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Por Blogoeconomia · 07 de Febrero de 2018

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*Por: Catherine Rodríguez

Hoy en día, en Colombia y en los países occidentales, las mujeres tenemos en principio las mismas oportunidades que los hombres para estudiar y trabajar. De hecho, en promedio, incluso alcanzamos mayores niveles de educación que los hombres. Sin embargo, tanto en Colombia como en el resto del mundo, las mujeres devengamos menores salarios que los hombres.

Varios economistas se han preguntado desde hace varios años que podría explicar esta diferencia. En una charla magistral reciente de Marianne Bertrand – resumida y discutida por Diego Amador acá – se plantearon tres posibles explicaciones. La primera se basa en el tipo de carreras que escogen las mujeres versus las que escogen los hombres. Aunque las mujeres estudiamos más años, los hombres escogen profesiones que son generalmente mejor remuneradas que las profesiones escogidas por las mujeres. Bertrand muestra que incluso dentro de una misma profesión, la brecha salarial se mantiene dejando entrever por tanto que diferencias en el tipo de profesión escogidas no es la explicación a las brechas salariales observadas. La segunda posible explicación es que, en promedio, las mujeres tomamos menos riesgos, nos gustan menos los ambientes competitivos, no negociamos tanto y tenemos menores niveles de confianza en nosotras mismas. Nuevamente, aunque investigaciones han demostrado que esto es cierto, estas diferencias en personalidad explican como máximo el 15% de las brechas salariales entre hombres y mujeres observadas. La tercera explicación se basa en las preferencias laborales entre hombres y mujeres. Las mujeres escogen trabajos que demandan menos horas de dedicación semanal, que demandan menos viajes y que demandan menos obligaciones presenciales que los hombres. De acuerdo con las investigaciones, incluso dentro de una misma profesión, estos perfiles de mayor flexibilidad laboral explican casi en su totalidad las diferencias en las brechas salariales de las mujeres.

Una pregunta natural que surge después de estas conclusiones es ¿por qué buscamos las mujeres este tipo de trabajos? La misma Bertrand en su conferencia mostró evidencia a favor de la idea que los roles de género han cambiado poco en los últimos años, particularmente aquellos con el bienestar de niños de madres trabajadoras y de apoyo de la mujer a la carrera de los hombres. Esta inercia en los roles de género puede ser parte de la explicación de las preferencias de las mujeres por trabajos más flexibles y por ende parte de la explicación de las brechas salariales hoy observadas.

Quizás una de las personas que estudió mas a fondo las diferencias salariales por género en Colombia fue Ximena Peña. Como se resume en este blog Ximena demostró que las brechas salariales en el país son grandes y son mayores en las colas de la distribución. Sus estudios sugieren que esto podría estar explicado por lo que llaman la triple jornada laboral: trabajo remunerado fuera de casa, crianza de los niños y otros oficios del hogar. Estas últimas responsabilidades implican que las mujeres colombianas dedicamos hoy en día, en promedio, 11 horas más a la semana a oficios del hogar que los hombres. Dado que gran parte de este tiempo lo dedican las mujeres al lavado de ropa, en su proyecto más querido Ximena buscó aminorar dicho trabajo y darle más tiempo a la mujer proporcionándoles la oportunidad de tener lavadoras automáticas en sus hogares. Aunque los resultados de su investigación son positivos, como lo especula Raquel Bernal acá y lo planteó Bertrand en su conferencia, ni los avances tecnológicos, ni políticas laborales eliminarán las brechas mientras los roles de género continúen reforzándose en nuestras sociedades.

¿Qué tan cerca estamos de eliminar estas brechas de género en Colombia? El análisis de los datos de la Encuesta Longitudinal de los Andes (ELCA) que permite seguir la historia de una muestra representativa de niños en zonas urbanas y cuatro microrregiones del país puede acercarnos a esta respuesta. Tomando como muestra aquellos niños que en el 2010 tenían cinco o más años, en este trabajo reciente junto con Nicolas Fuertes analizamos las diferencias de género en los oficios del hogar de los niños y como estas han cambiado en el tiempo. Tres conclusiones interesantes sugieren que nuestra sociedad esta perpetuando estos roles de género en las próximas generaciones.

Primero, encontramos que la probabilidad que una niña colabore en oficios del hogar es y ha sido siempre mayor que la de un niño. Para 2016 es 10 por ciento más probable que una joven entre los 12 y los 17 años colabore en los oficios del hogar que un joven de la misma edad. Segundo, encontramos que entre los que colaboran en oficios del hogar, al igual que lo que encontraron Ximena Peña y sus co-autores para mujeres adultas, las mujeres jóvenes entre 12 y 17 años dedican mucho más tiempo que sus pares hombres a estas labores.  En el sector urbano, mientras las jóvenes dedican cerca de 4.3 horas a los oficios en el hogar, los hombres dedican 23,2% menos de tiempo a estas labores. En el sector rural esta diferencia de tiempo de dedicación entre hombres y mujeres aumenta a un 27%. Tercero, las diferencias de roles son inmensas también incluso desde edades tempranas. Por ejemplo, mientras que en el 2016 el 54% de las mujeres en zonas urbanas lavan, este porcentaje solo llegó al 39% para los hombres. En el sector rural las diferencias se amplían llegando los porcentajes de mujeres y hombres a 75% y 35% respectivamente. Estas diferencias son igualmente amplias para labores como cocinar o el cuidado de niños.

