Si no se han perdido historias como las de la corrupción en la salud en Córdoba, las que cuentan cómo se relacionan los cuestionados locales con las élites bogotanas, aquellas sobre el poder en San Andrés Islas o las que hemos hecho desde las zonas de concentración de las Farc.

Si creen que todo esto que hacemos y queremos seguir haciendo puede contribuir a que la gente del Caribe entienda mejor la región en la que vivimos y que hemos aportado un granito de arena a descentralizar el periodismo, consideren donarnos.

Se vienen los meses y años complejos de la implementación de los Acuerdos de Paz, esa transformación se va a sentir en las regiones y para por ello y más queremos seguir aquí.

Sabemos que en Colombia no hay mucha cultura de donar y mucho menos de donarle a un medio, pero ustedes saben que en esta Silla nos sentamos todos.

Donar es muy fácil. Todo es de gran ayuda. Se puede desde 35 mil hasta un millón de pesos.

Con la plata que nos den, queremos crear una nueva ‘pata’ regional, darle más impulso a nuestro Detector de Mentiras para verificar el discurso público y a la línea de video y hacer más investigaciones de largo aliento.

Con La Silla Caribe, La Silla Santandereana, La Silla Pacífico y otros proyectos, hemos demostrado que cumplimos y damos buen uso a los aportes de nuestros Súper Amigos. Y lo volveremos a hacer.

Lo único que nos hace falta es que ustedes sean (y sigan siendo, los que ya han aportado antes) nuestros vales, primos, llaves, brothers: nuestros Súper Amigos para seguir haciendo el periodismo en el que creemos.

¡Mil y mil gracias de antemano!

(Para donar, pueden hacer clic aquí: http://lasillavacia.com/donaciones).

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