La figura inferior presenta las diferencias en los oficios que reportan realizar las mujeres comparado con los hombres para cada una de las tres rondas que ha tenido la ELCA en el 2010, 2013 y 2016. Como se puede observar las diferencias de género en cuanto a los roles que juegan dentro del hogar se han ampliado en los últimos seis años. Por ejemplo, en la zona urbana el porcentaje de mujeres que cocinan o lavan comparado con el de hombres ha aumentado considerablemente, volviéndose mayor la diferencia por género. Por otro lado, para las cuatro microrregiones rurales la probabilidad que las mujeres laven, planchen y/o cocinen comparado con los hombres también ha aumentado en el tiempo. No es sorprendente que la probabilidad de cuidar niños haya aumentado para las mujeres en el tiempo y que por el contrario la probabilidad de hacer mandados o traer agua haya bajado comparado con los hombres

Fuente: Fuertes y Rodríguez, 2017

Fuente: Fuertes y Rodríguez, 2017

 

No veo que labores como cocinar, lavar o planchar sean exclusivas de las mujeres y me parece difícil creer que alguien pueda justificar diferencias de género en ellas. Por ejemplo, los mejores cocineros del mundo son en su mayoría hombres y sin embargo somos nosotras las mujeres las que más cocinamos en casa. Lavar y planchar tampoco lo veo como una labor donde las mujeres tengamos una ventaja comparativa evidente. Si las diferencias de género en este tipo de labores se acentúan con la edad, tengo pocas esperanzas que otras como el cuidado de los miembros de la familia – que creo tanto hombres como mujeres somos igual de hábiles en ellos - cambie en nuestra sociedad en el futuro cercano. Los datos de la ELCA sugieren que hoy en Colombia las diferencias de género en roles y oficios del hogar además de empezar desde edades tempranas se amplían con la edad de los individuos. Todo parece indicar que estamos lejos de lograr equidad de género en este tipo de oficios y por la que tanto abogaba Ximena. Dada la evidencia de los mercados laborales resumida al comienzo del blog, creo que estamos por tanto lejos también de eliminar esa brecha salarial que hoy existe y nos pone en desventaja a nosotras las mujeres.

Comentarios (8)

Andres Felipe Garcia Rovira

07 de Febrero

2 Seguidores

En Japon que es un pais con baja natalidad y con mujeres altamente capacitadas...+ ver más

En Japon que es un pais con baja natalidad y con mujeres altamente capacitadas, pensar en reducir la brecha suena a oportunidad que mejora la productividad del pais como un todo y dado que no hay migración es sentido comun. El esquema flexible de las mujeres me parece que no es el problema sobretodo si pensamos en familia, es la falta de ese esquema para los hombres, ese suena mejor.

Prada

08 de Febrero

1 Seguidores

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Es decir, la solución sería ceder mayor flexibilidad laboral a los hombres para que puedan pasar más tiempo en casa lavando, planchando, cocinando, haciendo aseo y cuidando niños, y así la mujer pueda aceptar empleos más demandantes y mejor remunerados gracias a ese alivio en casa. No es que las mujeres busquen mayor flexibilidad laboral ganando menos sino que a los hombres nos maltratan más. ¡ja!

Andres Felipe Garcia Rovira

09 de Febrero

2 Seguidores

Hay una tendencia machista de creer que las mujeres deben ganar los derechos d...+ ver más

Hay una tendencia machista de creer que las mujeres deben ganar los derechos de los hombres, para mi los derechos deberian ser de todos y construir a partir de las diferencias en una solución mas consensuada, eso implica cambiar las relaciones de poder, entender las emociones de los demas y canalizarlo, por ejemplo lo de armenia y el valle muestra  el valor de la indignación

Blogoeconomia

09 de Febrero

67 Seguidores

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Algunos papers de eso son: Duvanderand Johansson, 2012; Ekberg et al., 2013; Dahl et al., 2014; Patnaik, 2015). 

Prada

08 de Febrero

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El tema es decadente: Un efecto curioso del triunfo del NO fue que en su campaña emberracadora aclararon los roles de género con ferocidad y firmeza: "TODO lo relativo al género viene de Dios, encriptado en gónadas y ovarios y 'documentado' en la biblia. Y punto." ... Si muchos creen que lo gay se contagia o se aprende, "sabrá" también que un hombre que ayuda en casa es medio gay. ¡Dios nos libre!

Lupita Gómez

09 de Febrero

0 Seguidores

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En familias humildes el 100% del trabajo doméstico lo realizan mujeres ... pues así lo predican los curas (hombres todos) y así lo enseñan en los cursos prematrimoniales.
En familias ilustres el 100% del trabajo doméstico lo realizan mujeres ... de familias humildes, a cambio de un salario mínimo apocado y escasa "flexibilidad laboral". Los oficios en sus hogares los efectúan en las madrugadas.

Tatiana Castillo

11 de Febrero

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En Nariño estamos trabajando para transformar las masculinidad, hacia la corresponsabilidad y la no violencia, creemos que si los hombres se unen a la lucha por la igualdad de género podemos avanzar

Tatiana Castillo

11 de Febrero

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Para reestructurar roles de género los periodistas y Líderes de opinión debemos empezar a cambiar nuestros lenguajes, cómo abordamos las violencias desde un marco de transformación. Seguimos hablando de la «mujer violada» o empezamos a hablar del «hombre agresor». Hay que poner los puntos sobre las ies, hacer evidente al causante de problema para que se trate desde donde debe ser. 

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